LA SANTA BIBLIA

Versión Reina-Valera 1865

Juan / John



John 1:1
EN el principio ya era el Verbo; y el Verbo era con Dios, y Dios era el Verbo.

John 1:2
Este era en el principio con Dios.

John 1:3
Todas las cosas por éste fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho.

John 1:4
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

John 1:5
Y la luz en las tinieblas resplandece; y las tinieblas no la comprendieron.

John 1:6
Fué un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

John 1:7
Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la Luz, para que por él todos creyesen.

John 1:8
El no era la Luz; mas fué enviado para que diese testimonio de la Luz.

John 1:9
Aquella Palabra era la Luz verdadera, que alumbra a todo hombre, que viene en este mundo.

John 1:10
En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él, y el mundo no le conoció.

John 1:11
A lo suyo vino; y los suyos no le recibieron.

John 1:12
Mas a todos los que le recibieron, dióles poder de ser hechos hijos de Dios, esto es, a los que creen en su nombre:

John 1:13
Los cuales no son engendrados de sangres, ni de voluntad de la carne, ni de voluntad de hombre, sino de Dios.

John 1:14
Y el Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

John 1:15
Juan dió testimonio de él, y clamó, diciendo: Este es del que yo decía: El que viene en pos de mí, es mayor que yo; porque es primero que yo.

John 1:16
Y de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia.

John 1:17
Porque la ley por Moisés fué dada; mas la gracia y la verdad por Jesu Cristo vinieron.

John 1:18
A Dios nadie le vió jamás: el unigénito hijo que está en el seno del Padre, él nos le declaró.

John 1:19
Y éste es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron de Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?

John 1:20
Y confesó, y no negó; mas confesó: Yo no soy el Cristo.

John 1:21
Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.

John 1:22
Dijéronle pues: ¿Quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de tí mismo?

John 1:23
Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezád el camino del Señor, como dijo Isaías profeta.

John 1:24
Y los que habían sido enviados eran de los Fariseos.

John 1:25
Y preguntáronle, y le dijeron: ¿Por qué pues bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?

John 1:26
Y Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno, a quien vosotros no conocéis:

John 1:27
Este es el que ha de venir en pos de mí, el cual es mayor que yo, del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato.

John 1:28
Estas cosas fueron hechas en Betabara de la otra parte del Jordan, donde Juan bautizaba.

John 1:29
El siguiente día ve Juan a Jesús que venía a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

John 1:30
Este es del que dije: Tras mí viene un varón, el cual es mayor que yo; porque era primero que yo.

John 1:31
Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por eso vine yo bautizando con agua.

John 1:32
Y Juan dió testimonio, diciendo: Ví al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él.

John 1:33
Y yo no le conocía; mas el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre aquel que vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, éste es el que bautiza con el Espíritu Santo.

John 1:34
Y yo ví, y he dado testimonio, que éste es el Hijo de Dios.

John 1:35
El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.

John 1:36
Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.

John 1:37
Y oyéronle los dos discípulos hablar, y siguieron a Jesús.

John 1:38
Y volviéndose Jesús, y viéndoles seguirle, díceles: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabbi, (que interpretado, quiere decir, Maestro,) ¿dónde moras?

John 1:39
Díceles: Veníd, y ved. Vinieron, y vieron donde moraba; y quedáronse con él aquel día; porque era como la hora décima.

John 1:40
Era Andrés, el hermano de Simón Pedro, uno de los dos que habían oido hablar a Juan, y le habían seguido.

John 1:41
Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías, que interpretado es, el Cristo.

John 1:42
Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Céfas, que quiere decir, Piedra.

John 1:43
El día siguiente quiso Jesús ir a Galilea, y halla a Felipe; y le dice: Sígueme.

John 1:44
Y era Felipe de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.

John 1:45
Felipe halló a Natanael, y le dice: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: Jesús de Nazaret, el hijo de José.

John 1:46
Y le dijo Natanael: ¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Dícele Felipe: Ven, y vé.

John 1:47
Jesús vió venir a sí a Natanael, y dijo de él: He aquí un verdaderamente Israelita, en el cual no hay engaño.

John 1:48
Dícele Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondióle Jesús, y le dijo: Ántes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te ví.

John 1:49
Respondió Natanael, y le dijo: Rabbi, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.

John 1:50
Respondió Jesús, y le dijo: ¿Porque te dije: Víte debajo de la higuera, crees? cosas mayores que estas verás.

John 1:51
Y le dice: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.

John 2:1
Y AL tercero día hiciéronse unas bodas en Cana de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

John 2:2
Y fué también llamado Jesús, y sus discípulos a las bodas.

John 2:3
Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.

John 2:4
Y le dice Jesús: ¿Qué tengo yo que ver contigo, mujer? aun no ha venido mi hora.

John 2:5
Su madre dice a los que servían: Hacéd todo lo que él os dijere.

John 2:6
Y estaban allí seis tinajuelas de piedra, conforme a la purificación de los Judíos, que cabía en cada una dos o tres cántaros.

John 2:7
Díceles Jesús: Llenád estas tinajuelas de agua. Y las llenaron hasta arriba.

John 2:8
Y díceles: Sacád ahora, y presentád al maestresala. Y presentáronle.

John 2:9
Y como el maestresala gustó el agua hecha vino, y no sabía de donde era; (mas los que servían, lo sabían, que habían sacado el agua:) el maestresala llama al esposo,

John 2:10
Y le dice: Todo hombre pone primero el buen vino; y cuando ya están hartos, entónces lo que es peor; mas tú has guardado el buen vino hasta ahora.

John 2:11
Este principio de milagros hizo Jesús en Cana de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

John 2:12
Después de esto descendió a Capernaum, él, y su madre, y sus hermanos, y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos dias.

John 2:13
Y estaba cerca la páscua de los Judíos, y subió Jesús a Jerusalem.

John 2:14
Y halló en el templo los que vendían bueyes, y ovejas, y palomas, y los cambiadores sentados.

John 2:15
Y hecho un azote de cuerdas, echólos a todos del templo, y las ovejas, y los bueyes, y derramó los dineros de los cambiadores, y trastornó las mesas.

John 2:16
Y a los que vendían las palomas dijo: Quitád de aquí estas cosas, y no hagáis la casa de mi Padre casa de mercadería.

John 2:17
Entónces se acordaron sus discípulos que estaba escrito: El zelo de tu casa me comió.

John 2:18
Y los Judíos respondieron, y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, siendo así que tú haces estas cosas.

John 2:19
Respondió Jesús, y les dijo: Destruíd este templo, y en tres dias yo lo levantaré.

John 2:20
Dijeron luego los Judíos: ¿En cuarenta y seis años fué este templo edificado, y tú en tres dias lo levantarás?

John 2:21
Mas él hablaba del templo de su cuerpo.

John 2:22
Por tanto cuando resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron que les había dicho esto, y creyeron a la Escriturá, y a la palabra que Jesús había dicho.

John 2:23
Y estando él en Jerusalem en la páscua, en el día de la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo los milagros que hacía.

John 2:24
Mas el mismo Jesús no se confiaba a sí mismo de ellos, porque él conocía a todos,

John 2:25
Y no tenía necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque él sabía lo que había en el hombre.

John 3:1
Y HABÍA un hombre de los Fari- seos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos.

John 3:2
Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabbi, sabemos que eres un maestro venido de Dios; porque nadie puede hacer estos milagros que tú haces, si no fuere Dios con él.

John 3:3
Respondió Jesús, y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.

John 3:4
Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer, siendo viejo? ¿puede entrar segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?

John 3:5
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no renaciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

John 3:6
Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

John 3:7
No te maravilles de que te dije: Necesario os es nacer otra vez.

John 3:8
El viento de donde quiere sopla; y oyes su sonido, mas ni sabes de donde viene, ni donde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

John 3:9
Respondió Nicodemo, y le dijo: ¿ Cómo puede ser esto?

John 3:10
Respondió Jesús, y le dijo: ¿Tú eres un maestro de Israel, y no sabes esto?

John 3:11
De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos; y lo que hemos visto, testificamos, y no recibís nuestro testimonio.

John 3:12
Si os he dicho cosas terrenales, y no creeis: ¿cómo creeréis, si os dijere cosas celestiales?

John 3:13
Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, es a saber, el Hijo del hombre, que está en el cielo.

John 3:14
Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado:

John 3:15
Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, mas tenga vida eterna.

John 3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que haya dado a su Hijo unigénito; para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, mas tenga vida eterna.

John 3:17
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo, para que condene al mundo; sino para que el mundo sea salvo por él.

John 3:18
El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado; porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

John 3:19
Y esta es la condenación, que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.

John 3:20
Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz, y no viene a la luz, porque sus obras no sean redargüidas.

John 3:21
Mas el que obra verdad, viene a la luz, para que sus obras sean hechas manifiestas, porque son hechas en Dios.

John 3:22
Pasado esto, vino Jesús y sus discípulos a una tierra de Judea; y estaba allí con ellos, y bautizaba.

John 3:23
Y bautizaba también Juan en Enón junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados.

John 3:24
Porque aun Juan no había sido puesto en la cárcel.

John 3:25
Y hubo una cuestión entre algunos de los discípulos de Juan y los Judíos acerca de la purificación.

John 3:26
Y vinieron a Juan, y le dijeron: Rabbi, el que estaba contigo de la otra parte del Jordan, del cual tú diste testimonio, he aquí, bautiza, y todos vienen a él.

John 3:27
Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo si no le fuere dado del cielo.

John 3:28
Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo; mas soy enviado delante de él.

John 3:29
El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está en pié y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo. Así, pues, éste mi gozo es cumplido.

John 3:30
A él conviene crecer; mas a mí descrecer.

John 3:31
El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es.

John 3:32
Y lo que vió y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio.

John 3:33
El que recibe su testimonio, éste selló, que Dios es verdadero;

John 3:34
Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; porque no le da Dios el Espíritu por medida.

John 3:35
El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dió en su mano.

John 3:36
El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que al Hijo es incrédulo, no verá la vida; sino que la ira de Dios queda sobre él.

John 4:1
COMO, pues, el Señor entendió que los Fariseos habían oido que Jesús hacía discípulos, y bautizaba más que Juan,

John 4:2
(Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos,)

John 4:3
Dejó a Judea, y se fué otra vez a Galilea.

John 4:4
Y era menester que pasase por Samaria.

John 4:5
Vino pues a una ciudad de Samaria que se llama Sicar, junto a la heredad que Jacob dió a José su hijo.

John 4:6
Y estaba allí el pozo de Jacob. Jesús, pues, cansado del camino, se sentó así sobre el pozo. Era como la hora de sexta.

John 4:7
Viene una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dice: Dáme de beber.

John 4:8
(Porque sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.)

John 4:9
Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me demandas a mí de beber, que soy mujer Samaritana? Porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos.

John 4:10
Respondió Jesús, y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y quien es el que te dice: Dáme de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva.

John 4:11
La mujer le dice: Señor, no tienes con que sacarla, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?

John 4:12
¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados?

John 4:13
Respondió Jesús, y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;

John 4:14
Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed; mas el agua que yo le daré, será en él pozo de agua, que salte para vida eterna.

John 4:15
La mujer le dice: Señor, dáme esta agua, para que yo no tenga sed, ni venga acá a sacarla.

John 4:16
Jesús le dice: Vé, llama a tu marido, y ven acá.

John 4:17
Respondió la mujer, y le dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho: No tengo marido;

John 4:18
Porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes, no es tu marido: esto has dicho con verdad.

John 4:19
Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta.

John 4:20
Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís, que en Jerusalem es el lugar donde es menester adorar.

John 4:21
Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre.

John 4:22
Vosotros adoráis lo que no sabéis: nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación de los Judíos es.

John 4:23
Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales busca que le adoren.

John 4:24
Dios es Espíritu, y los que le adoran, en espíritu y en verdad es menester que le adoren.

John 4:25
Dícele la mujer: Yo sé que el Mesías ha de venir, el cual es llamado, el Cristo: cuando él viniere, nos declarará todas las cosas.

John 4:26
Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo.

John 4:27
Y en esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con la mujer; mas ninguno le dijo: ¿Qué preguntas, o, qué hablas con ella?

John 4:28
Entónces la mujer dejó su cántaro, y fué a la ciudad, y dijo a los hombres:

John 4:29
Veníd, ved un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho: ¿si es quizá el Cristo?

John 4:30
Entónces salieron de la ciudad, y vinieron a él.

John 4:31
Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbi, come.

John 4:32
Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.

John 4:33
Entónces los discípulos decían el uno al otro: ¿Le ha traido alguien de comer?

John 4:34
Díceles Jesús: Mi comida es, que yo haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

John 4:35
¿No decís vosotros, que aun hay cuatro meses hasta la siega? He aquí, yo os digo: Alzád vuestros ojos, y mirád las regiones; porque ya están blancas para la siega.

John 4:36
Y el que siega recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega.

John 4:37
Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega.

John 4:38
Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.

John 4:39
Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Me dijo todo cuanto he hecho.

John 4:40
Mas viniendo los Samaritanos a él, le rogaron que se quedase allí; y se quedó allí dos dias.

John 4:41
Y creyeron muchos más por la palabra de él.

John 4:42
Y decían a la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos le hemos oido; y sabemos, que verdaderamente éste es el Cristo, el Salvador del mundo.

John 4:43
Y dos dias después salió de allí, y se fué a Galilea.

John 4:44
Porque el mismo Jesús dió testimonio: Que el profeta en su tierra no tiene honra.

John 4:45
Y como vino a Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que había hecho en Jerusalem en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta.

John 4:46
Vino pues Jesús otra vez a Cana de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había un cierto cortesano, cuyo hijo estaba enfermo en Capernaum.

John 4:47
Este, como oyó que Jesús venía de Judea a Galilea, fué a él, y le rogaba que descendiese, y sanase su hijo; porque se comenzaba a morir.

John 4:48
Entónces Jesús le dijo: Si no viereis señales y maravillas, no creeréis.

John 4:49
El cortesano le dijo: Señor, desciende ántes que mi hijo muera.

John 4:50
Dícele Jesús: Vé, tu hijo vive. Creyó el hombre a la palabra que Jesús le dijo, y se fué.

John 4:51
Y como él iba ya descendiendo, sus criados le salieron a recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.

John 4:52
Entónces él les preguntó a qué hora comenzó a estar mejor; y le dijeron: Ayer a la sétima hora le dejó la fiebre.

John 4:53
El padre entónces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él, y toda su casa.

John 4:54
Este segundo milagro volvió Jesús a hacer cuando vino de Judea a Galilea.

John 5:1
DESPUÉS de estas cosas, había una fiesta de los Judíos, y subió Jesús a Jerusalem.

John 5:2
Y hay en Jerusalem junto a la puerta del ganado un estanque, que en lengua Hebrea es llamado Bet-esda, el cual tiene cinco pórticos.

John 5:3
En estos estaba echada una grande multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban esperando el movimiento del agua;

John 5:4
Porque un ángel descendía a cierto tiempo al estanque, y revolvía el agua; y el que primero entraba en el estanque, después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.

John 5:5
Y estaba allí un hombre, que había treinta y ocho años que estaba enfermo.

John 5:6
Como Jesús le vió echado, y entendió que ya había mucho tiempo que estaba enfermo, dícele: ¿Quiéres ser sano?

John 5:7
Y el enfermo le respondió: Señor, no tengo hombre, que cuando el agua fuere revuelta, me meta en el estanque; porque entre tanto que yo voy, otro ántes de mí ha descendido.

John 5:8
Dícele Jesús: Levántate, toma tu lecho, y anda.

John 5:9
Y luego aquel hombre fué sano, y tomó su lecho, e íbase; y era sábado aquel día.

John 5:10
Entónces los Judíos decían a aquel que había sido sanado: Sábado es, no te es lícito llevar tu lecho.

John 5:11
Respondióles: El que me sanó, el mismo me dijo: Toma tu lecho, y anda.

John 5:12
Y le preguntaron entónces: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho, y anda?

John 5:13
Y el que había sido sanado, no sabía quien fuese; porque Jesús se había apartado de la multitud que estaba en aquel lugar.

John 5:14
Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: He aquí, ya estás sano: no peques más, porque no te venga alguna cosa peor.

John 5:15
El hombre se fué entónces, y dió aviso a los Judíos, que Jesús era el que le había sanado.

John 5:16
Y por esta causa los Judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en sábado.

John 5:17
Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.

John 5:18
Entónces por tanto más procuraban los Judíos matarle; porque no solo quebrantaba el sábado, mas aun también decía que era Dios su Padre, haciéndose igual a Dios.

John 5:19
Respondió pues Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: Que no puede el Hijo hacer algo de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre; porque todo lo que él hace, esto también hace el Hijo juntamente.

John 5:20
Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis.

John 5:21
Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.

John 5:22
Porque el Padre a nadie juzga, mas todo el juicio dió al Hijo;

John 5:23
Para que todos honren al Hijo, como honran al Padre: el que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.

John 5:24
De cierto, de cierto os digo: Que el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá en condenación, mas pasó de muerte a vida.

John 5:25
De cierto, de cierto os digo: Que vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que oyeren, vivirán.

John 5:26
Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dió también al Hijo que tuviese vida en sí mismo.

John 5:27
Y también le dió poder de hacer juicio, porque es el Hijo del hombre.

John 5:28
No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;

John 5:29
Y los que hicieron bien, saldrán a resurrección de vida; y los que hicieron mal, a resurrección de condenación.

John 5:30
No puedo yo de mí mismo hacer algo: como oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del Padre que me envió.

John 5:31
Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.

John 5:32
Otro es el que da testimonio de mí; y yo sé que el testimonio que él da de mí, es verdadero.

John 5:33
Vosotros enviasteis a Juan, y él dió testimonio a la verdad.

John 5:34
Empero yo no tomo el testimonio de hombre: mas digo estas cosas, para que vosotros seais salvos.

John 5:35
El era antorcha que ardía, y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un poco en su luz.

John 5:36
Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dió que cumpliese, es a saber, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me haya enviado.

John 5:37
Y el Padre mismo que me envió, él dió testimonio de mí. Vosotros nunca habéis oido su voz, ni habéis visto su parecer.

John 5:38
Ni tenéis su palabra permanente en vosotros; porque al que él envió, a éste vosotros no creeis.

John 5:39
Escudriñád las Escrituras; porque a vosotros os parece, que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;

John 5:40
Y no queréis venir a mí, para que tengáis vida.

John 5:41
Gloria de los hombres no recibo.

John 5:42
Mas yo os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros.

John 5:43
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís: si otro viniere en su proprio nombre, a aquel recibiréis.

John 5:44
¿Cómo podéis vosotros creer, los que tomáis gloria los unos de los otros? y no buscáis la gloria que de solo Dios viene.

John 5:45
No pensáis que yo os tengo de acusar delante del Padre: hay quien os acusa, es a saber, Moisés, en quien vosotros esperáis.

John 5:46
Porque si vosotros creyeseis a Moisés, creeríais a mí; porque de mí escribió él.

John 5:47
Y si a sus escritos no creeis, ¿cómo creeréis a mis palabras?

John 6:1
PASADAS estas cosas, se fué Jesús a la otra parte de la mar de Galilea, que es la mar de Tibérias.

John 6:2
Y seguíale grande multitud, porque veían sus milagros que hacía en los enfermos.

John 6:3
Subió pues Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos.

John 6:4
Y estaba cerca la páscua, la fiesta de los Judíos.

John 6:5
Y como alzó Jesús los ojos, y vió que había venido a él una grande multitud, dice a Felipe: ¿De dónde comprarémos pan para que coman estos?

John 6:6
Mas esto decía tentándole; porque él sabía lo que había de hacer.

John 6:7
Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.

John 6:8
Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:

John 6:9
Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?

John 6:10
Entónces Jesús dijo: Hacéd recostar los hombres. Y había mucha yerba en aquel lugar; y recostáronse como en número de cinco mil varones.

John 6:11
Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo hecho gracias, repartió a los discípulos, y los discípulos a los que estaban recostados; y asimismo de los peces cuanto querían.

John 6:12
Y como fueron hartos, dijo a sus discípulos: Cogéd los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.

John 6:13
Recogiéronlos pues, y llenaron doce esportones de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido.

John 6:14
Aquellos hombres entónces, como vieron el milagro que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta, que había de venir al mundo.

John 6:15
Entendiendo entónces Jesús, que habían de venir para tomarle por fuerza, y hacerle rey, volvió a huirse a un monte él solo.

John 6:16
Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos a la mar,

John 6:17
Y entrando en una nave, iban atravesando el mar hacia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos.

John 6:18
Y la mar se comenzó a levantar con un gran viento, que soplaba.

John 6:19
Y cuando hubieron navegado como veinte y cinco, o treinta estadios, ven a Jesús que andaba sobre la mar, y se acercaba a la nave; y tuvieron miedo.

John 6:20
Mas él les dijo: Yo soy: no tengáis miedo.

John 6:21
Entónces ellos le recibieron de buena gana en la nave, y luego la nave llegó a la tierra donde iban.

John 6:22
El día siguiente la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vio que no había allí otra navecilla sino una, en la cual se habían entrado sus discípulos, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en la nave, sino que sus discípulos solos se habían ido;

John 6:23
Y que otras navecillas habían arribado de Tibérias, junto al lugar donde habían comido el pan, después de haber el Señor hecho gracias;

John 6:24
Como vió pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos también en las navecillas, y vinieron a Capernaum buscando a Jesús.

John 6:25
Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: ¿Rabbi, cuándo llegaste acá?

John 6:26
Respondióles Jesús, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto los milagros, mas porque comisteis del pan, y os hartasteis.

John 6:27
Trabajád, no por la comida que perece, mas por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará; porque a éste selló el Padre, es a saber, Dios.

John 6:28
Entónces le dijeron: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?

John 6:29
Respondió Jesús, y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creais en el que él envió.

John 6:30
Dijéronle entónces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras tú?

John 6:31
Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió a comer.

John 6:32
Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo, que no os dió Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

John 6:33
Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo, y da vida al mundo.

John 6:34
Entónces le dijeron: Señor, dános siempre este pan.

John 6:35
Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

John 6:36
Mas ya os he dicho, que también me habéis visto, y no me creeis.

John 6:37
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.

John 6:38
Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de aquel que me envió.

John 6:39
Y esta es la voluntad del Padre que me envió: Que de todo lo que me dió, no pierda yo nada de ello, sino que lo resucite en el día postrero.

John 6:40
Y esta es la voluntad de aquel que me envió: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

John 6:41
Murmuraban entónces de él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo.

John 6:42
Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo pues dice éste: Yo he descendido del cielo?

John 6:43
Y Jesús respondió, y les dijo: No murmuréis entre vosotros.

John 6:44
Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

John 6:45
Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios: así que todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene a mí.

John 6:46
No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que es de Dios, éste ha visto al Padre.

John 6:47
De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

John 6:48
Yo soy el pan de vida.

John 6:49
Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y han muerto.

John 6:50
Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera.

John 6:51
Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

John 6:52
Entónces los Judíos altercaban entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este hombre darnos su carne a comer?

John 6:53
Jesús les dijo entónces: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

John 6:54
El que come mi carne, y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

John 6:55
Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es bebida.

John 6:56
El que come mi carne, y bebe mi sangre, en mí mora, y yo en él.

John 6:57
Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, así también el que me come, él también vivirá por mí.

John 6:58
Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres que comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente.

John 6:59
Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.

John 6:60
Entónces muchos de sus discípulos oyendo esto, dijeron: Dura es esta palabra, ¿quién la puede oir?

John 6:61
Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza?

John 6:62
¿Pues qué si viereis al Hijo del hombre subir donde estaba primero?

John 6:63
El espíritu es el que da vida: la carne de nada aprovecha: las palabras que yo os hablo, espíritu son, y vida son.

John 6:64
Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no habían de creer, y quien le había de entregar.

John 6:65
Y decía: Por eso os he dicho: Que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado de mi Padre.

John 6:66
Desde entónces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban más con él.

John 6:67
Dijo, pues, Jesús a los doce: ¿Queréis vosotros iros también?

John 6:68
Respondióle entónces Simón Pedro: ¿Señor, a quién iremos? tú tienes las palabras de vida eterna.

John 6:69
Y nosotros creemos y conocemos, que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente.

John 6:70
Jesús les respondió: ¿No os he yo escogido doce, y el uno de vosotros es diablo?

John 6:71
Y hablaba de Júdas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce.

John 7:1
Y PASADAS estas cosas, andaba Jesús en Galilea; que no quería andar en Judea, porque los Judíos procuraban de matarle.

John 7:2
Y estaba cerca la fiesta de los Judíos, llamada, de las cabañas.

John 7:3
Dijéronle pues sus hermanos: Pásate de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces;

John 7:4
Porque ninguno que procura ser insigne, hace algo en oculto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.

John 7:5
Porque ni aun sus hermanos creían en él.

John 7:6
Díceles entónces Jesús: Mi tiempo aun no es venido; mas vuestro tiempo siempre es presto.

John 7:7
No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas.

John 7:8
Vosotros subíd a esta fiesta: yo no subo aun a esta fiesta; porque mi tiempo no es aun cumplido.

John 7:9
Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea.

John 7:10
Mas como sus hermanos hubieron subido, entónces él también subió a la fiesta, no manifiestamente, mas como en secreto.

John 7:11
Entónces los Judíos le buscaban en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquel?

John 7:12
Y había grande murmullo acerca de él entre el pueblo; porque unos decían: Buen hombre es; y otros decían: No, ántes engaña al pueblo.

John 7:13
Mas ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo de los Judíos,

John 7:14
Y al medio de la fiesta, subió Jesús al templo, y enseñaba.

John 7:15
Y maravillábanse los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe este hombre letras, no habiendo aprendido?

John 7:16
Respondióles Jesús, y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de el que me envió.

John 7:17
El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si es de Dios, o si yo hablo de mí mismo.

John 7:18
El que habla de sí mismo, gloria propia busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.

John 7:19
¿No os dió Moisés la ley; y sin embargo ninguno de vosotros guarda la ley? ¿Por qué me procuráis matar?

John 7:20
Respondió el pueblo, y dijo: Demonio tienes: ¿quién te procura matar?

John 7:21
Jesús respondió, y les dijo: Una obra hice, y vosotros todos os maravilláis.

John 7:22
Cierto que Moisés os dió la circuncisión, (no porque sea de Moisés, sino de los padres,) y en sábado circuncidáis al hombre.

John 7:23
Si recibe el hombre la circuncisión en sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en sábado hice sano todo un hombre?

John 7:24
No juzguéis según lo que parece, mas juzgád justo juicio.

John 7:25
Decían entónces unos de los de Jerusalem: ¿No es éste al que buscan para matarle?

John 7:26
Y, he aquí, habla públicamente, y no le dicen nada: ¿Han entendido ciertamente los príncipes, que éste es verdaderamente el Cristo?

John 7:27
Mas éste, nosotros sabemos de donde es; empero cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de donde sea.

John 7:28
Entónces clamaba Jesús en el templo enseñando, y diciendo: Y a mí me conocéis, y sabéis de donde soy; y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros ignoráis.

John 7:29
Empero yo le conozco; porque de él soy, y él me envió.

John 7:30
Entónces procuraban prenderle; mas ninguno metió sobre él la mano, porque aun no había venido su hora.

John 7:31
Y del pueblo, muchos creyeron en él, y decían: ¿El Cristo cuándo viniere, hará más milagros que los que éste ha hecho?

John 7:32
Los Fariseos oyeron al pueblo que murmuraba de él estas cosas; y los príncipes de los sacerdotes, y los Fariseos enviaron esbirros que le prendiesen.

John 7:33
Y Jesús les dijo: Aun un poco de tiempo estoy con vosotros, y luego voy al que me envió.

John 7:34
Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estoy, vosotros no podéis venir.

John 7:35
Entónces los Judíos dijeron entre sí: ¿Dónde se ha de ir éste que no le hallarémos? ¿Irá a los dispersos entre los Gentiles, y enseñará a los Gentiles?

John 7:36
¿Qué dicho es éste que dijo: Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estoy, vosotros no podéis venir?

John 7:37
En el postrer día, día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pié, y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba.

John 7:38
El que cree en mí, como dice la Escritura, de su vientre correrán ríos de agua viva.

John 7:39
Y esto dijo del Espíritu, que habían de recibir los que creyesen en él; porque aun no había sido dado el Espíritu Santo, porque Jesús aun no había sido glorificado.

John 7:40
Entónces muchos del pueblo oyendo este dicho, decían: Verdaderamente éste es el Profeta.

John 7:41
Otros decían: Este es el Cristo. Algunos empero decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo?

John 7:42
¿No dice la Escritura: Que de la simiente de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, vendrá el Cristo?

John 7:43
Así que había disensión entre el pueblo a causa de él.

John 7:44
Y algunos de ellos le querían prender; mas ninguno metió sobre él las manos.

John 7:45
Y los esbirros vinieron a los príncipes de los sacerdotes, y a los Fariseos; y ellos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis?

John 7:46
Los esbirros respondieron: Nunca así ha hablado hombre, como este hombre habla.

John 7:47
Entónces los Fariseos les respondieron: ¿Sois también vosotros engañados?

John 7:48
¿Ha creido en él alguno de los príncipes, o de los Fariseos?

John 7:49
Mas esta gente que no sabe la ley, malditos son.

John 7:50
Díceles Nicodemo, el que vino a Jesús de noche, el cual era uno de ellos:

John 7:51
¿Juzga nuestra ley a hombre alguno, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho?

John 7:52
Respondieron, y dijéronle: ¿Eres tú también Galileo? Escudriña, y vé, que de Galilea nunca se levantó profeta.

John 7:53
Y volviéronse cada uno a su casa.

John 8:1
Y JESÚS se fué al monte de las Olivas.

John 8:2
Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él los enseñaba.

John 8:3
Entónces los escribas y los Fariseos traen a él una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio,

John 8:4
Dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho adulterando.

John 8:5
Y en la ley Moisés nos mandó apedrear a las tales: ¿Tú, pues, qué dices?

John 8:6
Mas esto decían tentándole, para poderle acusar; empero Jesús bajado hacia abajo escribía en tierra con el dedo.

John 8:7
Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y les dijo: El que de vosotros es sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.

John 8:8
Y volviéndose a bajar hacia abajo, escribía en tierra.

John 8:9
Oyendo pues ellos esto, redargüidos de la conciencia, salíanse uno a uno, comenzando desde los más viejos, hasta los postreros, y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.

John 8:10
Y enderezándose Jesús, y no viendo a nadie más que a la mujer, le dijo: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿ninguno te ha condenado?

John 8:11
Y ella dijo: Señor, ninguno. Entónces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: véte, y no peques más.

John 8:12
Y hablóles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas; mas tendrá la luz de vida.

John 8:13
Entónces los Fariseos le dijeron: Tú de tí mismo das testimonio: tu testimonio no es verdadero.

John 8:14
Respondió Jesús, y les dijo: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero; porque sé de donde he venido, y a donde voy; mas vosotros no sabéis de donde vengo, y a donde voy.

John 8:15
Vosotros según la carne juzgáis; mas yo no juzgo a nadie.

John 8:16
Mas si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo, sino yo, y el Padre que me envió.

John 8:17
Y en vuestra ley está escrito, que el testimonio de dos hombres es verdadero.

John 8:18
Yo soy el que doy testimonio de mí mismo; y da testimonio de mí el Padre que me envió.

John 8:19
Entónces le decían: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre. Si a mí me conocieseis, a mi Padre también conoceríais.

John 8:20
Estas palabras habló Jesús en el tesoro, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aun no había venido su hora.

John 8:21
Y díjoles otra vez Jesús: Yo voy, y me buscaréis, y en vuestro pecado moriréis: a donde yo voy, vosotros no podéis venir.

John 8:22
Decían entónces los Judíos: ¿Se ha de matar a sí mismo? porque dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir.

John 8:23
Y les decía: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

John 8:24
Por eso os dije, que moriríais en vuestros pecados; porque si no creyereis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

John 8:25
Y decíanle: ¿Tú, quién eres? Entónces Jesús les dijo: El que al principio también os he dicho.

John 8:26
Muchas cosas tengo que decir, y que juzgar de vosotros; mas el que me envió, es verdadero; y yo lo que he oido de él, esto hablo en el mundo.

John 8:27
Mas no entendieron que él les hablaba del Padre.

John 8:28
Díjoles pues Jesús: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entónces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; mas como el Padre mío me enseño, esto hablo.

John 8:29
Y el que me envió, conmigo está: no me ha dejado solo el Padre; porque yo, lo que a él agrada, hago siempre.

John 8:30
Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.

John 8:31
Entónces decía Jesús a los Judíos que le habían creido: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

John 8:32
Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

John 8:33
Y respondiéronle: Simiente de Abraham somos, y jamás servimos a nadie: ¿cómo dices tú: Seréis hechos libres?

John 8:34
Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo del pecado.

John 8:35
Y el siervo no queda en casa para siempre; mas el Hijo queda para siempre.

John 8:36
Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

John 8:37
Yo sé que sois simiente de Abraham; mas procuráis matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros.

John 8:38
Yo, lo que he visto con mi Padre, hablo; y vosotros lo que habéis visto con vuestro padre, hacéis.

John 8:39
Respondieron, y dijéronle: Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesús: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham, haríais.

John 8:40
Empero ahora procuráis de matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oido de Dios: no hizo esto Abraham.

John 8:41
Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Dijéronle pues: Nosotros no somos nacidos de fornicación: un solo Padre tenemos, que es Dios.

John 8:42
Jesús entónces les dijo: Si vuestro Padre fuera Dios, ciertamente me amaríais a mí; porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió.

John 8:43
¿Por qué no entendéis mi lenguaje? es porque no podéis oir mi palabra.

John 8:44
Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir: él homicida ha sido desde el principio; y no permaneció en la verdad; porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

John 8:45
Y porque yo os digo la verdad, no me creeis.

John 8:46
¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Y si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creeis?

John 8:47
El que es de Dios, las palabras de Dios oye: las cuales por tanto no oís vosotros, porque no sois de Dios.

John 8:48
Respondieron entónces los Judíos, y dijéronle: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres Samaritano, y que tienes demonio?

John 8:49
Respondió Jesús: Yo no tengo demonio; ántes honro a mi Padre, y vosotros me habéis, deshonrado.

John 8:50
Y yo no busco mi gloria: hay quien la busque, y juzgue.

John 8:51
De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre.

John 8:52
Entónces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio: Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guardare mi palabra, no gustará muerte para siempre.

John 8:53
¿Eres tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? y los profetas murieron: ¿quién te haces a tí mismo?

John 8:54
Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica: el que vosotros decís, que es vuestro Dios.

John 8:55
Mas no le conocéis: yo empero le conozco; y si dijere que no le conozco, seré como vosotros, mentiroso; mas le conozco, y guardo su palabra.

John 8:56
Abraham vuestro padre se regocijó por ver mi día; y lo vió, y se regocijó.

John 8:57
Dijéronle entónces los Judíos: Aun no tienes cincuenta años; y has visto a Abraham?

John 8:58
Díjoles Jesús: De cierto, de cierto os digó, ántes que Abraham fuese, yo soy.

John 8:59
Tomaron entónces piedras para arrojarle; mas Jesús se encubrió, y se salió del templo, pasando por medio de ellos, y así pasó.

John 9:1
Y PASANDO Jesús, vió a un hombre ciego desde su nacimiento.

John 9:2
Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: ¿Rabbi, quién pecó, éste o sus padres, para que naciese ciego?

John 9:3
Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

John 9:4
A mí me conviene obrar las obras de aquel que me envió, entre tanto que el día es: la noche viene, cuando nadie puede obrar.

John 9:5
Entre tanto que estuviere en el mundo, la luz soy del mundo.

John 9:6
Esto dicho, escupió en tierra; e hizo lodo de la saliva, y untó con el lodo sobre los ojos del ciego,

John 9:7
Y le dijo: Vé, lávate en el estanque de Siloé, que interpretado, significa Enviado. Se fué pues, y se lavó, y volvió viendo.

John 9:8
Entónces los vecinos, y los que ántes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba, y mendigaba?

John 9:9
Otros decían: Este es; y otros: Se le parece; mas él decía: Yo soy.

John 9:10
Por esto le decían: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?

John 9:11
Respondió él, y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Vé al estanque de Siloé, y lávate; y yo fuí, y me lavé, y recibí la vista.

John 9:12
Entónces le dijeron: ¿Dónde está aquel? Dice él: No sé.

John 9:13
Llévanle a los Fariseos, al que ántes había sido ciego.

John 9:14
Y era sábado cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos.

John 9:15
Y volviéronle a preguntar también los Fariseos, de qué manera había recibido la vista. El les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.

John 9:16
Entónces unos de los Fariseos le decían: Este hombre no es de Dios, porque no guarda el sábado. Y otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales milagros? Y había disensión entre ellos.

John 9:17
Vuelven a decir al ciego: ¿Tú, qué dices de el que te abrió los ojos? Y él dijo: Qué es un profeta.

John 9:18
Mas los Judíos no creían de él, que había sido él ciego, y hubiese recibido la vista, hasta que llamaron a los padres de el que había recibido la vista.

John 9:19
Y preguntáronles, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís, que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?

John 9:20
Respondiéronles sus padres, y dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego:

John 9:21
Mas como vea ahora, no lo sabemos; o quien le haya abierto los ojos, nosotros no lo sabemos: él tiene edád, preguntádle a él, él hablará por sí mismo.

John 9:22
Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los Judíos; porque ya los Judíos habían concluido que si alguno confesase ser él el Mesías, que fuese echado fuera de la sinagoga.

John 9:23
Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntádle a él.

John 9:24
Así que volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios: nosotros sabemos que este hombre es pecador.

John 9:25
Entónces él respondió, y dijo: Si es pecador o no, yo no lo sé: una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.

John 9:26
Y volviéronle a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?

John 9:27
Respondióles: Ya os lo he dicho, y no lo habéis escuchado: ¿por qué lo queréis otra vez oir? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?

John 9:28
Entónces le vilipendiaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; mas nosotros discípulos de Moisés somos.

John 9:29
Nosotros sabemos que a Moisés habló Dios; mas éste no sabemos de donde es.

John 9:30
Respondióles el hombre, y les dijo: Cierto maravillosa cosa es esta, que vosotros no sabéis de donde sea, y con todo a mí me abrió los ojos.

John 9:31
Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; mas si alguno es adorador de Dios, y hace su voluntad, a éste oye.

John 9:32
Desde el principio del mundo no fué oido, que abriese alguno los ojos de uno que nació ciego.

John 9:33
Si este hombre no fuera de Dios, no pudiera hacer nada.

John 9:34
Respondieron y le dijeron: En pecados eres nacido todo; ¿y tú nos enseñas? Y echáronle fuera.

John 9:35
Oyó Jesús que le habían echado fuera; y hallándole, le dijo: ¿Tú crees en el Hijo de Dios?

John 9:36
Respondió él, y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?

John 9:37
Y díjole Jesús: Ya le has visto, y el que habla contigo, él es.

John 9:38
Y él dijo: Creo, Señor. Y le adoró.

John 9:39
Y dijo Jesús: Yo, para juicio he venido a este mundo, para que los que no ven, vean; y para que los que ven, sean cegados.

John 9:40
Y oyeron esto algunos de los Fariseos que estaban con él, y le dijeron: ¿Somos nosotros también ciegos?

John 9:41
Díjoles Jesús: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado; mas ahora decís: Vemos; por tanto vuestro pecado permanece.

John 10:1
DE cierto, de cierto os digo, que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal ladrón es y robador.

John 10:2
Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

John 10:3
A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.

John 10:4
Y como ha sacado fuera sus ovejas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen; porque conocen su voz.

John 10:5
Mas al extraño no seguirán, ántes huirán de él; porque no conocen la voz de los extraños.

John 10:6
Esta parábola les dijo Jesús; mas ellos no entendieron qué era lo que les decía.

John 10:7
Volvióles pues Jesús a decir: De cierto, de cierto os digo, que yo soy la puerta de las ovejas.

John 10:8
Todos los que ántes de mí vinieron, ladrones son y robadores, mas no los oyeron las ovejas.

John 10:9
Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

John 10:10
El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en grande abundancia.

John 10:11
Yo soy el buen pastor: el buen pastor su alma da por las ovejas.

John 10:12
Mas el asalariado, y que no es el pastor, cuyas no son proprias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye; y el lobo arrebata, y dispersa las ovejas.

John 10:13
Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas.

John 10:14
Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

John 10:15
Como el Padre me conoce a mí, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

John 10:16
También tengo otras ovejas que no son de este redil: aquellas también he de traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

John 10:17
Por eso me ama el Padre mío, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.

John 10:18
Nadie la quita de mí, mas yo la pongo de mí mismo; porque tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

John 10:19
Y volvió a haber disensión entre los Judíos por estas palabras.

John 10:20
Y muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está loco: ¿para qué le oís?

John 10:21
Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos?

John 10:22
Y hacíase la fiesta de la dedicación en Jerusalem, y era invierno.

John 10:23
Y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.

John 10:24
Y rodeáronle los Judíos, y le dijeron: ¿Hasta cuándo traes suspensa nuestra alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.

John 10:25
Respondióles Jesús: Os lo he dicho, y no lo creisteis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, estas dan testimonio de mí.

John 10:26
Mas vosotros no creeis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.

John 10:27
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen;

John 10:28
Y yo les doy vida eterna, y para siempre no perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano.

John 10:29
Mi Padre que me las dió, mayor que todos es; y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

John 10:30
Yo y mi Padre somos uno.

John 10:31
Entónces volvieron a tomar piedras los Judíos, para apedrearle.

John 10:32
Respondióles Jesús: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ¿por cuál obra de ellas me apedreáis?

John 10:33
Respondiéronle los Judíos, diciendo: Por la buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios.

John 10:34
Respondióles Jesús: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije: Dioses sois?

John 10:35
Si llamó dioses a aquellos, a los cuales vino la palabra de Dios, y la Escritura no puede ser quebrantada,

John 10:36
¿A mí que el Padre santificó, y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas; porque dije: Soy el Hijo de Dios?

John 10:37
Si no hago obras de mi Padre, no me creais.

John 10:38
Mas si las hago, aunque a mí no creais, creéd a las obras, para que conozcáis y creais, que el Padre es en mí, y yo en él.

John 10:39
Y procuraban otra vez prenderle; mas él se salió de sus manos,

John 10:40
Y volvióse tras el Jordan, a aquel lugar donde primero había estado bautizando Juan, y se estuvo allí.

John 10:41
Y muchos venían a él, y decían: Juan a la verdad ningún milagro hizo; mas todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.

John 10:42
Y muchos creyeron allí en él.

John 11:1
ESTABA entónces enfermo un hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.

John 11:2
(Era María la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus piés con sus cabellos, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo.)

John 11:3
Enviaron pues sus hermanas a él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.

John 11:4
Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

John 11:5
Y amaba Jesús a Marta, y a su hermana, y a Lázaro.

John 11:6
Como oyó, pues, que estaba enfermo, entónces a la verdad se quedó dos dias en aquel lugar donde estaba.

John 11:7
Luego después de esto dijo a sus discípulos: Vamos a Judea otra vez.

John 11:8
Dícenle sus discípulos: Rabbi, ahora poco procuraban los Judíos apedrearte, ¿y vas otra vez allá?

John 11:9
Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.

John 11:10
Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.

John 11:11
Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy a despertarle del sueño.

John 11:12
Dijéronle entónces sus discípulos: Señor, si duerme, bueno estará.

John 11:13
Mas esto decía Jesús de la muerte de él; y ellos pensaron que hablaba de dormir de sueño.

John 11:14
Entónces pues Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;

John 11:15
Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, porque creais; mas vamos a él.

John 11:16
Dijo entónces Tomás, el que se llama Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.

John 11:17
Vino pues Jesús, y hallólo, que había cuatro dias que estaba en el sepulcro.

John 11:18
Betania estaba cerca de Jerusalem como quince estadios.

John 11:19
Y muchos de los Judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas de su hermano.

John 11:20
Entónces Marta, como oyó que Jesús venía, le salió a recibir; mas María estaba sentada en casa.

John 11:21
Entónces Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto.

John 11:22
Mas sé que también ahora, todo lo que pidieres a Dios, te lo dará Dios.

John 11:23
Dícele Jesús: Resucitará tu hermano.

John 11:24
Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero.

John 11:25
Dícele Jesús: Yo soy la resurrección, y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá;

John 11:26
Y todo aquel que vive, y cree en mi no morirá eternamente. ¿Crees esto?

John 11:27
Ella le dice: Sí, Señor, yo he creido que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que había de venir al mundo.

John 11:28
Y esto dicho, se fué, y llamó en secreto a María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí, y te llama.

John 11:29
Ella, como lo oyó, se levanta prestamente, y viene a él.

John 11:30
(Porque aun no había llegado Jesús a la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le había salido a recibir.)

John 11:31
Entónces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se había levantado prestamente, y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí.

John 11:32
Mas María, como vino donde estaba Jesús, viéndole, derribóse a sus piés, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano.

John 11:33
Jesús entónces como la vió llorando, y a los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, gimió en espíritu, y se turbó,

John 11:34
Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y lo verás.

John 11:35
Jesús lloraba.

John 11:36
Dijeron entónces los Judíos: ¡He aquí como le amaba!

John 11:37
Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos del ciego, hacer que éste no muriera?

John 11:38
Y Jesús, gimiendo otra vez en sí mismo, vino al sepulcro, que era una cueva, la cual tenía una piedra puesta encima.

John 11:39
Dice Jesús: Quitád la piedra. Marta, la hermana del que había sido muerto, le dice: Señor, hiede ya; que es muerto de cuatro dias.

John 11:40
Jesús le dice: ¿No te he dicho que si creyeres, verás la gloria de Dios?

John 11:41
Entónces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto; y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy porque me has oido.

John 11:42
Y yo sabía que siempre me oyes; mas por causa del pueblo que está al rededor lo dije, para que crean que tú me has enviado.

John 11:43
Y habiendo dicho estas cosas, clamó a gran voz: Lázaro, ven fuera.

John 11:44
Entónces el que había sido muerto, salió, atadas las manos y los piés con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatádle, y dejádle ir.

John 11:45
Entónces muchos de los Judíos que habían venido a María, y habían visto lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

John 11:46
Mas algunos de ellos fueron a los Fariseos, y les dijeron lo que Jesús había hecho.

John 11:47
Entónces los príncipes de los sacerdotes, y los Fariseos juntaron concilio, y decían: ¿Qué hacemos? porque este hombre hace muchos milagros.

John 11:48
Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los Romanos, y quitarán nuestro lugar y la nación.

John 11:49
Entónces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote de aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada,

John 11:50
Ni consideráis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación se pierda.

John 11:51
Mas esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo sacerdote de aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación;

John 11:52
Y no solamente por aquella nación, mas también para que juntase en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.

John 11:53
Así que desde aquel día consultaban juntos para matarle.

John 11:54
De manera que Jesús ya no andaba manifiestamente entre los Judíos; mas se fué de allí a la tierra que está junto al desierto, a una ciudad que se llama Efraim; y estábase allí con sus discípulos.

John 11:55
Y la páscua de los Judíos estaba cerca; y muchos de la tierra subieron a Jerusalem ántes de la páscua para purificarse.

John 11:56
Y buscaban a Jesús, y hablaban los unos con los otros estando en el templo: ¿Qué os parece, que no vendrá a la fiesta?

John 11:57
Mas los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos habían dado mandamiento, que si alguno supiese donde estuviera, que lo manifestase, para que le prendiesen.

John 12:1
JESÚS pues seis dias ántes de la páscua vino a Betania, donde estaba Lázaro el que había muerto, al cual Jesús había resucitado de entre los muertos.

John 12:2
E hiciéronle allí una cena, y Marta servía; mas Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa juntamente con él.

John 12:3
Entónces María tomó una libra de ungüento de nardo puro de mucho precio, y ungió los piés de Jesús, y limpió sus piés con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del ungüento.

John 12:4
Entónces dijo uno de sus discípulos, Júdas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar;

John 12:5
¿Por qué no se ha vendido este ungüento por trescientos denarios, y se dió a los pobres?

John 12:6
Esto dijo, no por el cuidado que él tenía de los pobres; mas porque era ladrón; y tenía la bolsa, y traía lo que se echaba en ella.

John 12:7
Entónces Jesús dijo: Déjala: para el día de mi sepultura ha guardado esto.

John 12:8
Porque a los pobres siempre los tenéis con vosotros, mas a mí no siempre me tenéis.

John 12:9
Entónces una gran multitud de los Judíos entendió que él estaba allí; y vinieron no solamente por causa de Jesús, sino también por ver a Lázaro al cual había resucitado de entre los muertos.

John 12:10
Empero consultaron los príncipes de los sacerdotes, para matar también a Lázaro;

John 12:11
Porque muchos de los Judíos iban y creían en Jesús por causa de él.

John 12:12
El siguiente día una gran multitud de gente que había venido a la fiesta, como oyeron que Jesús venía a Jerusalem,

John 12:13
Tomaron ramos de palmas, y saliéronle a recibir, y clamaban: Hosanna: Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel.

John 12:14
Y halló Jesús un asnillo, y se sentó sobre él, como está escrito:

John 12:15
No temas, oh hija de Sión, he aquí, tu Rey viene asentado sobre un pollino de una asna.

John 12:16
Mas estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio: empero cuando Jesús fué glorificado, entónces se acordaron que estas cosas estaban escritas de él, y que le hicieron estas cosas.

John 12:17
La gente, pues, que estaba con él, cuando llamó a Lázaro del sepulcro, y le resucitó de entre los muertos, daba testimonio.

John 12:18
Por lo cual también había venido la gente a recibirle; porque habían oido que él había hecho este milagro.

John 12:19
Mas los Fariseos dijeron entre sí: ¿Veis que nada aprovecháis? he aquí, que el mundo se va en pos de él.

John 12:20
Y había ciertos Griegos de los que habían subido a adorar en la fiesta.

John 12:21
Estos, pues, se llegaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, querríamos ver a Jesús.

John 12:22
Vino Felipe, y lo dijo a Andrés: Y otra vez Andrés, y Felipe, lo dicen a Jesús.

John 12:23
Y Jesús les respondió, diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado.

John 12:24
De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo que cae en la tierra, no muriere, él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva.

John 12:25
El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

John 12:26
Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

John 12:27
Ahora es turbada mi alma; ¿y qué dire? Padre, sálvame de esta hora; mas por esto he venido a esta hora.

John 12:28
Padre, glorifica tu nombre. Entónces vino una voz del cielo, diciendo: Ya lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.

John 12:29
El pueblo, pues, que estaba presente, y la había oido, decía que había sido un trueno: otros decían: Un ángel le ha hablado.

John 12:30
Respondió Jesús, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, sino por causa de vosotros.

John 12:31
Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

John 12:32
Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.

John 12:33
Y esto decía dando a entender de qué muerte había de morir.

John 12:34
Respondióle la gente: Nosotros hemos oido de la ley, que el Cristo permanece para siempre: ¿cómo pues dices tú: El Hijo del hombre ha de ser levantado? ¿Quién es este Hijo del hombre?

John 12:35
Entónces Jesús les dijo: Aun por un poco estará la luz entre vosotros: andád entre tanto que tenéis la luz, no sea que os alcancen las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe donde va.

John 12:36
Entre tanto que tenéis luz, creéd en la luz, para que seais hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y se fué, y se escondió de ellos.

John 12:37
Empero aunque había hecho delante de ellos tantos milagros, no creían en él;

John 12:38
Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: ¿Señor, quién ha creido a nuestro dicho? ¿y el brazo del Señor, a quién ha sido revelado?

John 12:39
Por esto no podían creer, porque otra vez dijo Isaías:

John 12:40
Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; porque no vean de los ojos, ni entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane.

John 12:41
Estas cosas dijo Isaías, cuando vió su gloria, y habló de él.

John 12:42
Con todo eso aun de los príncipes muchos creyeron en él; mas por causa de los Fariseos no le confesaban, por no ser echados de la sinagoga.

John 12:43
Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

John 12:44
Mas Jesús clamó, y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me envió.

John 12:45
Y el que me ve, ve al que me envió.

John 12:46
Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí, no permanezca en tinieblas.

John 12:47
Y el que oyere mis palabras, y no creyere, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, mas a salvar al mundo.

John 12:48
El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

John 12:49
Porque yo no he hablado de mí mismo; mas el Padre que me envió, él me dió mandamiento de lo que tengo de decir, y de lo que tengo de hablar.

John 12:50
Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo.

John 13:1
Y ÁNTES de la fiesta de la pás- cua, sabiendo Jesús que su hora era venida para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.

John 13:2
Y la cena acabada, como el diablo ya había metido en el corazón de Júdas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase:

John 13:3
Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en sus manos, y que había venido de Dios, y a Dios iba:

John 13:4
Levántase de la cena, y se quita su ropa, y tomando una toalla, se ciñó.

John 13:5
Luego puso agua en el lebrillo, y comenzó a lavar los piés de los discípulos, y a limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido.

John 13:6
Viene pues a Simón Pedro; y éste le dice: ¿Señor, tú me lavas a mí los piés?

John 13:7
Respondió Jesús, y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo sabes ahora; mas lo sabrás después.

John 13:8
Dícele Pedro: No me lavarás los piés jamás. Respondióle Jesús: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

John 13:9
Dícele Simón Pedro: Señor, no solo mis piés, mas aun mis manos, y mi cabeza.

John 13:10
Dícele Jesús: El que está lavado, no ha menester sino que lave sus piés, pues está todo limpio. Y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

John 13:11
Porque sabía quien era el que le entregaba; por eso dijo: No estáis limpios todos.

John 13:12
Así que, después que les hubo lavado los piés, y tomado su ropa, volviéndose a asentar otra vez, les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?

John 13:13
Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien; porque lo soy:

John 13:14
Pues si yo, vuestro Señor y Maestro, he lavado vuestros piés, vosotros también debéis lavar los piés los unos a los otros.

John 13:15
Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

John 13:16
De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su Señor: ni el enviado es mayor que el que le envió.

John 13:17
Si sabéis estas cosas, bienaventurados sois, si las hiciereis.

John 13:18
No hablo de todos vosotros: yo sé los que he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.

John 13:19
Desde ahora os lo digo, ántes que suceda, para que cuando sucediere, creais que yo soy.

John 13:20
De cierto, de cierto os digo, que el que recibe al que yo enviare, a mí recibe; y el que a mí recibe, recibe al que me envió.

John 13:21
Como hubo Jesús dicho esto, fué conmovido en espíritu, y protestó, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.

John 13:22
Entónces los discípulos mirábanse los unos a los otros, dudando de quien hablaba.

John 13:23
Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado en el seno de Jesús.

John 13:24
A éste pues hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quien era aquel de quien hablaba.

John 13:25
El entónces recostado sobre el pecho de Jesús, le dice: ¿Señor, quién es?

John 13:26
Respondió Jesús: Aquel es, a quien yo diere el pan mojado. Y mojando el pan, diólo a Júdas Iscariote, el hijo de Simón.

John 13:27
Y tras el bocado Santanás entró en él. Entónces Jesús le dice: Lo que haces, házlo más presto.

John 13:28
Empero esto ninguno de los que estaban a la mesa entendió a qué propósito se lo dijo.

John 13:29
Porque algunos de ellos pensaban, porque Júdas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra las cosas que nos son necesarias para la fiesta: o que diese algo a los pobres.

John 13:30
Como él pues hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya noche.

John 13:31
Entónces como él salió, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él.

John 13:32
Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo; y luego le glorificará.

John 13:33
Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscaréis; y así como dije a los Judíos: Donde yo voy, vosotros no podéis venir; así ahora a vosotros lo digo.

John 13:34
Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis los unos a los otros: como os amé yo, que también os améis los unos a los otros.

John 13:35
En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos hacia los otros.

John 13:36
Le dijo Simón Pedro: ¿Señor, a dónde vas? Respondióle Jesús: Donde yo voy, no me puedes ahora seguir; mas me seguirás después.

John 13:37
Dícele Pedro: ¿Señor, por qué no te puedo seguir ahora? mi vida pondré por tí.

John 13:38
Repondióle Jesús: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.

John 14:1
NO se turbe vuestro corazón: creeis en Dios, creéd también en mí.

John 14:2
En la casa de mi Padre muchas moradas hay: si así no fuera, os lo hubiera yo dicho. Yo voy a aparejaros el lugar.

John 14:3
Y si me fuere, y os aparejare el lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

John 14:4
Y sabéis donde yo voy, y el camino sabéis.

John 14:5
Dícele Tomás: Señor, no sabemos donde vas: ¿cómo pues podemos saber el camino?

John 14:6
Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

John 14:7
Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

John 14:8
Dícele Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

John 14:9
Jesús le dice: ¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido aun, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo pues dices tú: Muéstranos el Padre?

John 14:10
¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo; mas el Padre que está en mí, él hace las obras.

John 14:11
Creédme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí: o si no, creédme por las mismas obras.

John 14:12
De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también él las hará, y mayores que estas hará; porque yo voy a mi Padre.

John 14:13
Y todo lo que pidiereis en mi nombre, esto haré; para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

John 14:14
Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

John 14:15
Si me amáis, guardád mis mandamientos.

John 14:16
Y yo rogaré al Padre, el cual os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre;

John 14:17
Es a saber, al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir; porque no le ve, ni le conoce; mas vosotros le conocéis, porque está con vosotros, y será en vosotros.

John 14:18
No os dejaré huérfanos: yo vendré a vosotros.

John 14:19
Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis: por cuanto yo vivo, vosotros también viviréis.

John 14:20
Aquel día vosotros conoceréis que yo soy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.

John 14:21
El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre; y yo le amaré a él, y me manifestaré a él.

John 14:22
Dícele Júdas, no el Iscariote: ¿Señor, qué hay porque te has de manifestar a nosotros, y no al mundo?

John 14:23
Respondió Jesús, y le dijo: Si alguno me ama, mi palabra guardará; y mí Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada.

John 14:24
El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oido, no es mía, sino del Padre que me envió.

John 14:25
Estas cosas os he hablado estando aun con vosotros.

John 14:26
Mas aquel Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho.

John 14:27
La paz os dejo: mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy: no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

John 14:28
Habéis oido como yo os he dicho: Voy, y vengo otra vez a vosotros. Si me amaseis, ciertamente os regocijaríais, porque he dicho que voy al Padre mío; porque el Padre mío mayor es que yo.

John 14:29
Y ahora os lo he dicho ántes que se haga, para que cuando se hiciere, creais.

John 14:30
Ya no hablaré mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, mas no tiene nada en mí.

John 14:31
Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me dió mandamiento, así hago. Levantáos, vamos de aquí.

John 15:1
YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

John 15:2
Todo pámpano en mí que no lleva fruto, le quita; y todo aquel que lleva fruto, le limpia, para que lleve más fruto.

John 15:3
Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.

John 15:4
Permanecéd en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no permaneciere en la vid, así ni vosotros, si no permaneciereis en mí.

John 15:5
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto (porque sin mí nada podéis hacer.)

John 15:6
Si alguno no permaneciere en mí, será echado fuera como mal pámpano, y se secará; y los cogen, y échanlos en el fuego, y arden.

John 15:7
Si permaneciereis en mí, y mis palabras permanecieren en vosotros, todo lo que quisiereis pediréis, y os será hecho.

John 15:8
En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto; así seréis mis discípulos.

John 15:9
Como el Padre me amó, también yo os he amado: sed constantes en mi amor.

John 15:10
Si guardaréis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor: como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

John 15:11
Estas cosas os he hablado, para que mi gozo permanezca en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.

John 15:12
Este es mi mandamiento: Que os améis los unos a los otros, como yo os amé.

John 15:13
Nadie tiene mayor amor que éste, que ponga alguno su vida por sus amigos.

John 15:14
Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando.

John 15:15
Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor; mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho conocer.

John 15:16
No me elegisteis vosotros a mí; mas yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis, y llevéis fruto; y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

John 15:17
Esto os mando: Que os améis los unos a los otros.

John 15:18
Si el mundo os aborrece, sabéd que a mí me aborrecía, ántes que a vosotros.

John 15:19
Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo que es suyo; mas porque no sois del mundo, sino que yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo.

John 15:20
Acordáos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor: si a mí me han perseguido, también a vosotros perseguirán: si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

John 15:21
Mas todo esto os harán por causa de mi nombre; porque no conocen al que me ha enviado.

John 15:22
Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tuvieran pecado; mas ahora no tienen excusa de su pecado.

John 15:23
El que me aborrece, también a mi Padre aborrece.

John 15:24
Si yo no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; mas ahora, ellos las han visto, y aborrecen a mí, y a mi Padre.

John 15:25
Mas esto sucede, para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.

John 15:26
Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, es a saber, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí.

John 15:27
Y vosotros también daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el príncipio.

John 16:1
ESTAS cosas os he hablado, para que no seais ofendidos.

John 16:2
Os echarán de las sinagogas: aun más, la hora viene, cuando cualquiera que os matare, pensará que hace servicio a Dios.

John 16:3
Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre, ni a mí.

John 16:4
Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordéis de ello, que yo os lo había dicho: esto empero no os lo dije al príncipio, porque yo estaba con vosotros.

John 16:5
Mas ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Dónde vas?

John 16:6
Mas, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro corazón.

John 16:7
Empero yo os digo la verdad, que os es necesario que yo vaya; porque si yo no fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si yo fuere, os le enviaré.

John 16:8
Y cuando él viniere, redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio.

John 16:9
De pecado, por cuanto no creen en mí:

John 16:10
De justicia, por cuanto voy al Padre mío, y no me veréis más:

John 16:11
De juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ya es juzgado.

John 16:12
Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las podéis llevar.

John 16:13
Empero cuando viniere aquel, el Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará de sí mismo, mas todo lo que oyere hablará; y las cosas que han de venir os hará saber.

John 16:14
El me glorificará, porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

John 16:15
Todo lo que tiene el Padre, mío es: por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

John 16:16
Un poco, y no me veréis; y otra vez un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre.

John 16:17
Entónces dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Un poco, y no me veréis; y otra vez, un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre?

John 16:18
Así que decían: ¿Qué es esto que dice: Un poco? No sabemos lo que dice.

John 16:19
Y conocía Jesús que le querían preguntar, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros de esto que dije: Un poco, y no me veréis; y otra vez, un poco, y me veréis?

John 16:20
De cierto, de cierto os digo: Vosotros lloraréis y lamentaréis, el mundo empero se alegrará: y vosotros seréis tristes, mas vuestra tristeza será vuelta en gozo.

John 16:21
La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas después que ha parido un niño, ya no se acuerda de la apretura por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.

John 16:22
Vosotros pues también ahora a la verdad tenéis tristeza; mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazón, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo.

John 16:23
Y en aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo: Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

John 16:24
Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre: pedíd, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

John 16:25
Estas cosas os he hablado en proverbios; mas la hora viene cuando ya no os hablaré en proverbios, sino que claramente os anunciaré de mi Padre.

John 16:26
Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros;

John 16:27
Porque el mismo Padre os ama, por cuanto vosotros me amasteis, y habéis creido que yo salí de Dios.

John 16:28
Salí del Padre, y he venido al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.

John 16:29
Dícenle sus discípulos: He aquí, ahora hablas claramente, y ningún proverbio dices.

John 16:30
Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no has menester que nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios.

John 16:31
Respondióles Jesús: ¿Ahora creeis?

John 16:32
He aquí la hora viene, y ya es venida, en que seréis esparcidos cada uno a los suyos, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

John 16:33
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz: en el mundo tendréis apretura; mas confiád, yo he vencido al mundo.

John 17:1
ESTAS cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha venido, glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a tí:

John 17:2
Como le has dado poder sobre toda carne, para que a todos los que le diste, les dé vida eterna.

John 17:3
Y esta es la vida eterna, que te conozcan a tí, solo Dios verdadero, y a Jesu Cristo a quien tú enviaste.

John 17:4
Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciese.

John 17:5
Ahora pues, Padre, glorificame tú en tí mismo con aquella gloria que tuve contigo ántes que el mundo fuese.

John 17:6
He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste a mí, y guardaron tu palabra.

John 17:7
Ahora han ya conocido que todas las cosas que me diste, son de tí.

John 17:8
Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de tí, y han creido que tú me enviaste.

John 17:9
Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son.

John 17:10
Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas; y he sido glorificado en ellas.

John 17:11
Y ya no estoy en el mundo; mas estos estan en el mundo, que yo a tí vengo. Padre santo, guárdalos por tu nombre; a los cuales me has dado, para que sean uno, así como nosotros lo somos.

John 17:12
Cuando yo estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba por tu nombre, a los cuales me diste: yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.

John 17:13
Mas ahora vengo a tí, y hablo estas cosas en el mundo, para que ellos tengan mi gozo cumplido en sí mismos.

John 17:14
Yo les dí tu palabra, y el mundo los ha aborrecido; porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

John 17:15
No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del malo.

John 17:16
Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

John 17:17
Santifícalos por tu verdad: tu palabra es la verdad.

John 17:18
Como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo.

John 17:19
Y por ellos yo me santifico a mí mismo; para que también ellos sean santificados por la verdad.

John 17:20
Mas no ruego solamente por ellos; sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.

John 17:21
Para que todos ellos sean uno: así como tú, oh Padre, eres en mí, y yo en tí; que también ellos en nosotros sean uno; para que el mundo crea que tú me enviaste.

John 17:22
Y yo la gloria que me diste, les he dado a ellos; para que sean uno, como también nosotros somos uno.

John 17:23
Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumados en uno, y para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos, como también a mí me has amado.

John 17:24
Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi gloria que me has dado, porque me has amado desde ántes de la constitución del mundo.

John 17:25
Padre justo, el mundo no te ha conocido; mas yo te he conocido; y estos han conocido que tú me enviaste.

John 17:26
Y yo les hice conocer tu nombre, y lo haré conocer; para que el amor, con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

John 18:1
COMO Jesús hubo dicho estas cosas, salióse con sus discípulos a la otra parte del arroyo de Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró él, y sus discípulos.

John 18:2
Y también Júdas, el que le entregaba, conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se juntaba allí con sus discípulos.

John 18:3
Júdas pues tomando una compañía de soldados, y ministros de los sumos sacerdotes y de los Fariseos, vino allí con linternas y antorchas, y con armas.

John 18:4
Empero Jesús, sabiendo todas las cosas que habían de venir sobre él, salió delante, y les dijo. ¿A quién buscáis?

John 18:5
Respondiéronle: A Jesús Nazareno. Díceles Jesús: Yo soy. (Y estaba también con ellos Júdas el que le entregaba.)

John 18:6
Y como les dijo: Yo soy: volvieron atrás, y cayeron en tierra.

John 18:7
Volvióles pues a preguntar: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús Nazareno.

John 18:8
Respondió Jesús: Ya os he dicho que yo soy: pues si a mí buscáis, dejád ir a estos:

John 18:9
Para que se cumpliese la palabra que había dicho: De los que me diste, ninguno de ellos perdí.

John 18:10
Entónces Simón Pedro, que tenía una espada, la sacó, e hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha; y el siervo se llamaba Malco.

John 18:11
Jesús entónces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina: ¿la copa que mi Padre me ha dado, no la tengo de beber?

John 18:12
Entónces la compañía de los soldados, y el tribuno, y los ministros de los Judíos prendieron a Jesús, y le ataron.

John 18:13
Y le trajeron primeramente a Annás, porque era suegro de Caifás, el cual era sumo sacerdote de aquel año.

John 18:14
Y era Caifás el que había dado el consejo a los Judíos, que era necesario que un hombre muriese por el pueblo.

John 18:15
Y seguía a Jesús Simón Pedro, y otro discípulo; y aquel discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote.

John 18:16
Mas Pedro estaba fuera a la puerta. Entónces salió aquel discípulo que era conocido del sumo sacerdote, y habló a la portera, y metió dentro a Pedro.

John 18:17
Entónces la criada portera dijo a Pedro: ¿No eres tú también uno de los discípulos de este hombre? Dice él: No soy.

John 18:18
Y estaban en pié los criados y los ministros que habían hecho fuego de carbón, porque hacía frio, y se calentaban; y estaba con ellos Pedro en pié calentándose.

John 18:19
Y el sumo sacerdote preguntó a Jesús de sus discípulos, y de su doctrina.

John 18:20
Jesús le respondió: Yo manifiestamente he hablado al mundo: yo siempre he enseñado en la sinagoga, y en el templo, donde siempre se juntan todos los Judíos; y nada he hablado en oculto.

John 18:21
¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oido, qué les haya yo hablado: he aquí, estos saben lo que yo he dicho.

John 18:22
Y como él hubo dicho esto, uno de los ministros que estaba allí, dió una bofetada a Jesús, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote?

John 18:23
Respondióle Jesús: Si he hablado mal, dá testimonio del mal; mas si bien, ¿por qué me hieres?

John 18:24
Habíale enviado Annás atado a Caifás sumo sacerdote.

John 18:25
Estaba pues Pedro en pié calentándose: y le dijeron: ¿No eres tú también uno de sus discípulos? El lo negó, y dijo: No soy.

John 18:26
Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dice: ¿No te ví yo en el huerto con él?

John 18:27
Y negó Pedro otra vez; y luego el gallo cantó.

John 18:28
Y llevan a Jesús de Caifás al pretorio; y era de mañana; y ellos no entraron en el pretorio por no ser contaminados, sino poder comer la páscua.

John 18:29
Entónces salió Pilato a ellos fuera, y dijo: ¿Qué acusación traeis contra este hombre?

John 18:30
Respondieron, y le dijeron: Si éste no fuera malhechor, no te le hubiéramos entregado.

John 18:31
Díceles entónces Pilato: Tomádle vosotros, y juzgádle según vuestra ley. Y los Judíos le dijeron: A nosotros no nos es lícito matar a nadie.

John 18:32
Para que se cumpliese el dicho de Jesús que había dicho, dando a entender de que muerte había de morir.

John 18:33
Entónces Pilato volvióse a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús, y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos?

John 18:34
Respondióle Jesús: ¿Dices tú esto de tí mismo, o te lo han dicho otros de mí?

John 18:35
Pilato respondió: ¿Soy yo Judío? Tu misma nación, y los sumos sacerdotes, te han entregado a mí: ¿qué has hecho?

John 18:36
Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los Judíos, ahora pues mi reino no es de aquí.

John 18:37
Díjole entónces Pilato: ¿Luego rey eres tú? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, es a saber, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.

John 18:38
Dícele Pilato: ¿Qué cosa es verdad? Y como hubo dicho esto, volvió a los Judíos, y les dice: Yo no hallo en él crímen alguno.

John 18:39
Empero vosotros tenéis costumbre, que yo os suelte uno en la páscua: ¿queréis pues que os suelte al Rey de los Judíos?

John 18:40
Entónces todos dieron voces otra vez, diciendo: No a éste, sino a Barrabás. Y Barrabás era un ladrón.

John 19:1
ASÍ que entónces tomó Pilato a Jesús, y le azotó.

John 19:2
Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron de una ropa de grana,

John 19:3
Y decían: Dios te guarde, Rey de los Judíos; y le daban de bofetadas.

John 19:4
Entónces Pilato salió otra vez fuera, y les dijo: He aquí, os le traigo fuera, para que entendáis que ningún crímen hallo en él.

John 19:5
Entónces salió Jesús fuera llevando la corona de espinas, y la ropa de grana. Y díceles Pilato: ¡He aquí el hombre!

John 19:6
Y como le vieron los príncipes de los sacerdotes, y los ministros, dieron voces, diciendo: Crucifícale, crucifícale. Díceles Pilato: Tomádle vosotros, y crucificádle; porque yo no hallo en él crímen.

John 19:7
Respondiéronle los Judíos: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo el Hijo de Dios.

John 19:8
Pilato pues como oyó esta palabra, tuvo más miedo.

John 19:9
Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dió respuesta.

John 19:10
Entónces dícele Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿no sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?

John 19:11
Respondió Jesús: Ninguna potestad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto el que a tí me ha entregado, mayor pecado tiene.

John 19:12
Desde entónces procuraba Pilato de soltarle; mas los Judíos daban voces, diciendo: Si a éste sueltas, no eres amigo de César: cualquiera que se hace rey, habla contra César.

John 19:13
Entónces Pilato oyendo este dicho, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal, en el lugar que se llama el Pavimento, y en el Hebreo Gabbatha.

John 19:14
Y era la preparación de la páscua, y como la hora de sexta: entónces dijo a los Judíos: ¡He aquí vuestro Rey!

John 19:15
Mas ellos dieron voces: Quítale, quítale, crucifícale. Díceles Pilato: ¿A vuestro Rey tengo de crucificar? Respondieron los sumos sacerdotes: No tenemos rey, sino a César.

John 19:16
Entónces pues se le entregó para que fuese crucificado. Y tomaron a Jesús, y le llevaron.

John 19:17
Y él llevando su cruz, salió al lugar que se llama el lugar de la Calavera, y en Hebreo Gólgota:

John 19:18
Donde le crucificaron, y con él otros dos, de una parte y de otra, y Jesús en medio.

John 19:19
Y escribió Pilato un título, el cual puso encima de la cruz; y el escrito era: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.

John 19:20
Y muchos de los Judíos leyeron este título; porque el lugar donde fué crucificado Jesús, estaba cerca de la ciudad; y era escrito en Hebreo, y en Griego, y en Latín.

John 19:21
Y decían a Pilato los sumos sacerdotes de los Judíos: No escribas: Rey de los Judíos; sino que él dijo: Rey soy de los Judíos.

John 19:22
Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.

John 19:23
Y como los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes (a cada soldado una parte,) y también la túnica, mas la túnica era sin costura, toda tejida desde arriba.

John 19:24
Dijeron pues entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella cuya será; para que se cumpliese la Escritura que dice: Partieron para sí mis vestidos, y sobre mi vestidura echaron suertes. Estas cosas pues los soldados hicieron.

John 19:25
Y estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cléofas, y María Magdalena.

John 19:26
Y como vió Jesús a su madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.

John 19:27
Y luego dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa.

John 19:28
Después de esto, sabiendo Jesús que todas las cosas estaban ya cumplidas, para que la Escritura se cumpliese, dijo: Tengo sed.

John 19:29
Y había allí puesta una vasija llena de vinagre. Entónces ellos hinchieron una esponja de vinagre, y puesta sobre un hisopo se la llegaron a la boca.

John 19:30
Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado está. Y abajando la cabeza, dió el espíritu.

John 19:31
Entónces los Judíos, por cuanto era el día de la preparación, para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, porque era gran día aquel sábado, rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y que fuesen quitados.

John 19:32
Vinieron pues los soldados, y a la verdad quebraron las piernas al primero, y al otro que había sido crucificado con él:

John 19:33
Mas cuando vinieron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.

John 19:34
Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua.

John 19:35
Y el que lo vió da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creais.

John 19:36
Porque estas cosas fueron hechas, para que se cumpliese la Escritura: Hueso no será quebrantado de él.

John 19:37
Y también otra Escritura dice: Mirarán a aquel al cual traspasaron.

John 19:38
Pasadas estas cosas, rogó a Pilato José de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto, por miedo de los Judíos, que él quítase el cuerpo de Jesús: lo cual permitió Pilato. Entónces él vino, y quitó el cuerpo de Jesús.

John 19:39
Y vino también Nicodemo, el que ántes había venido a Jesús de noche, trayendo una mistura de mirra y de alóes, como cien libras.

John 19:40
Y tomaron el cuerpo de Jesús, y le envolvieron en lienzos con especias, como es costumbre de los Judíos sepultar.

John 19:41
Y en aquel lugar, donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no había sido puesto alguno.

John 19:42
Allí pues pusieron a Jesús, por causa del día de la preparación de los Judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca.

John 20:1
Y EL primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aun oscuro, al sepulcro, y vió la piedra quitada del sepulcro.

John 20:2
Entónces corrió, y vino a Simón Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesús, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos donde le han puesto.

John 20:3
Salió pues Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro.

John 20:4
Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y vino primero al sepulcro.

John 20:5
Y abajándose a mirar, vió los lienzos puestos; mas no entró.

John 20:6
Vino pues Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos puestos,

John 20:7
Y el sudario que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino a parte en un lugar envuelto.

John 20:8
Entónces entró también aquel otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vió, y creyó.

John 20:9
Porque aun no sabían la Escritura, que era menester que él resucitase de entre los muertos.

John 20:10
Así que volvieron los discípulos a los suyos.

John 20:11
Empero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y estando llorando abajóse a mirar en el sepulcro.

John 20:12
Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno a la cabecera, y el otro a los piés, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.

John 20:13
Y le dijeron: ¿Mujer, por qué lloras? Ella les dice: Porque han llevado a mi Señor, y no sé donde le han puesto.

John 20:14
Y como hubo dicho esto, volvió atrás, y vió a Jesús que estaba en pié; mas no sabía que era Jesús.

John 20:15
Dícele Jesús: ¿Mujer, por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dice: Señor, si tú le has llevado, díme donde le has puesto, y yo le llevaré.

John 20:16
Dícele Jesús: María. Volviéndose ella, dícele: Rabboni, que quiere decir, Maestro.

John 20:17
Dícele Jesús: No me toques; porque aun no he subido a mi Padre; mas vé a mis hermanos, y díles: Subo a mi Padre, y a vuestro Padre, a mi Dios, y a vuestro Dios.

John 20:18
Vino María Magdalena dando las nuevas a los discípulos: Que había visto al Señor, y que le dijo estas cosas.

John 20:19
Y como fué tarde aquel mismo día, el primero de la semana, y las puertas estaban cerradas, donde los discípulos estaban juntos por miedo de los Judíos, vino Jesús; y púsose en medio, y les dijo: Paz a vosotros.

John 20:20
Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado: entónces los discípulos se regocijaron, viendo al Señor.

John 20:21
Entónces díceles otra vez: Paz a vosotros: como me envió mi Padre, así también yo os envio.

John 20:22
Y como hubo dicho esto, sopló sobre ellos, y les dijo: Recibíd el Espíritu Santo.

John 20:23
A los que perdonareis los pecados, les son perdonados; y a los que los retuviereis, les son retenidos.

John 20:24
Empero Tomás uno de los doce, que se llamaba Didimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.

John 20:25
Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

John 20:26
Y ocho dias después estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás: entónces vino Jesús cerradas las puertas, y púsose en medio, y dijo: Paz a vosotros.

John 20:27
Luego dice a Tomás: Mete tu dedo aquí, y vé mis manos; y dá acá tu mano, y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel.

John 20:28
Entónces Tomás respondió, y le dijo: Señor mío, y Dios mío.

John 20:29
Dícele Jesús: Porque me has visto, oh Tomás, creiste: bienaventurados los que no vieron, y sin embargo creyeron.

John 20:30
Y también muchas otras señales por cierto hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro.

John 20:31
Estas empero están escritas, para que creais que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

John 21:1
DESPUÉS se manifestó Jesús otra vez a sus discípulos junto a la mar de Tibérias; y se manifestó de esta manera:

John 21:2
Estaban juntos Simón Pedro, y Tomás, que se llamaba Didimo, y Natanael, de Cana de Galilea, y los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos.

John 21:3
Díceles Simón: A pescar voy: Dícenle: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y subieron luego en una nave; y aquella noche no tomaron nada.

John 21:4
Empero venida la mañana, Jesús se puso en la ribera; mas los discípulos no sabían que era Jesús.

John 21:5
Entónces les dice Jesús: ¿Hijos, tenéis algo de comer? Respondiéronle: No.

John 21:6
Y él les dice: Echád la red a la derecha de la nave, y hallaréis. Echáronla pues, y ya no la podían en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces.

John 21:7
Dijo entónces aquel discípulo al cual amaba Jesús, a Pedro: El Señor es. Entónces Simón Pedro, como oyó que era el Señor, ciñóse de pescador, porque estaba desnudo, y echóse a la mar.

John 21:8
Y los otros discípulos vinieron con la nave (porque no estaban léjos de tierra, sino como doscientos codos), trayendo la red con los peces.

John 21:9
Y como llegaron a tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.

John 21:10
Díceles Jesús: Traéd de los peces que tomasteis ahora.

John 21:11
Subió Simón Pedro, y trajo la red a tierra, llena de grandes peces, ciento y cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.

John 21:12
Díceles Jesús: Veníd, y coméd. Y ninguno de los discípulos le osaba preguntar: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.

John 21:13
Entónces viene Jesús, y toma el pan, y dáles, y asimismo del pez.

John 21:14
Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestó a sus discípulos, habiendo resucitado de entre los muertos.

John 21:15
Pues como hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: ¿Simón, hijo de Jonás, me amas más que estos? Dícele: Si, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos.

John 21:16
Vuélvele a decir la segunda vez: ¿Simón, hijo de Jonás, me amas? Respóndele: Si, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas.

John 21:17
Dícele la tercera vez: ¿Simón, hijo de Jonás, me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez. ¿Me amas? Y le dice: Señor, tú sabes todas las cosas: tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.

John 21:18
De cierto, de cierto te digo, que cuando eras más mozo, te ceñías, e ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y ceñirte ha otro, y te llevará donde no querrías.

John 21:19
Y esto dijo, dando a entender con que muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, dícele: Sígueme.

John 21:20
Entónces volviéndose Pedro, ve a aquel discípulo al cual amaba Jesús que seguía, el que también se había recostado sobre su pecho en la cena, y le había dicho: ¿Señor, quién es el que te ha de entregar?

John 21:21
Así que, como Pedro vió a éste, dice a Jesús: ¿Señor, y qué será de éste?

John 21:22
Dícele Jesús: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué se te da a tí? Sígueme tú.

John 21:23
Salió pues este dicho entre los hermanos, que aquel discípulo no había de morir; mas Jesús no le dijo: No morirá; sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué se te da a tí?

John 21:24
Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.

John 21:25
Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.