Rosarios de Amor

Hechos con amor

Historia del Rosario

Santo Domingo de Guzmán (1170-1221), fundador de la Orden de los Predicadores o "Dominicos", es considerado el originador de ésta devoción y práctica. La Santísima Virgen se le apareció y, a partir de este instante, él utilizó el Rosario en su trabajo misionero para hacer frente a la herejía de los albigenses (consideraban la materia mala y por lo mismo, negaban la Encarnación del Verbo), la cual se extendía por Europa.

La Virgen le reveló: "Sólo si la gente considera la vida, muerte y gloria de mi Hijo, unidas a la recitación del Ave María, los enemigos podrán ser destruidos. Es el medio más poderoso para destruir la herejía, los vicios, motivar a la virtud, implorar a la misericordia divina y alcanzar protección. Los fieles obtendrán muchas gracias y encontrarán en mí a alguien siempre dispuesta y lista para ayudarles."

Los elementos que integran el Rosario son producto de un desarrollo lento y gradual que comenzó antes de la época de Santo Domingo, pero se considera que fue él quien organizó y dió popularidad a la práctica, agrupando en 10 las Aves Marías, intercaladas con el Padre Nuestro.

Uno de los objetivos al reunir así estas oraciones fue ayudar a las personas que no sabían  leer y que por lo tanto no podían recitar los 150 Salmos del Oficio Divino a que participaran en la Liturgia.

El "Padre Nuestro" es la oración que Jesús enseñó a Sus discípulos cuando éstos le pidieron "Maestro, enseñanos a orar".

El "Ave María" se compone del saludo del Angel a María así como de las palabras que Isabel le dirigió. Más tarde fue completada por la Iglesia, enfatizando la intercesión de María ante Su Hijo.

El "Gloria" es una invocación a la Santísima Trinidad, siempre presente en María: Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa de Dios Espíritu Santo.