

Woody Allen se ríe porque está siendo objeto de vandalismo. Hace cinco años, se erigió una estatua tamaño natural en bronce del realizador en la ciudad española de Oviedo, donde más tarde rodó parte de su filme, "Vicky Cristina Barcelona". Los cazadores de souvenirs viven robando del rostro esculpido sus característicos anteojos. "Los anteojos son de bronce igual que la estatua, y están soldados. Pero vienen con sopletes y los sacan. Es un problema constante", dice un divertido Allen, mirando a través de sus gafas gruesas.
Cuando la charla gira hacia su obsesión con la muerte, piensa en qué regresará reencarnado: "Siempre pensé en una esponja". Lo que más se destaca durante el diálogo, sin embargo, es la cantidad de veces que, como ocurre con cualquier esposo y padre feliz, habla de "mi esposa" y "los chicos". Hace ya una década que Allen se casó con Soon-Yi Previn. Allen y Soon-Yi tienen dos hijas adoptadas, Bechet, 9, y Manzie, 8, las dos con nombres de músicos de jazz de New Orleans. Y Allen se muestra como un padre cariñoso.
"Hago todo con ellas. Las despierto a la mañana... es la primera tortura del día. Y después desayuno con mi mujer y las chicas. Y las llevo al colegio", dice Allen, que tiene chofer. Luego enumera las actividades padre-hijas de esta semana: fueron a ver una comedia de los Hermanos Marx, jugaron al Monopoly y participó de una clase de guitarra. Con una exasperación fingida, cuenta que las chicas le rogaron que inventara otro cuento antes de dormir, cosa que, se queja, cada vez le cuesta más porque "me estoy agotando".
Cuando le llega el turno a Soon-Yi, de 38 años, describe su unión como "pura suerte" que se produjo por "una concatenación absurda de hechos... Si alguien me hubiera dicho cuando era más joven que me casaría con una chica asiática mucho más joven que yo y sin el menor interés por el mundo del espectáculo, habría dicho que eso no podía funcionar. Pero todo marchó fantásticamente". Ni Bechet ni Manzie han visto películas de Allen -"mi mujer ha visto como máximo, la mitad de mis películas"-.
Al preguntarle si alguna vez tuvo un ménage à trois a cuento de "Vicky...", Allen suelta una carcajada. "Es algo en lo que pienso. Pero no demasiado. Es decir, lo he pensado. Probablemente no sabría por dónde empezar". Como Cruz y Bardem en la película, Allen dice que una vez tuvo una relación romántica salvaje que era "fantástica y enloquecedora. Era una persona extremadamente bella y sexy y brillante y difícil, muy difícil". ¿La mujer? La actriz Louise Lasser, con la que estuvo casado a fines de los '60.
Pese a tener el pelo más ralo ya canoso y las arrugas más marcadas, Allen parece estar en plena forma, sentado en el sofá con una camisa a cuadros y pantalones anchos. Entonces, ¿de qué se queja? "Ah, bueno, las mismas cosas de siempre, las existenciales. Estoy más viejo. Me lastimo el pie y tarda dos meses en curarse. Y eso no me gusta. Antes hacía ejercicio por placer. Ahora tengo que hacerlo. Igual que con las cosas que debo comer. Odio envejecer".
De su dieta, que incluye verduras verdes y pescado, dice "todas esas cosas sin ninguna gracia y para nada placenteras que supuestamente te mantienen sano". Luego señala que sus padres comían carne y helado todos los días y su padre llegó a los 100 y su madre a los 95. Siempre celebró sus buenos genes, pero leyó una nota donde decían que la longevidad no es hereditaria. "Entonces me quejé por eso", dice.
Durante muchos años, Allen hizo terapia, pero lleva más de una década sin hacerlo. Se dio cuenta de que hacer cine era tan valioso como el sofá. "Al tratar de entender a todos los personajes para hacerlos interactuar, uno tiene que pensar forzosamente en las motivaciones y las personalidades y los caprichos y defectos psicológicos". Al oírlo hablar de su vida actual -que no se pierde ni un solo partido de los Knicks, que mira béisbol todas las noches por TV- el director que tira toda esa angustia en la pantalla parece, en la superficie, absolutamente equilibrado.
No sabemos qué le depara el futuro a Allen... ni a sus anteojos. El alcalde de Oviedo dedicó la estatua de Allen caminando por la calle en 2003, cuando el autor había recibido uno de los mayores honores de España por su contribución al cine, el Premio Príncipe de Asturias, al que luego se sumaría el Doctor Honoris Causa de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. "Es una estatua excelente. Lo que la hace ridícula es que sea yo -dice-. Al principio pensé que era una especie de broma, que la ponían cuando llegaba y la sacaban en cuanto me iba".

No lo consideres o ponlo en un pedestal, pero Woody Allen continúa haciendo lo que sabe hacer mejor. Un nuevo film suyo aparece virtualmente cada año, y la discusión comienza: "- Solía ser tan bueno." "- Está de vuelta." "- ¿Por qué no hace otra comedia?" Y aquí vamos con "Cassandra's dream", un drama digamos, más cercano a "Match point" que digamos, a "Sleeper". La legendaria máquina de citas habló con nosotros sobre su último trabajo, por qué tiene algo con Scarlett Johansson y por qué probablemente lo veas jugando con un iPhone.
"Cassandra's dream" es el tercer filme seguido que ha hecho en Inglaterra. ¿Siente que las nuevas locaciones lo han revitalizado?
Tentador como sea decir eso, en realidad no es así. Estaba con toda mi energía en New York y entonces escribí "Match point" para New York. Luego los fondos vinieron de Londres. Luego las naciones europeas empezaron a llamarme para sus países. Tenía una oferta para filmar en Francia, otra para hacer uno en Italia y acepté hacer un film en España. He completado una película con Javier Bardem, Penélope Cruz y Scarlett Johansson en ese país.
¿A cuánto tiempo atrás se remonta la idea de "Cassandra's dream"?
Había escrito una obra off-Broadway años atrás sobre una familia que dependía económicamente de su tío. En esa obra no había asesinato ni nada de eso. Pero se me ocurrió mientras la dirigía, ¿y si el tío los abatiera? Cuándo ellos le pidieran un favor, él entonces les pediría otro a ellos... Ese fue el germen de la idea.
Hubo una noticia el otro día de que usted y Scarlett Johansson iban a ser parte de una antología fílmica neoyorquina...
Una fabricación total y absoluta. Armada como un poema de Coleridge. Completamente falso. Ni siquiera está basado en una conversación ni nada.
Sin embargo es cierto que Scarlett y usted tienen una buena relación laboral. ¿Por qué piensa que ustedes se conectan?
Apareció en mi vida profesional inadvertidamente. Supuestamente la protagonista de "Match point" iba a ser Kate Winslet, pero a último momento ella estaba exhausta y llamó para decir que no podía hacerlo porque venía de película tras película y quería pasar tiempo con sus hijos. Lo entendí completamente. No creo que las películas deban ser prioridad de nadie. Dije: "Por supuesto, no hay problema." Pero estba mintiendo porque evidentemente era un problema para nosotros. Tratamos de buscar a alguien que estuviera disponible. Y Scarlett lo estaba. Todo fue en un fin de semana. Tan pronto nos conocimos, tuve buen rapport con ella. Es encantadora, brillante y divertida. Levanta el ánimo del set. En el momento en que ella entra el amperaje sube 200 puntos. Es una chica genial y muy talentosa. Puede cantar, puede hacer cosas dramáticas y bromas si la quieres para eso. Cualquiera sea el papel que deba hacer, probablemente ella sea mi primera elección.

¿Quién más desearía que actuase en una de sus películas?
Siempre he querido hacer un filme con Reese Whiterspoon y Cate Blanchett. Son personas que tengo muy arriba en mi lista. Me encantaría encontrar algo para hacer con ellas.
Me decía que no recibe casi ninguna oferta para actuar en filmes de otros directores.
Mejor di nunca.
Recuerdo que se habló de que iba a co-protagonizar con Jim Carrey "Stuck on you".
Primera vez que oigo eso. En toda mi carrera tuve una oferta cercana a esa. He hecho una o dos cosas en estos años como favor no por dinero. Nunca tengo verdaderas ofertas. Y podrías decir que hay ciertos papeles para los que sería natural hacerlo: un profesor, un psicólogo o alguien humilde.
Me sorprende.
Podrías pensar que las partes de un Walter Matthau hubiera hecho a esta altura vendrían a parar a mí. Pero nadie me pide hacer del padre, el viejito adorable, o el manager de un teatro. Nunca recibo nada.
¿Usa computador para algo?
No. No tengo computador. Escribo a mano y luego lo paso con a mi Olympia portátil, la uso desde que tenía 16 años. Es la misma y la he usado con cada cosa que he escrito en mi vida. Funciona bien. No sabrías si la compré ayer.
¿Tampoco iPhone o iPod?
Tengo un iPhone. Alguien puso allí toda mi música de New Orleans entonces cuando viajo no tengo que llevar tanta cosa conmigo. Así puedo sentarme en mi hotel y practicar con mis auriculares.
Hablando de música, se podría pensar que ha habido interés en volver alguna de sus películas un musical para el teatro.
Todo el tiempo. Pero nunca he estado muy dispuesto a ello. He tenido un millón de ofertas por "The purple rose of Cairo", un millón de ofertas por "Bullets over Broadway", pero nunca he estado demasiado entusiasmado con ello. Siento que una vez que están hechas es todo. No quiero estar involucrado en eso. Se puede dar la situación de que acceda y cuando vaya al estreno pongan una bala en mi cabeza. No es algo que me interese demasiado.
¿Siente el mismo interés por la actuación que siempre ha tenido?
No salgo de mi camino para escribir algo para mí. Soy demasiado viejo para ser el interés amoroso de alguien en una película, por lo tanto me antengo fuera.
¿Tiene una actuación favorita de las suyas?
Siento que estuve igualmente bien o mal en todas ellas. Realmente no puedo actuar. Hago alguna cosa. Pero tengo un rango limitado. Si tomas a un actor como Dustin Hoffman o Philip Seymour Hoffman, pueden interpretar sesenta tipos diferentes. Yo tengo un pequeño margen que puedo hacer, que es casi como no actuar. Puedo hacerlo y hacerlo bien porque nunca me aventuro a la zona dónde soy desafiado. Es un menú limitado de papeles que puedo hacer. He sido bueno en todos mis filmes, pero lo bueno está acotado para mí.
Muchas de sus líneas se han vuelto famosas. ¿Lo han sorprendido alguna vez las que más éxito han tenido?
Sí, me sorprende porque siento que he hecho un buen número de líneas que se merecen más la inmortalidad. Por ejemplo, dije años atrás: "Ochenta por ciento de la vida es mostrarse." Esto ha sido citado veinte millones de veces es una de las frases menos ingeniosas que he dicho. Las ha habido más profundas y que han tenido sus risas en las películas pero no han llegado al panteón de "Bartlett's".
¿Hay alguna línea poco apreciada sobre la cuál quisiera llamar la atención?
Hay una en "Deconstructing Harry": "Toda la gente conoce la misma verdad. Nuestra vida consiste en como decidimos distorsionarla." Es una buena línea que nunca ha tenido notoriedad.

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