HITSUZEN







Volumen 15 - Capítulo 78

Paralelos
















Otsu estiró los brazos por encima de su cabeza, se inclinó un poco hacia un costado y se quedó parada de puntillas con uno de los pies. Observó sus movimientos frente al espejo, contenta con el resultado. Rodó sobre sí misma y se dejó caer graciosamente en el suelo, para luego erguirse en un corto salto. A Akiba Shizu, la senpai del club de danza, siempre le gustaba introducir innovaciones en las coreografías, mezclar un poco de modernidad con tradición, y aquel paso en particular le estaba ocasionando un poco de dificultad a la hime. Por eso quedó feliz de constatar que acertó perfectamente en la secuencia.

Algo cansada, decidió que era hora de concluir la práctica. Se miró en el espejo. El pelo recogido en una coleta, la camiseta blanca de algodón, shorts y descalza. Le gustaba verse así, vestida como una chica común. Se recordaba a sí misma que existía otra Otsu aparte de la heredera de las Myrai. A pesar de que últimamente, especialmente cuando estaba en compañía de Touya-kun, se sentía cada vez más humana y verdadera. Menos la intocable hime, más una persona repleta de sentimientos.

Se calzó las sandalias y salió del salón de danza, ya que había decidido tomar un baño en el dormitorio en lugar de en las duchas adjuntas. Quería demorarse debajo del agua caliente con la privacidad que no iba a tener allí. Tal vez en otra época reinaría la preocupación por su apariencia, pero unos minutos más en el agua calentita le parecían mucho más importantes ahora.

Estaba casi fuera del club de danza cuando se encontró con el rostro sonriente de Rika mirándola.

—¡Otsu-chan! ¡Tengo un recado para ti! ¡Fui designada para informarte que tu novio te espera para un picnic en el claro cerca de la Torre de Astronomía! —exclamó sonriendo deleitada al tiempo que casi saltaba de excitación sobre su amiga.

—¿Otsu?

Las dos se voltearon, algo sorprendidas de ver a la tía de Otsu detrás de ésta. Hasta ese momento el corredor les parecía completamente desierto y justamente por eso la joven Minamoto se refirió tan abiertamente al noviazgo secreto de su amiga.

Konnichiwa, Myrai-sensei —respondió Rika con su habitual talante alegre. Conocía lo suficiente la relación de las dos Myrai para saber que la profesora de Oráculos no iba a enojarse con Otsu por culpa de su secreto.

Konnichiwa, Rika-chan. Tengo que hablar con mi sobrina. ¿Podrías disculparnos?

La hime le dirigió una mirada discreta a su amiga, como una especie de señal de que sabía que todo iba a estar bien.

—De acuerdo, sensei —respondió Rika—. Bai, bai, Otsu-chan, nos vemos después.

Mientras la joven Minamoto desaparecía por el corredor, Tomoe se dirigió a su sobrina y dijo:

—Acompáñame, chibi.

La profesora de Oráculos se dirigió hasta el aula donde impartía las clases. No se atrevió a mirar a su sobrina en todo el trayecto, pues trataba de encontrar las palabras correctas para hablar con la hime. Si lo que había escuchado era verdad, la situación podía traer complicaciones indeseables... y Tomoe se sentía responsable del bienestar y la reputación de Otsu.

—Siéntate, Otsu —dijo seria, señalando el pequeño sofá que había en una esquina del aula, en donde acostumbraba a sentarse a leer durante los intervalos de las clases.

Tomoe miró a ambos lados del corredor para asegurarse de que estaban completamente solas y después cerró la puerta tras sí. Acercó la silla de su escritorio hasta el sofá y suspiró antes de hablar. La hime continuó callada, esperando a que Tomoe diera el primer paso. Aparentemente su tía parecía estar más nerviosa que ella misma con la conversación.

—¿Escuché bien lo que tú y Rika decían, chibi? ¿Realmente estás saliendo con un chico? —preguntó, recelosa con la respuesta que iba a recibir.

Otsu asintió discretamente con la cabeza. No había razón para negarlo, era mejor que Tomoe lo supiera de una vez.

—Sí, es verdad, tía. Tengo novio.

La profesora agachó la cabeza y cerró los ojos mientras se llevaba una mano a la frente. Temió que la respuesta fuese afirmativa. Definitivamente aquella no era una respuesta que le gustaría haber recibido. Decidió indagar un poco más antes de compartir con la hime sus preocupaciones.

—¿Quién es él? —preguntó, mirando a su sobrina fijamente.

—Yamamoto Touya —respondió la joven con serenidad.

Tomoe sintió cierto alivio al oír el nombre. Yamamoto era un buen muchacho, estudioso, gentil y tenía buena reputación entre los alumnos y profesores —a no ser sus cuchicheos ocasionales en medio de clase—. Aún así, por ser Otsu la heredera de las Myrai, la situación seguía siendo compleja y todo lo que la vidente más deseaba era proteger a su niña. Respiró hondo antes de volver a mirar a su sobrina y decirle todo lo que creía ser necesario.

—Otsu... sabes lo delicadas que son las circunstancias, ¿no? No necesito recordarte que eres la heredera de las Myrai, que tienes una reputación que mantener y deberes que cumplir...

—¡Ya lo sé, tía! —la interrumpió Otsu de forma casi enérgica. Dándose cuenta de que tal vez se había exaltado demasiado, se mordió los labios antes de seguir hablando en tono más controlado, aunque le molestaba esa continua exigencia de ella—. No he olvidado quién soy... y él comprende eso también. Nosotros nunca traspasamos ningún límite que puedas considerar preocupante. Además, el estar con Touya-kun me hace sentir bien, me hace feliz.

Tomoe notó un brillo en la mirada de la hime mientras lo decía. Fue consciente en ese momento de que su sobrina era feliz. Se acordó de años atrás, cuando le confesó a Setsuna que amaba a Shigure y lo mucho que su hermana menospreció sus sentimientos, afirmando que Minamoto era indigno del amor de una Myrai. Sería hipocresía suya hacerle algo parecido a Otsu. Sencillamente no podía actuar igual que su hermana.

Suspiró una vez más, resignada. Dejaría a su chibi continuar inmersa en aquella felicidad mundana.

—No voy a interferir en la relación de ustedes dos, chibi. Sólo si tú y Yamamoto no me dan razón para hacerlo —dijo por fin.

La hime tan sólo sonrió en respuesta, de manera que terminó por tranquilizar a su tía. La expresión de ésta se volvió más afable. Rogaba para que Otsu tuviera más suerte que ella misma o que, por lo menos, lo que su sobrina sentía fuese tan sólo un amor de adolescente, algo no tan serio como el amor que Tomoe todavía sentía, aun después de todos estos años, por Minamoto Shigure.


Glosario
Hime - princesa
Konnichiwa - buenas tardes
Bai, bai - chau, chau Chibi - pequeña