“Ciudades Ocasionales. Post-it city y otros formatos de temporalidad”, se presenta en el EACC de Castelló, dentro de la exposición “Contemporàni@ 05. Interferències en la ciutat i els seus paisatges associats” en diciembre de 2005. A partir de esta circunstancia invitamos a Martí Peran para que presentara el proyecto en la Facultad de Bellas Artes de Valencia, con la finalidad de establecer una posible participación de los alumnos y las alumnas, así como del profesorado, en la construcción de ocasionalidades ajustadas a la ciudad de Valencia.
Como consecuencia de esta presentación iniciamos una serie de reuniones en las que fuimos constituyendo distintos grupos de trabajo, formados, mayoritariamente, por alumnos y alumnas que se encuentran en diferentes momentos de sus estudios. Una de las características del grupo de trabajo es que sus componentes no están vinculados a ninguna asignatura y la participación no se entiende como una extensión de los contenidos de los ciclos. Cada uno y cada una estamos en un lugar distinto, y venimos de diferentes lugares del territorio español y de América del Sur. Además, la ocupación de espacios para las sesiones de discusión y el uso de recursos no están vinculados a la Facultad de Bellas Artes oficialmente. Ocupamos las infraestructuras universitarias de forma “ocasional”. La metodología de trabajo que se ha utilizado ha sido el establecimiento de un calendario de reuniones en las que los distintos participantes iban presentando sus trabajos y éstos eran sometidos a una discusión en grupo.
Las ocasionalidades encontradas y generadas en la ciudad de Valencia se han concretado en cuestiones relacionadas con las huertas en peligro de desaparición, las personas que no tienen techo, los usos de los parques públicos, la ocupación de viviendas, la reivindicación del tráfico peatonal, otras formas de comercio y las arquitecturas abandonadas.
Los proyectos y sus participantes han sido los siguientes: Colección Urbana (Manuel Antonio Domínguez Gómez, Álvaro León Acosta, Cláudia Zanatta, Antonio Landa); Desvíos (Cláudia Paim); Idea pequeña (La TejedoraCCEC); La huerta urbana: una forma de resistencia (Inmaculada López Liñán);Llévame donde tú follas (Pepe Miralles); Marcando lugares (Romina Rebolledo); Producciones singulares de subjetividad: Pisadas (Salomé Rodríguez); Puente de Ademuz (Manuel Antonio Domínguez Gómez, Álvaro León Acosta, Cláudia Zanatta, Antonio Landa); Prácticas de ocasionalidad: midiendo la ciudad (Silvia Melgar).
Colección Urbana. El proyecto Colección Urbana, fija su interés en uno de los principales espacios públicos temporales de la ciudad de Valencia: el Rastro dominical que tiene lugar en los aparcamientos del Campo de Fútbol de Mestalla. Junto al escenario fundamental del acontecimiento deportivo rey, aparece cada mañana de domingo, un efímero y ocasional lugar de compraventa informal e intercambio cultural. El suelo de marcas viales deja de existir para ser reemplazado por una densa costra de ocupación provisional: carritos, puestos, tenderetes… lo que antes era recto, ahora se enrolla en disposiciones cada vez más complejas.
Este espacio es una arquitectura de masas, cada trayectoria es estrictamente singular, un espacio de colisión entre personas y objetos sometidos a itinerarios que pasan por el filtro de cada memoria, transformándose esta arquitectura en una secuencia de lapsos de tiempo para el transeúnte que rebusca.
Partimos desde nuestra propia experiencia como espigadores, para plantear la ocasionalidad en este tipo de concentraciones humanas. Nuestro punto de partida: lo que antes era residual, ahora se declara como la nueva esencia, el foco de intervención.
Entendemos la ocasionalidad a través de nuestro trabajo, en el planteamiento de desarrollar en un espacio de compra y venta, un proyecto basado en la necesidad de nivelar, por un momento, el valor de uso y de cambio de la mercancía, al redistribuirla en el acto recíproco del cambalache. En él, el valor de las cosas no se establece según los criterios económicos habituales, sino a partir del que los mismos participantes del intercambio generen. Pretendiendo mediante este trueque de objetos desechados, un cambio en la percepción del asiduo comprador del rastro, y añadiendo a los objetos que perdieron su primera función y belleza, un valor artístico y testimonial.
Desvíos. Este trabajo se inicia con la identificación e investigación de los desvíos ocasionales hechos por habitantes ilegales que subvierten el dibujo urbanístico de un parque de Valencia. Ellos crean desvíos de las funciones planeadas e inventan otra configuración espacial en la ciudad. Como si sus caminos informales dibujasen de manera ocasional los espacios de parques y calles.
La ocupación de una casa, en el Parque de Marxalenes, que se encontraba cerrada pero que estaba destinada a ser un museo y su transformación discreta en un hogar fueron motivo de observación durante algunos meses, fotografiando esta transformación hasta que dicha casa fue desocupada y sus habitantes desalojados para iniciar las obras de ampliación del parque. Continuar fotografiando la des-construcción de un hogar y su vuelta a ser un espacio vacío –trabajo de testimonio. Estas ocupaciones son acciones que confieren un carácter ocasional a la ciudad con su planificación pues producen desvíos efímeros en la misma y evidencian otra manera de usar sus espacios.
Este trabajo se desarrolló en distintos tiempos: identificación de una ocupación clandestina; observación de la transformación del espacio en un hogar; detección de los vestigios de los habitantes; registro de sus trayectos; documentación de sus huellas en la parte exterior de la casa; pesquisa en mapas oficiales del parque y en la Biblioteca Municipal con lecturas de libros y otro material impreso sobre el Parque y el barrio; confrontación entre el mapa de la Municipalidad y la manera de usar el espacio de los habitantes; anotaciones sobre las prácticas ‘que hacen desvíos’; observación del traslado de estos habitantes (con el cierre de sus trayectos) para la implementación de la 2ª Fase de ampliación del Parque de Marxalenes.
Idea pequeña. El proyecto Idea pequeña surge como la suma de diferentes proyectos; es por tanto una labor abierta, un cajón de sastre donde ir colocando una serie de proyectos con unas cualidades comunes a todos ellos.
Como respuesta a una situación de precariedad cultural, de una gestión poco atenta a nuevas formas de hacer, de falta de espacios y de propuestas, planteamos un marco donde poder desarrollar nuestros proyectos y los de otros, aquellos que consideramos interesantes y que tienen una mínima distribución.
El nomadismo, lo leve, la mutación, lo ocasional, la economía de medios y el “montaje por préstamo” como procedimientos para realizar una actitud del háztelo tú mismo, de creación de espacios de exhibición efímeros donde la localización y el acondicionamiento son engranajes principales del proyecto.
Dentro de esta línea de acción, se encuadran los proyectos que a continuación describimos, algunos realizados, otros aún en fase de gestación, pero todos ellos compartiendo la idea de utilizar un espacio en principio destinado a otro uso o carente de uso, aportando la creación de eventos concretos y momentáneos, transitorios y de factura posible para nosotros, viables económica y espacialmente.
La huerta urbana: una forma de resistencia. Tras recorrer diferentes zonas de Valencia hemos podido observar como las instituciones, siguiendo intereses puramente económicos destruyen la huerta. Esto supone una gran pérdida para la ciudad por la importancia histórica, cultural y económica que tiene para la comunidad.
Como consecuencia se generan zonas muertas en aquellos espacios en proceso de especulación, no-lugares que esperan ser construidos. Terrenos expropiados o vendidos a las constructoras por la fuerza, que se han ido comprando y abandonando en espera de que el último propietario venda o comience la urbanización.
Estas “tierras de nadie”, que pertenecen al Ayuntamiento y a empresas privadas, crean la ciudad del desaliento y demuestran que desde la administración, no se atienden las necesidades de los ciudadanos.
Algunos de estos huertos son trozos de tierras que sobreviven porque sus propietarios no han vendido, otros son apropiaciones de ciudadanos que se aprovechan del caos de la ciudad. Incluso a veces, son tolerados porque el proyecto constructivo está en fase de espera. En cualquier caso es patente su ocasionalidad. El procedimiento más idóneo para este proyecto es la apropiación de estos lugares para el uso de la población. Espacios que resisten y conviven con los grandes eventos, con la ciudad de la máscara y las construcciones carcasas, escapándose a las previsiones de arquitectos, constructores y urbanistas.
Dichas apropiaciones son muestra del poder ciudadano cumpliendo sus necesidades-deseos y ponen de manifiesto que hay espacios, que al menos temporalmente, se escapan al control gubernamental y por lo tanto ingobernables para los poderes urbanos.
Estos huertos representan la supervivencia de la cultura y forma de vida valenciana, además son acciones políticas, decisiones individuales ajenas a imposiciones externas y una propuesta de utilización. Siendo el ciudadano el que legitima su derecho a decidir sobre su entorno, ocupándose y dando sentido a aquellos espacios desatendidos.
Llévame donde tú follas. Las primeras ideas para este proyecto estaban centradas en el análisis de los usos de una zona del Jardín del Turia que por la noche se convierte en un lugar de cruising para la comunidad gay. Un lugar que durante el día está lleno de gente que pasea o toma el sol, por la noche se convierte en un lugar para follar entre tíos. En un segundo momento pensamos ampliar este estudio a todos los lugares públicos en los que se daban las mismas situaciones en la ciudad de Valencia y periferia. Un encuentro ocasional, en uno de estos jardines, con Carlos, un chico boliviano recientemente instalado en Valencia, hizo que el proyecto tomara un nuevo rumbo. Entonces le solicitamos a este chico que nos llevara a los lugares en los que él follaba. A partir de entonces el proyecto cambió totalmente y se enriqueció con la mirada y las opiniones de Carlos. El trabajo se ha materializado en un hipertexto alojado en un blog en el que vamos yendo a otros textos, a fotografías, citas, webs, etc. y presenta una selección de fotos comentadas que son las que Carlos quería que se fotografiaran. Este trabajo reflexiona sobre la ocasionalidad de estos lugares, sobre el uso-otro que contienen, además lo hace a través de la mirada de una persona inmigrante, que en cierta manera es “provisional”, con la que he establecido una relación que también puede verse impregnada de cierta ocasionalidad y que se ha materializado en un hipertexto que nos permite ir a otros lugares según las opciones que se proponen y las decisiones de quienes lo lean.
Marcando lugares. Dentro del orden urbano de la gran mayoría de las ciudades contemporáneas, coexisten lugares de variadas tipologías, algunos de ellos previamente diseñados como parques y jardines públicos, pero también podemos toparnos con otros espacios que van irrumpiendo de una manera más “natural” en el entorno de la ciudad, lugares de carácter transitorio, accidental y efímero, los que con el paso de tiempo van adquiriendo una mayor visualidad y ambigüedad, espacios como descampados, solares, escombreras o lugares a la espera de…, etc. Todos estos lugares o bien no-lugares, representan en cierta forma los poros del cuerpo ciudad o bien las fugas o “agujeros” dentro del contexto urbano reglamentado.
Por otra parte, y continuando dentro del mismo contexto urbano, nos encontramos con otros espacios más específicos, los que por su antiguo envoltorio arquitectónico se mantienen un poco más oculto a la depredación y especulación urbanística. Se trata de las antiguas casas o edificios deshabitados, abandonados, degradados y en desuso, casas y lugares que en cierto modo adquieren un carácter de ruinas o “arqueología” y puntos que nos hablan de la memoria de la ciudad y de sus antiguos habitantes.
Además y viendo la ciudad como un cuerpo en directa relación al cuerpo humano, estos lugares podrían representar los agujeros de nuestro cuerpo, agujeros por los que vamos adquiriendo conocimiento y placer, fisuras que con el pasar del tiempo se van desgastando y trasformando. También, nos interesa poder mostrar estos enclaves dentro de la cuidad ya que, por su condición de precariedad, de estar entre un estado y otro, se puede hacer una visión poética de la ciudad, a modo de metáfora de la trasformación constante del cuerpo humano y las identidades.
El proyecto consiste en la ubicación, encuentro y documentación de arquitecturas, lugares degradados y en ruinas en la ciudad de Valencia. De esta manera, marcamos sobre un plano de la ciudad la ubicación de todos aquellos lugares y arquitecturas en decadencia que encontramos en el perímetro urbano.
Los objetivos de este proyecto son: marcar y dar cuenta de la existencia de estos sitios dentro del espacio urbano, para dejar evidencias de las fugas o grietas que existen dentro del orden urbanístico, agujeros que como tales conviven con otras arquitecturas y el diseño urbano dentro de un mismo espacio. Lugares que están entre paréntesis, a la espera de, arquitecturas que tanto por sus condiciones de abandono y la especulación urbanística, tienen un carácter inminentemente provisional en el contexto de la ciudad. Son edificaciones que están en constante alteración y además susceptibles de cualquier acto de ocupación o transformación por los que habitamos la ciudad. Es por esto que los hacemos visibles como espacios que desaparecerán, no de un día para otro, sino más bien de una forma lenta y paulatina, tal y como se va transformando la ciudad.
Así y como resultado final encontramos dos páginas Web:
http://www.freewebs.com/sitiosarqueologicosdevalencia/
páginas en las que podemos ver un mapa sobre otro mapa, donde está la marca de los lugares ya encontrados y en el que posteriormente se irán marcando otros posibles encuentros. En estos cuños se insertan un archivo fotográfico y otros enlaces de interés que ayudan a ir a la búsqueda de estos lugares.
Por otra parte, también aquí cabe destacar el cómo algun@s utilizamos el espacio virtual, en este caso con la creación de estas páginas web, de cierta manera el carácter provisional y transitorio también se lleva a este ámbito, ya que hemos utilizando otro tipo de plataformas a las más habituales en Red. Así de la misma manera en que algun@s utilizamos el espacio de la ciudad “gratuitamente” según nuestra subjetividad y comodidad dentro de los márgenes posibles dentro del orden urbano, en el espacio virtual también existe la posibilidad de utilizar y “habitar” en otro tipo de plataformas gratuitas que nos permiten cohabitar y aparecer en conjunto con otros sitios regularizados en el espacio virtual.
Producciones singulares de subjetividad: Pisadas. A lo largo de muchos años en la población de Mislata han tenido que convivir a las horas en que los escolares van a sus colegios, concretamente en la calle Felipe Bellver 37, con los coches que no se detienen y con muchos lugares de descarga de material industrial que impiden el paso a los escolares y sus respectivos acompañantes, tornándose tensa la situación. La comunidad decidió a manera de protesta ocupar la carretera con una acción lúdica que dejara huella en la memoria de los más pequeños haciendo sentir la fuerza de una comunidad organizada en defensa de sus más mínimos derechos ciudadanos, el ser peatón. Este trabajo se realizó con la ayuda de los colegios públicos Amadeo Torjada, y Jaume 1.
En deliberaciones previas a la acción se decidió por la realización de una pintada callejera sobre plásticos y tela para luego ser colgada en los dos colegios en diferentes horas. Registrada la acción se proyectaba sobre la calle y no se dejaba pasar a los coches, sólo a los niños y padres-madres, recuperando esta calle como vía peatonal para las comunidades de los colegíos públicos de esta zona.
Puente de Ademuz. Realizamos un mapeado de la situación de los inmigrantes sin techo que residían debajo del puente de Ademuz, en el antiguo cauce del río Túria de Valencia. Este trabajo se ha hecho por medio de la recogida de imágenes sobre su vida cotidiana, de entrevistas con ellos y con personas pertenecientes a grupos de apoyo a su causa.
Con el material recogido, fueron editados tres vídeos que muestran la ciudad ocasional de los inmigrantes de Valencia, contraponiéndola con un trabajo de video ya realizado en el 2005 en la ciudad de Porto Alegre, Brasil, que aborda la misma situación de los sin techo.
Puente de Ademuz. Bajo un puente valenciano hemos visto surgir una fuente inmensa. Mirándonos en ella veremos nuestros rostros iluminados por la navidad. En el centro comercial cercano -bajo una carpa- ya podemos comprar tarjetas navideñas de UNICEF o de La Cruz Roja. Por supuesto también un belén, símbolo de la familia, del hogar y nacimiento de ilusiones y de fe.
Quien diría que bajo este puente, entre sus columnas, han vivido hasta no hace mucho un grupo de inmigrantes, en su mayoría africanos. Han tenido un sitio, un techo, un lugar donde vivir, en el cual guardar sus pocas pertenencias y tal vez el sueño de subir un día a la ciudad y ser uno más.
A menudo se ha utilizado el agua a presión para ahogar las ilusiones del desesperado. En Valencia el Ayuntamiento encuentra como solución inundar de incomprensión e hipocresía el hogar ocasional del sin techo.
Prácticas de ocasionalidad: midiendo la ciudad. El proyecto Prácticas de Ocasionalidad: midiendo la ciudad se desarrolla como una investigación práctica llevada a cabo desde el campo de las artes plásticas. Se explora el concepto de ciudad ocasional que habita dentro de la ciudad planeada y convencional mediante un testeo con diferentes herramientas.
Así la propuesta se divide en tres ámbitos de actuación: Ud. está aquí, Zapatos de mujer y Tipografía urbana. Se trata de la creación de post-it como ocupaciones temporales del espacio público urbano que participan de las posibles lecturas de ese lugar y de las dinámicas que allí se suceden.
La primera práctica, Ud. está aquí, supone un intento de activar el recorrido cotidiano del viandante en su tránsito, empoderizar la actividad colonizadora del agente urbano y animar a determinar su participación en esta compleja red que supone el espacio público y la esfera de lo público por extensión, a través de la instalación de puntos localizadores en las calles de la ciudad. Es un mapeado virtual, con señalizaciones cambiantes, como chinchetas que se clavan en un panel, aunque no hay mapa al que remitirse más que el que ofrece la realidad misma.
La siguiente ocupación temporal se ha hecho con zapatos de mujer colgados en el cableado a media altura de la ciudad de Valencia. Esta práctica, ya existente en ciudades alrededor de todo el mundo, incorpora una variante en cuanto al género de los sujetos; es afirmación de la pertenencia de la mujer al ámbito de lo público, es una marca y reivindicación del territorio.
Por último, Tipografía urbana es una ocupación temporal del suelo de la ciudad con unas letras hechas de pan. Estas letras son un elemento extraño dentro de la geografía urbana en la que estamos trabajando; constituyen un punto fuerte focal y contribuyen a la ordenación simbólica del territorio urbano. La propuesta sitúa un nodo que supone un pequeño cambio de nivel o cadencia al ser descubierta por los viandantes.
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