Le Principe du Petit Pingouin

  Souffrez-vous de suradaptation?

Traducción español: Elodie Blain

 

El Principio del pequeño pingüino:

¿Padecerán de sobreadaptación?

 

 

Introducción

 

A lo largo de toda la historia de la humanidad, los médicos nunca prescribieron tantos antidepresivos y tranquilizantes como durante estos últimos años. En Quebec, en comparación con apenas diez años atrás, las prescripciones de antidepresivos se incrementaron un 75%, por lo cual la depresión se ha convertido en la segunda causa de consultas médicas (sólo superada por la hipertensión arterial). Cada vez más gente se agobia, no hace más que funcionar, se siente sin energía suficiente? Con una proporción tal de la población bajo el efecto de una substancia tan poderosa como los antidepresivos, se vuelven elocuentes los valores de las sociedades en las cuales vivimos.

La Organización Mundial de la Salud estima que en 2010 (sí en 2010, no en 3010?) la depresión se volverá la segunda causa de incapacidad laboral en el Mundo. ¿Padecerán todos de un trastorno de adaptación, tal como quieren hacer creer? ¿Serán más débiles que los demás?

¿Por qué tanta angustia? Este mal del siglo XXI acosa cada vez a más personas. ¿Será que tenemos algo desordenado en nuestros espíritus? ¿Acaso nos hemos convertido en personas con disfunciones crónicas? ¿Tendríamos que considerarlo como una fatalidad estadística con la cual habrá que convivir?

Quizás no. Quizás nuestros ambientes son los que están en tela de juicio. Quizás lo que se nos impone no tiene sentido, no respeta aquello por el cual hemos sido creados. Tal vez estamos cautivos de una lógica que no es tal, tal vez por adaptarnos demasiado nos enfermamos? Como bien dice Jacques Languirand: «Se puede definir la ?normose? como una adaptación por la sumisión». Precisamente, tener una vida demasiado «normal como todo el mundo», diciéndose «todos aguantan, no tengo elección», le puede jugar una mala pasada a uno. Además, sobreidentificarse a la manía de la época « ¡Consumo, luego soy!» no ayudará demasiado.

Sentirse desbordado, estresado, asfixiado, desamparado, afligido, sin punto de referencia, desorientado, turbado, sin voz, sin recursos, sin salida: aquí tienen un retrato bien extraño de una sociedad que siempre está pensando en el Happy Face, el Entertainment Show y la promesa de una Era del Ocio que al final resultó ser, debemos admitirlo, más bien un enorme Workalcoholic World.

¿Qué hace original a este libro? En primer lugar, usted aprenderá que debe quitarse de la cabeza el hecho de que no sabe adaptarse lo suficiente a su entorno, porque en la mayoría de los casos sucede lo contrario, se trata más de su prisa desmesurada en adaptarse a todo lo que precisamente le juega una mala pasada.

Si le pidieran que pasara el resto de su vida en un cuarto donde el oxígeno ambiental es inferior al que necesitan sus pulmones, ¿aceptaría hacerlo? Si le pidieran que viviese en un universo desprovisto de sentido, donde lo alto y lo bajo estarían invertidos, donde la negrura representaría la luz, y la luz la noche, ¿aceptaría pasar toda su vida en él? Si le encerraran en una gran caja metálica en la cual le diesen descargas eléctricas de manera arbitraria, ¿aceptaría ceder a ello? Entonces, ¿por qué hoy en día tanta gente acepta experimentar todo aquello en nuestras sociedades? Acompáñenos en la historia de Little Boy, ¡pronto comenzará a comprender!

 

                                      Capítulo 1: Little Boy y Big Mouth.

 Little Boy es un pequeño pingüino que aparece como el prototipo de cada cual; candoroso ante las instancias, solicitudes y exigencias que brotan por todas partes hoy en día. Big Mouth simboliza esas instancias que nos acosan y nos piden cada vez más, hasta el agotamiento. Volvemos a utilizar esos personajes a lo largo del libro a fin de ilustrar en detalle el concepto de sobreadaptacion del cual se trata aquí.

 

Capítulo 2: Somos millones de pequeños pingüinos en esta Tierra.

 

Oí tantas veces aquella historia en mi consultorio que la conozco de memoria. Lo más lamentable, es que esos Little Boy que vienen a consultarme están casi todos convencidos de que padecen de un problema de adaptación. En mi opinión, la mayoría de ellos no sufre ningún «trastorno de adaptación», término que da por entendida la inadaptación, sino más bien de un «síndrome de la sobreadaptación», concepto que para mí supone un esfuerzo exagerado para adaptarse a las condiciones o expectativas del entorno.

Así, al actuar en contra de su propia naturaleza, acaban por sufrir un desequilibrio en su vida, la cual se vuelve poco a poco insoportable, la mayoría de las veces de manera insidiosa. Se puede manifestar a través de síntomas como malestar, trastornos, desaliento, falta de energía, disfunciones sexuales, ansiedad, fobias, etc.

Pero no se engañen, no basta con alimentarse bien, realizar actividad física y descansar correctamente para que todo vaya sobre ruedas en vuestra vida. La vitalidad depende mucho de las satisfacciones profundas. Usted puede fingir algún tiempo y negar esta ley, pero tarde o temprano esa ficción se hará evidente, como le sucede a miles y miles de personas cuya vida se parece a la del pobre Little Boy, desamparado bajo la influencia de Big Mouth.

¿Cuántas personas que usted conoce pueden jactarse de sentir verdadera alegría de vivir? Muy pocas hoy en día. Ciertamente todo el mundo funciona, es decir logra realizar su trabajo, pagar sus facturas, sacar su basura, exhibir una sonrisa de dos segundos al encontrar a alguien en el centro comercial y, para los más afortunados, irse de vacaciones al sol dos semanas al año. ¿Pero esa gente es realmente feliz o imita una mascarada en la cual todo el mundo interpreta el papel del «tío feliz» en una obra de teatro cuyas representaciones cotidianas se parecen a las del día anterior?

Lo que me llama la atención en mi trabajo es que la pregunta que más horripila a la gente en «baja por enfermedad emocional» es el famoso: ¿Qué tal...? ¿Y saben por qué? Debido a que, cuando uno se encuentra en una mala época de su vida, no logra disimular sus sentimientos ante los demás, ese tipo de máscara que las personas que gozan de un buen estado de salud general consiguen mantener sin grandes dificultades (en ocasiones con pleno conocimiento de causa, aunque no siempre sea así).

¿Inadaptados o sobreadaptados? Esa es una buena pregunta. La gente que ya no logra sentirse cómoda en su trabajo, con su pareja, en su ciudad, con su religión, en su entorno familiar, con sus costumbres? ¿carecerá de algo? ¿Habrá perdido su capacidad de adaptación? ¿Estarán estas personas realmente enfermas? ¿Habrá que diagnosticarlas, catalogándolas como incapaces de adaptarse, de integrarse a sus entornos? Creo que la mayoría de ellas no sufren de ninguna enfermedad.

Padecen de otro mal que cada uno supone, pero del cual nadie se atreve a hablar en voz alta. De hecho, se sobreadaptan a su entorno pasado, presente o futuro. Emprenden esfuerzos sobrehumanos para ser digno de ese trabajador ideal con el cual sueña su jefe, de esa imagen de mujer ideal con la cual sueña el marido, de ese hijo ideal con el cual sueñan los padres, de esa pareja sexual ideal de la cual hablan los artículos en las revistas, ese estudiante ideal con el cual se regodea el profesor o de ese ideal de persona amable que desean los amigos, por citar solo algunos «modelos» ideales.

Libro publicado por Ediciones Obelisco, España.



Índice


Introducción ..................................... 9


Una historia de manipulación


Little Boy, el pingüinito. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13


El síndrome de sobreadaptación

Todos nosotros somos millones de pingüinitos en la Tierra. . .....  25

¿Qué es adaptarse?. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . .... . . . . 33

Lo necesito, lo quiero, debo, prefiero . . . . . . . . . . . ......... . . .... . 39

¿Qué nexos hay que establecer con la noción de sobreadaptación? 42

Las implicaciones de la reciprocidad. . . . . . . . . . . . . . ............. . . 42

¿Cómo se dejó timar Little Boy? . . . . . . . . . . . . . . . . . ........ . . . . 45

La eficiencia, la competitividad y la excelencia . . . . . . ............. . . 50

El caso del cambio deificado . . . . . . . . . . . . . . . . . ............... . . . . 53

Cuando todo se vuelve comprable . . . . . . . . . . ............. . . . . . . . 54

El problema de la concentración... y de la  irresponsabilización . .  56

La facilidad y el sedentarismo como modelo ideal de vida . .  . . . .. 58

El perfeccionismo y la sobreconformidad. . . . . ............... . . . . . . . 59

Vías reducidas para la gestión de la imagen . . ............. . . . . . . . . 60

La culpabilidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ............... . . . . . . . . . . . 61

Dependencias multiformes. . . . . . . . . . . .............. . . . . . . . . . . . . 62

Vivir por procuración . . . . . . . . . . . . ............... . . . . . . . . . . . . . . 62

El narcisismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . .............. . . . . . . . . . . . . . . . 63

El individualismo. . . . . . . . . . . . . . . .............. . . . . . . . . . . . . . . . 63

La coherencia reventada y la pérdida de sentido . ............ . . . . . . 64

La inseguridad obsesiva . . . . . . . . . . . . . . . ............ . . . . . . . . . . 65

La insatisfacción crónica . . . . . . . . . . . . . . ............ . . . . . . . . . . 66

El aumento del utilitarismo moderno. . . . . . ............ . . . . . . . . . 68

Todos parecidos o la pseudodiversidad . . . . . . ........... . . . . . . . . 70

El caso de los placeres inmediatos. . . . . . . . . . ......... . . . . . . . . 70

Las maravillas del PIB o el reino del homo economicus . .  . . . . 71

La sobreinformación paralizante. . . . . . . . . . . . ......... . . . . . . . 72

Perder de vista tu naturaleza profunda . . . . . ......... . . . . . . . . . 73

El intrapsiquismo, sede viral infectada . . . . . . .......... . . . . . . . . 74

El tiempo deformado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ......... . . . . . . . . 75

La ley del siempre más . . . . . . . . . . . ....... . . . . . . . . . . . . . . . 76

¿Quién es, pues, Big Mouth? . . . . . . . . . . .... . . . . . . . . . . . . . 79

 Big Mouth y Big Brother ¿hermanos de sangre? . . ...... . . . . . 83

El principio del pingüino ......................................................... 87


El remedio

Reformular el problema. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .... . . . . . . . . 93

 Retorno a uno mismo, retorno al Id (Ello). . . . ........ . . . . . . . 94

 Ser, tener, hacer, parecer. . . . . . . . . . . . . . . . . .... . . . . . . . . 95

 No confundir lo esencial con lo secundario . . . . ....... . . . . . . 97

 Unidad, sentirse completo . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...... . . . . . 97

 Aceptar el carácter imperfecto de la humanidad . . .... . . . . . 98

Impermeabilizarse contra los sofismos . . . . . . . . . . .... . . . . 98

Abandonar los prejuicios, que son siempre  malos consejeros 99

Escoger conscientemente y no dejar las cosas al azar. .   . . . 100

Redefinir las prioridades. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .   . . . 100

No ser esclavos de un solo objetivo. . . . . . . . . . . . . . . .    . . 101

No renunciar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .   . . . 102

La fidelidad a uno mismo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .   . . . 103

De la necesidad de ser amado, de sentirse confirmado .  . . 104

Evaluar los contextos y las circunstancias . . . . . . . . . . . . . 105

Desconfiar del efecto masa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 106

Hacer una aventura de la propia vida para poder averiguar 

lo que es realmente importante para nosotros . . . . .      . . 107

The Flow . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  . . . . . . . . 113

Un poquito de delincuencia, por favor. . . . . . . . .   . . . . . . 114

Cada cual a su banquisa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 116

El caso particular en el que te has convertido en un Big Mouth 116

¿Cómo escapar?. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 119

Conclusión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  . . . 123

Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . 127