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Espai de Cinema

ROCK & CINEMA II: DOCUMENTALS

CRÍTICA DE DOCUMENTALS DE ROCK


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"ANVIL" - El sueño de una banda de rock, Sacha Gervasi (2008)

Uno de los documentales más logrados, humanos y conmovedores de los últimos años surgió de donde quizás, por los prejuicios o las probabilidades, menos podríamos haberlo esperado: del talento y sensibilidad de un fanático de una banda de heavy metal prácticamente olvidada durante dos décadas a pesar de que algunos emblemáticos músicos reconocen su influencia: Anvil. Al seguir al líder y el baterista del grupo en una serie de episodios que van de lo patético e hilarante a lo entrañable y emotivo, el director Sacha Gervasi logra transformar lo que pudo ser un vehículo complaciente al servicio de los cincuentones rockeros, en un inolvidable retrato de los altibajos de dos personajes que sólo quieren ser felices haciendo música, y a pesar de que la fama ya quedó atrás nunca pierden la ilusión de volver a tocar ante multitudes que los aclamen y vibren con su música.

Con su oportuno uso de imágenes de archivo que nos muestran los exitosos años juveniles de la banda, y acertados fragmentos de entrevistas al círculo más cercano a los protagonistas, “Anvil” podría haber sido un trabajo muy atractivo pero convencional en su forma, y sin embargo logra ir mucho más lejos. Da lo mismo si al espectador le gusta o no el heavy metal, uno termina encariñándose con estos dos personajes memorables y llenos de humanidad, con sus manías y arranques temperamentales a cuestas alternándose con inesperadas dosis de ternura e ingenuidad. Pese a las divertidas y por momentos ridículas situaciones en las que se ven envueltos, el realizador logra que ambos nunca pierdan su dignidad, y sólo queremos que vuelvan a ser famosos, a tener el éxito que los ha abandonado y los tiene sobreviviendo en esporádicos “conciertos” ante escuálidas audiencias, lo que los obliga a subsistir en ocupaciones y empleos grises y monótonos. Sólido trabajo documental, entretenido y con muy buen ritmo, no es sólo para fanáticos de la música, sino especialmente para quienes aprecien los distintos temas que despliega y que van mucho más allá del humor que lo recorre, para conmovernos más de lo que esperábamos: la fuerza de los lazos familiares, el paso inexorable del tiempo y las huellas que va dejando en los sueños de fama, la pasión que es capaz de mantener la energía y el entusiasmo a pesar de los fracasos y reveses del destino… y por sobre todo, el retrato de una amistad que consigue superar todas las peleas, los fracasos y los egos.

Joel Poblete
(Santiago de Chile)
www.mabuse.cl

"End of the Century - The Story of the Ramones", Jim Fields & Michael Gramaglia (2005).

Director: Jim Fields, Michael Gramaglia
País: Estados Unidos
Año: 2005
Duración: 110 min.
Idioma: Inglés
Reparto: Joey Ramone, Johnny Ramone, Richie Ramone, Marky Ramone, Tommy Ramone, Joe Strummer, Debbie H

Podéis ver la película completa en V.O.S.E en nuestro foro de Cine, en el post fijo PELÍCULAS ON LINE (Google Video)

END OF THE CENTURY es un interesante documental para todos aquellos que queráis saber algo más de la famosa banda newyorkina de punk rock. Gracias a la película podemos descubrir aspectos poco conocidos, al menos para los apenas iniciados en The Ramones. La personalidad límite de Joey y su trastorno obsesivo-complusivo diagnosticado ya en sus años de adolescencia, el rock’n’roll y los propios The Ramones como válvula de escape y casi curación, su enamoramiento de Linda, su novia, la cual poco después se la robó su compañero de banda, el ultraconservador, Johny (The KKK took my baby away), las desaveniencias entre ellos tanto personales como ideológicas, los inicios de Dee Dee Ramone como chapero (en la 53rd and 3rd), las juergas y desmadres de (casi) todos los componentes de la banda (ya que parece que el frío Johny siempre se mantuvo al margen, controlando de paso el negocio), los textos de las canciones, minimalistas y llenos de sarcasmo e inspirados en sus experiencias cotidianas, el primer batería del grupo Tommy Ramone reivindicando sus momentos de gloria, poco reconocidos, por otra parte, por sus compañeros, los inicios en el histórico CGCB donde causaron sensación por su ruido a los 10 0 12 asistentes de sus primeros conciertos, entre ellos algunos vagabundos borrachos, en una época donde la escena rockera en Nueva York era casi inexistente, la escapada de la banda a Londres al inicio de la explosión del punk británico buscando reconocimiento y público, su influencia musical en otros grupos posteriores, su antigua obsesión por bandas como The New York Dolls y sobretodo The Stooges, los receurdos de esos largos ratos sentados en un parque del barrio hablando de rock y tomando drogas, los momentos álgidos del grupo (a menudo menos álgidos de lo esperado), sus intentos de cambio de rumbo, Phil Spector como productor, las expulsiones y los cambios de miembros, la patética época rapera de Dee Dee como Dee Dee King, que afortunadamente duró un suspiro, y finalmente la muerte de Joey en 2001 que luchó durante años contra un cáncer, a la que se le sumará meses después la de Dee Dee por sobredosis, la cual no sería sin embargo la última muerte en la banda hasta el día de hoy, ya que en septiembre de 2004 fallece Johny. En definitiva, un documental de casi dos horas, lleno de entrevistas, de puntos de vista diversos y diferentes testimonios, los de cada uno de los miembros de The Ramones y de algunos otros músicos como Blondie, Joe Strummer o de familiares y amigos como el hermano y la madre de Joey, confieren al documental un gran valor testimonial para todos los fans de la música rock y un material imprescindible para cualquier fan de la banda que se precie.

Òscar Herrera

"GLOBAL METAL" , Sam DUNN & SCOTT McFADYEN (2007)

Original title: Global Metal
English title: Global Metal
Year: 2007
Script: Sam Dunn, Scot McFadyen
Film direction: Sam Dunn
& Scot McFadyen
Photo: Martin Hawkes
Editing: Grootenboer, Christopher Donaldson
Music: Kiss, Deep Purple, Sepultura, Lamb of God, In Flames
Cast: Metallica, Iron Maiden, Slayer, Orphaned Land
X Japan, Tang Dynasty & Max Cavalera
Production company:
Global Banger Productions

Producer: Sam Dunn, Scot McFadyen
Sales:
Seville Pictures
Norwegian distribution: Festivalimport
Colour / B&W: Farger
Production format: Digital video
Screening format: Digital video
Time / length: 92 min
Picture format:
Sound format: Stereo
Dialogue: Engelsk
Subtitles: Ingen
Rated (age): 15
Web:
www.metalhistory.

 

LA GLOBALCOMERCIALIZACIÓN DEL METAL

Muchas eran mis expectativas respecto al segundo film de Sam Dunn después de su gran debut con “Metal: a headbangers’s journey”, un intento de analizar de forma más o menos rigurosa un fenómeno cultural como el heavy metal. Pero si ese primer documental tenía frescura y trasmitía emotividad, la que sólo un verdadero fan del género puede darle, este segundo “Metal: Global” ha resultado un tanto decepcionante. Sin intentar caer en pedanterías pero sintiéndome ligado con Dunn tanto por su amor al heavy metal como por su formación de antropólogo y después de ver la película (y quiero pensar que sólo por presiones propias de la industria) creo que la película ha caído en ese cierto afán de exotismo tan propio de nuestra cultura occidental. Si Dunn en su primera película fue capaz de explicar porqué el heavy metal es una identidad cultural en sí misma, no acabo de ver porqué en este segundo film en lugar de ir a buscar esos rasgos culturales en otras latitudes se ha centrado más  en aspectos anecdóticos.

Se ha ido a lugares “exóticos” (Indonesia, China, India...), descartando otros lugares también interesantes como Rusia u otros países del antiguo “bloque del Este” donde el fenónemo heavy fue extraordinario, sobretodo a raíz de la caída del muro. Recordemos que en 1990 se celebró el Moscú Peace Festival con los grandes nombres del panorama hard-rockero mundial del momento: Scorpions, Motley Crüe, Bon Jovi junto a la banda local y de gran relevancia entonces, Gorky Park, o que hubo otras bandas locales que surgieron al mismo tiempo y que se mantuvieron durante años con un gran éxito, como Aria.

Me hubiera gustado que no se hubieran obviado esos lugares y poder saber alguna cosa del momento actual (“metálico” y social) de esos países, que sospecho debe ser muy interesante. Lo exótico vende, la búsqueda de lo diferente y de lo anecdótico y las explicaciones a menudo rápidas y fáciles, y en esta segunda película, en ocasiones, vemos asociaciones demasiado simples entre música, actitud y política especialmente tratándose de países que no conocemos suficientemente. Sin poder estar el tiempo suficiente para conocer mínimamente la realidad a estudiar es imposible no saltarse el método y es ahí donde creo que la película tiene su punto más débil. Si el mayor valor de su primer film era el conocimiento, el poder hablar en primera persona como fan y a su vez como investigador sobre lo que se conoce, sobre lo que se ha mamado y disfrutado desde pequeño, parace que sea eso de lo que adolece “Metal: Global”. Al no presentar ninguna tesis que no sea la simple obviedad de que estos países que Dunn visita no han absorbido el heavy metal sino que lo han adaptado, esta se convierte casi en una suma de anécdotas, lo cual seguro que es suficiente para quien disfruta con sencillos documentales de viajes pero difícilmente para un verdadero amante del heavy con afán de conocimiento ni por supuesto para un estudioso de los fenómenos sociales.

Se han visitado otros lugares donde el heavy metal es una constante desde hace muchos años y sin recoger esa historia previa, olvidando a bandas transcendentales, como en Japón, donde se obvia por completo a Loudness, mítica banda que en su día llegó a todos los lugares del planeta (incluida mi casa en el distrito barcelonés de Nou Barris). Mientras por el contrario, se dedican largos minutos a una banda de moda que prácticamente nada tiene que ver con el heavy metal. 

No ha habido ninguna visita a África, la cual sigue siendo olvidada, desconocida e ignorada. Dunn al final de la proyección del film en su première en Barcelona nos dijo que no tenía constancia de bandas de heavy metal en África excepto en Sudáfrica pero que la descartó porqué se trataban, en su mayoría, de bandas heavies de blancos (!?), en Marruecos, donde finalmente no pudieron ir ya que la banda que iban a ver parece ser que no existía en realidad o en Irán, donde les negaron el visado. Esperemos que en una próxima película sí se acerquen al continente, de momento, con sólo consultar la web  http://www.metal-observer.com/articles.php?lid=1&sid=5&a=lc se encuentran bandas de heavy metal en países como Namibia, Argelia, Marruecos, Siria...

Pero estoy seguro de que Sam, un tipo que ha hecho bastante por el heavy metal y que lo vive con pasión, volverá a deleitarnos con películas como su debut “Metal: a headbander’s journey” que recomiendo no sólo a los seguidores de este género musical sino también a los que a menudo despotrica o despotricaban de una música, una filosofía, o casi una forma de vida, que es (o era) mucho más que cuatro riffs de guitarra y cuatro tontainas con mentalidad adolescente haciendo el “air guitar” y tomando cervezas.

Por cierto, ¿alguien me puede decir por qué algunos artículos de prensa que ya he visto publicados en internet hablan de países que no salen para nada en el film?....¿críticas hechas en base a dossiers de prensa poco actualizados y sin tan siquiera preocuparse en ver la película?, ¿puede la sinopsis hacer mención a algo que no vemos jamás en la pantalla?, ¿es Global: Metal una película hecha demasiado apresuradamente?, ¿recibió Dunn orientaciones para priorizar unos países sobre otros?. Sea como fuere seguiremos la pista a nuestro metalbanger/antropólogo preferido...

Òscar Herrera

"¿QUIÉN MATÓ A KURT COBAIN?" (KURT & COURTNEY), NICK BROOMFIELD (1998)

"KURT & COURTNEY"
1998 (Estados Unidos)
Actores: Kurt Cobain, Courtney Love
Director: Nick Broomfield
Música: David Bergeaud
Fotografía: Alex Vendler, Joan Churchill
Duración aprox.: 95 min.
Distr.: Manga Films

 

NEVER MIND THE BOLLOCKS.. HERE IS KURT COBAIN

La tesis de los presuntos asesinatos de algunos famosos “rock star” es una constante, sobretodo en los casos (que no son pocos) en que esas muertes se producen “en extrañas circumstancias”. Aun hay quien dice que Jimi Hendrix fue asesinado, ya siendo un gran consumidor de ácidos no lo era de heroína y sin embargo “presuntamente” según el parte foresnse, Jimi murió de sobredosis de esa substancia.

En cualquier caso, independientemente de la tesis de la película, hipótesis difícil de contrastar pese a los muchos datos que se vierten sobre el presunto asesinato de Kurt Cobain  (y la verdad, es deprimente sobretodo ver a un padre acusar a su propia hija de asesina como es el caso del “chalado” padre de Courtney), el film tiene diversos focos de interés.

Siempre resulta interesante ver en la pantalla el entorno donde Kurt creció, su ciudad, los garitos donde empezó a tocar, sus “colegas”, las grabaciones de audio y de super 8 de su tia (que parece que es una de las personas que más profundamente lamenta su ausencia), sus amigos de verdad (por cierto, ¿hay alguno que no sea “yonki”?). Todo ello nos ayuda a entender a un tio, hijo de una generación de hippies, que no supo adaptarse a un entorno (el de la fama) aún más hostil que el de su Seattle de infancia y juventud, donde pese a la separción traumática de sus padres cuando el tenía 8 años, sus complejos en el instituto por estar demasiado delgado, su obesisón por los fetos, su tendencia depresiva (y quizás autolítica), aún tenía algo en lo que creer, el rock’n’roll.

Después llegó Courtney Love a modo de Nancy Spungen. Según parece hasta ella misma bromeaba con acabar como Sid  & Nancy. De hecho, hasta el propio director utiliza el simil, de forma facilona, al llamar al film “Kurt & Courtney”. Courtney llegó a Kurt con su propia y triste historia a cuestas (abandono familiar, centros de acogida, refomatorios..) y con su total obesión por alcanzar la fama al precio que fuera, la cual cosa para algunos suposo el ocaso de Kurt . Y es que la misoginia, es una constante en el rock, pero a veces con mucha razón de ser...

Sea como fuere,  según el director, el documentalista  Nick Broomfield, que se declara gran admirador de Kurt, esta película pretende por encima de todo, mostranos las dificultades (y la censura) para poder investigar en profundidad a los famosos y su “mundillo” debido a los muchísimos intereses económicos en juego. Sin duda esa es una posible lectura. Otra lectura puede ser que nadie perdona a Courtney la ambición de ser una estrella y el codearse con el star system viniendo de ser una miserable grupie, streeper y yonki. En cualquier caso yo me quedo con la música de Kurt Kobain y con un “movimiento” que si bien pudiera parecer algo efímero desde una perspectiva histórica, nos dejó (también) grandes bandas y grandes discos para la historia del rock.

Òscar Herrera

"THE ROLLING STONES ROCK AND ROLL CIRCUS", MICHAEL LINDSAY-HOGG (1996)

Director: Michael Lindsay-Hogg Fotografía: Anthony B. Richmond Año: 1996 (programa grabado en 1968) País: UK Duración: 65 min

The Rolling Stones Rock and Roll Circus

 

The Rolling Stones Rock and Roll Circus es una curiosa película rodada para la TV en un estudio en forma de carpa con actuaciones en directo de las estrellas de rock del momento y números circenses llevados a cabo por diversos artistas (algunos ya muy mayores y otros reconocidos en esa época) que telonearon la actuación final de los Rolling Stones. El evento fue el día 11 de diciembre de 1968 y la grabación se prolongó desde las 2 de la tarde hasta pasadas las 5 de la mañana. El director fue Michael Lindsay-Horgg que ya había colaborado con los Stones y con otras bandas de rock en diversos videoclips y actuaciones en vivo.

El proyecto original, sin embargo, surge de la idea de llevar a cabo una gira por los EEUU protagonizada por The Faces, The Who y The Rolling Stones, donde las tres bandas recorrerían el país en tren llevando consigo la carpa y todo el atrezzo circense. Dicho proyecto por el que Rod Stewart nunca mostró demasiado interés se iba a celebrar finalmente como gira de The Rolling Stones y The Who pero jamás se llevó a término debido a los problemas logísticos que suponía viajar en tren por EEUU donde ya entonces el tren prácticamente solía se utilizaba para el transporte de mercancía y su velocidad podía ser en algunos tramos de menos de 10km/hora. Finalmente el proyecto se convirtió la grabación de un programa de TV que jamás se pasó por TV ya que los Rolling Stones decidieron olvidarlo durante años, de hecho los rollos de película quedaron “perdidos” hasta 1996.

Pero viendo la película hoy día, hay que decir que bien valía la pena editarla. The Rollins Stones Rock and Roll Circus es un documento único que con la perspectiva de los años cobra un valor 100% documental de una época, finales de los años sesenta, donde los artistas de rock competían entre ellos dentro y fuera del escenario pero también dentro y fuera de él se admiraban y se respetaban.

Resulta extraordinario ver a los Who haciendo el gamberrete como público después de su propia actuación (excelentemente fresca por otro lado). O ver a la banda, llamada para la ocasión “The Dirty Mac”, compuesta por Mitch Mitchell (The Jimi Hendrix Experience), Eric Clapton, Keith Richards y John Lennon interpretando el tema bluesero llamado “Yer Blues. Otra cosa, más discutible, desde mi discutible punto de vista, es si resulta o no tan brillante la actuación de Yoko Ono, escondida en un rincón del escenario cubierta por una bolsa de plástico negro durante la interpretación de dicho tema y saliendo a berrear en el siguiente tema, “Whole Lotta Yoko” donde aparece el violinista Ivry Gitlis.

Curiosa es también la actuación de Marianne Faithfull, aunque para mi gusto innecesaria ya que rompe el ritmo del programa. La bella ex-grupie, ex-musa de la banda y ex-novia del propio Jagger (entre otros miembros de la banda), “artista” posteriormente adicta, como Richards o Jones, a todo tipo de substancias (afortunadamente, como sabemos, Faithfull años después pudo superarlo) resulta un tanto sosa interpretando la balada “Something Better”.

Sin embargo si resulta extraordinario ver a Tommy Iomi, el que sería el líder y guitarrista de Black Sabbath, tocando semiescondido tras un sombrero blanco, con la banda de Ian Anderson, Jethro Tull, en el tema “Song for Jeffrey”, ya que Tommy solo estuvo en la banda unas pocas semanas. Por cierto, si tocaron los Tull es porque Jagger optó por ellos en lugar de una nueva banda de rock a la cual consideró demasiado guitarrera, nada menos que Led Zeppelin.

Singular resulta también poder ver a Brian Jones en uno de los momentos más bajos de su carrera y de su vida personal, en lo que fue su última actuación con los Stones, ya que pocas semanas después fue despedido y muy pocos meses más tarde falleció. Y es que desafortunadamente en este documento hay tantas o más estrellas rockeras fallecidas prematuramente como los hay en otro gran documento filmado de la época, “Woodstock”: Jones, Moon, Lennon .. los cuales dejaron para siempre una profunda huella en la historia del Rock’n’Roll.

Finalmente destacar la extraordinaria actuación de los Stones y en especial de Mick Jagger (con su pelo teñido de negro con el que acababa de protagonizar el film rockero experimental “Performance”), que después de 15 horas de evento, con los cámaras y los artistas totalmente exhaustos (excepto The Who que parece que tenían cuerda para eso y más) fue capaz de interpretar “Sympathy for the devil” y de repetir hasta 4 tomas para dejarnos finalmente una de las más brillantes interpretaciones del tema, la cual ha quedado ya para la historia del rock y deleite de los que disfrutamos con ese gran circo que es el rock’n’roll!.

Òscar Herrera

"THE FILTH AND THE FURY", JULIEN TEMPLE (2000)

Director: Julien Temple / Productores ejecutivos: Eric Gardner y Jonathan Weisgal / Música: John Lydon (canciones) / Montaje: Niven Howie / Intérpretes: Paul Cook, Stewart Copeland, Billy Idol, Steve Jones, John Lydon, Glen Matlock, Malcolm McLaren, Siouxsie Sioux, Nancy Spungen, Sting, Andy Summer, Sid Vicious (como ellos/as mismos/as) / Nacionalidad y año: Gran Bretaña/EEUU 2000 / Duración: 105 min. color.

"THE GREAT ROCK'N'ROLL ... BAND"

 

Con The Filth and the Fury (La mugre y la furia) nos encontramos con el documental definitivo sobre los Sex Pistols. En 1980, hoy para su propia verguenza, Julien Temple realizó The Great Rock’n’Roll Swindle (La gran estafa del Rock’n’Roll), una divertida y a su vez banal interpretación de la historia de la banda y del movimiento punk del 77.  Veinte años después, él mismo realiza un documental que pretende recuperar la memoria de lo que fue una de las bandas más importantes y culturalmente influyentes de la Historia de la segunda mitad del siglo XX.

Temple, en 1980, se centró, por influencia de McLaren, en su visión egocéntrica y narcisista (tan propia en algunos managers de la historia del rock) que concedía mayor protagonismo al vampírico manager que a los verdaderos protagonistas de la historia, sin embargo, veinte años después vemos que ni Johny Rotten era un idiota, ni Sid Vicious era un tipo “divertido” ni Malcom McLaren el ideólogo de la banda.

The Filth and the Fury (titular de un periódico de la época) nos ayuda a entender mejor qué supusieron los Sex Pistols y el surgimiento del movimiento punk en un Londres (el del 1977) con altísimos índices de paro y de segregación socio-económica. El descontento que se podía  visualizar en las calles, donde las manifestaciones y las huelgas (como la de basuras) facilitó a unos jóvones inconformistas poder manifestar su furia y disconformidad.

Los orígenes de la banda, la salida de Glen Matlock de ella y la entrada de Sid Vicious, sus peleas en los escanarios, los intentos de manipulación mediática, la ira del ala conservadora “garante” de la moral británica, la gira americana de la banda y en definitiva dos años de furia y de sacudida de esa estricta (doble) moral de los llamados “bienpensantes” convierten este documental en parte viva de la historia del rock’n’roll.

Las lágrimas de Rotten que no vemos pero si intuimos (ya que acertadamente Temple nos lo muestra en penumbra en todo momento, como no puede ser de otra manera, el mito ya lo estamos viendo en las imágenes de archivo ) al hablar de su amigo Sid Vicious al cual no pudo salvar de su muerte anunciada, la repugante visión de Nancy Spungen, más repugnante aún que la interpretación de Chloe Webb en Sid & Nancy de Alex Cox, la triste visión de un jovencísmo Sid Vicous débil y perturbado, las palabras de todos los miembros de la banda con la perspeciva que da el tiempo y la distancia  y sobretodo un gran Johny Rotten (al cual el propio Temple declaró que le debía  esta película) lúcido y plenamente consciente (ahora y antes) de lo que la banda significó, hacen del film un documento imprescindible para cualquiera que tenga un mínimo interés en los Sex Pistols, banda en apariencia efímera (un solo disco oficial y poco más de dos años de existencia) pero que marcaron un antes y un después en la historia cultural del siglo XX.

Òscar Herrera

"THE HELLACOPTERS: GOODNIGHT CLEVELAND", JIM HENEGHAN (2002)

Título Original: Hellacopters: Good Night Cleveland Director: Jim Heneghan Productora: 8th Grade Films País: Suecia Tiempo: 48 minutos (versión DVD con extras 114 min) Color: Color Año: 2002

The Hellacopters: Goodnight Cleveland es un interesante y casi intimista documental de 46 minutos realizado para la TV (y obviamente también para su explotación en formato de Home DVD) por el realizador, que nos parece muy inspirado por Jarmusch (de nombre también Jim), Jim Heneghan, al que suponemos amigo de la banda ya que no ha realizado por el momento ningún otro film de ámbito comercial, al menos que se sepa.

El film se centra en los 10 últimos días (Cleveland, Chicago, Champaign, Detroit, Boston, Hoboken, Philadelphia y New York) de la banda de rock “Hellacopters” por USA en la gira de 2002, banda, como dice el texto inicial del documental, muy reconocida en su Suecia natal pero casi desconocida (por aquel entonces) al otro lado del gran charco, pese a que algunos de sus miembros habían girado ya por ese país con la banda Entombed de la cual había formado parte (aunque en ese caso como batería) su líder y guitarrista Nick Royale (y su inseparable gorra de los MC5).

El mayor interés de este documento, más que en poder ver algún fragmento de actuación de la banda, reside en su carácter testimonial y no simplemente promocional, ya que si bien otras bandas han optado tan a menudo por realizar DVD con entrevistas y/o conciertos, en este caso The Hellacopters o bien el director del documental, Henegan, optaron por esto último, es decir por un verdadero documental, casi al estilo “cinema verité”, sin entrevistas, sin videoclips, sólo una cámara colocada en el lugar justo para mostrarnos a la banda en carretera, en la furgoneta con la que giraron, en el escenario durante las pruebas de sonido, en algún corte en vivo, en el backstage, en los hoteles (de no muy alta estopa), charlando con alguno de sus fans que les regala cds o les invita a irse de marcha en la noche de Detroit, con el fotógrafo del magazine “Revolver” que se les une para realizar sesiones de fotografías, tocando en vivo en el para un programa de radio local... Todo ello lo hace no sólo una grabación imprescindible para los fans de la banda sino para todo aquel interesado en captar (aunque sean unas pinceladas) del ambiente underground rockero actual en EEUU, las salas de conciertos, los seguidores de este estilo de música, la proximidad de los (pocos) medios interesados en tal ambiente, la carretera cuando se viaja prácticamente con lo puesto y se toca cada noche con la mayor ilusión intentando buscar un hueco en un ámbito tan habitualmente saturado y mercantilizado, en definitiva, unas pinceladas de verdadero rock’n’roll!!

Los fragmentos de temas en directo que aparecen en la grabación son: Toys & Flavors, No Song Unheard, You R’ Nothin’, Born Broke, Soulseller, 1995, y (Gotta Get Some Action)

THIS IS ROCK’N’ROLL!!

Òscar Herrera

"JIMI HENDRIX", JOE BOYD & JOHN HEAD (1973)

Género: Documental Nacionalidad: USA Director: Joe Boyd, John Head Actores: Arthur Allen, Albert Allen, Stella Benabon, Eric Barrett, Paul Caruso, Eric Clapton, Billy Cox, Frankie Crocker, Monika Dannemann, Jenifer Dean, Alan Douglas, Germaine Greer, Pat Hartley, Al Hendrix, Mick Jagger Productor: Joe Boyd, John Head, Gary Weis

Sinopsis: Jimi Hendrix fue un artista apasionado y extrovertido, un personaje enigmático y contradictorio, un hombre tímido e inseguro. Al igual que otras leyendas del rock, murió joven, como consecuencia de un accidente relacionado con el alcohol. Esta película documental se introduce en su vida y en su carrera, a través de los testimonios de otros artistas de rock y actuaciones insólitas. Se incluyen también secuencias de los festivales de Monterrey, isla de Wight y Woodstock

“Jimi Hendrix is god”

Después de ver fragmentos como este “Wild Thing” en el International Pop Festival de Monterrey de junio de 1967, poco se puede decir. Jimi Hendrix fue es y será uno de los genios de la historia del rock. Uno de esos personajes únicos que todos los amantes del rock, mitómanos por naturaleza, ya que tan a menudo tan poco creyentes en otras fes, no podemos más que rendirnos a sus pies e idolatrar. Hendrix fue único, y lo fue sin ser, viéndolo con la sabia perspectiva que nos da el paso del tiempo, el más técnico de los virtuosos guitarristas de la historia del rock, pero siendo, sin lugar a dudas, el más absolutamente descarado guitarrista del momento. Jamás hasta entonces se había visto a alguien capaz de trasformarse con su instrumento de tal manera en un escenario. Si fuera de él, Hendrix era un tipo lleno de complejos e inseguridades, cada vez cogía su guitarra y “ascendía” a tocar, se convertía en una especie de dios, en un Neptuno con tridente de 6 cuerdas capaz de dominar el mar, la tierra y el mundo. Rabia, agresividad, erotismo e intensidad. Hendrix era un salvaje, jamás hubo una simbiosis tal entre el hombre y su instrumento. Su herramienta, la indiscutible prolongación de sí mismo, prolongación capaz de provocar las más intensas y descontroladas emociones, ese oscuro objeto de placer y deseo, debía, por tanto, perecer entre llamas ante los ojos de los exultantes fieles. Culminación catárquica de ese espectáculo de intensas emociones que es el rock’n’roll. Hendrix persona murió incluso antes de que yo naciera, pero Hendrix músico y Hendrix mito siempre me acompañó, cuando no directamente escuchando sus temas, por todos conocidos, lo fue como legado para otros tantos músicos de rock a los que tanto admiro, así que sirva este pequeño y sencillo artículo, como mi modesto homenaje a dios.

En el documental (autorizado por la familia) realizado para la pantalla grande por Joey Boid yJohn Head en 1973, “Jimi Hendrix” (reeditado en DVD por Warner en 2000), aparecen no sólo este conocido fragmento de su actuación en Monterrey, sino otros fragmentos de ese show, como su interpretación de “Hey Joe”, “Rock me”, “Like a rolling stone” (versión del tema de su idolatradísimo Bob Dylan) y “Wild thing”, fragmentos del festival en la isla de Wight (agosto 1970 -muy poco antes de su muerte), con “Machine gun”, “In front of the storm” y “Red house”, su provocativa versión del himno americano “The star spangled banner” en Woodstock (agosto 1969), fragmentos de su actuación el Marque de Londres (marzo de 1967) donde le llevaron Linda Keith (novia de Keith Richards) y Chas Chandler (Ex bajista de The Animals) al principio de su carrera, ya que en EEUU aún no tenían por algo así como un “freaky”, una versión acústica en un estudio, sentado en una silla, del tema original de Dylan “All along the watchtower”, su versión de “Johnnie B. Good” y “Purlpe Haze” en Berkeley en mayo de 1970  y un fragmento de su único concierto con The Band of the Gipsies (en este caso todos hermanos negros) en el Filmore East en diciembre de 1969.

 

Además se le añaden comentarios de los más grandes rock stars del momento, como su amigo “Eric Clapton”, su también amigo y “rival” Pete Towsend de The Who, el histriónico Litle Richard, un glamuroso Lou Reed, un jovencito Mick Jagger, y algunos de los primeros componentes de su banda, como Billy Cox, excompañero además, de la legión de paracaídas del ejército donde Hendrix había estado. También hablan de él algunos de sus amigos de infancia, que mencionan algunos de sus complejos como qué pensaran los hermanos negros de mí o que pensará la gente de mi forma de vestir, su padre, el también músico, Al Hendrix, dos de sus novias, Fayne Pringdon, que también nos recuerdas sus inseguridades y la capacidad para consumir dos y tres veces más alcohol y ácidos que el resto de sus amigos, y la novia que tenía cuando el de Seattle murió y que lo descubrió muerto la mañana del 18 de septiemprede 1970 en Londres, Monika Dannemann.

Como curiosidad, los fragmentos de su aparición en el show televisivo de más éxito en el momento en EEUU, el Dick Cavett Show no exento de las cínicas respuestas de Jimi.

Òscar Herrera

“YEAR OF THE HORSE”, JIM JARMUSCH (1996)

Título Original: Year of the horse

Nacionalidad: EEUU Año: 1996 Género: documental/musical Duración: 107 min.Guión y dirección: Jim Jarmusch

 

 

SINPOSIS

Durante la gira mundial de 1996, Jim Jarmusch, que el año anterior había contado con la colaboración de Neil Young para la banda sonora de su película “Dead Man” hizo el seguimiento y rodó fragmentos de conciertos y de conversaciones con miembros de la banda de Neil Young and Crazy Horse, estas imágenes fueron rodadas en parte en formato 16mm y en parte en formato Súper-8, lo cual permitía a Jarmusch operar con un material reducido al mínimo y por otro lado darle ese tono crudo a la filmación. Estas imágenes se complementan con secuencias rodadas en 1976 y en 1986 (en este último caso como material extraído de otro film, “Muddy Track”, de Bernard Sharkley).

 

LA MIRADA JARMUSCH

Es bien sabido, al menos por todos los que nos interesamos por el cine, la gran afición e interés de algunos directores contemporáneos (algunos de ellos incorrectamente llamados posmodernos) por la música popular, especialmente por el rock y el blues  (Scorsesse, Wenders, Kaurismaki, Tarantino o hasta el propio Antonioni en su día). Jarmusch, que ha contado entre sus actores y amigos con Tom Waits, Iggy Pop o Joe Strummer entre otros, no es un caso más, si no uno de los directores para los cuales la música en su cine es casi tan importante como la propia imagen. Incluso es probable que su forma de transmitir historias a través del cine no esté lejos de ser esos pequeños fragmentos, esas piezas, esas canciones (temas) de nuestro artista favorito. Esos fragmentos independientes que juntándolos nos remiten a un todo (probablemente imaginario), al todo que ese grupo significa, al menos para nosotros. Ese es el cine de Jarmusch, un cine de fragmentos, de historias, a menudo inconexas, al menos en apariciencia, pero con elementos en común.

Al escuchar a los Crazy Horse, pese a no ser, a priori, una de mis bandas favoritas, como tampoco lo es Jarmusch como director, tengo la misma sensación, cada uno de sus temas son pequeños fragmentos de vida, a menudo tan surreales como algunas de las conversaciones de los personajes de Jarmusch, pero que tiene algo en común, quizás un simple estilo de hacer rock o quizás su propia visión del rock o de la vida misma.

Lo que no me cabe duda es que el estilo Crazy Horse es un estilo que no puede más que llamarle la atención a un cineasta como Jarmusch, cineasta interesado siempre en lo liminal, en lo que está al margen del modelo dominante. Sin lugar a dudas Neil Young & Crazy Horse cumplen con muchos de los estereotipos rockeros (por algo hacen rock'n’roll) pero por otro lado son una de las bandas más profundamente antiglamurosas (com permiso de los Pearl Jam de los últimos años, que curiosamente realizaron un disco con ellos, ”Mirror Ball” en 1995) que podemos ver encima de un escenario, y estoy seguro que eso le interesa a Jarmusch, porque es así como nos los muestra. El uso de la super 8, con esa imagen cuasi sepia, esos planos neutros, nunca contrapicados, nunca picados, nunca excesivamente generales y nunca primeros planos, esa presunta neutralidad que tanto le gusta a Jarmusch, y sus largos planos secuencia, que aquí es fácil llevarlos a cabo (sólo hace falta no cortar o hacerlo en contadas ocasiones durante cada tema..), son todo al contrario al estilo videoclipero al uso, estilo MTV, decenas de cámaras en el escenario, grúas, cortes y predominio absoluto del montaje. Ahí encontramos el estilo Jarmusch en lo estético. Estética que fácilmente podremos identificar con otro aspecto, las canciones de los Crazy Horse, pequeñas historias de perdedores, “perdedores”, como los propios Crazy Horse, casi orgullosos de serlo. Ver a Neil Young en bermudas y con la cabeza constantemente agachada al lado de sus colegas (y resalto lo de colegas) Ralph Molina, Frank “Poncho” Sampedro, Billy Talbot, los cuatro compartiendo una minúscula parte del escenario y sin mirar ni al público ni entre ellos, no es precisamente glamour ni sensación de éxito lo que trasmite pero sí transmite, quizás de manera diferente a la que lo pueden hacer otras bandas de rock, energia...rock’n’roll!.

El documental, ya que no se trata sólo de una serie de temas grabados en vivo, se complementa con entrevistas intercaladas con los miembros de la banda, con el padre de Neil Young y con colaboradores del grupo, teniendo también momentos de recuerdo, sin impostada nostalgia, para el miembro originario de la banda desaparecido, Danny Whitten al que se lo llevó su adicción a la heroína en 1972 a los 24 años de edad. Pero el momento cumbre de la grabación llega, sin embargo (y Jarsmusch es quien más lo sabe) cuando Frank “Pancho” Sampedro lo interpela directamente, en tono divertido, tildándolo, algo así como de “pijo de Nueva York que se dedica a la producción de cine artístico y que se cree que por venir y grabarnos podrá captar lo que Crazy Horse es y lo que ha sucedido todos estos años”. Ahí vemos de nuevo a Jarmusch en estado puro, diciendóle a Pancho que él no es productor si no director, guionista y director. Momento muy divertido del documental donde la complicidad banda-director mejor queda reflejada. Otro buen momento es cuando Jarmusch, estando en el trailer de la gira con ellos, les lee la biblia y todos bromean sobre dios, ese dios que no paraba de matar gente en el viejo testamento, cuando se suponía que era él quien había creado a los humanos, quizás es que no le gustó lo que creó... Humor nihilista, que sin duda comparten Neil Young, los Horse y el propio Jarmusch.

A estas entrevistas se añaden otras, realizadas en 1976, con fragmentos, también de interés, pudiendo ver a Neil Young y los Crazy Horse del momento, con sus largas melenas, alguna conversación antes y después de subir al escenario y algunas de sus pequeñas travesuras en algún hotel (quizás debidas a las aventuras alcohólico-canábico-lisérgicas de la época). Jarmusch añadió además fragmentos de 1986 que aparecían en el film de Bernard Sharkley, “Muddy track”, todo ello para regalarnos, y regalarse a sí mismo, un documental que transmite, le pese a quien le pese, un espíritu, el de Neil Youg & Crazy Horse.

Los temas que aparecen en el film, entre otros, son: “Big time”, “Slip away”, “Sedan delivery”, “Barston blues”, “Stupid girl”.. y, como no, “Like a hurricaine”

Òscar Herrera

"METAL: A Headbanger's Journey", SAM DUNN & SCOTT McFADYEN(2006)

Director: Sam Dunn, Scot McFadien & Jessica Joy Wise Productores: Scot McFadien & Sam Dunn Director de Fotografía: Brendan Stacey Montaje: Mike Munn Productora: Banger Productions Nacionalidad: Canadá Año: 2005 Duración: 96 min. Género: Documental musical Distribución: Seville Pictures Distribución en DVD: Warner Home Video

El pasado sábado 28/11/06 tuve la oportunidad de ver este interesante film documental sobre algo que podríamos llamar la “Cultura Heavy”. Para mí es un film que ya de entrada presentaba varios alicientes: en primer lugar se trata del primer documental sobre una música que yo, como el propio director, escucho habitualmente desde que era un chaval, en segundo lugar porque Sam Dunn estudió, como yo, antropologia social y en tercer lugar, e incluyendo las otras dos

razones anteriores, porque siendo también un gran amante del arte del cine, no conozco ningún otro documental, realizado además por un antropólogo, que se aproxime con un mínimo de seriedad y rigor a un cultura, a veces mal llamada subcultura y que resulta tan interesante y tan próxima y alejada al mismo tiempo, no sólo para mí que he ido a gran número de conciertos y que comparto sobretodo un cierto gusto común en lo musical, si no para todos aquellos que vivimos en una gran ciudad, donde desde hace muchos años vemos en las calles (y no sólo en los conciertos) a personas que visten de una determinada manera, que adoran una determinada música, que fácilmente hemos tendido a banalizar y que todos solemos llamar “heavies”. Bien es cierto, por otro lado, que este documental surge seguramente cuando el mercado ya está preparado para hablar de él, cuando ya tiene una respuesta y cuando las casmisetas heavies, las muñequeras de pinchos y quién sabe si pronto los cinturones de balas, se venden ya en las tiendas de moda más “cool”. Como suele pasar habitualmente con la antropologia, a menudo nos interesamos por cosas cuando estas ya están a punto de dejar de ser lo que eran. Pero, en cualquier caso, es una alegría que “productos” como dicho film puedan salir a la luz.

Mi análisis podría, por tanto, adoptar tres perspectivas distintas: la de cinéfilo, la de antropólogo o la del amante de la música “heavy”, pero como sólo soy cinéfilo por gusto y sólo estudié antropología por curiosidad y por circunstancias personales, seguramente me centraré más en hablar del film como amante de la música rock y, obviamente, conocedor de una de las músicas y movimientos más interesantes de la música popular del siglo XX y esperemos que del XXI, sin dejar de lado, por supuesto, todo lo que en el film pude ver de cinematográfico y todo lo que en él pude ver de antropológico.

En primer lugar, congratularme de que, como por suerte suele ya pasa en la antropologia cotemporánea, un miembro de una determinada cultura, colectivo,movimiento o como se le quiera llamar, pueda “estudiarse” a sí mismo, planteando esto ya de entrada, una serie de dilemas conceptuales sobre al presunta objetividad del estudio en cuestión, pero siendo para mí, mucho más interesante que un estudio hecho desde “fuera”, por expertos que no pueden hablar más que de datos y de interpretaiones externas y tan subjetivas a menudo, como las de una persona directamente relacionada con el objeto de estudio. Sobre esto, la gran adaptación cinematoráfica de Akira Kurosawa en “Rashomon”, como muchos otros antropólogos de forma muy acertada dijeron antes, nos pista sobre el enfoque que todo estudio antropológico que se precie debe tener: un enfoque amplio, diverso y diversificado, donde el aspecto subjetivo y objetivo entren en juego y donde el espectador, lector, etc.. pueda tener también algo que decir al leerlo o visualizarlo, donde verdad y mentira son sólo apreciaciones, ya que esta, la verdad, surge, como no puede ser de otra manera, de la interacción de diferentes puntos de vista, unos más implicados a nivel afectivo en el hecho a estudiar y otros menos.

En segundo lugar, es interasante apreciar el que parece haber sido un extenso trabajo de campo, sólo hace falta ver el gran número de entrevistas realizadas (a los propios artistas, a expertos en música, a otros sociólogos, las reflexiones propias del director como “heavy” y no tanto como director o como antropólogo, y algunas entrevistas a otros miembos de esta “cultura”), aunque desde mi punto de vista hubiera preferido más entrevistas en este último sentido. De todos modos sólo con ver el enorme listado de créditos y de personas entrevistadas y consultadas, además de los viajes del director, nos hace ver que si bien no sabría decir si se trata de un estudio antropológicamente riguroso (pero de eso que opinen los académicos) el trabajo realizado ha sido extenso, documentado y además, y para mí ese es otro factor decisivo, hecho con amor.

En tercer lugar, a nivel cinematográfico, el film es ágil, tiene un montaje ameno y divertido, el tono está lleno de humor, otra cosa para mi esencial para el resultado del film e incluso para la credibiliad de este. Un humor, tan a menudo necesario y más aún cuando, como es el caso, se habla, al menos en parte, de “uno mismo”.

Excelente es el árbol genealógico que Dunn elabora sobre el heavy metal, una de las eternas discusiones dentro de este mundo, donde los subgéneros, los subestilos y las tendencias eran los árboles que impedían ver el bosque y que impedían darle ese mínimo grado de homogeneidad conceptual necesaria que todo objeto de estudio requiere.

Dunn, además, consigue en todo momento ser didáctico, muestra con orgullo la cultura que ama y a la que él considera pertenecer, y con humor como decíamos, desde su personal y discutible (aunque “científica”) perspectiva y sin pretender ser nunca una lección magistral sobre lo que él heavy es o no deja de ser. Más discutible a nivel conceptual sería el por qué en todo el film no se habla de hard rock y de sus posibles diferencias o similitudes con el heavy metal, aunque queda claro para Dunn, que ese que podía ser un debate interesante, para él no lo es, ya que quizás por falta de tiempo o por, como bien decíamos, su orientación didáctica para no iniciados, eso serían, como se dice en catalán “figues d’un altre paner” (es decir, otro asunto, a tratar en otro momento).

Por otro lado, como seguidor de esta música en su vertiente más clásica, y esto si que es una apreciación propia muy subjetiva, me resultó un poco fuera de lugar darle demasiados minutos a las nuevas tendencias del género, ya muy alejadas de lo que el heavy y el hard rock fueron en sus orígenes. Quizás estas reticencias de los amantes del sonido clásico (reticencias típicas en todas las culturas) son las que han facilitado que un estilo como el heavy haya podido sobrevivir durante 35 años casi idéntico a sus orígenes, pero cierto es también que una cultura que no se atreve a cambiar y a evolucionar está condenada a la desaparición. Para muchos el heavy (o metal comoalgunos gustan de decir) ya no es lo que era, ya no hay demasiada identificación con las nuevas tendencias pero para estos casos siempre nos quedará escuchar una y otra vez (sea en cassette grabada, en cassette original, en vinilo, en laser disc, cd, dvd, mp3, mp4 o lo que quiera que el mercado nos “ofrezca” más adelante) a los Iron Maiden y olvidarnos de los Slipnokt, los cuales para mi gusto tuvieron mucho protagonismo en este documental.

De todos modos en este film fue mágico ver y escuchar a Bruce Dickinson, al sexagenario y maravilloso frontman Ronnie James Dio o a un Dee Sinder chulo, vacilón y genial en esa especie de caza de brujas que a finales de los ochenta y principios de los noventa supuso la PMRC* con la ínclita esposa de Al Gore y sus moralistas “amiguitas” al frente y ese fatídico “parental avertising explicit lyrics” avisando a los padres de lo casi demoníaco que resultava que sus hijos/as escuchasen ciertos grupos de música con ese lenguaje y ese contenido tan destructivos. El arte y la libertad de expresión siempre han tendio del lado de los moralistas a su peor enemigo, pero por otro lado, ¿cuantas ventas extras no supuso para algunos el llevar esa etiquetita...? y es que de todo se aprende, señoras.. y señores.

En cuanto a la estructura del film, este se divide en numerosos capítulos: los orígenes del género, la masculinidad, la religón, el satanismo, etc... y no quisiera adelantar a qué conclusiones se llega desde él , si es que se llega a algunas, sinó sólo dar unas pocas pinceladas.

El origen obrero de la cultura heavy, formado en su origen por personas que pudieron “librarse” de caer en las garras de una cadena de montaje como por ejemplo los miembros de Black Sabbath (la que a priori parece ser la primera verdadera banda de heavy de la historia) o en su defecto, años más tarde, por los hijos de esos obreros, que tuvieron, o no, menos suerte, pero que tuvieron siempre, sin duda, el rock y el heavy como válvula de expresión y de escape. Otra cosa sería como algunos estos rock stars viven actualmente, pero eso ya es otro tema e incluso quizás ya va con el propio carácter rockero, "si uno llega, que se note".

Referente a la indiscutible masculinidad (que no necesariamente machismo) del género, me gustó la metáfora de la socióloga profesora de la Universidad DePaul, Deena Wenstein, autora del libro Heavy Metal: the music and it's culture, “si un obrero tiene que demostrar su masculinidad, entre otras cosa con un buen uso de sus herramientas de trabajo, un buen “heavy” tiene que ser el mejor tocando su instrumento (habitualmente la guitarra)”, quizás tenga poco de científico este análisis (a mí no me mlo parece), pero es casi poético. También resulta muy gracioso el análisis de la estética glam-metal como sumum de la masculiniad y esa explicación de “hay que tener muchas pelotas para salir al escenario disfrazo de tía y con la lencería de tu novia” como nos recuerda Dee Snider, líder de Twisted (“fuckin”) Sister.

Interesante es también, como no, el análisis sobre el satanismo y esa medio-conclusión de que puede ser más bien una reacción a la expansiva moral cristiana de la cual tan hartos están muchos. Cierto es, sin embargo, y quiero pensar de nuevo que por la escasez de tiempo, que no se hace referencia alguna a las bandas de heavy y de rock llamadas “cristianas” y a su gran importancia en cuanto a reconocimiento y ventas. Bandas, algunas de las cuales, no sólo declaran abiertamente su confesión cristiana si no que en algunos casos reparten bíblias en sus conciertos.

En cualquier caso, pese a las lógicas discrepancias de alguien que también ama esta música, felicitarte, Sam Dunn, por tu pequeña contribución al mundo del rock y quién sabe, quizás también al de la antropologia, gracias por tu ilusión y felicidades por haber elegido la antropologia social para poder estudiar y conocer otras culturas y por aplicarlo a lo que más amas, ya que la carrera de heavy (como bien decías en la apertura del film), todavía no se estudia en las universidades.

Òscar Herrera

 * Parentals Music Resurce Center

 Aquí información sobre "las quince asquerosas" en referencia a los 15 temas más odiados por estas "amas de casa" moralistas

http://es.wikipedia.org/wiki/Parents_Music_Resource_Center

Chicos Del Rock 
BARÓN ROJO: EN UN LUGAR DE LA MARCHA (1985)

[H. Calabria-J.L. Campuzano-C. Cortés]

Se les ve vagar por las calles
vienen y van
salen de sus tristes escuelas
hacia su triste hogar
hacen grupos buscando las luces
de la ciudad
quieren que se retrase el momento
de la cita familiar
hablan de sus pocos momentos
de libertad,
donde irán no hay muchas opciones
para ellos no hay lugar
pero hay algo que los une
los distingue la pasión del heavy rock 
es su fuerza, su razón de vivir
Míralos, su pasión, heavy rock, míralos
Sueñan con tener la guitarra
que alguna vez
comprará su madre a escondidas
si la pueden convencer
no le entiendo murmura su padre
es por la edad
siempre tiene esa música a tope
con el tiempo cambiará
se les ve vagar por la calles
a donde van
ya no son los chicos ingenuos que era fácil manejar

pero hay algo que los une
los distingue la pasión del heavy rock
es su fuerza, su razón de vivir

Míralos, su pasión, heavy rock, míralos
Pero hay algo que los une
los distingue la pasión del heavy rock
es su fuerza, su razón de vivir.
Míralos, su pasión, heavy rock, míralos.

"THE LAST WALTZ", Martin Scorsese (1978)

 Titulo original: The last Waltz  Año: 1978  País: EE.UU  Duración: 117 min  Dirección: M. Scorsese Guión: M. Scorsese Fotografia: Michael Chapman, Laszlo KovacsVilmos Zsigmond, Hiro Narita & Varios Música: The Band

The Last Waltz es un film documental dirigido por Martín Scorsese durante el concierto de despedida de The Band. Scorsese en ese momento ya era un director de prestigio, venía de haber dirigido 6 films (entre ellos Taxi Driver en 1976) que lo habían convertido en uno de los directores más interesantes y prometedores del momento. Y como no podía ser menos, en un film documental sobre algo que amaba y conocía, su talento vuelve a brillar. Scorsese no quería realizar un simple documental sobre una de las bandas más influyentes del panorama rock americano de los 70 sino, como buen cineasta, pretendía algo más. Si lo que pretendía era testimoniar una época, un estilo de hacer música, transmitirnos su amor hacia ese forma de “vida” y hacernos partícipes de ello, creo que lo consigue. A través The Last Waltz se nos trasmite buen rollo, se nos transite diversión, se nos transmite amor por el rock y se nos muestra a nuestros “héroes” rockeros como seres sencillos y humanos, que disfrutan haciendo su música y que saben cuando ha llegado el momento de bajarse del autocar. El rockero no es en este caso un ser superior al que hay que mostrar con planos contrapicados para aumentar sus “dimensiones”, aquí el “artista” se nos muestra en primer plano, y el espectador es el que decide que le transmiten esos primeros planos. Interesa el artista, pero interesa la persona, interesa ver la sonrisa de Robbie Robertson, interesa ver los gestos de Bod Dylan cuando en el pasaje final del show se incorpora al escenario y sin grandes aspavientos sonríe a sus excompañeros y comienza a rockear, interesa ver a Neil Young, con la armónica bajo sus greñas, acústica en mano, agradecer a la banda el poder tocar con ellos esa noche. En definitiva, a través de los gestos, interesa ver si son “auténticos” o no, si disfrutan en un escenario, si sienten la música o no. Y difícilmente la respuesta del espectador puede ser otra que un rotundo sí.

Es probable que The Band supiera cuando bajar del carro, ellos formaban parte de una generación, representada 10 años antes en el festival de Woodstock, que probablemente ya habían dado lo mejor de sí mismos. Casi 30 años después se trata de un film nostálgico pero también de reconocimiento a unas personas que o bien mucho nos engañaron o bien amaban lo que hacían, y eso a los que realmente nos gusta el rock es lo que más nos interesa. Una generación que creía en la contracultura o cuando menos en otra cultura, una cultura popular, de una época, el rock’n’roll. Como nos recuerda Robbie Robertson, muchos habían quedado por el camino, y quizás después de 16 años de giras, de música, de carretera y de excesos, lo mejor era dejarlo ahí (aunque no hace muchos años realizaran un nuevo disco, para deleite de los nostálgicos).

El concierto en sí es delicioso, con apariciones de Muddy Waters, Eric Clapton, Joni Mitchell, Neil Diamond, Van Morrison, Neil Young y el “mentor” de The Band, Bob Dylan, a los que en la jam final se les une Ringo Starr y Ronnie Wood. Un noche de rock’n’roll, rhytm and blues & a little bit of… soul

Òscar Herrera

"THE SONG REMAINS THE SAME", Joe Massot & Peter Clifton (1976)

Director: Joe Massot / Peter Clifton Productor: Peter Grant Actores: Robert Plant, Jimmy Page, John Bonham, John Paul Jones Año: 1976 Duración: 132 min. aprox. Productora: Warner Bros. 

Después del disco Presence, un disco de gran calidad pero gran fracaso de ventas  en el Reino Unido (no así en EE.UU) sobretodo teniendo en cuenta los enormes éxitos de sus anteriores discos: Led Zeppelín, II, III, el conocido como IV,  Houses of the Holy y el doble álbum Physical Graffiti, y las incipientes especulaciones sobre el final de una de las bandas más influyentes de la historia del rock, y “gallina de los huevos de oro” para tantos otros, el manager Peter Grant, decide estrenar lo que él llamó “la película casera  más costosa que se haya producido”: The Song Remains The Same. Film grabado por Joe Massot, quien antes había dirigido Wanderwall de George Harrison y posteriormente, expulsado del proyecto por mandato de Grant. El film fue finalmente retocado por el australiano Peter Clifton.

¿Qué es The Song Remains the Same? Básicamente la grabación del concierto de Led Zeppelín ofrecido en uno de los momentos más grandes de la banda, la noches del  27, 28, y 29, de julio del año 1973 en el Madison Square Garden durante la gira del Houses of the Holy. A esta grabación se le añaden secuencias grabadas por los miembros de la banda donde cada uno de ellos es protagonista de "su historia" (también Peter Grant aparece en esta grabación, de hecho abre el film con sus minutos de gloria como mafioso al estilo de los films de los años 30 de Hollywood). El film continúa, (después de la secuencia de Grant y los mafiosos), con lo que parece una especie de construcción de la banda, donde cada uno de los cuatro miembros, que viven todos ellos fuera de la ciudad, reciben una carta. Plant se nos presenta como una especie de hippie que vive en el campo con su familia, alejado del mundanal ruido, Page como ese personaje extraño y místico enamorado de las ciencias ocultas, John como padre de família... Alguna de esas y otras secuencias algunas nos recordaran diversas portadas de los discos de Zeppelin, remitiendo principalmente a fantasías de aire medieval al estilo Tolkien, al misticismo, a las ciencias ocultas tanto ineteresaban a Page, a imágenes de naturaleza, y que irán intercalándose con las actuaciones de la banda. Cada canción sugiere unas imágenes que se nos van mostrando intercaladas, a menudo con los miembros de la banda como protagonistas. En otras ocasiones se nos muestran pequeñas escenas de los preparativos del concierto y escenas de Peter Grant.

Referente a los temas, 132 minutos dan para que nos deleitemos con todos los clásicos de una de las bandas de rock más influyentes de la historia, una banda que es y será siempre un icono, quizás el icono más importante para cualquiera de las posteriores bandas del denominado hard rock. Plant a pecho descubierto, solo con su mini blusa a modo de chaleco, su espalda y melena arqueadas hacia atrás mientras sujeta el micro con la mano izquierda y deja que su mano derecha realice movimientos claramente “afeminados”, a veces sus manos se posan en las caderas a medio camino entre el erotismo y la macarronería. Page, a pecho descubierto también, con su chaquetilla torera, con la guitarra atada muy baja y angulando el mástil, mientras cierra los ojos y gira mínimanente  la cabeza al son de sus punteos blueseros y rockeros. Detrás John “Bonzo” Bonham, el más hippie de lugar, cinta en el pelo, largo bigote, su gran gong detrás y castigando la batería sin piedad. Finalmente John Paul Jones, con su melenita al estilo principe medieval, ora tocando el bajo discretamente ora sacando de los teclados ese maravilloso sonido atmosférico que sólo él sabía regalarnos.

Y mientras tanto la cámara, alejada de un estilo próximo y realista, aunque para nada alejada de los artistas, compagina planos cortos con planos contrapicados, casi nunca se aleja demasiado de ellos, no en vano está captando a una banda que no debe ser de esta galaxia, la leyenda que se estaba forjando no podía acercarnos demasiado a sus personas, pero por otro lado el espectáculo estaba allí, en el escenario, en la guitarra de Page, y en la voz y el rostro de Plant y eso había que plasmarlo. Interesa el artista, interesa el mito por encima de todo, la leyenda, que no tiene porque tener un a base real, eso es lo de menos, tiene que hacernos ver a los artistas como seres particulares o extraños si no superiores. El uso del gran angular para sobredimensionar la guitarra de Page, planos picados y angulados, planos inquietantes, montaje con planos superpuestos con aire psicodélico, todo ello para gloria de una banda: Led Zeppelin

El film se estrenó en octubre de 1976 y tuvo una excelente acojida en ciudades como Londres o New York, donde durante su primera semana de proyección recaudó más de doscientos mil dólares.

La leyenda continuó 4 años más... hasta que el 4 de diciembre de 1980, unos meses después de la muerte de John "Bonzo" Bonham, la banda hiciera una delaración de prensa anunciando la disolución de LED ZEPPELIN

ÒSCAR H.

THE WOODSTOCK DIARIES (1969) , Don Allan Pennebaker (1994)

 

Director: Don Allan Pennebaker & Chris Hegedus 

Productor: Allan Douglas 

Productor Ejecutivo: Fraze Pennabaker 

Año: 1994 País: Gran Bretaña. 180min, color

The Woodstock Stories es un documental sobre el festival de rock más famoso del mundo, el celebrado los días 15, 16 y 17 de agosto de 1969 en esta localidad a 100 millas de New York. El documental recoge un tema (en ocasiones dos) interpretado por cada uno de los artistas que allí se dieron cita y acaba con un fragmento de la genial interpretación de Jimi Hendrix, que incluye su personal versión del himno Star Spangled Banner, una de sus excelentes improvisaciones y el tema Vilanova Junction.

El documental está dividido en tres partes que coinciden con cada uno de los tres días de conciertos. Se intercalan las actuaciones con algunos comentarios de los promotores del evento. Estos nos hablan de como aquello que pretendía ser, en principio, un concierto folk, se acaba convirtiendo en uno de los espectáculos alternativos, si no contracultrales, más importantes de la historia del rock, al conseguir que grandes artistas del momento se comprometieran a asistir al evento y llegando a un punto en que la asistencia de público se dispara de tal manera que se hace imposible contabilizar cuantos cientos de miles de espectadores se daban cita allí. Es por ello que finalmente no se cobró entrada a los que asistieron sin ella ya que el desorden público hubiera sido de enormes dimensiones. Los promotores, que como decíamos son entrevistados a lo largo del metraje, se nos presentan como algo así como dos hijos de multimillonarios que se arriesgan a hacer una travesurilla, travesurilla que permitió a muchos jóvenes hippies o no tan hippies reunirse en torno a sus ídolos, fumar marihuana, tomar ácidos y soñar con un mundo diferente. Destaca también, como los mánagers de Greatiful Dead y The Who, un poco menos idealistas que los fieles admiradores de estas bandas, amenazaron al promotor con no tocar si no cobraban al acto, viendo que aquello se desmadraba y que las pérdidas para los promotores podían ser espectaculares, suerte que estos, como decíamos, no iban precisamente escasos de efectivos.

En cuanto a las actuaciones, el viernes 15 de agosto fue una jornada más orientada al folk con las actuaciones de Ravi Shankar y de Joan Baez como las más destacables.

El sábado 16 contó con más artistas rockeros como el jovencísimo Carlos Santana y su banda, interpretando la genial Soul Sacrifice, Cannet Head con su Leaving this town, Mountain con Southbouth Train, la espetacular (y una de las más flipadas) Janis Joplin con su gran Try/Just a Llittle Bit Harder, The Who con My Generation, para acabar con sonidos más melódicos y "hippies" como los de Jefferson Airplane y sus Somebody to love y White Rabit.

El domingo 17 se abre con el tema Let’s Get Stoned de Joe Cocker y continúa entre otros con I’m Going Home de Ten Years After, The Weight de The Band, Mean Town Blues del gran bluesman y rockero albino Johny Winter, para acabar con la mencionada actuación de Jimi Hendrix, sólo trece meses antes de su prematura muerte el 18 de septiembre de 1970. Janis Joplin murió muy poco después, el 20 de octubre del mismo año.

En definitiva, 180 minutos de una época, ya pasada, en la que cientos de miles de jóvenes vibraban, se colocaban, se manifestaban y hacían el amor con mucho menos pudor del que en tiempos conteporáneos suele suceder, quizás realmente nunca pretendieron ni pudieron cambiar el mundo, pero lo bien que se lo pasaron algunos...

Òscar H.

SOME KIND OF MONSTER Joe Berlinger & Bruce Sinofsky (2004)

Director: Joe Berlinger y Bruce Sinofsky Año: 2004 Pais: EEUU Género: Documental rock Actores: ¿?!!

SINOPSIS  Tres años para su elaboración, "Metallica: Some kind of monster" proporciona un fascinante y profundo retrato de la banda de heavy metal más exitosa de todos los tiempos. De como tuvieron que hacer frente a desafíos personales y profesionales mientras grababan su primer trabajo en estudio con canciones originales en cinco años -St. Anger-. Se trata de un documental que muestra la cara más íntima de los individuos.

“Some kind of.... Metallica” En fin, ¿por dónde comenzar..?, ¿qué es Some Kind Of Moster?, ¿la mejor comedia sobre rock después de Spinal Tap?, ¿una especie de gran hermano Metálico?, ¿un simple documental sobre una de las bandas de rock más importantes de los últimos tiempos?, pues bien, pongamos todo ello en una cocktelera, añadamos a unos secundarios de auténtico lujo, sacados de lo más profundo de universo freaky rockero, léase el ejemplo del impagable padre del enorme batería Lars Ulrich y su papel de pureta “sobrao”, multimillonario en dinero pero con aspecto de homeless, pasado de vueltas y capaz de decirles a la cara a los Metallica “este disco no me transmite nada”, cojamos también al bueno de Dave Mustaine (lider de Megadeth y ex-miembro de la banda) y pongámosle una cámara delante mientras le dice al prepotente Lars Ulrich, en el momento más catárquico del film, “¿por qué en lugar de echarme de la banda no me llevasteis a alcohólicos anónimos”?.

Sin lugar a dudas la realidad supera la ficción. Para alguien como yo, fan de la banda desde que sacaron “Master Of Puppets”, siendo yo un niño y ellos poco más que unos adolescentes, la secuencia con Dave Mustaine no tiene precio, leyendo revistas de estos, mis héroes de adolescencia, y tomándomelo todo como una suerte de tebeo para pasar el rato, yo mismo, y seguro que muchos otros amantes de la banda, sentí algo así como verdadera empatía con Mustaine, algo así como “culpa”, aquello que tanto me hizo reir de pequeño, las borracheras de mis ídolos, las peleas, las expulsiones, eran reales, Dave Mustaine fue absolutamente maltratado por la banda, Dave Mustaine era un enfermo alcohólico, como James Hetfield, pero si bien Hetlfield recibió soporte por parte de la banda, Mustaine fue expulsado. Y ahora, casi 20 años después, Mustaine puede decírselo entre lágrimas al propio Lars Ulrich, emocionado por primera vez en todo el film, y yo lo estoy viendo en una pantalla..

James Hetfield, cuántas veces no me he reído yo con este hombre, con su pose ultra-heavy, de gran machote, una especie de neng del metal, aquel que en la portada de su primer disco salía lleno de acné al lado de sus compañeros púberes, pues sí amigos, de nuevo la realidad supera la ficción, era así mismo, como nos indica él mismo, en primera persona, en los extras del DVD, James pertenecía a una família de lo que algunos hoy llaman “desestructurada”, llevaba las melenas de heavy desde que era casi un niño, su madre le enviaba a buscar curro y le decía entre broncas que se cortara el pelo, pero él se ponía a los Deep Purple en el tocadiscos y soñaba con ser ellos. Impresionante cuando la banda va a grabar el video del tema Saint Anger (habiendo finalizado ya su terapia de desintoxicaión) y James se dirige a los presos tal que así: “yo fui malo, yo podría estar aquí como vosotros.. o podría estar muerto”, en fin, supongo que era muy reciente a terapia y el hombre se lo tomó muy al pie de la letra esto del “bien y el mal” pero igualmente hay que quitarse el sombrero por ese auto-reconocimiento en público y a la banda, pese a todo,  pese (o gracias) a Bob Rock , pese (o gracias) al terapeuta pesetero (hay que ver la cara cuando la banda le dice que ya no lo necesitan y él ve peligrar a la gallina de los huevos de oro y empieza a soltar un rollo “alma caritativa” que no se lo cree ni él), en fin, gracias por hacer un disco que casi todos sus fans critican pero que yo aplaudo, por ser un disco lleno de ese odio destructivo que a través del rock se convierte en algo así como arte.

Por cierto, otro momento impagable del film es cuando finalmente fichan al gigantón de Robert Trujillo y la cara de nene bueno que se le queda a este, al oír cuanto va a ser el montante que se va a llevar por estar con ellos.

Long Live Rock’n’Roll.....Circus!!!

 

Òscar Herrera