VALENCIA OCASIONAL

Post-it city y otros formatos de temporalidad

Practicas de ocasionalidad: midiendo la ciudad

Silvia Melgar

contacto:

lasilvia1@hotmail.com

 

Introducción

Esta es una memoria breve sobre el proyecto Prácticas de Ocasionalidad: midiendo la ciudad, que participa a su vez en el conjunto de Ciutats Ocasionals. A ella hay que adjuntar los archivos de imágenes anexos en el CD. En esta memoria hablaremos primero del proyecto globalmente para describir posteriormente sus tres ámbitos de actuación.

Proyecto

El proyecto Prácticas de Ocasionalidad: midiendo la ciudad se desarrolla como una investigación práctica dentro del concepto de “ciudad ocasional” llevada a cabo desde el ámbito de las artes plásticas en el espacio urbano.

a. Presupuestos conceptuales (partiendo de las ideas de Ciutats Ocasionals)

Reflexionando sobre las estructuras laberínticas del nuevo concepto de ciudad, me he fijado en Mandelbrot, un gran estudioso de la geometría fractal. Este se preguntó acerca de la longitud de una costa y se dio cuenta de que esa medida dependía del instrumento que se usara para medirla, de la unidad de medida. Cuánto más pequeña es la unidad que se toma, mayor es la longitud obtenida como resultado. Pues cuanto más pequeña sea la unidad de medida mejor se adapta a las irregularidades del terreno. Esto me ha inspirado a pensar en la ciudad contemporánea como una estructura fractal: se encuentra fracturada y plegada sobre sí misma, con infinitas roturas porosas y rugosidades. Estos pliegues e irregularidades de la urbe esconden pequeños fragmentos que no son cuantificados en la “medida oficial” de la ciudad. Así pues, me he propuesto tomar unidades de medida pequeñas, subjetivas, desde mi perspectiva como artista, para descubrir unas dimensiones mayores de esta ciudad. Se trata de tomar la ciudad como un conjunto cuyas dimensiones reales son mayores que sus dimensiones estrictamente topográficas y, de manera muy sencilla, trabajar en la práctica acerca de algunos de sus pliegues o irregularidades sobre el terreno. Siguiendo las ideas del proyecto Post-it City, hablaríamos de la ciudad temporal (la ciudad espacio-temporal ocasional) que habita dentro de la ciudad planeada y convencional. Y esta ciudad es medida subjetivamente con las herramientas que poseo como artista plástico.

b. Descripción

Como ya he dicho, el proyecto pretende ser una investigación práctica sobre el terreno. Desde el ámbito de un trabajo plástico, mi intención es insertarme en algunos de esos pliegues que puedo encontrar en el contexto en el que voy a trabajar (la ciudad de Valencia). Para ello, utilizo diferentes unidades de medida subjetivas, cada una de ellas es una forma de testeo. Así, y para concretar más, el proyecto

consta de una serie de acciones o intervenciones como trabajo de campo, cada una de las cuales se fija en diferentes aspectos que me interesa resaltar (los diferentes pliegues u ocasionalidades de los que hablábamos). Se trata de la creación de post-it como ocupaciones temporales del espacio público que participan de las posibles lecturas de ese lugar y de las dinámicas que allí se suceden. A cada uno de estos post-it creados los he llamado MEDIDA, así tenemos: MEDIDA nº1; a la altura de la vista: Ud. Está aquí. MEDIDA nº2; mirando al cielo a media altura: Zapatos de Mujer. MEDIDA nº3; por el suelo: Tipografía urbana. Cada uno de estos post-it se basaría en unidades de medida diferentes que yo misma he fijado para medir la ciudad de Valencia, y desde la libertad con que nos permite actuar el hecho artístico. No obtengo, por tanto, un resultado directo de esas mediciones, ningún número o conclusión, ya hemos dicho que los pliegues son infinitos y cambiantes. Más bien se trata de una puesta a prueba de los dispositivos que he creado de la que no hay más testimonio que las propias experiencias de los habitantes del espacio público, pues lo allí acontecido ya escapa a mi alcance y pasa a formar parte de la vida en la calle. Es, por mi parte, esta ocupación temporal, un modo más de subjetividad de los que conviven en el espacio público. Son ocupaciones como ejercicios de exploración con las herramientas y el material que poseo. En su conjunto constituyen esta investigación práctica con la que participo en el ámbito de Ciutats Ocasionals.

c. Temporización

El tiempo durante el cual se ha desarrollado esta investigación abarca desde que se decide participar en Ciutats Ocasionals hace más de un año y se ha prolongado hasta la entrega de los resultados a fecha de hoy.

d. Práctica llevada a cabo: tres ámbitos de inmersión

Como ya hemos explicado antes, el proyecto cuenta con un estudio en tres ámbitos o pliegues no oficiales de la ciudad que hemos hallado siguiendo un juego de observación en tres direcciones, una a media altura, otra mirando en nuestras calles hacia el cielo y la tercera a nivel de suelo.

 

I.MEDIDA nº 1. Ud. está aquí.

Descripción básica y formal

Se trata de la instalación de puntos señalizadores como los que encontramos en mapas y que nos indican nuestra situación dentro de ellos ─a menudo expresada como: usted está aquí─ llevados a los muros y paredes a la altura del viandante, situados en las calles de la ciudad.

Estos puntos están pintados directamente sobre las superficies con la ayuda de plantillas. Todos son de color rojo con las letras en blanco.

Fundamentos y contenidos

Quizá esta sea la intervención más conceptualizada de las tres, pues sus fundamentos pueden servir de base a las otras, pues tienen en común estos preceptos, así que merece la pena que me extienda un poco más en la explicación. Parto de que toda pieza artística instalada en el espacio público comporta una marca territorial, una señalización y una reivindicación del lugar (ya sea por los poderes públicos que administran ese espacio, empresas urbanísticas o por unas acciones activistas con intención subversiva cultural). La propuesta del proyecto en general toma como punto de partida esta idea. Otra idea de la que parten las intervenciones que planteo es el hecho de que el espacio público es un lugar estructurado por los movimientos que se registran en él, no es tanto una forma concreta sino el resultado del movimiento de sus usuarios, su actividad. Es importante aprehender estos espacios no como meros lugares de paso, un tránsito hasta llegar a nuestro destino, sino considerar el recorrido como un espacio social, de interés perceptivo y de implicación participativa del usuario-residente que con su uso determina el significado del lugar. La propuesta supone un intento de activar la propia práctica cotidiana del viandante en su tránsito. El usuario es el que realmente autogestiona el espacio público con los usos y funciones que le da; esta es la exaltación del valor de uso del territorio contemporáneo por excelencia que es la ciudad.

Manuel Delgado habla de la instalación de obras de arte en espacios de uso colectivo con una función monumentalizadora, colocadas para rendir homenaje a la cultura por los ciudadanos y usuarios que en sus trayectos cotidianos la absorben aunque sea de manera pasiva y sólo por contacto. El contacto con la pieza Ud. está aquí no remite a la pieza en sí como obra de arte público a ser contemplada, sino que interpela al ciudadano paseante espectador casual: “Usted está aquí y ahora de manera activa”, lo implica directamente y lo remite al lugar en tiempo real para que se pregunte por su propia situación. Esta implicación puede ser más poética o contemplativa, la simple enunciación del hecho obvio que al subrayarse se hace más evidente. Pero también nos puede llevar a una reflexión acerca del espacio público contemporáneo, las ciudades y el simbolismo de su arquitectura y urbanismo; ¿qué es lo que esto implica, cual es mi situación en este mapa físico pero también abstracto conceptual, el marco en el que me hallo y mi papel, por tanto, dentro de la ciudad y sociedad en general?

Ud. está aquí es la afirmación, reafirmación, de tu pertenencia a esta cartografía en la que nos ubicamos unas veces más conscientemente y otras menos. Poniendo de manifiesto este hecho de una manera muy simple, se pretende la toma de consciencia por parte del sujeto de su situación, recorrido, movimientos y su participación dentro de una red más compleja y de vinculaciones establecidas en el contexto, ya sea esta su participación como ciudadano, consumidor, miembro de determinado grupo identitario, etc. Es una invitación a tomar parte activa de los procesos en el espacio público ─y la esfera pública por extensión─ cualesquiera que estos sean. Se pretende empoderizar la actividad colonizadora del agente urbano; animar a determinar tu participación en esta red compleja. Toda obra de arte en el espacio público constituye un punto fuerte focal, contribuye a la ordenación simbólica del territorio urbano dentro de un mapa relativamente controlable y llevado a cabo normalmente por quien está legitimado a ello o tiene autoridad (y en gran medida lo hacen también las empresas publicitarias que crean mayoritariamente el imaginario urbano). Esta propuesta contribuye a marcar el paisaje urbano intentando captar también la atención del público sobre el hecho mismo. En las calles hay sobre todo senderos, caminos, atajos, etc, pues el peatón lleva a cabo recorridos y emplea los objetos del paisaje como nodos referenciales. La propuesta sitúa un nodo, un punto dentro del recorrido, que supone un pequeño cambio de nivel o cadencia al ser descubierta. Se trata de señalizar y balizar; señalar una conexión entre el mapa de lo colectivo y lo personal. Lo local y lo global forman nuevas redes superpuestas de la compleja realidad contemporánea. La propuesta responde en parte a una cartografía de los movimientos, ocupaciones y actividad locomotriz de las formas de vida que fluyen-ocupan el suelo físico de la ciudad y que daría como resultado un mapa invisible cambiante. También un mapa de la experiencia en tiempo real. El sentido es siempre a tiempo real (como nos dice la estética relacional). El aquí y ahora como lugar ocasional para el sentido en el espacio construido mediante el acontecimiento. Pero la propuesta, como ya avanzábamos antes, no se relacionaría tanto con la topografía ─estudio y representación física del terreno─ como con la topología, el estudio físico espacial a través del número, por la matemática, pero que no es representacional, pues las figuras resultantes serían dibujos imposibles, y que corresponde al modelo rizomático del laberinto que forma la ciudad contemporánea. Se trata de mapeados virtuales, señalizaciones cambiantes, como chinchetas que se clavan en un panel, aunque en nuestro caso no hay mapa al que remitirse más que el que ofrece la realidad misma.  

                                                  

                                                                              

 

 

II. MEDIDA nº 2. Zapatos de mujer.

Descripción básica y formal

Se trata de la instalación de zapatos de mujer por pares en los alambrados que quedan a una altura media entre edificios y entre calles en general. El sistema para su instalación es muy sencillo, son lanzados a lo alto unidos por cordoneras.

La propuesta parte de algunos de los conceptos explicados anteriormente pero se articula sobre todo en torno a la ideas acerca de la presencia de la mujer en el espacio público y en la esfera de lo público.

Fundamentos conceptuales y contenidos

Ya hablamos en el punto anterior de lo que suponen las ocupaciones del territorio en la ciudad, así que no volverá a reiterar estas ideas. Centrándonos en esta segunda intervención, son muchas las leyendas urbanas que corren acerca de los zapatos colgados en cables y semáforos en las ciudades alrededor de todo el mundo, sin que realmente se sepa si son ciertas las afirmaciones que se hacen sobre ello. Dicen que es una señal sobre los lugares donde se pasa droga y que también indica el tipo de droga; que es un rito de iniciación en bandas callejeras (se trata de desprenderse de uno de tus bienes más preciados); que honra a un miembro de una banda fallecido o que es señal de advertencia; que lo usan bandas del Bronx para delimitar su territorio, etc. Todo este tipo de situaciones suele tener en común el uso de zapatos de hombres y chicos, es decir, de un calzado masculino. En mi instalación me he servido del mismo mecanismo pero he utilizado zapatos de mujeres. Se trata de una ocupación del espacio público que tradicionalmente no ha estado destinado al género femenino. No me extenderé hablando de lo que significa la mujer pública frente al hombre público, ya que todos conocemos la Historia, y de cómo el espacio destinado a la mujer ha sido recluido al ámbito doméstico-familiar. Esta instalación es una marca (y reivindicación) del territorio ahora extendido a la mujer. También es cierto que los zapatos que tradicionalmente han sido asignados para el uso de la mujer tienen que ver con el fetichismo y/o con la dominación masculina. El caso más extremo se da en el mundo oriental donde se practicó durante siglos el vendado de los pies de las mujeres hasta la deformación de los mismos. Lo que me interesa de este hecho, aunque se trate de una aberración, es que incluso estas mujeres con extremidades impedidas no estaban recluidas totalmente en el espacio doméstico, pues la arquitectura de las ciudades de la época se había ido adaptando al uso de lo urbano por la mujer: callejones y pasadizos estrechos para ir entre edificios apoyándose en las paredes y pasamanos instalados por todas partes para caminar junto a ellos. En nuestra cultura occidental algunos también podrían considerar que el uso tradicional de zapato de tacón alto también supone una deformación de los pies de las mujeres (acortamiento del talón de Aquiles, desgaste de rodillas, angulación de los pies) y también dominación de esta, pues también restringe su movilidad.

En cualquier caso, sin ir más allá en estas teorías que serían largamente debatibles, me interesa centrarme en el hecho que nos ocupa, en el contexto de la ciudad de Valencia y de las instalaciones de zapatos en las calles: los zapatos preexistentes en los cableados son escasos aunque todos pertenecen al grupo del que hablábamos al principio, instalaciones anónimas de calzado de uso masculino. Ahora, nuestra instalación se sumará a este tipo de ocupaciones con un total de 20 pares de zapatos de mujer. Más allá del fetichismo de lo que puede suponer el calzado femenino (como el uso de tacón alto) me interesa la presencia de calzado reconocible como femenino en lascalles. El calzado usado para la instalación es de todo tipo, botines, sandalias, zuecos, plataforma, tacón, etc. Algunos también han sido coloreados para resaltar su presencia. Esta instalación, participa de una práctica ya existente en ciudades alrededor de todo el mundo, pero con una variante en cuanto al género de los sujetos: una pequeña referencia a la nueva pertenencia de la mujer al ámbito de lo público.

                                                      

 

 

III. MEDIDA nº 3. Tipografía urbana.

Descripción básica y formal

Se trata de letras hechas con masa de pan cocinadas al horno, que no forman ninguna palabra en concreto, en este caso tenemos: A, B y C. Tienen unos 40 cm de diámetro y han sido dispuestas en el suelo en distintos puntos céntricos de la ciudad, juntas y por separado, hasta ser abandonadas en un lugar donde pasan a formar parte del paisaje urbano y desaparecer en él.

Fundamentos y contenidos

En nuestra cultura el pan tiene muchos y profundos significados. Por ejemplo, en la religión cristiana es “el cuerpo de Cristo”; es alimento sagrado, no se tira el pan, solemos reciclarlo y comerlo bajo diferentes formas. El pan ha sido y todavía es el alimento básico durante años en la historia de la humanidad, dicen que es lo primero que se cocinó, la primera elaboración culinaria. Muchos proverbios y dichos hablan del pan o lo toman como metáfora. También hay algo sexual en la idea de pan, puesto que es cuerpo y es carne y tanto es así que se dice que la masa de pan, antes de ser cocinada, tiene la consistencia y densidad de la carne humana al ser masajeada. Pero como todo alimento, principalmente se trata de la necesidad de supervivencia (que es carnal o física y no conceptual) y de rito cultural al mismo tiempo. Pienso que siempre existe cierta controversia cuando se coloca comida en general en el suelo (pues para nosotros la comida del suelo “no se come”), se convierte automáticamente en algo no comestible, o al menos no deseable para ser ingerido. Es, o por lo menos considero que debería serlo, un acto transgresivo: mucha gente en el mundo muere de inanición cuando otros nos permitimos desperdiciar comida. No hace falta ir muy lejos, en nuestra ciudad vemos a gente que pide para comer o rescata comida de la basura. Pero la comida aquí es sólo una metáfora de las necesidades básicas para una persona y de las diferencias existentes entre los propios habitantes de la misma ciudad. Concibo el pan en su inicio como algo que se comparte, pues es el origen de la palabra compañero (con quien se come el pan) y compañía. Si las ciudades estuvieran formadas en torno a la compañía de los otros sería lógico pensar que van unidas a la idea de un alimento básico para todos.

Por otro lado, este pan es sólo el material del que están hechas unas letras (esculturas instaladas en la calle), que son un concepto que solemos representargráficamente, o sea bidimensionalmente en el plano, un concepto abstracto que forma parte de nuestro sistema de lenguaje. La escultura, el pan, es un hecho tridimensional que participa de la realidad física de nuestro mundo. Sin embargo, la letra, el concepto es plana, bidimensional, son ideas, subjetividades… para mí la instalación es como la poesía visual de una controversia: las ideas que tenemos sobre el mundo y el mundo en sí. Solo por un ejercicio de conceptualización podemos concebir las sociedades contemporáneas y el nuevo hábitat creado para ellas, la ciudad. Aun así, poco sabemos de estas letras cuando nos las encontramos. Pueden parecer letras de un juego educativo para niños. Quizá marcan puntos dentro del espacio, ordenándolo o creando relaciones como vectores dentro de él, de A a B, de B a C, etc. o figuras matemáticas resultantes de la unión de estos puntos; también pueden considerarse como elementos exentos. Lo que sí sabemos es que son un elemento extraño dentro de esta geografía urbana en la que estamos trabajando. Por último, la pretensión de trascendencia, tanto política como creativa, se diluye en las intervenciones que hemos expuesto (y en el arte público en general) en el significado que finalmente los distintos usuarios le confieran en su interacción con ella.         

                                                                       

 

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