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L@s niñ@s ante el divorcio de sus padres.

 

La mayoría de los padres y madres en trámite de divorcio se hacen algunas preguntas bastante difíciles sobre el efecto que su separación tendrá sobre sus hijos y cómo ellos le encontrarán sentido a lo que está ocurriendo.

 Una cosa está clara, un divorcio es un proceso doloroso que invariablemente afecta a todos los hijos en mayor o menor medida. Los padres y las madres deben tomar medidas para que esto les afecte lo menos posible a los hijos.

 
¿Cómo reaccionarán los niños ante sus Padres cuando la familia sufre estos cambios? ¿Se ajustarán a una nueva pareja de sus padres, y tal vez a hermanastros? ¿Sufrirá su rendimienro escolar? ¿Se aislarán de sus amigos, sufrirán tal vez daños emocionales permanentes?

 No importa la edad del niño, él o ella tendrán mayor dificultad en adaptarse al divorcio si perciben un continuo conflicto entre sus padres,  "Otros factores que se suman a esta dificultad son: pérdida de contacto con uno de los padres; dificultades económicas; cambio de domicilio; pérdida de continuidad en la escuela y las rutinas hogareñas, y problemas psicológicos del padre que obtiene la custodia".
 

Los padres que van a separarse deben decírselo a los hijos para no crear falsas expectativas de reconciliación y evitar la sensación de abandono


 Las investigaciones indican que los hijos del divorcio tienen más probabilidades de experimentar problemas de conducta, más síntomas psicológicos, rendimiento académico más bajo, mayores dificultades sociales, y autoestima más baja que los niños de familias intactas.

 Los niños pequeños en general sufren más ante el divorcio que los mayores. Los niños en edad preescolar muestran desventajas para comprender el significado de la separación paterna y pueden manifestar confusión y ansiedad. No es raro observar en estos niños una regresión a etapas evolutivas más tempranas, tales como succionarse el dedo u orinarse en la cama. Suelen caer en la creencia de que si ellos se hubieran comportado mejor, el padre o la madre no se habrían marchado.

Puede darse unaa fantasía generalizada de que los padres volverán a unirse. Los adolescentes pueden sentir ira y culpar a uno de los padres, pero también experimentarán inseguridad sobre su propia capacidad de mantener una relación duradera", explica el profesional consultado. 

Algunos consejos:

1. No me pongáis en el medio. Si necesitáis hablar, por favor, hacedlo vosotros solos.
2. No me hagáis tomar partido. Ya no tenéis un marido o una esposa, pero yo aún tengo una madre y un padre. Cuando sea posible, decidme algo positivo uno acerca del otro.
3. A menos que exista una situación de abuso, permitidme estar con ambos. Tened esto en cuenta al momento de decidir dónde os váis a mudar.
4. Cuanto mejor os llevéis vosotros, mejor podré yo asimilar vuestro divorcio.
5. Preguntadme cómo lo estoy llevando y qué necesito. Incluso cuando vosotros mismos estéis trantando de adaptaros a vuestra pérdida, necesito hablar con vosotros sobre lo que está pasando.
6. Tratar de mantener inalterado el resto de las cosas en mi vida. Es estresante perder a uno de los padres debido al divorcio, pero es aún más duro cambiar de colegio, de vecindario y de casa.
7. Recordad que soy vuestro hijo. Aunque estéis atravesando un divorcio, mi función no es la de reemplazar a vuestro cónyuge o la de ser vuestro amigo. Continuad tratándome como a vuestro pequeño. 8. Si necesitáis hablar con alguien sobre lo que estáis pasando, buscad un amigo o un terapeuta. Es demasiado para mí tener que cargar con vuestro problema también.
9. No importa cuál sea mi edad, ésto siempre significará una pérdida para mí. Puedo manifestar mi pena de distintas maneras, incluso como ira, depresión, ansiedad, o tratando de llamar la atención. Por favor, ayudadme si tengo problemas.
10. Echo de menos la continuidad, la rutina y la tradición. Aunque nuestra familia haya cambiado, conservad intactas tantas tradiciones y rutinas como podáis.
 

Situaciones de «alto riesgo» para los hijos

 Para los hijos determinados comportamientos de los padres una vez que han adoptado la decisión de separarse. Hacer como que el otro miembro de la pareja no existe, cuestionar su forma de vida, usar al niño para espiar al otro o incluso como confidente son actitudes que pueden suponer la aparición de «alteraciones psicológicas» en la infancia y desequilibrios en el desarrollo emocional de los menores afectados.

Niño espía
El padre o la madre lo utiliza
para conocer la nueva vida del otro


Las expertas subrayan que saber del ex cónyuge a través de los hijos «es uno de los errores que más frecuentemente» cometen las parejas ya separadas. «Esta curiosidad lleva a preguntas para conocer qué hacen y qué lugares visitan o qué personas nuevas han conocido y si papá o mamá tiene novio o novia». El niño se encuentra entonces ante «un conflicto de lealtad». «Si no contesta, desagrada a uno de sus padres y, si lo hace, sabe que sus respuestas provocarán un enfrentamiento entre ellos».

Niño dividido
Los padres sienten la necesidad
de negar la existencia del otro


Culminada la ruptura, «son muchos» los padres que intentan borrar todo recuerdo de su anterior pareja. Para ello, no le nombran y se ignoran acontecimientos relevantes vividos por el hijo durante su estancia con él o ella. En este caso, las preguntas no existen. Algunos niños «aprenden a llevar una doble vida; saben que cuando están con uno, no deben existir signos o muestras de la relación con el otro y esta situación les fuerza a vivir en una realidad dividida. Con frecuencia, la negación del otro progenitor se extiende a su familia.

Niño colchón
Soporta descalificaciones de un progenitor
contra el otro y calla


Este término se utiliza para describir al menor que intenta amortiguar el conflicto entre sus padres. Según las psicólogas Encarna Fernández y Carmen Godoy, este niño soporta desvalorizaciones de un progenitor contra el otro y «en ningún momento los delata a pesar de que es consciente de la realidad en la que vive». Al contrario, intenta amortiguar las descalificaciones y, si es necesario, «mentirá o se responsabilizará él mismo» de las actuaciones paternas o maternas.

Niño hipermaduro
Ve sufrir a sus padres y hace como
que la separación no le ha afectado


Hay niños que cuando ven sufrir a sus padres se angustian tanto que «aparentan que la noticia de la separación no les afecta». «Creen que sus padres sufrirán más si los ven preocupados y por eso oculta lo que piensan». El problema, subrayan las expertas, es que los padres asimilen esa actitud como una demostración de la madurez de sus hijos.

Niño confidente
Los padres le cuentan sus problemas
más íntimos de pareja


«Algunos niños han sido utilizados como confidentes de pareja por uno de los padres», afirman las especialistas en el libro. En este caso, al hijo «se le hace depositario de confidencias, a veces de infidelidades, y de detalles de vivencias íntimas». Las psicólogas creen que «muchas veces» estas confidencias buscan «dañar la imagen» del otro progenitor o se utiliza al niño como una figura de apoyo emocional. «Ambas situaciones son graves».

Fuente: http://canales.laverdad.es/panorama/reportaje210103-1.htm

 
 
Enlaces útiles:
 
Divorcio  (Perú)
 
 
Libros:
 
 
 

portada del libro

El Niño Ante El Divorcio
Carmen Godoy Fernández; Encarna Fernández Ros (EDICIONES PIRÁMIDE)
Idioma: Español
ISBN: 8436817125. ISBN-13: 9788436817126

192 p. ; 22x14 cm. 1ª edición (2002).

 

 
 
CONFLICTOS MATRIMONIALES DIVORCIO Y DESARROLLO DE LOS HIJOS

2002  1 ed. ISBN: 978-84-368-1434-7 360 páginas

ver edicion 2007