
(Foto do Correo Gallego)
Toda a información foi recollida do libro "Antonio Valcarce García 1888-1978", Do capítulo titulado "O rei do pan" escrito por M.J. Facal Rodríguez.
Antonio Valcarce García naceu en 1888 en Ferreira de Pantón (Ribeira Sacra, Lugo). Era un dos once fillos de José María Valcarce Lema e Caridad García Ponte. Estudou no seminario de Lugo, ainda que non chegou a rematar os estudos de humanidades.
Chegou a Vigo en 1903 con intención de emigrar a Cuba, pero decidiu quedar na cidade olívica debido ao dinamismo da mesma.
En 1913 casou con Justa Reboreda Rodríguez coa que tería cinco fillos.
Aos poucos días de chegar a Vigo, Antonio Valcarce comezou a traballar nunha panadería da rúa Velázquez Moreno. Foi en 1914 cando funda con José Abalde González a sociedade “Valcarce y Abalde” adicada tamén ao negocio do pan e afincada no barrio de Casablanca. Este negocio convértese rápidamente na maior panadería de Vigo. En 1918 a producción diaria era de 1500 kilos.
En 1919 disolveuse a asociación “Valcarce y Abalde”, e no ano 1920 Valcarce asociouse con outros catro empresarios para construir a “Compañía Panificadora Viguesa S.A.” Empresa adicada á venda e fabricación de pan así como grans e cereais. Pretenden con esta asociación chegar á venda diaria de 50 toneladas de pan. Para lograr estas cantidades industriales e desbancar á competencia, a empresa fíxose con diversos puntos de venda por toda a cidade (Elduayen, A Pedra, praza da Laxe...). Valcarce foi a Alemaña en 1921 para comprar a maquinaria propia duna panificadora automática, foi ese mesmo ano cando se fixeron cun terreo na rúa Falperra para constiruiren alí a fábrica.
No ano da súa inauguración a panificadora era a máis moderna de España.
En 1923 a panificadora xa contaba con dúas plantas, un obradoiro de 5´6 metros de altura e tres fornos de praza rotativos, 4 moegas, 4 amasadores, un almacén de fariñas, depósito de combustible, despacho de pan e aseo. Traballaban 30 persoas.
A panificadora destacaba na súa publicidade a hixiene do seu producto, hixiene protexida polos chans impermeábeis, paredes revestidas de ladrillos esmaltados en branco , duchas para os obreiros... O traballo humano só entraba en contacto co pan para recoller o pan das moldeadoras e depositarlas nos taboleiros.
Ademáis dos pans tradicionais, a empresa comezou a anunciar os primeiros panes individuais, moi usados en comedores e restaurantes.
En 1931 rematáronse de construir os catro grandes silos.
Nos anos 30, os conflictos laborais e as folgas polas melloras laboráis afectaron ao crecemento da empresa, pero o que más a afectou foi o boicot de outros grupos de competencia que comezaron una campaña de desprestixio para gañar algo de terreo comercial.
Coa guerra civil, a panificadora ampliou a súa demanda e incluso conseguíu un convenio co exército, que lle daba fariña e mercaba o pan a cambio de un precio moi reducido. Na posguerra o negocio non decaeu, e grazas á alianza de varios panadeiros, a panificadora vira incrementadas as súas cartillas de racionamiento e polo tanto os seus beneficios.
En 1941 Valcarce propón un proxecto de incremento na producción que pasa das 24 ás case 40 toneladas diarias. Ainda que este proxecto é rechazado inicialmente, foi aceptado en 1946, ano no que o edificio iniciou a súa terceira maior transformación. A compañía, paralelamente, incrementaría o seu capital adquirindo outras empresas adicadas a outro tipo de negocios.
Entre 1940 e 1943 Valcarce foi adquirindo accións de Tranvías Eléctricos de Vigo S.A. nesa época e debido a ser o accionista maioritario, Valcarce accediu ao cargo de presidente do consello de administración., cargo que ocuparía ata a súa morte.
Nos anos 60, a obriga de vender a barra básica a un precio de taxa e debido a mellora da economía española coa que o pan deixou de ser un alimento esencial nos fogares galegos, a panificadora foi sufrindo un progresivo descenso do consumo do pan.
A maquinaria, tan moderna na súa época comezaba a ser obsoleta, e Antonio Valcarce, que por entón xa rondaba os 75 anos non quería cambiala por unha máis moderna.
En 1962 Valcarce abriu dentro da propia panificadora a empresa GANASA especializada en penso animal, con fin de aproveitar os subproductos que ofrecía a panificadora.
No ano 1968 Tranvías Eléctricos de Vigo S.A. presentou un expediente de crise e desapareceu fugazmente do panorama vigués.
En 1978 falece Antonio Valcarce, deixando nunha moi mala situación á panificadora. En 1980 a Compañía Panificadora Viguesa S.A. suspende pagos. O edificio permanece abandoado á súa sorte dende entón, o futuro dirá se será lembrado en pé como o que merece ser, ou se a especulación inmobiliaria destrozará o edificio que representou a que fora unha das máis importantes empresas galegas do século XX.

Anuncio en Pueblo Gallego de Vigo, 1 noviembre 1924.
Toda la información fue recogida del libro "Antonio Valcarce García 1888-1978", Del capítulo titulado "O rei do pan" escrito por M.J. Facal Rodríguez.
Antonio Valcarce García nació en 1888 en Ferreira de Pantón (Ribeira Sacra, Lugo). Era uno de los once hijos de José María Valcarce Lema y Caridad García Ponte. Estudió en el seminario de Lugo, pero no llegó a acabar sus estudios de humanidades.
Llegó a Vigo en 1903 con la intención de emigrar a Cuba, pero decidió quedarse en la ciudad olívica debido al dinamismo de la misma.
En 1913 se casó con Justa Rebordea Rodríguez, con la que tendría cinco hijos.
A los pocos días de llegar a Vigo, Antonio Valcarce comenzó a trabajar en una panadería de la calle Velázquez Moreno. Fue en 1914 cuando funda con José Abalde González la sociedad “Valcarce y Abalde”, dedicada también al negocio del pan y afincada en el barrio de Casablanca. Este negocio se convierte rápidamente en la mayor panadería de Vigo. En 1918 la producción diaria era de 1500 kilos.
En 1919 se disolvió la asociación “Valcarce y Abalde” y en el año 1920 Valcarce se asoció con otros cuatro empresarios para construir la “Compañía Panificadora Viguesa S.A.” Empresa dedicada a la venta y fabricación de pan así como de granos y cereales. Pretenden con esta asociación llegar a la venta diaria de 50 toneladas de pan. Para lograr estas cantidades industriales y desbancar a la competencia, la empresa se hizo con diversos puntos de venta por toda la ciudad (Elduayen, A Pedra, plaza de a Laxe...) Valcarce fue a Alemania en 1921 para comprar la maquinaria propia de una panificadora automática, fue en ese mismo año cuando se hicieron con un terreno en la calle Falperra para constituir allí la fábrica.
En el año de su inauguración la panificadora era la más moderna de España.
En 1923 el edificio ya contaba con dos plantas, una fábrica de 5´6 metros de altura y tres hornos de plaza rotativos, 4 moledoras, 4 amasadoras, un almacén de harinas, depósito de combustible, despacho de pan y aseo. Trabajaban 30 personas.
La panificadora destacaba en su publicidad la higiene de sus productos, higiene protegida por el suelo impermeable, paredes revestidas de ladrillos esmaltados en blanco, duchas para los obreros... El trabajo humano solo entraba en contacto con el pan para recoger el pan de las moldeadoras y depositarlas en las tablas.
Además de los panes tradicionales, la empresa comenzó a anunciar los primeros panes individuales, muy usados en comedores y restaurantes.
En 1931 se acabaron de construir los cuatro grandes silos.
En los años 30, los conflictos laborales y las huelgas por las mejoras laborales afectaron al crecimiento de la empresa, pero lo que más la afectó fue el boicot de otros grupos de la competencia que comenzaron una campaña de desprestigio para ganar algo de terreno comercial.
Con la guerra civil, la panificadora amplió su demanda e incluso consiguió un convenio con el ejército, que le daba harina y compraba el pan a cambio de un precio muy reducido. En la posguerra el negocio no decayó, y gracias a la alianza de varios panaderos, la panificadora vio incrementadas sus cartillas de racionamiento y por lo tanto, sus beneficios.
En 1941 Valcarce propone un proyecto de incremento en la producción que pasa de las 24 a las casi 40 toneladas diarias. Aunque este proyecto es rechazado inicialmente, fue aceptado en 1946, año en el que el edificio inició su tercera mayor transformación. La compañía, paralelamente incrementaría su capital adquiriendo otras empresas dedicadas a otro tipo de negocios.
Entre 1940 y 1943 Valcarce fue adquiriendo acciones de Tranvías Eléctricos de Vigo S.A. en esa época y debido a ser el accionista mayoritario, Valcarce accedió al cargo de presidente del consejo de administración, cargo que ocuparía hasta su muerte.
En los años 60, la obligación de vender la barra básica a un precio ya estipulado y debido a la mejora de la economía española con la que el pan dejó de ser un alimento esencial en los hogares gallegos, la panificadora fue sufriendo un progresivo descenso de beneficios.
La maquinaria, tan moderna en su época, comenzaba a quedar obsoleta, y Antonio Valcarce, que por entonces ya rondaba los 75 años no quería cambiarla por una más moderna.
En 1962 Valcarce abrió dentro de la propia panificadora la empresa GANASA especializada en pienso animal, con el fin de aprovechar los subproductos que ofrecía la panificadora.
En el año 1968 Tranvías Eléctricos de Vigo S.A. presentó un expediente de crisis y desapareció fugazmente del panorama vigués.
En 1978 fallece Antonio Valcarce, dejando en una muy mala situación a la panificadora. En 1980 la Compañía Panificadora Viguesa S.A. entra en suspensión de pagos. El edificio permanece abandonado a su suerte desde entonces, el futuro dirá se será recordado en pie como lo que merece ser, o si la especulación inmobiliaria destrozará el edificio que representó a la que fue una de las más importantes empresas gallegas del siglo XX.