"Yo haré todo lo que sea necesario para acabar con los males de este mundo"
Adolf Hitler
El Pacificador
by
Francisco Tabakman
-"El asesinato del Presidente solo ha empeorado la situación en…"- Josh apagó resignado el televisor al leer aquel encabezado en las noticias.
-Era de esperarse, la guerra lleva demasiado tiempo, y las tropas habían ingresado por el Norte y el Sur- agregó Laura secamente.
-No tenían escapatoria… ¿Crees que sea el fin?- acotó nuevamente Josh acomodándose el casco.
-El fin… sí, tal vez ya era hora…- su voz calló repentinamente.
-¿Laura?-
El cráneo cercenado del soldado yacía desparramado junto a los sesos despulpados de su capitán.
Las ráfagas de los disparos ensuciaban la arena con la sangre culpable de asesinatos. Los aviones soltaban sus bengalas esperando que los mini-misiles chocaran contra ellas. Los soldados atrincherados rezaban por el perdón de su Señor. La enfermería era una orgía de gritos, sangre y desesperación.
Josh apretaba firmemente la mano de Laura. Aquel femenino rostro, desfigurado por la bala que le atravesó el tabique yacía esbelto en una expresión inmutable de insatisfacción.
… … .. ..
-¡HERMANO! ¡HAS REGRESADO!- dijo el niño alegremente.
Josh miró a su hermanito, sonrió sin alegría, al subir al pórtico de su casa arrancó de la pared la bandera de su patria, la arrojó al suelo para luego adornar con un escupitajo una de las franjas.
-¿Hermanito?- murmuró atónito el pequeño de seis años.
Sus padres lo abrazaron y le dieron besos en ambas mejillas, las lagrimas de felicidad recorrían los rostros de todos a excepción de...
-María… ven y saluda a tú hermano- agregó suavemente su madre.
-Hola Josh- dijo fríamente alejándose de la habitación.
Sus padres la reprocharon…
-No es necesario eso- acotó Josh -Merezco mucho menos-
La expresión triste y pecaminosa no se desvanecía de sus ojos claros…
-Tienes razón…- respondió ella desilusionada, tomó algo de aire y:
-¿¡A CUANTOS HAS MATADO!?- gritó agresivamente.
-¡A 134!- confesó fríamente.
El silencio invadió la habitación. Aquellos recuerdos…
-Lo siento Laura- dijo él soltando la mano de su amada.
Apretando los dientes juró ahogadamente, sujetó firmemente su arma saliendo de la enfermería, buscó el blanco más cercano, jaló el gatillo y…
Josh secó sus lágrimas, acomodó su rubio cabello.
-No se preocupen, no fui el más despiadado si eso es lo que piensan- dijo alejándose de la casa.
No era falso que sus vecinos no lo miraran despectivamente o con miedo.
-Debe ser difícil vivir al lado de un asesino- pensó Josh. Al sentir un pequeño bulto que chocó contra sus piernas, bajó la mirada…
El niñito solo sonrió al ver ese señor grande y triste, le ofreció un dulce; nada mejor para curar las penas, pero antes de poder regalárselo, su madre le tomó de la mano y lo alejó de ese hombre enorme diciéndole:
-Vamos, sabes que no quiero que te acerques a la gente mala-
Josh contemplaba la expresión de confusión del niño que se alejaba sin comprender por qué no pudo ayudarlo.
El viejo bar, aún todos sus amigos seguían acudiendo a el; Josh los saludó jovialmente desde afuera, solo le respondieron desviando la mirada. Ojala nunca se hubiera enlistado…
El fuego cruzado dañaba a todo aquel se atreviera a dar un paso adelante, pero Josh no soltaba el gatillo de su arma, si bien era delgado para ser un artillero, podía con el peso y repercusión del arma.
-Increíble que todo eso haya sido en nombre de la paz- pensó él.
Al llegar a la esquina de la calle, un trueno sacudió el aire mientras un temblor obligaba a Josh a permanecer en el suelo.
-Ese sonido, tan familiar…-pensó tratando de recuperar el equilibrio.
Entonces fue cuando Josh comprendió… la enorme llamarada que se extendía a través de todo el lugar, no se detenía por nada en el mundo, más de una persona se vio consumada entre ellas. Los enfermeros llegaron al lugar del incidente, tratando de evacuar a todos los heridos. Los policías alejaban a todo aquel que pudiera interferir... evitando percatarse de lo verdaderamente importante.
-¿María?- murmuró Josh al ver a su hermana alejándose silenciosamente de la escena.
-"Si bien puede la guerra haber terminado, no se descarta la posibilidad que los movimientos anti-gubernamentales no estén aún presentes en los rincones mas alejados del bajo mundo… … …el estudio me ha informado que tenemos a un agente trasmitiendo desde la escena del atentado, Jhon estamos contigo…"- decía la hermosa periodista con sus ojos muertos que escapaban a través del televisor.
-Por Dios… solo espero que Maria este en su reunión- dijo el padre de Josh al ver a su esposa rezando frente al televisor.
-"Bien Natalie, esto sin duda alguna es una verdadera catástrofe, por los indicios y según el experto en bombas del departamento policial, todo parece demostrar que fue un atentado terrorista, el equipo medico ha descartado la posibilidad de bio-terrorismo, pero ha indicado que el estado de alerta ha incrementado a nivel tres…"- decía el reportero tratando de ignorar el caos que se encontraba detrás suyo.
-"Y justo cuando la situación en el extranjero cambio para mejorar ahora debemos enfrentar un nuevo enemigo…"-
-Solo esperemos que el grupo de María no este vinculado- dijo la madre de Josh secándose las lágrimas.
-Mi amor, María nunca haría algo como eso… no está en su naturaleza; criamos una hija hermosa y buena- dijo calmándola.
Ella suspiró tranquilamente y…
El televisor fue apagado, las luces se estremecieron, y el suelo comenzó a sacudirse… las horas pasaron, y, el caos también.
-Lamento tú perdida Josh, pero requerimos nuevamente tus servicios-
-¿Tienen idea de quien pudo programar hasta cinco atentados en un día?- preguntó Josh al Ministro de Defensa.
-Sí, se hacen llamar los Hijos de Adolf…- respondió
-Suena un poco extremista ¿No te parece?- comentó su secretaria mientras dejaba el café y abandonaba la habitación.
-Gracias Doris… Tú misión consistirá en infiltrar su base y exterminar a la cabeza- agregó el Ministro saboreando un poco su café.
-Jonás… ¿Crees que el pecado pueda perdonarse?-
-No lo sé, Josh la verdadera pregunta es ¿Puedes perdonarte a ti mismo?- agregó mientras añadía un poco más de azúcar a su taza.
-Desde que Laura murió, no veo mucha diferencia entre hombres y animales, siento como si cada día mi esencia se desvaneciera- comentó Josh cabizbajo.
El agua del alcantarillado irradiaba un fuerte olor a muerte y putrefacción, las paredes carcomidas por la humedad se desmoronaban y su color gris fue reemplazado por un marrón rancio.
-"Tal vez no haya diferencia alguna Josh"- son las palabras que retumban en el pensamiento melancólico del soldado fuertemente armado que recorre las cloacas de la ciudad.
-No lo creo- era la única frase que le daba ánimos para continuar con su misión.
Un grupo de milicia civilista, contra un soldado entrenado, al cual le proveyeron de una armadura blindada de cuerpo completo, cuyos ojos eran invisibles para el enemigo y su metralla de calibre injustificado con suficiente munición, podría contra ellos.
-¡AhÍ VIeNe!- gritó uno de los guerrilla desatando una ráfaga de disparos contra Josh.
Las balas de sus armas rebotaban como porotos en la cazuela contra el armazón del militar, entre ellas una fue a parar en la sien de uno de los revolucionarios.
Luego de cinco segundos… silencio.
Josh jaló del gatillo aniquilando con la quijada del primer soldado que encontró, mientras todos se alejaban corriendo, las balas les ganaban en las carreras destrozando el tabique y cartílagos de la nariz de uno, otro contempló como sus órganos escapaban de su cuerpo en una catarata de sangre calida. El resto logró refugiarse en una habitación, eran muchos, aunque sin siquiera abrir la puerta, Josh liberó más balas que penetraron la madera gastada… sólo gritos, suplicas y oraciones.
Josh continuó su camino a través de un pasillo; trataban de escapar… él sonrió bajó la mascara de metal, mientras las balas le acompañaban su diversión contra los jóvenes aniquilados; pero la última voz de misericordia lo detuvo:
-Por favor… ya basta hermano… ya fue suficiente… solo queríamos que el gobierno… pagase por lo que le hizo a todos ustedes…- lloraba la niña de rodillas.
-¡MARÍA!- gritó Josh.
Ella trató de ahogar su llanto…
-¿HacERlos pAgAR? ¿CoN lA MuERte dE INoceNTes? ¿Y QuE dE nuEStRA faMIliA? ¡QUE CLASE DE PRECIO ES ESE!- gritó Josh enfurecido.
-Solo… buscábamos… la… paz…- sollozó ella.
-Toma la salida a la izquierda, te veré en cuanto termine- agregó lánguidamente él.
Mientras María se alejaba… un hombre desde las sombras, comenzó con su suplica:
-Tienes razón… lo siento… desde el fondo de mi alma… yo solo buscaba… paz… un mundo… sin guerras… sin sufrimiento… quería que… todos los hombres volvamos a ser hermanos… que los dolores… de este mundo se acabasen… la perfección… la belleza… de mi visión… me cegó… yo… nunca… lo vi de esa manera… solo… déjame vivir… te lo imploro… no seas como…- una bala se le ensartó en el brazo.
-¿PeRO AcaSO Yo TaMBién nO SOy Un sER hUManO?- gritó el hombre mientras las balas desfiguraron su cuerpo en un cadáver irreconocible.
-Yo no mató inocentes…- dijo Josh al despojo que alguna vez fue humano.
El sol en sus ojos nuevamente… se quitó el casco y su hermana lo abrazó.
-Hola Jonás- dijo él al contemplar al Ministro que se acercaba.
-Mátala… su muerte será el chivo expiatorio perfecto- fue el saludo de su Jefe.
María abrazó fuertemente a su hermano, en cuanto sintió un revolver sobre su frente, con toda su fuerza ella sujetó su cuerpo… las lagrimas recorrían los rostros de ambos… un estruendo acabó con todo…
La fuerza de la niña se perdió en menos de un segundo y su encéfalo estrujado yacía sobre la armadura de Josh…
-¿PoR QUé lO hiCIste JoNás?- refutó al contemplar el revolver de su superior, que sonreía sin alegría.
El arma de Josh y la de Jonás cambiaron de objetivo, y luego al final… solo se escuchó un disparo.
“La única razón por la que morimos, es por que lo aceptamos”
Francisco Tabakman
La Razón de mí Razón
by
Francisco Tabakman
-Camino y camino, pero nunca encuentro nada- dijo Alicia
-Eso es normal, por lo general nunca sabes donde estás, por más que conozcas tu ubicación en el mundo- le dijo Jounty
-Pero, en ese caso ¿Cómo sé que descanso en paz?- preguntó confundida.
-Simple… no lo sabes- respondió la serpiente con sombrero.
-Entonces; ¿Dónde estoy? Y… ¿Qué pasó con los otros?- siguió la dulce niña
-Estás
donde quieres y crees que tienes que estar; y con los otros… te
refieres a aquellos que llegaron antes y después de tu alma. ¿Verdad?-
dijo Jounty mientras con su boca se acomodaba el moño.
-Así es… como es que si sabes a lo que me refiero; me preguntas de nuevo, no lo entiendo. Para ser un Baujoun[1], eres algo tonto- acotó molesta con sus ojos de quince años.
Al escuchar eso, Jounty se hecho a reír después de muchos años… eso parecía haberle hecho bien.
-Y tú para ser niña, preguntas demasiado- le dijo sonriente
-¡Odio que se burlen de mí!- exclamó la pequeña
-Y yo aborrezco el odio… y aún así, me repugna mi destino-
-¿Por qué?-
-Porque
soy el guía, siempre tengo que saberlo todo, ayudar a todos… no hay
nada, ni nadie que se interese por mí, cuando tengo mis dudas y no sé
que hacer- Jounty hizo una pausa, y, tomó algo de aire para decir esto
–Nadie me acompaña… nadie me ama, todos los que me rodean buscan su
conveniencia-
-Pero… ¿Por qué?- preguntó Alicia
-¡Otra vez!, no te cansas de preguntar, ¿Tanto quieres saber?-
-Sí, quiero saber…-
-Ni tú te lo crees; no te interesa realmente-
-¡Claro que sí! Yo siempre me intereso por mis amigos- dijo mientras lo rodeaba con sus brazos.
-No soy tu amigo, soy tu conveniencia… eso es todo, una vez que consigas lo que quieres, te irás igual que todos-
-¡No es cierto! Odio que hables así- le dijo sollozante
-Igual que a tu padre… ¿verdad?- dijo fríamente la criatura
-Eso… eso… ¡ESO FUE DIFERENTE!- acotó en lágrimas mientras lo soltaba
-No importa, odio es odio- señaló Jounty
La serpiente serpenteó rodeando a la niña, y dijo:
-¿Recuerdas lo que pasó aquel día?-
-Sí, así es… trato de olvidarlo; pero por más que lo intento no puedo hacerlo- respondió Alicia con la mirada al suelo.
-¿Quieres hacerlo? Yo te puedo decir cómo…- tanteó Jounty, muy sutilmente.
Ella
acomodó su cabello, rozando vagamente la profunda y enorme herida que
atravesaba un cuarto de su cráneo. En cambio, Él; seguía con su
estridente e incómodo movimiento. Durante un buen tiempo, Alicia se
mantuvo pensante… acariciando sus bucles, color trigo, volvió a
verificar el corte… si; seguía ahí. Tal y como el pedazo de metal, que
atravesaba su estómago. Tocó el tubo suavemente sintiendo el frió
material que lo componía; buscó bajo su camiseta cubierta de sangre,
tocó sus senos turgentes, suave y dolorosamente se hurgó esa parte tan
íntima, indagando en el lado izquierdo, sí lo peor ya había pasado, sí
ya había desaparecido.
Jounty
se percató de su angustia, la ausencia de latidos aún prevalecía en
Alicia, llena de lágrimas, lo contempló a los ojos. Él la detuvo, y
suavemente dijo:
-¿Lo
ves ahora?, Sí, ocurrió… y sólo aceptándolo, tal y como lo hiciste
pudiste venir aquí. Ya verás…lo podrás superar. ¿Estás segura que
quieres hacer esto?-
-Sí, lo estoy; es hora que madure y acepte las consecuencias de mis actos- respondió
-Entonces, cierra los ojos, y te mostraré el lugar-
Alicia
hizo caso de las órdenes de su maestro. Durante unos segundos se
apoderó de ella una sensación de calor, esa pertenencia y aquel amor
que nunca antes, ni jamás, percibió o percibirá. En ese momento, sólo
pudo pensar en una cosa: Papá y Mamá. Lo siguiente que escuchó fue: “…
ábrelos”.
-Esto… es mi cuarto, y ahí estoy yo; durmiendo- dijo confundida
-Así es, y ¿sabes que día es hoy?-
-Es lunes, uno común y corriente- acotó -Uno asqueroso y aburrido- agregó con sarcasmo.
Esto hizo reír a Jounty de nuevo.
-No es solo eso… es tu cumpleaños. ¡FELICIDADES!- dijo con una sonrisa
-Gracias Jounty. ¿Y que viene ahora?- preguntó
-Espera y verás-
El reloj-despertador marcaba las seis y cincuenta y nueve, pasado un minuto el reloj anunció:
“Buenos
días Asunción, espero que todos comiencen la mañana con mi mismo humor,
son las siete en punto y enseguida volvemos con las noti…” La voz
mecánica de la radio fue detenida por una hermosa mano. A los quince
segundos entró ansiosa una señora de edad y sacudió a Alicia.
-Mamá…- sollozó ella, desde donde se miraba
Lentamente
se movió el colchón, revelando su cuerpo en vida, que lo primero que
recibió fue un fuerte abrazo acompañado por un: “¡Felicidades! Hoy es
tu gran día”
-Gracias, mami- dijo el recuerdo
-De nada…- dijo Alicia al unísono junto a su madre.
-Buenos días, quinceañera- dijo una dulce voz
-Hola, papá-
-¿Salimos a dar una vuelta antes del almuerzo?- preguntó
-Sí, porqué no… de todas formas; no crecí contigo-
Ese comentario hirió a su padre… no podía evitarlo, el trabajo realmente lo había alejado.
Dejaron a Alicia sola durante unos minutos. Jounty junto a la otra, contemplaban el vago memento.
-Recuerdo esto…-dijo
Jounty tan solo se mantuvo en silencio.
-Me duché, luego me puse, la camisa que me regaló mi abuela, y la falda esmeralda que papá me regaló… increíble. ¿No te parece?-
-¿Qué cosa?- preguntó Jounty mientras el recuerdo se ponía el corpiño.
-Que
durante todos los años que se ausentó, siempre se preocupó por mí,
nunca hizo que me faltara algo, pero aun así lo odié- Hizo una pausa
–Sí que era necia-
Minutos
más tarde, ya dentro del auto, su padre se encontraba al volante, ella
se rehusó a usar el cinturón de seguridad. Jounty y Alicia se sentaron
en los asientos de atrás.
-¿Qué estás haciendo?- preguntó a Jounty
-Te hago aceptarlo- respondió este
-Por favor, no me obligues-suplicó ella.
-Lo siento- dijo Jounty y desapareció, dejándola sola con su destino.
Ella trató de bajar del auto, pero no pudo hacerlo.
-¿Qué hay de nuevo?- preguntó él
-¿Realmente te interesa? ¡De repente, eres tan buen padre!-
-¡No lo maltrates!- dijo al recuerdo
-Vamos Alis, no seas así. He venido a verte solamente a ti-
-Sí, claro. Como si justificaras tres años de ausencia-
-Por favor. ¡No lo hagas!- le imploró
-Anda, tiene que haber algo que me puedas contar…- dijo adolorido
-Hay que reconocer…al menos, te esfuerzas- agregó sarcásticamente el recuerdo
-¡Te lo suplico! ¡NO! ¡Ya no más!- le gritó llorando
-Me imagino que ya tienes novio- dijo él entre lágrimas
-¡Y a ti que te importa!- le gritó
-¡Para, por favor! ¡Para ya!- imploraba Alicia sollozante, tratando que el recuerdo se detenga.
-Te llevaré a casa- lloro él
-Toma la autopista, es más rápido- dijo fríamente el recuerdo.
Alicia
era ya solamente un pozo de lágrimas, implorando disculpas a su padre.
El camino parecía ir sin problemas. Los recuerdos seguían como si nada,
continuaron el camino tras un trailer que transportaba rollos; pero un
temblor sacudió al vehículo. Alicia seguía llorando. Una de las llantas
reventó.
El
padre clavó los frenos, y a consecuencia de la velocidad, chocaron
contra el automotor, unos rollos atravesaron el parabrisas, acabando
con la vida del recuerdo. El vehículo delantero tumbó y arrasó con
otros quince automóviles.
Una
tenue lluvia empezó a caer, y Alicia ya no se encontraba sobre el
pavimento, ahora se paseaba sobre un hermoso césped. Dos personas
contemplaban un pedazo de mármol, uno estaba gravemente herido, sentado
sobre una silla de ruedas, llevaba yesos en las piernas, torso, brazos,
cabeza, y un parche en el ojo derecho. La otra estaba completamente
bien, físicamente. Alicia se fijó bien, y en la piedra estaba escrito:
Alicia González
“Nacida un lunes”
Se acercó a ellos; y les dijo:
-Lo siento mamá… Lo siento papá- y se echó a llorar
-A diferencia tuya, tu padre luchó constantemente, aferrándose a la vida. Durante seis largos meses- le dijo una voz conocida
-Jounty…- sollozó ella
-Aceptaste
fácilmente la muerte sin pensar en los demás, y en ti misma. El odio a
tu padre te cegó, evitando que vieras lo que realmente importa…-
-Que a pesar de todo; soy amada- concluyó con Jounty.
Tras ella surgió un halo luz, que se convirtió en una puerta.
-Ahí esta… ¿Lista para ir al lugar donde pasarás el resto de la eternidad?-
-Si, pero no lo haré-
-¿Por qué? Eres libre de irte-
-Lo sé, pero prometí no dejarte solo. Eres mí amigo. ¿Recuerdas?-
-A pesar de todo lo que te hice y dije… tú me quieres- sollozó la criatura
-Así es, si me voy, será contigo. ¿Es eso posible, verdad?... ¿Verdad?- preguntó
-Sí, pero sólo si realmente así lo deseas- respondió Jounty
-Mi deseo es estar contigo-
-Entonces que así sea-
Y se encaminaron al halo de luz, enfrentando su destino, juntos.
A
veces una historia nos conmueve, nos lleva al borde de la compasión;
nos hace sentir tristes durante el período que sabemos los hechos.
Otras veces, nos hacen reír o comunicarnos con el entorno que nos
rodea. Yo, en cambio, les traigo una historia completamente diferente…
la historia de la razón, de mi razón.
[1] Baujoun:
Criatura mitológica vudú, representada por una Serpiente Cascabel que
viste un sombrero de smoking y lleva un moño del mismo tipo; este ser,
es el guía espiritual de los muertos que los acompañaba en el resto de
su viaje.