HITSUZEN







Volumen 15 - Capítulo 77

Tiempo
















El tiempo es algo indefinible. Los hombres intentan comprenderlo, capturarlo en palabras, pero esa tarea es tan inútil como la eterna tarea de Sísifo*. El tiempo es intangible, indefinible. Segundos, minutos, horas, días, semanas... El hombre intentó atrapar el tiempo cortándolo en pedazos, pero ni siquiera así pudo retenerlo, como máximo pudo convertirlo en una matemática vacía, sin vida.

No se puede detener el tiempo. Inexorable, camina lado a lado con el destino, convirtiendo en pasado el presente y en presente el futuro. Cura heridas que pensamos que jamás se van a cerrar; abre otras todavía más dolorosas pero que también con su ayuda irán a cicatrizar.

El tiempo es algo que sólo podemos observar.

Setsuna terminó de leer y firmar los papeles que el subdirector Taira-sensei le trajo más temprano. Casi de forma inconsciente relajó el cuello y posó la pluma sobre el tintero cerrado. Sus ojos vagaron por la sala durante unos segundos, completamente despojada de objetos superficiales que pudieran dificultar su concentración. Los que entraban allí por primera vez solían sorprenderse por la falta de lujo en el despacho de la que era considerada la persona más prominente de toda la política mágica japonesa.

Las agujas del reloj señalaban más de la medianoche. El tiempo definitivamente no la perdonaba... Nunca parecía ser suficiente para poder cumplir con todas las obligaciones. La mujer se levantó, rodeó el escritorio y se paró junto a las amplias ventanas desde las cuales podía ver gran parte de los terrenos de la escuela. El viento silbaba a través de las rendijas, taladrando las manos de ella como si fueran heladas agujas, apoyadas en el vidrio.

No tardaría mucho para que la tormenta que soplaba llegase a la isla.

Una tormenta rugió también sobre el mundo cuando las puertas de la casa Myrai en Suzuko se cerraron tras ella. El sonido de la lluvia retumbaba contra las tejas, el suave aroma a menta llenando sus sentidos mientras dejaba que Soujiro la acariciase con una delicadeza que —eso pensaba ella— no merecía.

En un mes Otsu iba a tener su Otemise. ¿Cuántos años pasaron desde que la propia Setsuna pasó por la prueba, descubriendo por primera vez que era una vidente completa.

¿Cuáles iban a ser los sacrificios que estaban por venir?

Setsuna se apartó de la ventana y volvió a las sombras del despacho. Un presentimiento extraño le pesaba en el pecho. La vela que ardía sobre su mesa se apagó sin que ella se diera cuenta, absorta como estaba en desviar sus pensamientos de esos recuerdos.

Madre. Mujer. Vidente. ¿Cuántos papeles habían sido los suyos? ¿En cuántos ella actuó efectivamente? Ella, que renunció a sus sentimientos en pro de lo que esperaban que ella fuese. Ella, para quien amar fue su más siniestro pecado...

Dándole la espalda a la tormenta que arreciaba, abandonó el despacho. Ni siquiera estando sola la máscara abandonaba su rostro... Porque ella era la heredera, Setsuna-no-kami.

Y así iba a ser hasta el día de su muerte.


Glosario
*En la mitología griega, Sísifo fue castigado por los dioses por aprisionar a Tánatos, la Muerte, quedando así sin morir nadie en el mundo por largo tiempo. Su castigo eterno fue empujar montaña arriba una enorme piedra, que siempre se le escapaba de las manos al llegar cerca de la cima. (Fuente: Wikipedia).