MANDERLAY

Espai de Cinema

LLIBRES & CINE

BIBLIOTECA DE CINE COMENTADA

Intoducción

Iniciar una nueva sección implica que hay que dar un primer paso, normalmente el más dificil, en cualquier caso al que se le da más importancia. Llevaba tiempo pensando en escribir sobre libros de cine, una de las pocas materias que a MANDERLAY le faltaban por tocar en nuestra página web, y dando vueltas al asunto no sabía muy bien cual sería el elegido, así que utilice 3 directrices básicas para escoger este libro: 1- Que fuera un libro escrito por un director de cine. 2- Que fuera un libro “importante”, de esos considerados de lectura obligada. 3- Que me haya hecho disfrutar especialmente. Si bien quiero aclarar que estas reglas me las he impuesto para este caso, la única regla que creo que debe seguir esta sección, abierta a cualquiera que quiera participar, es que sean libros relacionados con el mundo del cine, ya sea porque ha estado escrito por alguien de la industria, porque habla de algo relacionado con el cine (películas, guiones, fotografía cinematográfica, actores,..) o cualquier tema que sea fácilmente relacionable al cine. Creo que las reglas tienen sentido cuando están autoimpuestas, y que si bien personalmente siempre daré prioridad a libros escritos por cineastas, ya sean directores, guionistas, fotógrafos... cualquiera puede participar con aquel libro que considere oportuno, sin tener en cuenta dichas prioridades.

Raúl Ruiz

John Ford

Por Peter Bogdanovich

“Me llamo John Ford. Hago películas del Oeste”

“Coge todo lo que hayas oído decir,… todo lo que hayas oído decir en tu vida,… multiplícalo por cien, y seguirás sin tener una idea de John Ford” James Stewart

Estas dos citas son lo primero que se lee al abrir el libro.

De los varios libros escritos por Bogdanovich, actualmente más reputado por su labor como escritor/periodista que por la dirección cinematográfica, este es posiblemente el que forma parte con más fuerza de la mitología cinematográfica, en gran medida porque el propio Bogdanovich dirigió “Directed By John Ford”, ese magnifico documental sobre la vida y milagros de John Ford, que no deja de ser una muestra de su amor infinito por el cine del maestro (así como del amor de todos los que le conocieron y de aquellos influenciados por su cine). Tanto el documental como el libro deben entenderse no solo por su valor informativo, sino también por su alto voltaje emocional. Es imposible no estremecerse cuando ves a Maureen O’Hara, bellísima anciana, que no puede evitar llorar al hablar de Ford, así como al leer el libro te impregna en todo momento la leyenda, como si Bogdanovich homenajeara la gran frase de “El hombre que mató a Liberty Valance”: “cuando la realidad se vuelve leyenda… imprime la leyenda”. En este sentido no hay que olvidar que el propio Bogdanovich hizo famosa la imagen de Ford respondiéndole con evasivos monosílabos y gritando corten durante una de sus entrevistas, aumentando su fama de arisco y taciturno, mientras en el libro queda claro que Ford le dedicó algo de tiempo y bastante más atención que la que el mito podría admitir.

El libro esta dividido en tres partes claramente diferenciadas: en la primera Bogdanovich explica de forma novelada su primer encuentro con Ford durante el rodaje de “El Gran Combate”, explicando detalladamente como era el rodaje, y todas las anécdotas que le explicaban los miembros de su equipo, alguno de los cuales llevaba con él muchos muchos años (esa fidelidad es una de las razones por las que el “viejo” era tan querido y respetado, a pesar de su inestable carácter) y como fue ese primer acercamiento con el maestro.

La segunda parte incluye una extensa entrevista con Ford y un repaso a algunas (muchas, pero con su enorme filmografía solo son algunas) de sus películas. Esta es la parte central y más importante del libro, cuando descubrimos a John Ford en primera persona, sin que la mitológica pluma de Bogdanovich nos empañe demasiado nuestra visión del cineasta. Ford resulta ser mucho más comunicativo de lo que parece a primera vista, no duda en hablar abiertamente sobre sus películas, pero prefiere centrarse en las anécdotas, cuando Bogdanovich hace una lectura sesuda o psicológica, o hace referencia a motivaciones artísticas, Ford con sequedad, pero elegancia, elude cualquier opinión personal, con respuestas del tipo “me pagaban por ello”, “lo hice porque creí que era lo mejor”, y otras del estilo. Huye ostensiblemente de su condición de autor, hablando de él mismo como un mero artesano que hacía cine porque le pagaban bien y porque le gusta la forma de vida que se da en los rodajes (lo que es indudable), lo que le diferencia de otros cineastas de su quinta, véase Howard Hawks, Frank Capra, Alfred Hitchcock, King Vidor,… mucho más propensos a dejarse agasajar por sus admiradores y a lucirse con jugosos comentarios (lo que yo agradezco mucho). Se puede acusar a John Ford de no seguirle el juego a Bogdanovich y de no querer lucirse, pero en general lo hace de forma muy educada, sin buscar el enfrentamiento en ningún momento. Esta parte se hace corta, y deja una sensación de “quiero más”, como si fuera una película (o una canción) que es demasiado corta y acaba antes de tiempo. A ello poco ayuda el repaso a su filmografía, que por lo general solo son comentarios sencillos y anécdotas sobre algunas de sus películas más características, algo superficiales, aunque siempre interesantes. Supongo que el hermetismo de Ford no daba para más… aunque hay algunas perlas para el recuerdo.

La tercera parte, que ocupa entre un 33 a un 50% del libro, son las fichas técnicas y artísticas de TODAS sus películas, TODAS, hasta las mudas que hoy están desaparecidas (que son muchas), lo que hace que este libro se lea en un suspiro, ya que no creo que nadie vaya a leerse todas las fichas, a no ser a modo de consulta, eso sí, como base de datos es magnifica. En definitiva un libro escrito con mucho amor, con una admiración casi religiosa, que es tan jugoso que sabe a poco.

Raúl Ruiz

FRANK CAPRA. El nombre delante del título

Presentar a Frank Capra sería absurdo, galardonado con tres Oscars al mejor director durante los años treinta, es uno de los directores más importantes que ha dado el cine, solo la falta de visión histórica (el telón que separa lo anterior y lo posterior a la Segunda Guerra Mundial) y los prejuicios a un cineasta al que se le considera la máxima representación del optimismo vital norteamericano, cuando todo lo que suena a Estados Unidos tiende a criticarse y a devaluarse con aires de superioridad sin que haya un análisis profundo, impiden que se valore en su justa medida.

El libro es una autobiografía escrita cuando su carrera cinematográfica ya estaba a su fin. La misma publicación de este fue un relanzamiento, en EEUU, de su carrera, esta vez como conferenciante en escuelas de cine, labor que desarrolló durante tiempo.

El libro tiene un prologo escrito por John Ford, que no es más que un texto de apoyo a su amigo Capra, con el lenguaje seco y seguro que puede esperarse de él.

Por lo demás el libro sigue una estructura cronológica lineal, sin salirse más de lo estrictamente necesario de este orden. Los capítulos están divididos según sus distintas fases vitales, potenciando la sensación de orden. Lo que queda claro nada más empezar, y se ve potenciado mientras avanzas la lectura, es la capacidad innata de Frank Capra como contador de historias, disfruta explicando su vida, la llena de sentimiento, de humor, autocrítica y emoción, empezando a explicar su vida desde su infancia, antes de su llegada a EEUU, y dejándote la sensación de que nada sobra en su narración. Sus más de 500 páginas no se hacen largas y se siguen con gran interés.

Escribe de prácticamente todas las películas que realizó, explicando tanto anécdotas apreciables por mitómanos cinéfilos, como explicaciones creativas muy aptas para cualquier estudiante de cine, tanto por su interés histórico como por el práctico (muchas de las cosas que explican pueden tener hoy total validez). Dando un repaso subjetivo de la historia del cine Norteamericano desde los años 20 hasta los 60, desde la óptica de alguien que no solo lo vivió, sino que fue protagonista directo. Todo explicado con mucha amenidad, era un director que quería “gustar” a su público, y como escritor sigue actuando en esa línea. Por todo ello, este magnifico libro es tan valioso como el excelente “Un árbol es un árbol”, la autobiografía escrita por King Vidor.

Capra hace especial hincapié en su teoría de “un hombre, una película”, una teoría muy en la línea del cine de autor que posteriormente lanzaría “Cahiers du Cinema”, Capra defiende que todas las grandes obras de arte han sido obra de un autor individual, y nunca de comités, como se realizaba el cine en la etapa de los grandes estudios; según él esa persona que crea el cine es el director, y es por ello de lo que se enorgullece en ser el primer director de cine en poner su nombre delante del título (o encima) en la presentación de sus películas.

En el libro Capra se desmelena y se descubre como ser humano, con sus grandezas y sus miserias, lo que hace que la lectura sea más apreciable, porque más allá de lo mucho que podemos disfrutar con sus suculentas anécdotas e historias, nos encontramos con el reflejo de un ser humano que además era un gran artista, y que no se le ocurrió mejor manera de despedirse oficialmente que con una última obra maestra, su propia autobiografía. Muy recomendable.

Raúl Ruiz

"NOTAS SOBRE EL CINEMATÓGRAFO", Robert Breson

Ficha técnica 

Título: Notas sobre el cinematógrafo Autor: Robert Bresson Editorial: Ediciones Adora. Filmoteca Española. 138 paginas Edición: 2002 (Segunda edición) Traducción: Daniel Aragó Strasser.

Análisis Hace tiempo estaba hablando con un compañero, director de cortos, y acabamos charlando sobre Bresson, cuando empecé a hablar de su libro "Notas sobre el cinematógrafo" él sonrió maliciosamente y de su mochila sacó una copia del mismo. Me explicó que leer aquel libro le cambió la forma en que se planteaba el cine y que desde entonces siempre lo llevaba encima, como un sacerdote su biblia, ya que es un libro que se puede leer fácilmente en cualquier sitio y momento, y como me dijo, leerlo siempre aclara las ideas y plantea un reto, no tanto como lector que como director.
El libro es muy sencillo, Robert Bresson, director de ese cine considerado de autor, propone sus ideas de como debe ser el cine e incluso su rodaje mediante frases cortas, como si se tratara de una colección de citas, que alcanzan todo su sentido mientras las vas leyendo. En realidad escribe (y habla, por lo que vi en una entrevista) igual como filma, de forma muy fragmentada, otorgando gran importancia a los detalles y a ese orden aparentemente azaroso con el que construye toda su obra. Con su tono poético e intelectual critica la poesía y la intelectualidad. Diferencia cine y cinematógrafo, actor y modelo. Para él el cine es un arte caduco, en gran parte por su tradición teatral, a la que el cinematógrafo es totalmente ajena, pues es un arte totalmente nuevo. Dentro de esa teatralidad que empobrece al cine nos encontramos al "actor", que es una cara conocida que interpreta un personaje, para Bresson en el cinematógrafo solo hay espacio para el "modelo", cuya única actividad esta en ejecutar, nunca interpretar,  hacer no simular. Para Bresson ningún elemento debe tener significado propio, ni el plano, ya que el significado lo lograra en relación con los demás elementos, por ejemplo podríamos decir que el sentido de un plano se descubrirá en relación con los demás planos, no en sí mismo.
Los principios de Bresson son extremadamente estrictos y salvajemente exigentes, por lo que lo normal es no estar de acuerdo con todo lo que defiende, pero uno no puede evitar pensar que algo de verdad hay detrás de sus palabras, y al leerlo es fácil darnos cuenta que nos encontramos ante un texto lleno de sabiduría, no tanto por las certezas que nos rebela, sino por las incertezas que nos crea, por su capacidad de hacernos pensar y plantear nuevas ideas, de romper con esa forma cuadriculada de concebir el cine, en definitiva un soplo de aire fresco fascinante, atrayente pero terrible. Como me dijo un amigo cinéfilo: Gracias a dios que existen otro cine además de Bresson, pero sobretodo gracias a dios de que exista el cine de Bresson.

Raúl Ruiz


Y como perla final, una selección, que os ayudará mejor que mis palabras a entender como es el libro:

Realizador o director. No se trata de dirigir a alguien, sino de dirigirse uno mismo.

El cine sonoro abre sus puertas al teatro, que ocupa la plaza y la rodea de alambradas.

El cinematógrafo es una escritura con imágenes en movimiento y sonidos.

Es preciso que una imagen se transforme al contacto con otras imágenes de la misma manera que un color al contacto de otros colores. Un azul no es el mismo azul al lado de un verde, de un amarillo, de un rojo. No hay arte sin transformación.

Crear no es deformar o inventar personas y cosas. Es establecer entre personas y cosas que existen, y tal como existen, relaciones nuevas.

Cuando basta un violín, no emplear dos.

Una imagen no tiene valor absoluto.
Imágenes y sonidos deberán su valor y su poder sólo al uso al que los destines.

Asegúrate de haber agotado todo lo que se comunica por la inmovilidad y el silencio.

Esconder las ideas, pero de manera que sea posible encontrarlas. La más importante será la más escondida.

Nada que sobre, nada que falte.

Una cosa vieja se vuelve nueva si la separas de lo que habitualmente la rodea.

Un sonido nunca debe acudir en auxilio de una imagen, ni una imagen en auxilio de un sonido.

Cambiar a cada momento de objetivo fotográfico es como cambiar a cada momento de gafas.

Cosa expresable únicamente por el nuevo cinematógrafo, en consecuencia cosa nueva.

Traducir el viento invisible por el agua que esculpe a su paso.

El ojo (en general) es superficial, el oído, profundo e inventivo. El silbido de una locomotora imprime en nosotros la visión de toda una estación.

Tu talento no consiste en la imitación fraudulenta de la naturaleza (actores, decorados), sino en tu peculiar manera de elegir y de coordinar unos fragmentos tomados directamente de ella por unas máquinas.

Conmover, no con imágenes conmovedoras sino con relaciones entre imágenes que las vuelven a la vez vivas y conmovedoras.

Tu película no está hecha para pasear los ojos, sino para penetrar en ella y ser absorbido por entero.

El cine no ha partido de cero. Todo debe ser cuestionado de nuevo.

Tu público no es ni el público de los libros, ni el de los espectáculos, ni el de las exposiciones, ni el de los conciertos. Tú no tienes que satisfacer ni el gusto literario, ni el teatral, ni el pictórico, ni el musical.

Rodar es ir a un encuentro. Nada en lo inesperado que no sea secretamente esperado por ti.

Del choque y del encadenamiento de imágenes y sonidos tiene que nacer una armonía de relaciones.

Forjarse leyes de hierro, aunque no sea más que para obedecerlas o desobedecerlas con dificultad.

¡Cuántas cosas se pueden expresar con la mano, con la cabeza, con los hombros!... ¡Cuántas palabras inútiles y engorrosas desaparecen entonces! ¡Qué economía!

Producción de la emoción lograda mediante una resistencia a la emoción.

No te niegues a los prodigios. Ordena a la luna, al sol. Desata el rayo y el trueno.

Siempre la misma alegría, el mismo asombro ante la nueva significación de una imagen que acabo de cambiar de lugar.

Sacar las cosas de la costumbre, descloroformizarlas.

Construye tu película sobre lo blanco, sobre el silencio y la inmovilidad.

¡Cuantas películas remendadas por la música! Se inunda de música una película. Se impide ver que en esas imágenes no hay nada.

¿De dónde parto? ¿Del objeto a expresar? ¿De la sensación? ¿Parto dos veces?

Ser escrupuloso. Rechazar todo lo que, de lo real, no se vuelve verdadero. (La horrible realidad de lo falso).

Nada de fotografía bonita, nada de imágenes bonitas, sino imágenes y fotografía
necesarias”


LAS ESTRELLAS DE HOLLYWOOD (Retratos y conversaciones)

Ficha técnica

 

Titulo: Las estrellas de Hollywood por Peter Bogdanovich (Retratos y conversaciones)

Autor: Peter Bogdanovich

Editorial: T & B Editores

385 paginas

Edición: 2006 (Primera edición)

Traducción: Mónica Rubio (de la edición de Alfred A. Knopf, N.Y. 2004)

Titulo original: Who the hell's in it.

Análisis

 

Peter Bogdanovich representa como pocos el sueño roto de Hollywood, empezaba en el cine cuando la época dorada de Hollywood (y el sistema de estudios) se iba al garete, pero el entraba por la puerta grande, empezó estudiando interpretación (donde descubriría su posterior interés por la dirección, dirigiendo pequeñas obras teatrales) y escribiendo sobre cine. Se ganó el respeto de muchos directores, es especialmente conocida la aceptación que tuvo por parte del arisco John Ford, y se convirtió, antes de tener ninguna película, en el más prometedor de los directores, “Last picture show” parecía confirmar las expectativas, pero luego su carrera tuvo muchas bajadas y subidas, más bajadas que subidas, y la promesa en promesa se quedó, aunque ha realizado el suficiente numero de películas de cierta calidad como para tener cierto reconocimiento. A pesar de su dilatada carrera, siempre ha ido escribiendo sobre cine, la gran pasión de su vida.

Peter Bogdanovich es más conocido por sus obras sobre directores, pero encontré este libro y me pareció lo suficientemente interesante como para realizar una reseña. En ella habla de sus experiencias con diferentes actores de Hollywood, dando prioridad a sus experiencias personales sobre la biografía pura y dura, de ahí el interés del libro, es un director de cine que ha convivido con las estrellas día a día y que ha trabajado con ellas, lo que da al libro un punto de vista curioso. Con todo, no es un libro muy uniforme, pues con las diferentes estrellas mantiene relaciones muy diferentes.

A algunas no las conoció, y realiza un estudio de opiniones de personas que la conocieron ( Humphrey Bogart), o vio a las estrellas en un lugar publico cuando él no era aun director, resultando un retrato superficial y olvidable ( Lillian Gish,  Marilyn Monroe,  Montgomery Clift), a otros los conoció en su documental sobre John Ford y su relación es básicamente las entrevistas y reuniones/encuentros casuales ( James Cagney,  Henry Fonda, James Stewart, John Wayne), con otros no trabajó pero les unió la amistad, estos casos son muy interesantes ( John Cassavetes,  Gary Grant,  Jack Lemmon,  Jerry Lewis), o mantuvo una buena relación aunque más superficial ( Charlie Chaplin,  Marlene Dietrich, Anthony Perkins, Frank Sinatra,  Marlon Brando,  Dean Martin), o bien se lamenta de la temprana y trágica muerte de jóvenes talentos a los que conoció y que les maravilló ( Sal Mineo,  River Phoenix), y claro, actores con los que trabajó, por lo que dice de ellos es especialmente interesante ( River Phoenix,  Ben Gazzara,  Audrey Hepburn, Boris Karloff,  Sidney Poitier), y su reivindicación de Stelle Adler, actriz que no acabó de triunfar en Hollywood, pero que trajo el método Stanislavsky a EEUU, siendo su única estudiante norteamericana, adelantándose a Lee Strasberg y a su Actor´s Studio, dio clases a actores de la talla de Marlon Brando y posiblemente sin haber sido una gran estrella, haya sido la mayor influencia en el mundo de la interpretación cinematográfica de la historia. Las visiones de Bogdanovich son siempre cercanas y amables, contando intimidades personales, pero haciéndolo con tacto y mucho respecto.

Libro de agradable lectura y consumo fácil, especialmente recomendado para mitómanos hollywoodienses.

Raúl Ruiz


"EL CINE SEGÚN HITCHOCK", François Truffaut

Ficha técnica

Titulo: El cine según Hitchcock

Autor: François Truffaut

Editorial: Alianza Editorial

Colección: El libro de bolsillo. Cine y comunicación

Nº Páginas: 380

Edición: 2002

Traducción: Ramón G. Redondo (con la colaboración de Miguel Rubio, Jos Oliver y Ricardo Artola en el capitulo 16)

Título original: Le cinema selon Hitchcock.

Análisis

 

“El cine según Hitchcock” es seguramente el libro de cine más mitificado de la historia del cine, y eso que si de algo va sobrado el cine es de mitificaciones. Cuando François Truffaut aun no era un cineasta, y escribía junto a muchos otros, con los que luego formarían la “Nouvelle Vague”, en la revista de cine “Cahiers du cinema”, ya realizó una entrevista a Hitchcock junto a Claude Chabrol. De aquella experiencia nació la idea de realizar un libro completo de entrevistas al director británico. Cuando surgió la oportunidad Truffaut ya era un cineasta consolidado y reconocido, que si bien no había dejado de escribir sobre cine, ya no lo hacía de forma periódica; por otro lado Hitchcock seguía en la cresta de la ola, aunque a su reinado le quedaba más bien poco, mantenía su olfato taquillero y creativo a toda vela. Por todo ello se generó una gran expectativa con el libro, expectativa que se cumplió con creces. Hoy en día “El cine según Hitchcock” es uno de los pilares de la literatura cinematográfica y una pequeña biblia para cualquier aficionado.

La estructura del libro es muy sencilla, Truffaut realiza preguntas a Hitchcock sobre sus películas siguiendo un orden estríctamente cronológico, empezando con sus obras mudas y finalizando con las ultimas filmadas. Rara vez se salen de esta estructura, resultando un libro ordenado y fácil de seguir. Truffaut muestra constantemente tener un gran conocimiento de la obra de Hitchcock, ya que sus preguntas no son genéricas, sino que para cada película realiza preguntas concretas, además muestra un gran dominio de la conversación, impidiendo que Hitchcock en ningún momento se salga de los temas o películas comentadas. Hitchcock por otro lado se muestra participativo y cercano, parece disfrutar conversando con alguien que conoce tan bien su obra y no muestra ningún reparo a explicar porque tomo una decisión u otra. Por ello el libro es ameno, de lectura muy agradable y de contenido tremendamente interesante. Es especialmente reseñable, que ha diferencia de muchos libros, aquí los chismorreos y las preguntas personales son escasas, y sólo se plantean cuando existe alguna relación bastante directa con el resultado de la película comentada, por lo que el libro se centra exclusivamente en lo cinematográfico. Como el libro es ameno y el arte cinematográfico es universal, no hace falta haber visto todas las películas de Hitchcock para disfrutar del libro, pero tener un buen conocimiento de su obra ayuda a disfrutar aun más con su lectura y con las explicaciones del maestro, siempre sazonados con el agudo punto de vista de Truffaut, que no se limita a ser un simple entrevistador pasivo.

Excelente libro, perfecto para acercarse al mundo cinematográfico de dos grandes autores, especialmente indicado para aquellos que quieran leer un libro sobre cine y teman empezar con algo demasiado denso, mucho contenido escrito de forma amena y accesible.

Raúl Ruiz


UN ÁRBOL ES UN ÁRBOL

                                                                            

Ficha técnica

Titulo: Un árbol es un árbol Autor: King Vidor Editorial: Paidós Colección: La memoria del cine nº 16 Nº Páginas: 336 Edición: 2003 Traducción: Francisco López Martín (según la publicación en ingles de 1981 editada por Samuel french trade).Título original:A tree is a tree.

Análisis

El libro es la autobiografía de King Vidor, gran pionero del cine que vivió de 1894 hasta 1982, y que realizó numerosas películas en un amplio registro de géneros y que hizo grandes películas desde el cine mudo hasta el cine a color.

El libro esta divido en dos partes: la más importante (que ocupa gran parte del libro) escrita en 1953 y que narra desde su primer acercamiento al cine como espectador hasta su ultimo film rodado en aquella fecha. La segunda parte, mucho más corta, esta escrita en 1980 y narra sus últimas películas comerciales y el sistemático abandono del mundo del cine comercial.

Uno puede esperar fácilmente que la vida de Vidor sea interesante, ya que ha vivido numerosos momentos históricos en la historia del cine y ha realizado algunas de las mejores películas del cine norteamericano, pero lo más sorprendente es su talento como escritor, la agilidad con la pluma y su capacidad como narrador de historias, explicando numerosas anécdotas.

En la primera parte del libro nos cuenta desde su descubrimiento del cine como espectador en la adolescencia, su inicios como proyeccionista y como director de noticiarios en Texas sin dinero ni experiencia, su largo y atropellado viaje de Texas a Hollywood en un viejo y destartalado Ford, con su mujer y futura estrella del cine Florence Vidor, sus escapadas a escondidas al gigantesco set de rodaje de Intolerancia, donde espiaba furtivamente el trabajo de Griffith, sus primeros trabajos en los primitivos y poco profesionales estudios, sus primeros largometrajes y su teoría de “música muda” (jugar con los ritmos dentro del plano y en el montaje externo del film como si se tratará de crear música), su gran éxito mudo “El gran desfile” que le dio fama y prestigio, y que catapultó definitivamente a John Gilbert como héroe  romántico del cine mudo, su experiencia trabajando con Lilian Gish, musa de Griffith y según Vidor la actriz que más ha dado al cine (en este libro hay una anecdota que lo confirma, y conozco otras que no hacen más que aumentar el mito de Gish), el orgullo por haber podido realizar “... Y el mundo marcha” según sus propios deseos (la participación de un productor de la talla de Irvin Thalberg tuvó mucho que ver esa libertad creativa facilitada), su magnifico paso al cine sonoro: “Aleluya”, con un reparto íntegramente formado por afroamericanos, algo impensable en la fecha. Sus experiencias con personajes como W. R. Hearst, Marion Davies, Charlie Chaplin o Samuel Goldwyn. Sus preocupaciones sociales de “El pan nuestro de cada día”, película rodada en exteriores que se adelantó al neorrealismo. Su viaje a Inglaterra donde rodó “La ciudadela” con Robert Donat, actor ingles por el que muestra un gran respeto. El cambió al color con “Paso al noreste” y su posterior interés por la pintura, donde pudo experimentar con el color para mejorar su dominio sobre este. Su experiencia con Selznick en el rodaje de “Duelo al sol”, un rodaje tan atropellado como los personajes del film. Su frustrante y fácilmente olvidable paso por la TV.

En general esta primera parte destaca por su visión positiva del mundo, sin pretenderlo es uno de los mejores libros de autoayuda jamás publicados, ya que su mensaje es radiantemente positivo: por encima del éxito y el fracaso siempre queda el placer de luchar por lo que uno cree. Por eso mientras directores como Hitchcock o Ford valoran  sus películas según su éxito comercial o no (¿como es posible que Hitchcock se sienta avergonzado de “Vertigo”?), Vidor se enorgullece enormemente de haber podido realizar una serie de películas que le gustaban, como “...Y el mundo marcha”, “Aleluya” o “El pan nuestro de cada día” (por esta se hipoteco y lo arriesgo todo), y sin ningún tipo de reparos no duda en felicitarse por las buenas criticas de estas películas, por las cartas de admiradores emocionados tras verlas y por las solicitudes de numerosos cine-clubs pidiendo copias de sus películas, despreciando alegremente, y con cierta inocencia, los éxitos de taquilla y los beneficios económicos.

La segunda parte esta escrita en 1980, en aquella época Vidor llevaba más de veinte años sin realizar películas comerciales. Nos habla de sus ultimas películas: el western “Pradera sin ley” donde trabajó con un imposible Kirk Douglas, la superproducción “Guerra y Paz”, rodada en Italia con un gran reparto. Y la que sería su última película: “Salomón y la reina de Saba”, con la que se había hecho muchas ilusiones, ya que tenía muy buena quimica con Tyrone Power, que le ayudó mucho. Pero Tyrone murió durante el rodaje y hubo que rodar con Yul Brynner, con quien no se entendió y que le amargó la existencia. Después de tomarse un descanso siguió trabajando en guiones que jamás se filmaron por una razón u otra, hasta que se limitó a realizar trabajos experimentales no comerciales, de los que se muestra muy orgulloso, y relanzó su carrera como pintor.

Esta segunda parte es quizás, y con toda razón, más triste, o mejor dicho, más melancólica. En ningún momento es deprimente o pesimista, Vidor es tremendamente fiel a su filosofía de que la vida es andar hacia delante y en vez de lamentarse inútilmente se alegra de haber podido hacer otras cosas. Filosofía que queda patente en el último párrafo del libro:

La Biblia dice: “Los campos ya están blancos para la siega, para segarlos”. O dicho en otras palabras: sea cual sea tu deseo, debes estar listo para saber cuándo ha llegado el tiempo de la siega...Hay que caminar siempre hacia delante... para la siega”.

Así termina el libro donde Vidor nos explica sus experiencias y su filosofía de la vida, unas experiencias que nos narran con gran maestría como fue Hollywood, como cambió a gran velocidad y como eran las personas que conoció durante el viaje de su vida.

En este libro aprendes historia del cine, teorías cinematográficas, pero ante todo te emocionas con la vida de un gran hombre. Una vez más......Larga vida al rey!.

Raúl Ruiz

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