Desde su nacimiento el 7 de mayo de 1970, el destino artístico
de Markus Giovanniello ya estaba marcado: un círculo familiar
impregnado por el arte... su principal influencia, su padre, músico
y excelente dibujante ("de allí viene esta locura",
en palabras de Markus); una madre escritora y poeta; una abuela
cantante lírica, y una legión de tíos amantes
de la música que van desde el jazz hasta lo más
clásico.
A los 12 años adquiere las primeras nociones de técnicas
de la pintura, y lo más importante que el autor recuerda
y que marca un momento especial en su vida: su abuelo paterno,
Don Francisco Giovanniello, le regala los primeros óleos.
En busca de más conocimientos, experimenta cursar en Bellas
Artes para luego seguir su camino por Talleres de Maestros que
le van dando un perfil cada vez más definido.
Desde su Rosario (Santa Fe, Argentina), continúa con su
proceso creativo demostrando que amplios currículums no
hacen al artista. Sino que un artista cree, y al creer crea. Y
ésta es la función del artista. El resto es sólo
vanidad de vanidades.
"Cada día continúo aprendiendo, creando y creyendo.
Eso es lo que importa", dice Markus.