VALENCIA OCASIONAL

Post-it city y otros formatos de temporalidad

Valencia-Porto Alegre: algo en-común y Puente de Ademuz

 Participantes:  

Álvaro León                                                                     Antonio  Manuel  Landa                                                   Cláudia Zanatta                                                            Manuel Antonio Domínguez 

contactos: 

alvaroleonacosta@yahoo.es                          landa.arte@hotmail.com                                                  vicaricz@yahoo.com
palerman@hotmail.com
             

Puente de Ademuz

Realizamos un mapeado de la situación de los inmigrantes sin techo que residían debajo del puente de Ademuz, en el antiguo cauce del río Túria de Valencia. Este trabajo se ha hecho por medio de la recogida de imágenes sobre su vida cotidiana, de entrevistas con ellos y con personas pertenecientes a grupos de apoyo a su causa.

Con el material recogido, fueron editados tres vídeos que muestran la ciudad ocasional de los inmigrantes de Valencia, contraponiéndola con un trabajo de video ya realizado en el 2005 en la ciudad de Porto Alegre, Brasil, que aborda la misma situación de los sin techo.

Puente de Ademuz. Bajo un puente valenciano hemos visto surgir una fuente inmensa. Mirándonos en ella veremos nuestros rostros iluminados por la navidad. En el centro comercial cercano -bajo una carpa- ya podemos comprar tarjetas navideñas de UNICEF o de La Cruz Roja. Por supuesto también un belén, símbolo de la familia, del hogar y nacimiento de ilusiones y de fe.

Quien diría que bajo este puente, entre sus columnas, han vivido hasta no hace mucho un grupo de inmigrantes, en su mayoría africanos. Han tenido un sitio, un techo, un lugar donde vivir, en el cual guardar sus pocas pertenencias y tal vez el sueño de subir un día a la ciudad y ser uno más.

A menudo se ha utilizado el agua a presión para ahogar las ilusiones del desesperado. En Valencia el Ayuntamiento encuentra como solución inundar de incomprensión e hipocresía el hogar ocasional del sin techo.

Antonio  Manuel  Landa

 

Imágenes de un puente: dos ciudades. Los puentes son lugares de paso, pensados para conectar dos márgenes y posibilitar que atravesemos lo que está entre ellos, normalmente, un río. En Valencia hay muchos puentes en el lugar donde corría el río Turia, el cual tuvo su curso desviado debido a las inundaciones que causaba. Ellos están en un gran jardín hecho en el lecho seco del río que atraviesa la ciudad. En ese jardín donde ningún puente es igual al otro –unos blancos, otros de piedra, de acero, con flores, con estatuas de santos, sin nada– hay un puente muy  particular, no por su arquitectura, sino por haber sido hasta 2007, un puente habitado. En ese puente que tiene el nombre de Ademuz, han vivido inmigrantes sin techo, casi todos negros, hombres, casi todos africanos, relativamente jóvenes, la mayoría sin hablar español y sin papeles de identificación. Había, en algunos períodos, más de cien personas residiendo allí.

Las personas sin techo normalmente eligen puentes como lugar para vivir no porque sean lugares de conexión entre márgenes o de paso, sino porque ofrecen protección y permiten cierta privacidad en relación a la exposición completa de quien vive en las calles de la ciudad. Probablemente los inmigrantes del puente de Ademuz lo eligieron debido a las fuentes, a la estación de autobuses cercana y porque está localizo no muy lejos del centro de la ciudad.

Cuando miramos lo que está abajo del puente de Ademuz, es como si mirásemos otra ciudad, en otro plano, en un plano inferior, subterráneo. Sobre el puente, coches y peatones siguen el ritmo normal del tránsito; debajo del puente, las personas están sentadas, cocinando, durmiendo, charlando. Sobre el puente recibimos toda la luz del sol de Valencia, bajo el puente todo es un poco sombrío, indefinido, no se ve con claridad. Ademuz, además de conectar la margen derecha y la izquierda es puente que divide un arriba de un abajo. Tanto es un puente comunicante, cuanto es puente de frontera, situado en un lugar donde ya no corre el agua, pero donde hay otro tipo de corriente, tan intranquila como la del río que pasaba por ella antiguamente. El río que por allí circula con los inmigrantes es otro y sigue inquietando la ciudad, que otra vez va a intentar desviar su curso, ahora humano.

Quien está sentado debajo del puente de Ademuz no consigue ver la ciudad de arriba. Quien está caminando encima del puente de Ademuz no consigue ver la ciudad de abajo. Es necesario cierto distanciamiento si queremos ver las dos ciudades al mismo tiempo. Buscamos un punto en el cual se encuentren divididas las dos ciudades. No solamente divididas por un puente, sino por un idioma, por documentos de identificación, por la situación económica, cultural y racial. Buscamos ese encuentro (¿desencuentro?) por medio de la realización de una imagen. ¿Cuál es la imagen apropiada aquí? Apropiada en el doble sentido (apropiada por nosotros, e imagen adecuada, exacta para enseñar; más que para enseñar, para comprender, ver, reconocer, pensar posibilidades de encuentro, tal vez). Para hacer la imagen adecuada nos movimos y es cuando nos posicionamos entre las dos ciudades, distantes del puente, pero con él en medio, y entonces es cuando hacemos la imagen, fotografiamos. Y tenemos la situación.  ¿Y para qué esa imagen? Para ver, enseñar.  ¿Cuál es su potencia? Desconfiamos que sea muy pequeña, pues la ciudad no está ciega, la ciudad ve la situación, la reconoce e intenta librarse de ella.  Tanto que los inmigrantes fueran echados del puente, dispersados; ¿Dónde estarán ahora? Por medio de la ley, la ciudad limpia, retira los inmigrantes que, sin documentos, salen del lugar, impotentes, sin reacción. Ciudad esterilizadora que barre, elimina lo que le molesta, lo que no tiene espacio. No hay negociación. Abajo del puente son colocadas rejas, un coche de policía siempre circula allí. Hay un cartel puesto por el Ayuntamiento que dice: Prohibido acampar.  Operarios empiezan a hacer una obra justo abajo del puente. El sitio nos atrae una vez más y hacemos otras imágenes de Ademuz, ahora limpio, con rejas, en obras.

¿De qué sirven nuestras imágenes? ¿Estas imágenes deben servir para alguna cosa? El autobús turístico sigue circulando sobre el puente y los turistas pueden tomar fotografías del verde césped, de las plantas, del cielo azul de Valencia.

Las imágenes que tomamos en Ademuz son cómo notas al pie de página, comentarios hechos en una ciudad donde jamás el asunto que abordan tuvo estatus de texto principal. Son letra pequeña que tal vez nos aproxime a las ciudades de arriba y de abajo, por medio de un puente. Es en ese medio, entre medio, que podemos reconocer la estructura y la dinámica actual de nuestras ciudades y,  a partir de allí, buscar posibilidades de negociación donde el entendimiento es difícil. Un puente tiene que ser cruzado y es necesario que lo atravesemos por el medio, verticalmente, para que ocurra un encuentro, muchas veces, conflictivo. Ese encuentro es la única posibilidad de que el agua que está abajo del puente tenga un lecho por donde fluir.

En Valencia ese encuentro hasta el momento no ha ocurrido. La ciudad otra vez impide y desvía lo que estaba en el lecho del Turia. Sus habitantes ya pueden ahora caminar tranquilos por Ademuz –verán un bonito jardín– pues una de las marcas de que un día allí los inmigrantes estuvieran es apenas una fotografía.

Cláudia Zanatta

 

Naturalezas imprevisibles. La exploración y el uso de los lugares vacantes en el tejido urbano en el que nos movemos, por muy pequeños que sean, pueden ofrecer la posibilidad de conocer nuevas visiones en propuestas donde se utilicen objetos temporales y prefabricados como su rasgos principales, en la creación de espacios donde alojarse. El río ausente, el gran vacío de la ciudad constituye para nosotros, el último de los lugares donde es posible perderse por el interior de la ciudad, donde podemos sentirnos al margen de cualquier control, en unos espacios dilatados y extraños. El emplazamiento elegido, es el largo tramo que cruza el antiguo curso del río Turia por la cuidad de Valencia. Las características de este espacio en su inicio como espacio vacío hasta la actualidad, ha ido transformándose como zonas productivas de la ciudad construida, una especie de parque que constituye una propuesta ambientalista y de un goce consumista del tiempo libre, pero que conserva como espacio público en muchos tramos, una gran evocación nómada, en la que se presenta la realidad con diferentes grupos sociales que necesitan encontrar espacios y lugares, signos y señales con los que poder identificarse y reforzar su identidad.

El espacio no es un escenario en el que de vez en cuando ocurren cosas, sino el resultado conjunto de la acción y del discurso de los diferentes sectores sociales.

Evidentemente, la ciudad es lo construido, aquello más objetivo y visible pero también hay que hablar de esa otra ciudad constituida por los usos sociales; los distintos espacios tienen distintos significados y representan distintas relaciones de poder que varían con el tiempo –curso de un río convertido en zona verde-. Este hecho favorece que se puedan crear espacios para esas posibles ciudades que conforman “la ciudad” en la que vivimos.

 Manuel Antonio Domínguez 

Puente de Ademuz I 

 

Puente de Ademuz II

 

 

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