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Espai de Cinema

REPORTATGES

ELS REPORTATGES MÉS INTERESSANTS I CURIOSOS SOBRE EL MÓN DEL CINEMA

LAS SALAS DE CINE EN BARCELONA A DÍA DE HOY

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El mundo de la exhibición cinematográfica ha pasado por diversas crisis en las últimas décadas, la universalización del televisor en los hogares españoles fue uno de ellos durante los años sesenta y setenta, la llamada crisis del video en los ochenta con la gran proliferación de video-clubs que nos ofrecían (ya) la posibilidad de visonar cómodamente en nuestra casa la película que eligiéramos con sólo acercarnos a la vuelta de la esquina; y finalmente lo que algunos consideran que es la mayor crisis del sector, internet.

El hecho de poder bajarnos películas puede ser un elemento que influya en la menor asistencia del público a las salas de cine, pero después de varios años de rastreo por barcelona, españa, europa y otros lugares del mundo, la crisis actual del cine, no nos engañemos, viene de la mano de las grandes corporaciones y de las complicidades de los poderes municipales, cuyo máximo beneficio proviene de los impuestos de los grandes negocios.

Grandes multinacionales, en estos momentos sobretodo del sector textil, copan el centro de nuestras grandes y cada vez más caras ciudades, con grandes tiendas, muchas de ellas con la doble función de la venta directa y del reclamo publicitario e invasión cultural que supone colpasar los lugares emblemáticos de la ciudad, lugares anteriomente de paseo y ocio, y actualmente destinados casi en exclusiva al consumo privado. Zara y Benetton, por poner los dos ejemplos que más nos hemos encontrado, ocupan el espacio que antes ocupaban los grandes cines del centro. Por otro lado los barrios han quedado absolutamente despoblados de cines, a excepción de esa nueva estrategia de ubicarlos, en forma de grandes multisalas, en grandes centros comerciales que han surgido cual setas en los barrios de lo que antes se llamaba clase baja o media-baja.

Tanto es así que de los 10 distritos en que se organiza la ciudad de Barcelona, sólo l'Eixample, con aún un relativo número de cines históricos, algunoss de ellos de la família Balañá, sigue teniendo una presencia y una oferta significativa de cines de estreno (ya que el re-estreno prácticamente ha desaparecido en al ciudad, salvo una o dos honrosas excepciones, el cine Méliès, propiedad del cineasta Carles Balagué, donde a menudo, además de una intersante oferta, se exhiben sus documentales, o del cine Maldà, de próxima reapertura, y ya será la trecera vez que intenta salir a flote). Prácticamente el resto de distritos tiene que conformarse con multisalas ubicados en grandes centros de consumo, a excepción del pequeño distrito de Gràcia, que afortunadamente conserva la oferta de los Verdi, los Cinemes Girona (reabiertos con este nombre muy recientemente), los Casablanca y los Bosque.

Empezando por los distritos más populares (anteriormente y en lengauje menos políticamente correcto, llamados deprimidos o pobres), este es el estado de la cuestión hoy en día en Barcelona.

Nou Barris: no conserva ninguno de las decenas de cines que tuvo. Sólo se puede ver cine en los multisalas del centro comercial Heron City

Sant Andreu: a excepción de los Lauren Sant Andreu (empresa, Lauren, con una importante inyección económica de la Generalitat de Catalunya), sólo dispone de los multicines en el gran centro comercial de La Maquinista, anteriormente taller de la enorme Maquinista Terrestre y Marítima, S.A.

Horta-Guinardó: todo este gran distrito sólo cuenta, nuevamente, con los Cines Lauren Horta

Sant Martí: sólo cuenta con el enorme multisalas del centro comercial de Diagonal Mar en el barrio de Besòs, con los multicines del centro comercial de Glòries y con los Cines Icaria en el centro comercial Vila Icaria del barrio de Nova Icaria

Sants-Montjuïc: extensísimo y popular distrito de Barcelona que a la espera de la apertura del macrocentro comercial en que ha de convertir la antigua plaza de toros Las Arenas en un adefesio, y si no me falla la memoria, no tiene cines. Sí, perdón, conserva, aún, la sala Arenas como cine gay y el buque insignia de la familia Balaña, El Palau Balañá muy cerca de la estación de Sants.

Ciutat Vella: a la espera que por fin pueda reabrir el cine Maldà, sólo cuenta con los multicines de la gran zona comercial y/o de "ocio" del Maremagnum (por cierto, junto con el Camp Nou, el lugar más visitado de toda Catalunya)y con los Lauren Universitat.

Les Corts: únicamente cuenta con la magnífica oferta de los Cines Renoir

Sarrià-Sant Gervasi: el distrito con una mayor poder aquisitivo sólo cuenta con los multisalas de Cinesa Diagonal

Y al norte y sur de la ciudad (anteriormente llamado extrarradio), tenemos:

Santa Coloma de Gramenet: con una población censada de más de 120.000 habitantes (tanta como en un gran distrito de Barcelona) no tiene desde hace años ninguna sala de cine de ningún tipo.

Sant Adrià del Besòs: ningún cine

Badalona: con 220.000 habitantes censados sólo cuenta con el mega-multisalas del recién inaugurado centro comercial Màgic, llamado "Megacine"

Y si nos vamos al sur, al Baix Llobregat (cuya población supera el millón de habitantes), con ciudades como L'Hospitalet, Cornellà, El Prat, Viladecans, Sant Boi, Gavà.. ya no nos encontramos con ningún cine fuera de macrocentros comerciales, con la única excepción, quizás, del Cine Hospitalet Rambla, en una ciudad que cuenta con aproximadamente 300.000 habitantes

Òscar Herrera

EL PROYECCIONISTA

Con la crisis del cine, los nuevos hábitos de consumo y las nuevas tecnologías, son muchas las profesiones relacionadas con el Séptimo Arte con riesgo a desaparecer, y una de ellas es sin lugar a la dudas la de ese personaje anónimo e invisible que siempre atento detrás del proyector se conevrtía en el artífice de nuestros sueños.

 https://mail.google.com/mail/?ui=2&ik=530492e120&view=att&th=126126f9c3b53f99&attid=0.2&disp=inline&realattid=f_g3o9q3at1&zwCualquiera con un mínimo de edad recordará los gritos de "que empiece ya que el público se va" o lo silbidos cuando el volumen en sala no era el adecuado y no podíamos escuchar con claridad a nuestros ídolos del celuloide o cuando, de golpe y porrazo la imagen desparaceía de sopetón, para después de unos instantes y no sin pocos abucheos (los suficientes para cambira la película o empalmarla o rebobinarla) volver a aparecer para deleite de los espectadores. Las personas de mayor edad seguramente podrían contar aún muchas más anécdotas relacionadas con los pases de películas tanto en pequeños pueblos com en grandes ciudades. Y de hecho en la magnífica película de Cinema Paradiso de Tornatore los espectadores de hoy ya pudimos disfrutar de infinidad de ellas. Pues bien, detrás de todos aquellos pequeños éxitos y fracasos huvo siempre un profesional, un Alfredo, que con su técnica y paciencia hacia que todos aquellos sueños fueran posibles. Se trata del proyeccionista, y vaya para todos ellos nuestro homenaje.

https://mail.google.com/mail/?ui=2&ik=530492e120&view=att&th=125ca9bdb156a5f1&attid=0.3&disp=inline&realattid=f_g3o9rmwz2&zw

En nuestro caso, nuestro Alfredo no se llama Alfredo sino Juan Navarro y cuenta con no más de 45 años. Juan. A diferencia de lo que suele ser habitual no heredó el oficio de su padre sino que comenzó casi por casulaidad en la profesión después de haber sufrido un accidente en su antiguo oficio de pintor y caer de un andamio. A partir de entonces y gracias a ser un cinéfilo empedernido y amigo del proyeccionsta de su pueblo, pudo entrar a trabajar de lo que le ha procurado sustento, además de más de un disgusto pero muchas alegrías, en los últimos diez años. Primero como proyeccionsita en el cine de su pueblo y luego en los Cines El Osito en la ciudad  de l'Eliana (València) donde tuvo que reciclarse para poder comprender y poner en funcinamiento todas aquellas máquinas que no concocía. Antiguamente nos decía Juan que existía un carnet de especialista proyeccionista y que había que superar para obtenerlo unas pruebas teóricas y prácticas, pero actualmente ese carnet no está vigente y debido a las nuevas tecnologías por un lado y a los empresarios que prefieren que el proyeccionsita se dedique también a otros menesteres, la profesión está en una profunda crisis y la especialidad de proyeccionsita a punto de desaparecer. Desde aquí y gracias a las fotos inéditas que nos aporta Juan, queremos aportar nuestro granito de arena, mostrando lo que hay detrás de aquella lucecita que queda tras nuestras espaldas, la cabina de proyecciones, donde existe un gran totem oculto llamado proyector y un chamán que "lo pone en funcionamiento" para que empiece el ritual que más amamos, EL CINE.

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Cabina del Cine Estudi d'Or, el único cine de reestreno y con sesión contínua que aún sigue en funcionamiento en la ciudad de València

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 Cabina de los Cines Aragón, unos de los últimos en cerrar en la cidad de València
 
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Cabina del Cine Estudio Olimpia, dejó de funcionar hace más de vente años
 
Cabina del Cine Teatro Montecarlo de Buñol, donde ya sólo se proyecta cine los domingos y donde Juan cada semana pone en funcionamiento este proyector de los años años 60
 
Òscar Herrera Ferré

LA MÀGIA DE BERKELEY "Piso de Charol" de Hausson (dirigida per Hermann Bonnín)

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PISO DE CHAROL

De Hausson

Direcció: Hermann Bonnín

Il·lusionista: Hausson

Partenaire: Neva Torres

Il·luminació: Pep Barcons

Escenografia i direcció d’art: Manolo Trullás

Construcció d’escenografia: Mario Herrero

Moviment: Toni Mira

Veu Orson Welles: Josep Maria Pou

Fotografia: Albert Julve

Muntatge audiovisual: Vicent Barella

Material màgic: Magicus

Producció: Brossa Espai Escènic

Amb la col·laboració de l’Institut Català de les Indústries Culturals, Generalitat de Catalunya

Espai escènic Joan Brossa, del 29 d’octubre al 6 de desembre de 2009

Molt s’ha parlat de la màgia del cinema. Quan va aparèixer, el nou mitjà suposava una eina de captura del moviment del món en una pantalla, un instrument de resurrecció dels morts, i, més endavant, un món imaginari i esplèndid on durant dècades els espectadors han projectat tots els seus desigs. És per això que és molt significatiu que un dels primers cineastes importants fos Georges Méliès, que traslladà al llenguatge cinematogràfic els seus trucs de màgia, els seus jocs d’aparicions i desaparicions, el seu treball escenogràfic, en un diàleg constant entre filmació de la representació i creació d’un espectacle nou, dialèctica entre els trucs teatrals i aquells que, gràcies a la càmera cinematogràfica, per fi eren possibles.

És per això que un espectacle anunciat com una fusió entre cinema i màgia és a priori molt interessant, ja que sembla tornar als orígens, recuperar alguna cosa d’aquell invent nou, aquell moviment de les imatges que la gent no coneixia. De tota manera, Piso de charol, el nou espectacle del mag Hausson a l’espai Escènic Joan Brossa, no recorre pas a Méliès, o al cinema dels orígens, sinó a les composicions de Busby Berkeley, coreògraf i cineasta del musical clàssic hollywoodià, autor de les peces de, per exemple, La calle 42 (42nd Street, Lloyd Bacon, 1933): multitud de ballarines omplint la pantalla, seguint les pautes del ball, participant d’una festa col·lectiva en què, progressivament, el poder geomètric de les danses i la rigorosa planificació dels enquadraments converteixen les cames femenines en engranatges d’un mecanisme orgànic, la figuració es perd i la realitat esdevé pura forma. En un gènere tan popular com el musical s’introduïen deliris visuals que demanaven una nova manera, més formal i menys narrativa, d’enfrontar-se a les imatges. No en va Berkeley era admirat pels surrealistes, entre ells, com no podia ser d’altra manera, per Joan Brossa, que li dedicà un poema visual i la Sextina a Busby Berkeley, el màgic del musical (publicada, significativament, en el Diari del Festival del Festival de Cinema Fantàstic de Sitges, el 1986).

Ara bé, la màgia de Berkeley és la mateixa que associem a Méliès o al cinema dels orígens? Creiem que no. En el poder de les seves coreografies s’hi poden sumar dues forces màgiques particulars i diferents. Per una banda, la de la fina línia que separa la figuració de l’abstracció, aquell moment en què deixem de comprendre el que veiem davant nostre, l’instant en què els cossos de les ballarines esdevenen les parts d’un organisme incert i desconegut; es tracta d’imatges davant de les quals la raó acaba fracassant. L’altra màgia és la que avançàvem al principi: la del Hollywood clàssic, espai de somni per als espectadors de la Gran Depressió i per a tots nosaltres, un món ideal que es va consolidant a mesura que el pas dels anys reforça el seu component mític. L’espectacle de Hausson, dirigit per Hermann Bonnín, s’anunciava com una peça en què la màgia sorgia de les imatges de Berkeley: sí i no. Al llarg dels diferents números de màgia, diversos jocs amb nombres, monedes, discs, rellotges i mutilacions, servits amb elegància i ritme per Hausson i la seva partenaire Neva Torres, s’alternaven amb fragments breus de les coreografies de Berkeley; és més, l’escenografia de l’espectacle, incloent el vestuari de la noia i les capses màgiques on se la partia en trossos, estaven dissenyats seguint l’estil inconfusible del musical hollywoodià dels 30. Una idea nostàlgica, mítica, aquella màgia de l’evasió de què parlàvem abans, impregnava tot el número.

Ara bé, es produïa aquesta integració en el camp de la màgia visual de les coreografies, en el camí cap a l’abstracció proposat pel coreògraf americà? Creiem que no. L’espectador trobava per una banda els trucs, efectius, divertits, a vegades sorprenents, del mag català, i en un altre lloc les formes increïbles dels famosos balls. Hem de dir, també, que aquestes es projectaven en fragments breus, com si es tractés de simples interludis, de manera que el gran mèrit del coreògraf, l’evolució de la figuració a l’abstracció, es perdia completament. Entre la màgia de Hausson i la de Berkeley no hi havia integració possible, i aquell joc amb el llenguatge del cinema i de la màgia que tan bones expectatives creava en la promoció de l’espectacle, que prometia experiències visuals que fusionessin el truc en directe amb el surrealisme de la dansa, es perdia completament en favor d’un espectacle correcte, amable, fins i tot bo, però gens sorprenent.

La màgia de Busby Berkeley, doncs, quedava reduïda a aquella fascinació nostàlgica per un classicisme perdut, una edat del cinema que ha quedat enrere, mentre que les seves potencialitats avantguardistes se silenciaven, el seu onirisme no sortia a la llum. I probablement aquest acostament, encara que no ens convenci, mereix la nostra atenció, perquè, més enllà de l’espectacle de l’Espai Joan Brossa, sembla simptomàtic de quina és la tendència majoritària a l’hora d’apropar-nos al cinema clàssic.

Albert Elduque

 

RECUERDOS DE UN CINE OLVIDADO. El Cine del Casal de Belianes (Lleida)

El cine del Casal de Belianes vistió de cinemascope y de ese singular blanco y negro con aroma a clásico, los sueños de los -por aquel entonces- poco más de 500 habitantes de este pequeño gran pueblo de Lleida.

El espacio se utiliza hoy día para cotillones, teatro y todo tipo de celebraciones municipales. Es de titularidad eclesiástica. Aunque las dos máquinas de cine parecen ser propiedad municipal, así como todo el material documental que ha quedado guardado.

 

Realmente llevaba una eternidad deseando entrar en lo que fue la sala de proyecciones que llevaba cerrada muchísimos años, temiéndome encontrar las paredes desnudas y vacías, pero lo que me encontré fue una sorpresa monumental, estaban tal cual las dejaron años atrás, llenas de vida y personajes.

Los armarios estaban llenos de joyas, como por ejemplo bovinas de Nodos en buen estado, carteles, y postales promocionales. Realmente las fotos hablan por si solas.

 

Viendo todo esto no puedo   evitar hacer una pequeña proyección de mis recuerdos, es inevitable no hacer un paralelismo con la película de Tornatore (Cinema Paradiso) y de cómo inmortalizó la vida en los cines de los pequeños pueblos rurales.

Del cine recuerdo con emoción imágenes que llevaré siempre grabadas... en esos tiempos se podía fumar dentro de la sala y durante la proyección (a finales de los setenta y principios de los ochenta, que son los años que yo viví en primera persona), recuerdo que se podía ver pasear algún perro por entre las filas de sillas, la gente escuchaba el fútbol con los transistores (con auriculares si había fortuna) y se celebraban por igual los goles del Barça (recordemos que antes tanto el fútbol como el cine era en domingo a las cinco), como las victorias de los buenos o como los esperados destapes...en cambio no recuerdo muy bien que sucedía en la fila de los mancos (yo era muy pequeño) y aunque luego tuve testimonio de ello, ahora mejor lo omitiré, dejándolo a la imaginación colectiva.

 

Las sesiones eran dobles y el intercambio de bobinas entre la primera y la segunda sesión se hacia con la meticulosidad de un intercambio de rehenes con el pueblo vecino, primero en bicicleta, luego en moto, y finalmente en coche.

Con los ochenta llegó el video y como todo el mundo sabe también mató al cine. En la última época aún se hacían pases a partir de vhs/beta en una pantalla más pequeña, pero el cine ya había entrado en clara decadencia.

A pesar de todo, estoy seguro y me consta que por las noches aún se puede respirar el aroma a pólvora de Winchester, a tabaco de galán, y a perfume seductor.

 

Jaume Vilarrubí

MUSEU DEL CINEMA DE GIRONA COL·LECCIÓ TOMÀS MALLOL

QUAN EL SOMNI ES CONVERTEIX EN CINEMA

 

Estem al carrer Sèquia 1 de la ciutat de Girona, davant un edifici del segle XIX rehabilitat, ple d’iconografia cinematogràfica que ens recorda que des de fa més de 10 anys aquí es troba l’únic museu de pre-cinema de l’Estat Espanyol i un dels pocs de tot Europa. Es

tracta del Museu del Cinema Col·lecció Tomàs Mallol.

 

                     

En Tomàs Mallol és col·leccionista des de fa gairebé mig segle. La col·lecció que va anar adquirint compta amb més de 25.000 unitats, de les quals 7.500 són aparelles i accesoris pre-cinematogràfics i del cinema dels primers temps. Objectes que van des de mitjans segle XVII fins finals dels segle XX.

 

L’any 1994 l’Ajuntament de Girona va adquirir aquesta col·lecció amb l’objectiu de ser la base d’aquest museu que s’obrí poc temps desprès. Obviament, per motius d’espai no hi són exposats la totalitat dels objectes de la col·leció però si gran quantitat dels més representatius. Des d’ombres xineses, teatres d’ombres, càmeres obscures, llenternes màgiques, traumàtrops, fenaquitoscopis, zoòtrops, praxinoscopis, caixes d’òpica, diorames, kinetoscopis, i tot un seguit d’altres invents pre-cinematogràfics fins arribar al propi cinematògraf i a objectes tan curiosos i entranyables com el cine nic, nascut als anys trenta, i que es un veritable precursor del posterior, i ja amb pil·les, cine exin. 

 

La visita al museu, que vam poder fer acompanyats per la Cristina i les seves detallades explicacions, s’inicia amb un vídeo introductori sobre la importància que per la cultura humana ha tingut la recerca de la imatge en moviment i finalment el mateix cinema. I a partir d’aquí continua amb un itinerari cronològic  a través del objectes mencionats.

 

Tanmateix, al museu podem veure-hi els primers films dels inventors del cinematògraf, els germans Lumiére, amb peces com “El regador regat”, “La sortida de la fàbrica” i “L’arribada del tren” o algunes obres de Georges Méliès.

 

Finalment, ens trobem amb la sala Kodak amb la projecció d’un emotiu muntatge sobre imatges fonamentals del cinema de tots els temps. Al mateix temps cal destacar que el museu té també exposicions temporals i temàtiques, un servei de biblioteca, hemeroteca i videoteca i tota una sèrie de propostes educatives, tallers i activitats per la difusió i promoció del cinema.

 

Recomanable per tots aquells interessats en els invents, entreteniments i experiències que l’ésser humà, seguint els seus somnis, ha anat desenvolupant des de fa segles fins arribar al món del cinema tal i com el coneixem avui.

 

Òscar Herrera

CINEMA MUT A LES GOLONDRINES

CINE MAR. El millor slapstick a alta mar

Són prop de les 10 de la nit, la nostra estimada Golondrina ens espera ancorada al moll de Colom. En la seva proa podem llegir clarament CINE MAR, no hi ha dubte, serà en aquest vaixell tant nostre on tindrem l’ocasió de veure unes imatges tant antigues i emotives com les de la tradicional Golondrina, malgrat estigui ja adaptada aquesta a les necessitats d’avui dia i no es tracti ja del vaixell de fusta d’anys enrera.  

I segons ens explica en Josep Parramon “Parra” , aquesta és la idea principal d’aquesta proposta, un homenatge a la centenària Golondrina alhora que fruim amb curtmetratges dels grans mestres de l’Slapstick: Buster Keaton, Chaplin, etc.. projectats amb 16mm i en súper 8.

 

El primer que ens trobem és, per contra al que podíem pensar, ja que bé podia tractar-se d’una atracció turística més per aquells visitants desitjosos de noves emocions en una ciutat ja massa explorada, un bon grapat de parelles parlant en llengües conegudes per tots nosaltres. Ja ens havia avisat d’això en “Parra” quan li havíem preguntat si el gruix de la clientela es tractava dels habituals turistes de la ciutat i ell ens havia comentat que normalment es tractava més aviat de parelles i amics residents més que no pas de visitants estrangers, tot i que en amb els films, en ser de l’època silent no hi hauria cap hàndicap lingüístic.

 

Un cop dalt, un curt passi de diapositives d’època per a entrar en la màquina del temps que ens durà fins un segle enrere i al cap de pocs minuts, ja amb el vaixell en marxa, comencem amb uns dibuixos animats dels magnífics Tom & Jerry i desprès d’una breu i poètica presentació del col·leccionista i projeccionista Walter Cots, comença l’Slapstick amb La cabra del gran Buster Keaton i la ingeniosíssima L’inventor (It’s a gift) d’ “Snup” Pollard acompanyades al piano pel Mestre Borràs i mentrestant fruïm també de la copa que podem demanar a la barra del “esmerado servicio de bar”.

 

En aquest cas la Golondrina no fa el trajecte habitual al trencaones sinó que en sortir de port va cap a les platges del nord de la ciutat i un cop arribats a l’alçada del fòrum es fa una pausa d’uns 20 minuts que el públic aprofita per fer estirar les cames, fer una cigarreta o prendre un altre refigeri. I a continuació, un fragment del primer film de la Història del cinema, La sortida dels obrers de la fàbrica i el primer gag filmat, El regador regado, ambdòs dels pioners els germans Lumiérè.

I en acabat, amb el mestre Chaplin i la seva obra Dia de plaer ambientada també en un vaixell, arribarem ja a port desprès de més de 90 minuts d’emocions retrobades.

 

Arribats a port, en haver-nos cridat l’atenció la gran compenetració entre la música i el que havíem vist en pantalla li demanem al Mestre Borràs si es tractava de partitures de l’època i ens explica que són peces de jazz clàssiques dels anys 20 i 30 més alguna adaptació feta per ell mateix i alguns moments d’improvisació. Sobretot es tracta que hi hagi coherència entre la música i les situacions que ens trobem en pantalla. I certament, l’efecte és l’esperat. I la vetllada ha estat certament agradable i recomanable. 

 

 

 

El ocio nocturno en la ciudad de Barcelona, más allá de las gran oferta de consumo masivo de bares y discotecas para el turismo foráneo y autóctono, puede convertirse en una experiencia diferente en el Cinemar de Las Golondrinas.

El Moll de les Drassanes copado de cámaras de fotos y bronceador de sol a sol, se tranforma a las 10 de la noche en un espacio para nostálgicos, para amantes del cine mudo, de la música clásica de jazz o sencillamente para aquellos capaces de disfrutar de una vista diferente de la ciudad de Barcelona desde el mar.

 El Cine Mar de Las Golondrinas es una propuesta del Nou Cinematògraf Napoleón, un grupo de apasionados del cine más clásico, que a partir de la colección  de grandes joyas de cine mudo de Walter Cots, recuperan la centenaria tradición barcelonesa del paseo en la Golondrina en un viaje al pasado en el presente.

 

Si somos capaces de dejarnos envolver por el sonido de la música de jazz de los años 20, el aroma a mar, el movimiento suave de la golondina recorriendo la costa, es posible disfrutar de piezas de cine mudo recuperadas, pequeñas obras maestras que conservan la capacidad de hacernos reir, de hacernos sentir vivos.

En este comienzo de milenio en crisis, el cine sigue siendo entretenimento, pero cada vez más una herencia cultural a rescatar.

 

Òscar Herrera Ferré

Aurora Igual Cabrero


Per a més informació aquí teniu la web:  http://www.noucinematograf.com/

 

A la plana d’Atrapalo, a més, podeu trobar descomptes, i el proper any, ja que la temporada acaba el proper dissabte 2 d’agost, de ben segur que tindrem invitacions pels nostres habituals concursos.

L'Institut Lumière de Lyon

Institut Lumière: Un viaje a los orígenes del cine

 

El Museo Lumière de Lyon es un interesante recorrido a través del nacimiento del cine, un paseo por la historia de uno de los inventos que cambio la concepción del ocio para siempre.

La Villa Lumière a las afueras de la vieja Lyon en el barrio de Montplaisir es un ejemplo del esplendor de la burguesa industrial francesa en auge a finales del siglo XIX y  principios del  XX. La familia Lumière decide trasladar su residencia junto a las fábricas de su propiedad, construyendo la Villa Lumière, un palace art-deco, donde se gestará el invento del cinematógrafo.

Aunque en la actualidad, únicamente se conserva el castillo Lumière y los antiguos hangares y fábricas son ahora una  filmoteca y dos escuelas; todo el entorno del Museo rezuma el espíritu del cine.

En la Rue du Premier-Film, encontramos el lugar exacto en que Lumière colocó su cámara para rodar La salida de las fábricas Lumière, con una imagen de aquella grabación.

Y a escasos metros, el Muro de los Cineastas, un homenaje a todos los directores relevantes que han pasado por el Institut Lumière.

El recorrido por la casa de los Lumière requiere el tiempo para detenerse en cada uno de los aparatos que precedieron al cinematógrafo, desde los utensilios empleados para las sombras chinescas, las investigaciones fotográficas de los dos hermanos con las que hicieron fortuna en los años 20: Las conocidas placas Etiquetas Azules o las Autocromas o el Fotorama.

 

Para los amantes del cartelismo, encontramos tres joyas, tres carteles que  anuncian las multitudinarias proyecciones de la época, sin aludir al programa, sino simplemente al acontecimiento del cine, a la magia.

Pero sin duda, el momento más interesante de este viaje en el tiempo es el que dedicamos disfrutar de las proyecciones de 80 películas restauradas de entre las más de 1500 que los Lumière y sus operadores rodaron por todo el mundo.

 

En piezas de unos 50 segundos de duración, descubrimos desde escenas de la vida cotidiana francesa de la época (juegos, gags y chistes); a historias documentales sobre la vida de otras culturas (México, Marruecos, Indochina, etc.), paisajes de la vida de la clase obrera como la ya citada primera película: Salida de los trabajadores de la fábrica a grabaciones de la familia Lumière (sobre los niños, los juegos...).

En definitiva, una interesante acercamiento a los inicios del cine, todavía muy rudimentarios pero en los que la composición, la fotografía y otros muchos elementos ya se tienen muy en cuenta.

 

Uno de los primeros carteles de la historia del cine, donde lo importante no es la película que se proyecta sino el propio invento, el cinematógrafo francés

 

Aurora Igual 

Los Estudios Ouarzazzate (Marruecos)

La última Meca de la superproducción cinematográfica

Es una de esas pocas rotondas marroquíes que se pueden tomar. Pero no es éste el hecho que nos llama la atención sino la gran bola coronada con celuloide en cinta y que nos advierte del lugar de privilegio que el cine ocupa en esta ciudad. Si Marrakech se lleva los laudos por la cada vez más aflorada presencia de cineastas y actores celebrando fiestas privadas, amén de su cada vez más reputado festival, Ouarzazzate simboliza el esplendor de la industria del cine en este país.

Y no es casual, porque posiblemente nos encontramos con la ciudad con más localizaciones celebradas de los últimos años ya que la mayor parte de las últimas grandes superproducciones de corte histórico está rodadas en sus alrededores. No obstante la relación se inicia  muchos años atrás. Incluso antes de uno de los primeros rodajes del cine llevados a Marruecos: “Otello” (1955), de Orson Welles, film cuyas más famosas localizaciones se encuentran en las murallas coloniales de la ciudad de Essaouira.

Muchos le atribuyen al film "Lawrence de Arabia" (1962), de David Lean, el gran mérito de llevar el cine al pueblo de Ouarzazate. Pero lo cierto es que en el mismo año de Otello, Alfred Hitchcock también había filmado varias localizaciones  "The Man Who Knew Too Much".

 

A partir de ahí y a lo largo de varias décadas Atlas Studios se ha ido desarrollando gracias a films con la solera de grandes actores y directores, como "Jewel of the Nile" (1985), dirigida por Lewis Teague, con Michael Douglas y Kathleen Turner, "The Living Daylights" (1987), film de la saga Bond dirigido por John Glen, con Timothy Dalton y Maryam d'Abo, "La última tentación de Cristo" (1988), Martin Scorsese, con Willem Dafoe y Harvey Keitel, "Gladiator" (2000), Ridley Scott; con Russell Crowe, "Alejandro" (2004), Oliver Stone, con Colin Farrell, Angelina Jolie y Anthony Hopkins, "Kingdom of Heaven" (2005), repitiendo Ridley Scott, con Martin Hancock y Michael Sheen, o la reciente, "Babel”, de Alejandro González Iñarritu, con Brad Pitt y Cate Blanchett.

 

Y a finales de los 90 el emergente negocio de esta industria en Marruecos llevó al propio rey a fundar sus propios estudios: Cla Studios, de mayores dimensiones y más modernos que los anteriores, incluso disponen en su interior de hoteles, restaurante y otro tipo de servicios (no obstante Atlas Studios ya cuenta en la actualidad con su propio hotel, el Oscar***).

 

Dedicar un día a visitar todo cuanto se pueda conocer acerca de estos lugares, resulta, cuanto menos, frivolizar sobre ello, pues a cualquiera que se le pregunte  por la calle podrá con orgullo explicarnos anécdotas acerca de los rodajes en que ha participado. En la cola de correos hemos conocido a Mohammed Ould Soussi, “Halili” para los amigos, también conocido como “Manolito” por los lazos que le unen con España. Se ha ofrecido a echarnos una mano en esto de saltarse la burocracia marroquí. Después hemos compartido un “Sprite” y nos ha explicado muchas historias. Su mesada y larga barba blanca le dio un lugar destacado en "Jesús de Nazaret" (1977), dirigida por Franco Zeffirelli, con Robert Powell y Anne Bancroft. Ex militar de su país aunque español de profesión. Nos ofrece unos datos interesantísimos como que un figurante puede llegar a cobrar 20-25 € por día de rodaje, todo dependiendo de las horas y del número de personas. Se han llegado a emplear 3000 figurantes en un solo día de filmación. Y esto se nota para una ciudad de unos 30000 habitantes e incluso para la región. También nos contará, además de innumerables anécdotas, que en el año 2004 una importante suma del presupuesto de Gladiator se destinó a la total restauración de la Kasbah de Aït Ben Adou, situada 30 km. al norte. Su Kasbah está considerada hoy como una parte importante del patrimonio arquitectónico berber y declarada bien cultural por la UNESCO.

 

Hasta hace poco, en Atlas Studios se rodaba una película por año. Pero actualmente, sólo en su recinto, se producen dos. Una rápida visita por su extenso descampado nos ofrece las reliquias en porexpan de escenarios como el santuario tibetano del último Dalai, usado para el film "Kundun" (1997),  de Martin Scorsese; con Tenzin Thuthob Tsarong y Gyurme Tethong, o el mismo avión de combate que Jack Colton (Michael Douglas) utiliza en la Joya del Nilo; a lo lejos divisamos uno de los fastuosos castillos replicados para los panorámicos planos tomados de El reino de los cielos. Damos saltos en el tiempo, película tras película y hablamos con un asistente-traductor de actores. Sin querer desvelar demasiados detalles, este otoño comenzará a rodarse “Pacient”, film ambientado en la Roma Imperial.

 

El museo del cine, la kasbah, pueblos "de cine", los estudios, todo, parece impregnado de séptimo arte. Bueno, no todo. Es curioso que a pesar de este lugar de privilegio, no existe ni una sola sala en Ouarzazzate donde se proyecten películas. Una ciudad de cine donde no se vive el fenómeno cinéfilo, o una ciudad preocupada en su proyección comercial a través de las salas de todo el mundo. En cualquier caso pienso en una expresión tan comúnmente usada para denominar a Hollywood: “la Meca del cine”. Y pienso que bien podría describir a este pueblo de tradición musulmana y cinematográfica; de casas de paja y barro y paisajes de arena y “hammada”. Dejemos que Hollywood siga presumiendo de ello. De una u otra forma algo tienen en común, un arte hecho industria que une a todos bajo el signo de una profesión, la que les alimenta.

 

Joan Izquierdo