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| VIGO |
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Carmen,
mujer del siglo XXI CRÍTICA
MUSICAL
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EL DESTINO, la
fatalidad, el amor, antes de alzarse el telón, la obertura cae
implacable sobre el público con estas premisas que se convierten en
verdades como pilares de piedra. Comienza a modo de tragedia griega
la visión de un mundo mucho más moderno que el actual.
pertenece más al siglo XXI, quizá porque su libertad y su
capacidad de amar, muy por encima de un hombre como José, es el
sueño de cualquier mujer independiente de hoy.
Pero a
Carmen , como a otras muchas mujeres contemporáneas,
el derecho a ser libre le conduce directamente a los brazos de la
muerte. La ópera de Bizet se resume en una intensa historia donde el
amor baila con el destino y con la muerte, pero también es tiempo de
felicidad, de pasiones.
La representación de
Carmen en el Centro Cultural Caixanova el pasado
domingo tuvo momentos de extraordinaria lucidez, y otros que
oscurecieron la labor de los primeros personajes. El desequilibrio,
por ejemplo, del coro masculino respecto al conjunto femenino y a
los solistas, fue extraordinariamente llamativo: en la habanera casi
hundieron a Carmen en un mar de desafinaciones, con lo
cual la cantante perdió totalmente la referencia.
Aún así,
Larissa Demidova salió del desencuentro con notoriedad y
profesionalidad, ganado poco a poco firmeza, seguridad y dominando
un rol difícil. La cantante, de voz oscura, personal, expresiva supo
escapar de los estereotipos de una Carmen
lamentablemente interpretada como una prostituta, Demidova se nos
presentó enamorada, seductora, apasionada y decepcionada ante la
debilidad de José.
El gran personaje de la noche fue
precisamente Don José. Guillermo Orozco acertó plenamente en la
concepción, de hermosa y potente voz, realizó un registro actoral
impecable: cobarde, fluctuante, apasionado, débil, manipulable,
desconcertante. Da muerte a Carmen convencido de que el destino así
le obliga, y lo más terrible es que Carmen se enfrenta a este
destino conociéndolo de antemano.
El papel de Micaela es la
cara opuesta de la gitanilla, el amor puro, virginal, el sueño de
Don José, pero se cruza en su vida la pasión fatal. Interpretado por
Mihaela Dinu, muy pura en su emisión, elegante, conmovedora, tierna,
fue otra de las grandes luces que brillaron en esta noche andaluza.
Excelente Escamillo, y comprimarios como El Dancaire.
La
orquesta, escasa e irregular, acompañó a un espectáculo que se movía
en unos decorados, evidentemente, muy típicamente
españoles.
| ROBERTO RELOVA | |
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