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Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Olvídate de mí)
de Michel Gondry
“Un hombre sin recuerdos es un hombre perdido” (Armand Saladrou)
FICHA TÉCNICA:
Dirección: Michel Gondry.
País: USA.
Año: 2004.
Duración: 108 min.
Interpretación: Jim Carrey (Joel Barish), Kate Winslet (Clementine Kruczynski), Kirsten Dunst (Mary Svevo), Mark Ruffalo (Stan), Elijah Wood (Patrick), Tom Wilkinson (Dr. Howard Mierzwiak), Thomas Jay Ryan (Frank), Jane Adams (Carrie), David Cross (Rob), Ryan Whitney (Joel joven), Lola Daehler (Clementine joven).
Guión: Charlie Kaufman; basado en un argumento de Michel Gondry, Charlie Kaufman y Pierre Bismuth.
Producción: Steve Golin y Anthony Bregman.
Música: Jon Brion.
Fotografía: Ellen Kuras.
Montaje: Valdís Óskarsdóttir.
Diseño de producción: Dan Leigh.
Dirección artística: David Stein.
Vestuario: Melissa Toth
CONTEXTUALIZACIÓN:
Eternal Sunshine of the Spotless Mind es la primera película del director francés afincado en EE.UU Michel Gondry, más habitual de los videoclips y de los spots televisivos. Ha trabajado entre otros para Björk, The White Strips, Kylie Minogue o Depeche Mode. En sus trabajos podemos ver una tónica que se repite, en el sentido más literal de la palabra, juega con la relatividad del tiempo y del espacio haciendo que entremos en un mundo paralelo donde no hay ningún orden.
Hasta ahora le había visto utilizar estos recursos en los videoclips que dirigía, donde la canción no tenía porque tener relación con el clip, pero lo realmente dificil es encajar esta manera de ver el mundo con una historia y que el resultado final se pudiese más o menos entender sin salir del cine con cara de imbécil. Bajo mi punto de vista lo ha logrado, en parte gracias al genial guionista Charlie Kaufman, autor entre otros de “Adaptation” o “Cómo ser John Malkovich”, esta última muy acorde con la obra de Gondry (deben haberse influido mutuamente).
Respecto al género de la película, no puedo especificar cual es, la verdad. Muchos dirán que es una comedia romántica y pueden tener razón a simple vista, pero si observan un poco más se darán cuenta de que también contiene elementos fantásticos (el tema de la película es totalmente fantástico, casi de ciencia ficción), de acción (huídas, momentos de tensión...), de drama (la despedida final). Pero por encima de todo, quitando todos los efectos especiales y las paranoias mentales creo que se trata de una historia de amor, que les sirve de base a Gondry y Kaufman para desarrollar su particular visión, al contrario de otras películas dónde la base o la finalidad son los efectos especiales en los que se invierte mucho dinero, tiempo y esfuerzo mientras que la história que cuentan no se sostiene, porque no le han dado la importancia que merece.LA PUESTA EN ESCENA:
Eternal Sunshine of the Spotless Mind puede tener más de un significado detrás de la propia historia, como dicen algunos puede ser una reflexión sobre cómo tropezamos dos veces con la misma piedra, pero ¿y si no fuesen solo dos veces? Quiero decir, ¿y si cada persona en cada situación de su vida actuara de la misma forma una y otra vez, aunque viviese esa situación infìnidad de veces? Supongo que todos nos hemos preguntado alguna vez ¿que hubiese pasado si yo...? pero realmente no sabemos lo que hubiese pasado, porque tomamos otro camino. Bien, después de esta reflexión, ¿y si extendemos esto a las personas que conocemos?, ¿las hubiesemos conocido si...?
La película nos da la oportunidad de ver que hubiese pasado si....y resulta que hubiese pasado exactamente lo mismo. Cuenta la historia de dos personas que se conocen, se enamoran, se dan cuenta de que se odian y deciden borrarse de sus memorias, pero en el proceso él se vuelve a enamorar de ella aunque es demasiado tarde. Pero, sorpresa! se vuelven a encontrar, se conocen, se enamoran...y descubren la verdad, los motivos por los que se borraron de sus memorias y aún así deciden intentarlo. Podemos deducir dos opciones: a) viven felices porque saben lo que les separó y por tanto intentan mejorar para el otro. o b) vuelta a empezar: se enamoran, se odian, se borran. La opción b, es la que parece estar más acorde con la obra de Michel Gondry, pero en realidad no deja intuir nada de esto al final del film, no deja un final cerrado.La estética, el espacio y el tiempo:
En sus videoclips Gondry nos enseña una estética particular, muy suya que a mi particularmente me chocó bastante, porque al ver ese despliegue de efectos y trucajes y ver de que manera están tratados no puedes dejar de pensar: “vaya, está muy bien pero queda cutre”, esos prejuicios los fuí superando al visionar más obras suyas y ver que de una forma u otra queda justificado. Cuando digo cutre me refiero a que las imágenes son muy naturales como si hubiesen sido grabadas cámara en mano (estética documentalista), algo que no es lo que estamos acostumbrados a ver normalmente, y no aplica filtros ni le da tratamientos a las imágenes como sí lo hacen otros (o almenos no lo parece), es por esto que al empezar a repetir fondos al son de la música o gente que se cruza entre sí que resulta ser la misma persona o ver un día de alguien vivido al revés con un tratamiento tan realista, las imagenes que veo me parecen reales, sacadas de mi cabeza o de mis sueños. En la película esta estética está menos depurada, se empieza a notar la diferencia y el perfeccionamiento de su técnica (también debido a que al tratarse de una producción más comercial debió contar con más medios económicos). En mi opinión la forma de narrar la historia (un tanto complicada en principio) ayuda a entenderla, ya que no sería lo mismo que nos la contaran en orden cronológico, ya no tendría gracia, ya no tendría sentido ese tema del borrado de memoria, podría ser cualquier otra historia menos la que es. Aparte del desorden cronológico nos encontramos con un quebrantamiento de las normas del modelo, de la verosimilitud espacial, de las perspectivas y escalas, en definitiva una ruptura del esquema que tenemos en la cabeza de cómo debe ser una película. En las escenas en las que se ve a alguien narrando un hecho (Joel contando a sus amigos su desafortunado encuentro con Clem en la librería) me doy cuenta de que la “superposición de espacios”(cuando la librería se conviente en el salón de sus amigos al salir por la puerta) en realidad es tal y como me imaginaría la secuencia si alguien me contara ese mismo hecho, es decir que suprimiría toda la información irrelevante (Joel saliendo de la librería, montando en el coche, llegando a casa etc...). Gondry no ha hecho más que plasmar lo que de normal hace nuestra imaginación, con un resultado más que bueno.Los personajes: Los dos personajes principales tienen características totalmente opuestas, (son personajes bastante estereotipados) son de esas personas de las que piensas que nunca acabaran juntas.
Joel Barish, interpretado por Jim Carrey, es un tipo gris, aburrido, que vive una vida vacía, que tiene una novia que no quiere, en fín, un amargado, hasta que conoce a Clementine Kruczynski, interpretada por Kate Winslet, una chica impulsiva, neurótica, divertida, que se deja llevar. Estos dos personajes están bien conseguidos por los actores, y eso que a mí, Jim Carrey no me entusiasma, pero he de reconocer que en esta película lo hace muy bien (no faltan sus características muecas en alguna escena). Son dos caracteres muy diferentes que se complementan hasta un determinado punto en el que empiezan a chocar. Es cuando se conocen realmente, son tan diferentes que no pueden estar juntos. El personaje de Clementine esta muy bien perfilado. Los cambios de color en el cabello dicen de ella muchas cosas: que es impulsiva, un poco alocada, que no es constante ni muy responsable. También su forma de vestir nos dice lo mismo, mezcla de colores, estilos... Mientras Joel parece que siempre vista igual, porque lleva colores oscuros, incluso su posado, sus gestos, su expresión es de hombre cansado, aburrido aunque despierta ternura y simpatía. Al contrario que en otras películas, en esta no tengo ni idea de como son los personajes al empezar la acción, ni cual es su entorno, los va mostrando poco a poco.La película empieza por el final, y va avanzando hacia el principio con interferencias entre la vida real y lo que ocurre en la mente de Joel, finalmente volvemos al origen, el final es el principio.
Conclusión: Esta película es, sin tener en cuenta nada más que la historia, un cuento romántico. No se exactamente que es lo que ha querido decir Michel Gondry con esta película, pero bajo mi punto de vista habla sobre las decisiones que tomamos en la vida y de como estas nos influyen en el futuro y de como no podemos cambiar lo que ya hemos hecho, pero si pudiésemos, el resultado sería el mismo. No debemos verlo como algo pesimista ni negativo sino todo lo contrario, no debemos sentirnos culpables cuando las cosas no salen como esperábamos, ni tampoco resignarnos, sino intentarlo de nuevo (como la relación de Joel y Clementine). Durante la película Gondry deja caer una importante frase de Nietzche por boca de Mary (Kirsten Dunst): “Benditos sean los olvidadizos, pues superan incluso sus propios errores”. Esta frase entra en contradicción con la historia, pues esta trata exactamente de lo contrario, y no es casualidad que la diga el personaje de Mary porque ella se sometió también al proceso de olvidar y cae de nuevo en sus propios errores.
Sofia Verger
Y EL MUNDO MARCHA... King Vidor (Crowd, The - 1928)

Argumento: El día de la independencia, 4 de julio, John Sims nace y su padre asegura orgulloso que el mundo sabrá de él, pues será un gran hombre. Pero durante su niñez la vida le da el primer golpe, su padre muere.
El estado anímico de John esta cada vez peor, le atormenta el recuerdo de su hija, no realiza bien su trabajo y le despiden.
No encuentra trabajo, y los pocos que encuentra no los considera dignos, no levanta cabeza y la familia se mantiene por el trabajo de Mary, que poco a poco se va sintiendo arrastrada por la apatía y estado anímico de John, y por la presión de sus hermanos, que le recomiendan constantemente que deje a ese cantamañanas.
La relación se deteriora tanto que discuten y Mary le amenaza con que le va ha dejar, John da un paseo e intenta suicidarse, sintiéndose un absoluto fracaso y avergonzándose de sí mismo, la presencia de su hijo lo evita. La admiración incondicional de su pequeño hijo le recuerda que tiene algo por lo que luchar, y acepta uno de esos trabajos “indignos” para recuperar el amor de Mary.
Cuando vuelve a casa con su primera paga Mary esta con sus hermanos con una maleta, le deja. Se quedan a solas y él intenta convencerla de que se quede, ella hace un amago de irse, pero cuando parece que todo a acabado se queda con él. Esa noche van al teatro, se divierten, ríen… en la multitud.
Análisis:a) Presentación
En 1928 el cine se encontraba en una encrucijada, el cine sonoro había surgido hace poco y brillaba por su novedad, pero artísticamente el cine mudo aún se mostraba muy superior.
King Vidor, como todos los cineastas de prestigio, aún no se había decidido a probar el sonoro, aunque no tardaría en hacerlo. Hacía pocos años había realizado “El gran desfile”, film que había tenido un gran éxito comercial y critico, lo que le facilitaba las cosas para llevar a termino proyectos a priori arriesgados.
En este caso narra la historia de un hombre corriente que quiere triunfar y destacar sobre los demás, la esencia del espíritu americano, pero que se ve atrapado por su mediocridad, logrando cierta felicidad cuando la acepta, lo que le permite disfrutar del amor de los suyos.
b) Tratamiento visual.
El tratamiento visual de la película es sencillamente impresionante, Vidor tiene un dominio del espacio impresionante, acompañado con extraordinarios movimientos de cámara, algunos muy espectaculares; como el que nos acerca al protagonista, John, la primera vez que lo vemos en el trabajo, la cámara se pasea fuera de un inmenso rascacielos, hasta entrar por una de las ventanas, dentro de ellas vemos un plano general muy amplio en picado en el que se ve el inmenso tamaño de las oficinas y como un gran numero de impersonales trabajadores desarrollan su labor en prefecto orden, con unas forma diagonales de gran y terrorífica belleza, la cámara se acerca a los trabajadores con calma, como si le diera igual donde pararse, hasta encontrarse, como de casualidad, con el protagonista, al que reconocemos solo porque la cámara se ha quedado parada delante de él, nada nos hubiera llamado la atención. De esta manera en unos segundos, y de una forma espectacular, nos presenta al personaje adulto y de paso nos resume en una imagen toda la película, como si fuera tan sencillo. La expresividad del cine elevada a su máximo exponente. Esta presentación ha sido homenajeada, o directamente copiada, en numerosas películas, como por ejemplo el inicio de “El apartamento” de Billy Wilder, en este caso una buena copia que no alcanza el poderío visual de la original.
Otras muchas escenas demuestran una utilización del espacio magnificas, bellas, espectaculares y mismamente espeluznantes, como cuando John descubre la muerte de su padre, la cámara se queda encima de la escalera donde se supone que esta el padre, creando una imagen diagonal hasta el fondo de las escaleras, abajo hay una multitud, de ella surge John (multitud/individuo, ya hablaremos de las repeticiones y del enorme potencial psicológico de estas imágenes), que sube las escaleras lentamente, asustado, pero sobretodo las sube SOLO, la sensación de soledad en el plano es enorme mientras vemos cada vez a John más grande (hasta primerísimo primer plano) y al fondo a una multitud inmóvil y lejana, comparado con el plano anteriormente comentado este no es muy espectacular, pues no tiene movimiento y es de larga duración, pero este contraste de escalas: primer plano-protagonista/plano general-multitud, con ese tempo tan alargado por los lentos movimientos del niño, dramáticamente es muy, muy, muy expresivo… y como decía Samuel Fuller: MOTION IS EMOTION (el cine es emoción), y algo de razón tiene.
Hay más escenas de gran expresividad en la utilización del espacio, haciendo siempre referencia a la dicotomía individuo/multitud o a la soledad (magnifica utilización de espacios vacíos, las paredes que son poco más que sombras,…), como por ejemplo en el plano final, donde los personajes se zambullen en la multitud; o durante el nacimiento de su primer hijo, donde un nervioso y algo perdido John busca a Mary, su mujer, todo un portento de cómo mezclar una excelente utilización del espacio con los movimientos de cámara (larguisimo travelling).
c) Montaje y ritmo.
El film tiene un montaje lineal, aparentemente muy influenciado por el montaje invisible norteamericano post-Griffith, pero resulta muy fresco y dinámico, a ello contribuye un continuo uso de las elipsis (saltos en el tiempo), muy creativas y juguetonas (en muchas ocasiones, tras la elipsis vemos una situación que en cierto modo contradice la secuencia anterior), que ignora lo superfluo y lo innecesario, lo que permite contar en poco más de hora y media la complejidad de un personaje que resulta creíble, sin necesitar monólogos, ni metrajes interminables.
Otra de las características del film es el excelente sentido del ritmo que tiene, el tiempo se tensa en los malos momentos, dejando espacio para la emoción, y en los buenos momentos el ritmo se acelera, como durante la primera cita con Mary, donde la cámara se mueve y acompaña a los personajes, contagiando al espectador su alegría, alegría que ayudará a dos cosas: a) potenciar la empatía con los personajes (algo muy importante teniendo un protagonista con tantos defectos como John), b) aumentar la tristeza de los malos momentos, por su tremendo contraste.
En este sentido es importante remarcar que siempre, durante todo el metraje, ocurren cosas, es un goteo constante de pequeñas acciones que obliga al espectador, de forma muy sutil, a mantener una absoluta y total atención a las acciones que se van desarrollando. ¿El resultado? La película se acaba sin que te des cuenta, el estupendo uso de las elipsis facilita que en la pantalla veamos estrictamente lo esencial para entender la historia y a los personajes, eliminada toda la paja de relleno, nos queda una magnifica lección de narración.
d) Dirección actores.
King Vidor contrató a actores, si bien profesionales, no muy conocidos, ya que utilizar estrellas hubiera podido restar credibilidad a una película que narraba la vida de gente corriente, lo que supone el primer triunfo del film. Las actuaciones, si bien mantienen algunos de los tics típicos del mudo, son muy contenidas y tremendamente creíbles.
El personaje de John consigue transmitir un interesante conjunto de sensaciones contradictorias, por un lado es engreído y cabezota, hay una pequeña sensación de antipatía hacía él, que se ve compensado por su increíble humanidad, que provoca irremediablemente empatía. No es un simple arquetipo, caso del 90% de los personajes cinematográficos, ya sean mudos o sonoros, él es algo más… un ser humano filmado.
Mary esta más cercana al arquetipo, es la mujer luchadora, la que aguanta lo inaguantable, la que carga con el peso de todos los problemas: guapa, trabajadora y dulce… la mujer perfecta. La utilización de un arquetipo, que le da una simpleza psicológica que no tiene el personaje de John, que se compensa de sobras con las emociones que provoca, sobretodo al final, cuando pretende dejar definitivamente a John, que si bien es un poco gilipollas no es un mal tipo, por lo que el espectador desea que se quedé con él, pero por otro lado comprende que tiene razones sobradas para querer irse, y que ese comportamiento responde a unas causas razonables, no a un arrebato egoísta. Sí bien la psicología del personaje es sencilla, los dilemas y emociones que provoca en el espectador no lo son tanto.
Esta bipolaridad es aún más patente en el personaje del hijo, trazado muy superficialmente, aunque su sola presencia es capaz de transmitir emociones y desarrollar conceptos muy complejos con gran sutilidad… por ejemplo su nacimiento une a la pareja tras las primeras discusiones, pero poco después, tras una estupenda elipsis, son los incansables hijos los que provocan las discusiones de la pareja. Y yendo más lejos, al principio del film el padre de John deposita unas esperanzas en él que siendo un adulto lo convertirán en un ser frustrado; solo recuperará la autoestima al final del film, cuando su hijo le muestra su profunda e incondicional admiración por él, no por lo que ha logrado en su vida, sino por lo que es,… su padre. El padre y el hijo de John realizan funciones bipolares de carácter compensatorio, una especie de ying-yang que impregna toda la película, más allá de las interpretaciones de los actores.
Esta bipolaridad, ying-yang, efecto bumerang, o como lo queráis llamar se repite durante toda la película de numerosas maneras, por ejemplo cuando recién casados llegan al cochambroso piso donde vivirán, todos los problemas de la casa: el ruido de los trenes que pasan al lado del piso, la cisterna que se rompe, el poco espacio, etc… son motivo de broma y poco más que una excusa para besuquearse; cuando empiecen los problemas conyugales, esas mismas situaciones provocarán la ira y el menosprecio de John, que pagará con Mary. Más claro aún se ve en el cambio producido en John, al principio del film arrogantemente se reirá de aquellos de la “multitud” que él considera inferiores (personificado en un payaso malabarista que hace publicidad por las calles), al final solo recuperará la autoestima aceptando formar parte de esa misma multitud que despreciaba (luchando y consiguiendo el trabajo como payaso malabarista publicitario). Una y otra vez se suceden repeticiones que cambian de significado, vaivenes que muestran la complejidad psicológica y dramática de la situación sin necesidad de largos monólogos, ni explicaciones “para tontos”.
La “madurez” psicológica ya había empezado a hacerse patente en las películas de Erich Von Stroheim, que escarbaban en el lado más oscuro del ser humano, pero la crueldad, sadismo y antipatía que transmiten sus personajes los acerca a las caricaturas y le impide proyectar los matices que hacen de John Sims un personaje tan cercano al americano medio de principios de siglo, que casi puedes sentir su respiración.
A modo de anecdotario comentaros que el personaje de Mary lo interpreta Eleanor Boardman, mujer de King Vidor. John lo interpreta James Murray, prometedor actor que no acabó de triunfar y cuya vida fue tan dura y dramática como la del propio John Sims.
e) Conclusiones.
“The Crowd” podría traducirse como “La Multitud”, palabra que he repetido numerosas veces en este texto sin intentar buscar sinónimos, pues si bien el titulo en castellano “Y el mundo marcha” (con unos puntos suspensivos que algunos colocan al principio, otros al final y otros después de la “Y” del titulo) es coherente con lo que explica la película, el titulo original es mucho más especifico con lo que trata el tema, la multitud es omnipresente… la muerte del sueño americano en las grandes e inhumanizadas ciudades.
“The Crowd” es, junto a “la pasión de Juana de Arco” de Dreyer, el reflejo de que el cine mudo había alcanzado unas cotas de madurez impropias de un arte tan joven y sitúa a Vidor a una altura comparable a las de Griffith, Von Stroheim o Murnau, si bien nunca ha tenido el reconocimiento de estos.
King Vidor es un director respetado por los cinéfilos, pero siempre postergado a una segunda fila, como si se tratará de un simple pero correcto artesano. Es cierto de “Y el mundo marcha (The Crowd), no inventa nada nuevo, pero la excelente y creativa combinación de unos elementos narrativos que quizás hayan utilizados antes otros, es tan fresca y original que nos encontramos ante un gran autor, uno de los mejores. Y la historia lo confirma… poco después de realizar esta cumbre del cine mudo, dirigirá “Aleluya”, primera obra maestra del cine sonoro, la película que convencerá a todos los cineastas que el cine sonoro aporta nuevas posibilidades que pueden enriquecer el lenguaje cinematográfico. Pero no contento con ello se adelanta una década al neorrealismo con “El pan nuestro de cada día”, realiza una de las películas con un uso del color más interesantes “Duelo al sol”, entre otras muchas hazañas. La más sorprendente de ellas: si “Y el mundo marcha” es una epopeya a la falsedad del sueño americano y a sus sueños de gloria individualista, años más tarde realizará “El manantial”, protagonizada por Gary Cooper, y la más apasionada defensa de la historia del cine a favor del insobornable individualismo a ultranza, una película ultraliberal, ambigua y sugerente, la otra cara de la moneda de la MULTITUD. Otra cima más de un grandísimo cineasta.
Pero King Vidor no se limitó a ser un gran cineasta, también resultó ser un gran escritor, su autobiografía “Un Árbol Es Un Árbol” es uno de los mejores libros de cine que se hayan escrito jamás.
“Y el mundo marcha (The Crowd)” fue un fracaso comercial, funciono mal en taquilla, pero se convirtió en un referente para críticos y, sobretodo, para cineastas (por ejemplo Billy Wilder la puso en una lista con sus 10 películas favoritas)… pero al publico no le gustó, quizás demasiado realista, aquello no era una película, era un reflejo de un momento, de un lugar, de unas personas… en ella encontramos intertitulos tan brutales como: “Cuando ríes, la multitud siempre ríe contigo; cuando lloras, solo llora un día” Tan cierto, tan doloroso…
“Y la vida marcha (The Crowd)” es una obra maestra a reivindicar, King Vidor simplemente es el Rey. Larga vida al Rey!!.
Raúl Ruiz
La revolución del traje blanco, camisas de poliéster y los zapatos con plataforma

Director: John Badham
Guión: Norman Wexler, basado en “Tribal Rites of the New Saturday Night” (Nick Cohn).
Música escrita e interpretada por Bee Gees.
Reparto: John Travolta (Tony Manero), Karen Lynn Gorney (Estephanie Mangano), Donna Pescow (Annette), Joseph Cali (Joey), Paul Pape (“Double J”), Barry Miller (Bobby C.).
Nominada al Oscar al mejor actor principal, Golden Globes (mejor película, mejor actor principal, mejor banda sonora, y mejor canción) y Writers Guild of America (mejor guión adaptado). Ganadora del National Board of Review, al mejor actor.
La revolución del traje blanco, camisas de poliéster y los zapatos con plataforma
“¿Que vas a tomar Tony? ¡Ponme un siete-siete!”. Una conversación no casual, repetida en varias ocasiones a lo largo del film. Era el año 1977 y marcó un antes y un después en la concepción de la música disco.
Cuando se piensa en Fiebre del sábado noche se tiende a asociar con el baile, los jóvenes y el fin de semana. Profundizando en la cuestión, nos damos cuenta de que su enorme repercusión, si aún está vigente, no es solo por ello.
Remontémonos a principios de los setenta. La pesadumbre era el sentimiento general de una sociedad recientemente azotada por la guerra de Vietnam y el oscuro agujero negro del “Water Gate”, por no hablar de la profunda crisis económica sufrida, a raíz de asuntos como el petróleo. Y la juventud de aquella época simbolizaba y representaba perfectamente esa desidia.
En los suburbios “newyorkinos”, jóvenes sin esperanza se sometían al sosiego espiritual del no pensar, solo bailar. Fue entonces cuando en 1975, apareció en la prestigiosa revista New York, un artículo de 13 páginas titulado “Ritos tribales del nuevo sábado noche”. En aquel artículo se presentaba una historia ficticia pero anónima de varios jóvenes en su escalada por conquistar las pistas de baile. Robert Stigwood, uno de los grandes magnates de la música de entonces, compró sus derechos de autor. Desde aquel momento la historia cobró vida.
Fiebre del sabado noche tuvo un primer director, John G. Avilsen (Rocky), pero las desavenencias con el joven talento John Travolta le hicieron salir del proyecto. Avilsen era partidario de ablandar el personaje de Manero, escandalosamente racista, sexista y malhablado para la estética y lo políticamente correcto de aquel entonces. Su lugar lo ocupó John Badham: éste iba a ser su primer largometraje.
Se escribieron los diálogos tal y como se hablaba en la calle. Al respecto, cabe decir que el escándalo prosiguió con posterioridad al rodaje. El guionista fue despedido tres días después de su estreno. Era escandalosa y bochornosa como ninguna lo había sido en la historia de la Paramount. Fue este mismo ejecutivo el que tuvo que contemplar y tragarse el enorme éxito y repercusión frente a los estrepitosos fracasos de otras, que a luces de los expertos, tenían mayores visos de ser éxitos de taquilla.
El rodaje empezó un 14 de marzo y finalizó en poco más de un mes pese a las enormes complicaciones que surgieron. A los pocos días de comenzar a grabar murió la novia de John Travolta, Diane Hyland, víctima de un cáncer de mama, a la edad de 43. Se conocieron durante el rodaje de la serie El chico de la burbuja de plástico. La muerte de la que fue sin lugar a dudas, la mujer de su vida, le dejó abatido. A los pocos días volvió para continuar con la grabación y los problemas para rodar eran a diario causados por los miles de fans que se agolpaban en las calles de Bay Ridge, y allí donde se rodaran escenas. La masa era tal y tan incontrolable que se tuvo que dar falsas pistas sobre los horarios y sitios de rodaje. Al final incluso se tuvo que empezar a rodar en horas tan intempestivas como las 5:30 de la madrugada.
Después vinieron los problemas con el montaje. Unos y otros discutían sobre los planos. Travolta no estaba de acuerdo en las escenas de baile. Pero una vez más se falló a su favor. Stigwood, el productor, le dio plenos poderes para que se montase lo que el quisiera. Fue entonces cuando la escena de baile más famosa de la historia del cine se consiguió montar en menos de dos minutos: Travolta quiso que se proyectaran los planos generales y medios planos que se habían eliminado.
Se utilizaron lentes de gran angular para el rodaje de la mayoría de las escenas. Son famosas las escenas en contrapicado de los zapatos al principio. Por no hablar de los desniveles de encuadre a propósito en las escenas de baile.
Es la primera película, que sin considerarse un musical puro, donde guión y banda sonora tienen el mismo peso. Las canciones están escrupulosamente seleccionadas presentadas y rodadas. Tanto eclipsó la irrupción de la música en la película que de repente lo que parecía en aquel entonces el final de la música disco (fenómeno “newyorkino”, clandestino, de homosexuales y negros) se convirtió en su resurgir con una fuerza jamás alcanzada. De repente todo el mundo se peleaba por fardar con el baile en discotecas como Studio 54, con traje y la camisa de poliéster cuanto más llamativo, mejor. Había por aquel entonces un movimiento anti música disco de considerables proporciones (se llegaron a hacer manifestaciones donde se quemaban vinilos). Al estilo “husle de Nueva York”, “tango husle” o “latino”, la película pudo contra todo.
La elección del papel de Stephanie Mangano fue gracias a un encuentro casual que tuvo un sobrino del productor en un taxi. Karen Lynn Gourney representaba el estereotipo de chica de Brooklyn. Del resto de actores, segundones de teleseries, con poca experiencia, poco o nada se había escrito. Curiosamente, al principio de la película aparece la madre real de Travolta, cuyo papel se reduce a dos frases en el guión. Se utilizaron más de un centenar de extras, no bailarines profesionales, algunos de ellos asiduos discotequeros de Brooklyn, que solían participar en los concursos, e incluso alguno ganarlos, de vez en cuando. John Travolta realiza unas interpretaciones artísticas, que, fuera de los efectos de cámara que se utilizaron, vulneran las leyes de la gravedad.
Incluso hoy en día, podríamos identificar en la vida real a Tony Manero. Un currante, perdedor, sin futuro, que busca su gloria en los templos del baile los fines de semana. Sin plantearse nada más allá de las fronteras de su perfecto pelo moldeado. También el resto de la pandilla. Sexo, drogas, alcohol, muestran una realidad social como nunca se había descrito en la historia del cine. Si en los 50, Rebelde sin causa abrió tal temática en su tiempo, es en los 70 cuando se pone en evidencia, ya no solo la insubmisión juvenil, sino su “no future, for you”, que proclamaban poco después los Pistols.
Es una película que también habla de convicciones, de la fe perdida mediante un paralelismo metafórico, al presentarnos al personaje del hermano, Frank, que deja el sacerdocio, como fruto de la poca solidez de sus convicciones, puestas en las expectativas de la familia. La identidad hipotecada para no tener sueños propios. La idolatría del líder, la falsedad y la incomunicación del grupo frente a los problemas serios que merecen y deben ser compartidos por un amigo de verdad. La desgracia de reírse de las desgracias ajenas. La incomprensión de nadie. La película posee un comienzo “chulesco”, un desarrollo cómico-trágico, un desenlace amargo y un final pesimista con un cierto toque entre melancolía y esperanza.
Así se nos muestra la vida, a veces; sobretodo siendo joven, con bajo nivel socio-cultural y pocos vises de luz. Con saltos tan sorprendentes como la escena de la explicación técnica acerca del puente, donde se muestra el lado tierno del personaje. Cuando ves Fiebre del sábado noche por primera vez, sientes la música. Cuando la ves más veces, encuentras a los personajes e identificas ciertos sentimientos, en algún lugar de “nuestra alegre juventud”.
Joan Izquierdo

Fort Apache (1948) / La legión invencible (1949) / Río Grande (1950)
Esta trilogía esta compuesta por tres películas rodadas en un breve espacio de tiempo cuyo nexo común era que estaban centradas en andanzas de la caballeria norteamericana, la forman "FORT APACHE", "LA LEGION INVENCIBLE" y "RIO GRANDE".
Si os soy sincero, difícilmente pondría ninguna de ellas entre mis 5 pelis favoritas de Ford, aunque siento un gran aprecio por "Fort apache" ya que fue la primera peli que vi siendo consciente que estaba firmada por un tal Ford,... en ella se narra la historia de un general que recuerda mucho a Custer, obsesionado por derrotar a los indios y convertirse en un héroe nacional, interpretado por Henry Fonda, su ambición le lleva a empujar a su compañía a un ataque suicida contra los indios, rompiendo las posibilidades de negociación de paz que su sargento (John Wayne) tenía muy adelantadas.
Aquí Ford ya juega con algo muy característico en su desarrollo, la dicotomía héroe / antihéroe, el personaje de Henry Fonda es visto como un héroe recto e implacable, pero también como un ser obsesivo, frío y autodestructivo, que no solo acaba con su vida y con la de gran parte de su regimiento, además acaba con las posibilidades de paz pacificas. Una curiosidad más es que da una visión noble, digna y comprensiva hacia los indios, si el personaje de Custer es irracional y solamente lucha por odio y por deseo de gloria, los indios luchan porque han sido engañados y maltratados, luchan en definitiva por su supervivencia. Esta peli es un claro ejemplo de los pros y contras del cine de Ford, por un lado hay un gran numero de escenas innecesarias, que no aportan nada al desarrollo narrativo de la historia, pero que ayudan a dar cuerpo (y alma) a sus personajes, incluido los secundarios. Antes del rodaje Ford escribió una historia biográfica de cada uno de los personajes, incluido los más secundarios, para que cada actor los fuera enriqueciendo con pequeños detalles en su interpretación. Otro aspecto interesante es la capacidad de encuadre de Ford, todos los planos están cuidadosamente encuadrados, con mucho cariño, tanto los interiores, en los que cada personaje esta encuadrado perfectamente para dotar a los planos de composiciones aparentemente naturales pero de gran belleza. Pero destaca visualmente por como fotografía los exteriores, Monument Valley queda retratada con una gran belleza, como en Ford solía ser habitual, dándole a la historia un fuerte carácter épico y una gran belleza poética.
La siguiente película es "La legión invencible", cuyo titulo original podría traducirse como "Ella llevaba una cinta amarilla", una de esas traducciones chapuzas. El argumento trata sobre un general de la caballería (John Wayne encanecido) que esta a punto de jubilarse, pero se espera un inminente ataque de los apaches, que se supone será muy sangriento, antes de jubilarse el personaje de Wayne hará todo lo posible por solucionar el problema, a poder ser sin violencia. Esta película refleja con mucha claridad la paranoia comunista existente en la época en la que se rodó, durante toda la película se habla del temor al ataque indio, con claros indicios paranoicos, ya que no aparecen hasta el final, y solo cuando van a buscarlos, el personaje de Wayne podría considerarse una especie de presidente Truman, un demócrata amigo de John Ford, profundamente anticomunista pero que en cuestiones de política exterior dio prioridad a la cautela, frenando a aquellos que buscaban una guerra rápida. A diferencia del resto de la trilogía este film es en color, Ford se sentía mas a gusto rodando en blanco y negro, pero encontró a un director de foto, apellidado Hoch, que le daba confianza. La película se llevo el oscar a la mejor fotografía. Una de las escenas mas espectaculares es justamente cuando en plena paranoia india (ya que están trasladándose, y eso los hace vulnerables) se inicia una terrible tormenta con mucho viento y relámpagos. Esa tormenta fue real, parece ser que a Ford le encantaba y le dijo a Hoch que se preparara para tirar unos planos, Hoch se negó ya que según el no había suficiente luz y no se vería nada. Ford insistió. Hoch tiro los planos bajo protesta, algo que nunca había hecho en su carrera profesional. Ford llego incluso a indicarle que ópticas utilizar. Cuando hicieron el visionado antes del montaje Hoch se dio cuenta que esas imágenes eran muy impactantes y le dijo a su ayudante: "Este maldito bastardo sabe mas que todos nosotros". La película además habla también de los cambios generacionales, "los mayores quieren la paz, pero los jóvenes prefieren la emoción de la batalla" dice un jefe indio amigo del personaje de Wayne, queda claro que los jóvenes aun les queda mucho para llegar a la sabiduría de los ancianos, al menos eso parece querer decir durante toda la película nuestro conservador Ford. Los indios solamente aparecen al final, son vistos como una amenaza y no existe la explicación / justificación de su comportamiento violento como en "Fort apache", no obstante solamente los mas jóvenes son vistos como amenaza, los mayores son mas sabios, siendo este el film mas de un viejo cascarrabias que el de un racista.
Hay que recordar que Ford siempre habló con gran admiración de los indios, y que el Pueblo Navajo llego a considerarlo uno de los suyos, siendo bautizado con un nombre indio.
La última película es "Río Grande", quizás la mas controvertida porque en esencia es la mas racista, o la que mas fácilmente juega con el tópico del indio malo. Al respecto se intenta enmendar al final entregando una medalla al indio que les hace de guía. La historia trata de un general (John Wayne) cuyo hijo ha fracasado en West Point, hace 15 años que no lo ve porque se peleo con su madre, sudista, durante la guerra civil al tener que quemar su granja familiar siguiendo ordenes de un superior yankee. El hijo aparece sin que el supiera nada en su fuerte, ya que se ha alistado voluntariamente. Al poco llega su mujer al fuerte para llevarse a su hijo, pero el hijo no acepta y la madre se queda insistiendo en su marcha. Durante el reencuentro con el general vuelven a aparecer los viejos rencores y también los viejos sentimientos que años antes los unio. Pero esperan un eminente ataque de los indios, que suelen cruzar el rio grande, que sirve de frontera con México y que los americanos no pueden traspasar. Los indios se aprovechan de un descuido y raptan a los niños del fuerte, el hijo del general y sus dos mejores amigos demostraran su gran valentía, para orgullo de todos. El argumento de la película, demasiado clásico en sus formas y estructura, puede poner demasiado a la defensiva al espectador actual, seguramente sea la película menos atractiva a primera vista de las tres. Aunque sus valores cinematográficos son enormes. Ford vuelve a retratar Monument Valley con una belleza y con una sensibilidad enorme, siendo en ocasiones el autentico protagonista del film. Las escenas de acción se concentran al final, durante el metraje se da mayor importancia a las relaciones marido-mujer-hijo y a mostrar la vida diaria de un campamento que a buscar tiroteos y escenas de acción innecesarias. Ford hace gala de todas sus virtudes como cineasta, la historia esta muy bien narrada, jugando con gran sabiduría con las sombras, con un instinto natural cercano a la genialidad respecto a encuadre y composición de los planos, una dirección de actores sublime (cuantas películas actuales tienen la cantidad de personajes secundarios interesantes y con alma como los que suelen haber en sus viejas pelis) y una banda sonora trufada de canciones tradicionales americanas muy elaborada y cuidada.
Otra nota es que en esta trilogía se da el cambio definitivo del héroe fordiano, hasta entonces su principal actor era Henry Fonda, a partir de entonces John Wayne se confirma como su principal actor, ademas que es en esta trilogía cuando empieza a ofrecerle personajes mas complejos y elaborados, lo que culminaría años mas tarde con personajes tan magníficos como los de "Centauros del desierto" o el de "El hombre que mato a Liberty Valance", dos de las mejores interpretaciones de Wayne, que muestra la gran diferencia artistica de Wayne frente a cualquier cachitas musculoso del cine de acción actual.
Raúl Ruíz