Where is God?

It is in my mind... and in your mind.

 

El Merodeador II:

El Secreto Tras La Mascara

by

Francisco Tabakman



Capitulo I

El Proceso


La sombra de la luna se impuso entre los arboles de Malaran, detras de ella se encontraba la estrella de Dorus escondiendose como una niña temerosa detras de su padre. Korhel salto de rama en rama hasta llegar a la cumbre y vislumbrar la tierra de Romeck desde su nuevo país. El cielo saludó al pueblo de los Nagarajas, sus heridas habían sanado... el Rigma es cosa del pasado

El paisaje azulado brillaba de paz, la vida del bosque tras siglos de guerra recuperó la vida animal y la vegetación paso a ser estable, el suelo perdió la base de sal que ganó durante la caida de polvora en las batallas, aunque el olor a sangre y carne despellejada perduraba todavía.

Fue hace cinco años que Korhel abandono el campo de batalla y las heridas de su cuerpo cicatrizaron, pero aún su mente joven no se encontraba del todo estable.

Melika salió de la carpa, con sus rápidos ojos blancos buscó un amigo con quien charlar, su piel azul brillaba con la luz de la luna como así sus blancos cabellos resplandecían sobre el bosque.

Korhel levantó la mirada por encima de su hombro.

-Me parecio sentir a las ramas estremecidas- dijo al ver como agilmente Melika llegaba hasta su posición.

-Korhy, ¿Que haces aqui arriba tan solito?- preguntó ella mientras se sentaba a su lado y observaba la noche pasar.

-Solamente medito... ¿No deberías estar en tu casa?- preguntó él

-El toque de queda de Joshket se aplica a ti tambien...- pronuncio ella con prisa encontrando un dedo sobre sus labios que la callaron de golpe. La mirada de Korhel se comportó como la de un acechante en busca de una victima. Melika volteó la mirada lentamente, no sabía cual era el problema pues nunca estubo en la guerra.

-Esa luz, la he visto antes- respondió Korhel.

-Yo no veo nada- dijo preocupada.

-¡CUBRETE!- ordeno desesperado mientras su inmenso cuerpo se erguía delante de ella.

Debajo del brazo de su escudo observo una luz erguirse desde unos arboles a lo lejos, el golpe los impulso a ambos unos cuantos metros sobre el aire aterrizando sobre las espaldas de Korhel. Quien dificilmente se puso de pie sin poder controlar los movimientos de su cuerpo, sus extremidades de volvían de un lado para otro... las convulsiones eran fuertes y violentas... torpes como los giros que realizaban sus musculos.

-Ale...jate- masculló Korhel dolorosamente.

Melika trató de acercarse a ayudar, pero de golpe un charco de sangre estaba delante de sus pies, una sangre que escupio su querido amigo. El rugido violento llamo la atención de los guardias quienes con un movimiento rápido sujetaron a Korhel desde los brazos y lo metieron en una tienda. El resto del poblado salió a observar que sucedía, mientras los hombres mas fuertes y grandes entre los mas importantes iban a donde arrastraron a Korhel. Joshket se atraveso chocando con el hombro de Melika.

-Haremos lo que sea para evitar que muera, te lo prometo- dijo él mientras se alejaba y sus ojos plasmaban la imagen de confusión y terror de su hija.

Marek el guerrero mas fuerte y grande de la tribu salio disparado con su mandibula arrastrada por el piso y con las rodillas envueltas entre sus entrañas. Korhel se encontraba en el marco de la puerta gimiendo con un gritó agudo mientras sujetaba su cuello dolorasamente y sentía entre sus dedos la formación de las agallas. Los labios se le contrayeron, cediendo cada vez mas espacio para dejar unicamente expuestos los dientes con una nueva forma de sierra. Uno de los guardias de asomo por su espalda mientras desde el frente lo empujaban sobre una camilla hecha de madera, le ataron los antebrazos sobre la misma.

Otro de los hombres que lo sujetaba de las piernas, sintio un arañazo que le arranco unas costillas.

-Los pies ya han mutado- gritó una mujer desesperada que fue en reemplazo del hombre a sujetar ambos pies. Las articulaciones se volvieron mas rusticas y los pies ganaron un sexto dedo que hacía de pulgar inverso.

-¡Sujetenlo! Carajo, no quiero saber que pasaría si...- dijo Joshket para ser interrumpido por una garra que dejo tres lineas cortadas en forma horizontal en el rostro.

La cuerda se había safado en su brazo izquierdo lo que le facilitó arrancar la lengua del otro guardia sobre su lado derecho, sujeto con pronteza los craneos de las otras dos personas que estaban en la habitación, los sesos se deslizaron entre sus dedos.

Korhel desesperado salió de la tienda mientras los poblarinos huían despavoridamente. Melika paralizada de miedo se dejo caer sobre sus rodillas. Nunca penso que el olor a carne recien despellejada sería tan desagradable. La garra estaba lista para arrancarle las vertebras, ya los dedos penetraron la piel de la espalda y sujetaban la espina dorsal con una fuerza temeraria. Un mugido debil escapo entre los labios de Melika, el dolor era extraño... esos dedos duros como la roca y afilados como cualquier cuchilla acariciando la carne de sus espaldas y rozando con la dermis de ella le daba una sensación de nauseas. Cuando la fuerza empezó a incrementar, sintio las garras fuera de sus carnes... Korhel estaba siendo sujetado por Joshket, sus brazos estaban por debajo de las axilas ejerciendo presión sobre el cuello; había perdido mucha sangre y el golpe definitivamente lo había dejado aturdido.

El llanto de Korhel inundó al poblado, mientras perdía la conciencia y Joshket lo dejaba caer en el piso, acariciandose las nuevas heridas dejo escapar con miedo en sus venas la única palabra que su pueblo tan querido temía oir:

-¿Rigma?-

Las puertas del Consejo se abrieron con un estrepitozo golpe, el viento frio de la noche ingresaba con potencia a la habitación. Majork se adelanto a los demas Artisant y Prefectos a antender al recien ingresado Andriel, los ojos le sangraban y algunos de sus huesos se habían roto penetrando la piel y exponiendose a la luz, colgado y protegido entre sus brazos se econtraba un niño inconsciente... con una sonrisa cansada Andriel se dejo caer sobre su querido amigo.

-Mi Dios, pero que ha sucedido... ¡Rapido! Llamen a los enfermeros- ordeno Majork a los guardas del local.

Majork mientras contemplaba el tratamiento medico que le proporcionaban a su aliado y su hijo, sintió lentamente como una presencia se asomaba por sus espaldas.

-¿Marhy?- preguntó sin darse la vuelta.

-Esta muerta señor, no sabemos como aunque encontramos esta marca dibujada con sangre en la pared- respondio el soldado entregando un papel a su superior.

Majork observó a la marca de reojo, era la misma que llevaba Andriel en su pañoleta de siempre.

-Esto, esta empezando a ponerse pervertido- añadió prosaicamente.

Jerafel corrió lo mas rápido que pudo, estaban detras de él... esas cosas, se lo habían comido.

-La devoraron ¿Cómo pudieron? ¿Qué demonios les pasa? Carajo, por que tampoco no se mueren- pensó para sus adentros mientras observaba la citadela desde el suelo, no faltaba mucho para que llegase.

Sus hombres corrían a su costado disparando a todo aquello que se movía entre los arboles. Sombras saltaban de rama en rama, y aterrizaban de vez en cuando al suelo para poder recuperar en un segundo el aire que perdían. Un gritó desollador aturdió a Jerafel mientras observaba como las entrañas de uno de los soldados se perdían en los dientes de varias sombras. Jerafel saltó justo a tiempo para poder esquivar una garra que desmembró al segundo hombre. La luz de la luna penetraba por doquier una vez que salio del bosque del que huyó, las sombras no mostraron su forma y se quedaron a comer al resto de la tropa.

Jerafel quedo tacito y mudo, sentado sobre el suelo con una mirada infantil observo la penumbra del bosque.

-Dios mio, ¿Que esta pasando? Esas cosas, esto no pudo ser solo un mal sueño... ¿Por que no puede serlo?-

El Prefecto de Muerte indagaba dentro de la habitación como un tigre hambriento, sentía sobre su espalda un pesar extraño y ajeno a su conciencia.

-Nuestros poderes ya se han extinto Tokarson, no nos queda nada mas que ceder...- dijo el Prefecto de Vida a su inquieto camarada.

-¿Y que quieres que hagamos? ¿Que dejemos a los pueblos liderarse a si mismos? ¿Que las almas pasen directamente de mundo en mundo sin nuestra supervisión?- dijo jadeante sin mirar siquiera una vez a los ojos del Prefecto.

-Se supone que así debio ser siempre... nosotros no podemos hacer nada y nunca debimos meternos en esto, tomamos las energias de los Padres sin su permiso aquella vez- respondio Lerik.

-Ellos nos la regalaron, pero por algun motivo que desconocemos hemos empezado a perder nuestras fuerzas- añadio mordiendose un pulgar.

-El Prefecto de Nacimiento fue el primero en sucumbir y perderse, luego seguiste tú y ahora dentro de poco me llegara la hora... no queda nada mas que hacer a parte de sentarnos a mirar la perdida de todo aquello que nos dieron, así que... ¿Por que no tenemos al menos un descanso?- respondio friamente Lerik.

Majork apoyado sobre la puerta escuchó la conversación y no penso en mas que los Nagarajas en ese entonces.

-Sin el Prefecto de Nacimiento, no existira nadie que controle el Rigma...-

Cuando el pensamiento termino de surcar su mente, levantó la mirada con miedo y dejo que la sangre recoriera sus venas y llegasen hasta sus ojos.

La puerta se abrio con un estrpitoso golpe y tumbo un pequeño altar que se encontraba cerca de ella.

-¡Artisant Majork! ¿A que acontece esta interrupcion?- gritó ferviente Tokarson

Lerik observo la mirada de desesperacion e ira de ambos y con un ademan cedio la palabra al Artisant para que pudiese comunicar los motivos de su entrada dramatica.

-El Rigma tiene mente propia, ya no existe nadie que lo controle o lo mante al margen... el unico que puede hacerlo no tiene las fuerzas suficientes ni el control siquiera aún para poder manejar tales grados de poder- exclamó exaltado a los dos Prefectos.

-¿Esta diciendo que ahora el parasito que casi consumio a todo el pueblo de Joshket Narrous esta actuando por cuenta propia?- presupuso Lerik.

-Eso explicaría los extraños ataques que se han estado reportando en las vecinidades- dijo Tokarson observando por doquier... la larva del Rigma es muy pequeña y se manifiesta solamente a traves la luz.

Andriel ya se había recuperado del todo, el tratamiento fue rapido aunque lo que le había permitido su pronta mejoría fue el Palmo. Majork tras haber discutido con los Prefectos fue directamente donde su amigo.

-Es bueno saber que ya has sanado- le dijo aproximandose desde el pasillo y observando como Andriel se meneaba sobre la silla ansiosamente, un cigarrillo colgaba desde sus labios al borde de caer al suelo de manera estrepitosa.

-Jira estara bien...- acoto sentandose al lado de él.

-No es ella quien me preocupa, de todas formas sabemos cual es su verdadero nombre... es Marhy quien lo hace-

-Jahrek esta en camino con la información sobre ella-

-¿Lo llamaste? Carajo, entonces todo mi esfuerzo ha sido en vano. Maldita sea Majork, ¿Que has hecho?- dijo Andriel asustado.

Majork se dibujo una pelicula sobre el ataque a su camarada y las palabras frías, pausadas y pesadas de su amigo se la decoraron con todos los adornos...

-Escuché a Jira llorar desconsoladamente, me sente sobre la cama y me acaricie la frente para aclarar mi vista. No sentí el peso del cuerpo de Marhy en el colchon ni su imagen estaba dibujada en el mismo- Andriel tomo un poco de aire y se acaricio fuertemente la boca tratando de limpiarla -Fui en busca de ella, para ver si podía ayudar en algo. El marco de la puerta de la habitacion estaba arañado y los llantos no se acababan- La voz de Andriel tembló un poco y esta vez se acaricio la nariz fervientemente -Sentí mis pies mojados y espesos con un liquido que hace tiempo que olía... y fue entonces que la ví- Andriel aguanto el aire por unos segundos y se acaricio los ojos dejando fluir unas cuantas gotas a traves de sus ojos -Dios mio Majork, esa sonrisa... esos dedos y manos, sus pies y torso. Esparcidos por todo el suelo y aquella cosa-

Majork poso una mano sobre el cuerpo de su amigo y pronunció pausadamente:

-Hay ciertas cosas que no son buenas mencionar en voz alta-

Jahrek llegó donde estaban sus aliados... su rostro estaba helado y tullido en una expresión de rabia.

-Joshua sigue siendo el rey en el otro mundo, pero Marhy no esta ahí...- explicó dejando que su brazo mutase.

Majork y Andriel quedaron tacitos ante él y solamente escucharon la unica palabra que no creyeron posible...

-Abismo... ella es parte del Abismo-

Majork impulsado por la ira se puso de pie y rugiendo como un demonio lanzo sus palabras:

-Eso es imposible Andriel y yo lo sellamos hace cuatro años, así como las otras dos salientes.-

-Lo sé, pero alguien consiguió romperlas... y lo que es peor: el emblema de Andriel fue el resultado de la invocación al que realizo la reapertura- dijo Jahrek mostrando un papel casi quemado con el sello del clan Simkfort.

Los ojos de los tres se enfocaron en el sello y dejaron que su conciencia se perdiese en el dibujo.


Capitulo II

De La Destruccion


Andriel azoto las carnes del caballo lo mas fuerte que pudo con el látigo, necesitaba hacer prisa y llegar al Abismo antes que cualquiera de los demas. Jerafel y Rickzot estaban en rumbo a los otros dos.

Warnat había escuchado los rumores en su ciudad, no podía creer lo que sus oídos captaron... Andriel asesinar a Marhy, jamas nadie se habría imaginado tal estupidez.

Ahrunos escuchó que su pupilo se encontraba en la busqueda de su camarada y por ello salió en la busqueda tambien.

Sobre la pendiente, una suave brisa acariciaba el rostro de Joshket, sus heridas habían cicatrizado del todo y Korhel se había calmado aunque las ganas de asesinar perduraban en él. El ruido del crujir de una rama lo alerto e hizo que se diera vuelta...

-Eres tu, los Abismos de Vida y Nacimiento estan cerrados... yo tambien me sorprendí bastante al averiguarlo- dijo Joshket.

-El Rigma, ¿Por que no se ha activado en ti?- preguntó Jerafel.

-No tengo idea, pero esto se que tiene que ver con los Prefectos-

-¿Alguna posibilidad de que los humanos esten involucrados?- preguntó Rickzot sentado desde lo alto de un arbol. Con ligereza se dejo soltar y caer comodamente sobre la tierra.

-Tu sigilo sorprende...- añadio con algo de miedo y admiracion Joshket.

Rickzot sonrió y con una mano pesada acaricio fuertemente la cabeza del nagaraja.

-Te asuste, dilo, se que quieres decirlo- comentó Rickzot sonriendo como un chacal.

-¡CAPITAN!- interrumpio una voz que se acercaba. Rickzot se dio la vuelta para observar al soldado que con todas sus energías trataba de correr hacia su jefe. Jerafel se percato rapidamente de una saliente de sangre que surgía del costado izquierdo del oficial.

-Informe soldado- ordeno seriamente Joshket.

-Hemos vislumbrado tropas cerca del Abismo de Muerte, tropas de humanos y de algo mas- dijo el soldado sin poder definir lo nuevo que observo.

-¿Algo mas? Expliquese soldado- peticionó Joshket.

-No existe palabra alguna para poder definir que son ellos, señor, estan en camino debemos prepararnos...- decía el soldado. Rickzot pudo darse cuenta que en la voz del oficial existía un temblor incontrolable.

Jerafel sujeto al joven de los brazos y con pronteza interrogo:

-¿Quienes vienen? ¿Que fue lo que viste? ¿Que descubriste?-

El soldado observo los ojos de Jerafel y su boca perdio el control por completo.

-Ellos vienen, los de la boca sangrante, los que pintaran los cielos con la unica raza, la unica que puede alimentarse- escuchó atentamente Jerafel mientras soltaba al soldado y se alejaba de él como si fuera a contagiarle algo.

Los labios del soldado se contrajeron...

-¿Alimentarse? ¿De que?- inquirió Joshket.

El soldado comenzo a sujetarse del estomago mientras reía de forma histerica y nerviosa, él se sacudía como si quisiese secarse como un perro y su cabeza bailaba como lo hacen las mariposas.

-Maldita sea soldado, responda...- ordeno Joshket nervioso.

-ESCENCIA- gritó el soldado mientras se abalanzaba sobre Rickzot.

La lanza atraveso con un corte diagonal el trapecio y costillas del joven antes que pudiese dar un paso adelante.

-¿Que carajo esta sucediendo?- se pregunto Joshket observando el cadaver sin vida de su oficial.

Jerael se volvió a acercar a ambos tras recordar la matanza de sus compañeros de grupo aquella noche. Rickzot estaba parado nuevamente sobre la pendiente y esta vez observaba con los ojos inundados de miedo...

-Chicos, creo que tienen que ver esto- añadio enseñando al ejercito que avanzaba sin asco desde el Abismo de Muerte.

-Se dirigen... a Vitae... invadiran a los humanos- comento Jerafel.

Joshket al escuchar salto a una rama y con fiereza ordeno:

-Preparen sus tropas, yo ire alla... llegare en dos días si empiezo ahora-

-¿Crees que las tropas no llegaran antes?- preguntó Rickzot observando a lo lejos la horda que marchaba.

-Estan dispersas y estan muchos mas lejos y colinas abajo que nosotros... tienen una semana para organizarse- dijo Johsket desapereciendo en acrobacias de rama en rama.

-Mierda- dijo Rickzot golpeando el tronco de un arbol.

Jerafel volvió a observar el ejercito, y las venas se le helaron al recordar que se comen a los demas mientras luchan.

-Jerafel, ¿Que esperas?- dijo Rickzot montado a su caballo y alejandose rapidamente.

Andriel no paraba de estremcerse sobre la montura de su fiel caballo, el Abismo no estaba muy lejos, había comenzado cinco días antes que sus camaradas la busqueda. El Paso de Jonoleth era una curva muy cerrada alrededor de la montaña, pero sin ella no podría conseguir una mejor vista de lo que pudiese estar aconteciendo en el Abismo de Muerte. El paso de los soldados a lo lejos sorprendio a Andriel, quien tras observar detenidamente a los integrantes del ejercito comentó:

-Extraño, los humanos nunca antes habían invadido a los de su raza en Romeck... y menos formado alianzas con esas cosas-

Entre los soldados humanos se podían distinguir seres compuestos en un gran porcentaje de tentaculos y restos de carnes, en los rasgos faciales facilmente se contemplaban diferentes tonos de epidermis y los dientes no parecían estar formados de hueso... Andriel recordo que su padre llego a vestir una armadura con ese mismo material, los restos solidificados de Muerte que no pudieron ser encerrados en las hojas que el Dios Olvidado forjo de ellos.

-Jira, prometo que no dejare que eso nunca te pase a ti- pensó para sus adentros.

El sol brillo con su esplendor correspondiente y luego Andriel se puso un rato a considerar todo lo ocurrido desde hace cinco años... de todas formas estaba a tres horas del Abismo ahora y no le convenía cruzar por delante de la marcha.

Marhy había terminado de tender la ropa y colgarla del perchero, estaban todas las sabanas listas y todavía faltaba hacer el almuerzo. Andriel había llegado con una niña en sus brazos, su esposa tomo a la bebe y la sujeto con todas sus fuerzas... Marhy levantó la mirada y torno sus ojos a su amante, ambos entonces decidieron que lo mejor sería dejar de vivir en la citadela y comenzar a ver el mundo de nuevo desde el terreno de todos los mortales de Romeck.

Marjork y Arith iban de visita siempre donde vivía Andriel, y Jahrek con Warnat acostrumbraban a ir a almorzar, tampoco faltaban Jerafel y Rickzot.

-Jira, crecera rodeada de amigos y gente que la quiere- dijo Marhy acariciando a su hija en la frente.

-Sera tan grande como su padre- comento Jerafel con ternura.

Andriel y Majork se observaron de reojo, las sonrisas de ambos eran intrepidas y alegres.

-Es increible que esta dulzura tenga tan solo un año- dijo Rickzot observando desde la ventana el cielo.

-Es el tiempo que paso desde el día que la empezamos a criar- acoto Marhy sentada sobre una silla.

-Solo espero poder enseñarle lo mismo que ti... querido amigo- comento Warnat acariciando a la beba y soltando unas cuantas lagrimas.

-Se que la extrañas...- pronuncio Arith abrazando a Warnat.

-Tendría su edad, y la edad Marhy tambien- dijo otra vez Warnat sin dejar de llorar y acariciar a la niña.

Andriel vio como la lluvia se disipo y se convirtio en una calma repentina y humeda.

-Es increible pensar que mientras Warnat y los demas estabamos fuera de aqui pudiesen haber pasado tantas cosas... jamas pensé que su esposa estaría embrazada y ni que menos; moriría a manos de un nagaraja- pensó Andriel poniendose de pie y observando la pendiente. Las tropas ya se habían largado y era el momento de descender al Abismo.

Rickzot se mantuvo sobre el lomo del caballo al lado de Jerafel quien azotó las carnes de su corcel, el bosque se había extinguido a lo lejos como una vista nublosa y el pasto se transformo en arena una vez que se adentraron camino a las tierras rojas de las Dunas Sangrientas, un alcon a medida que avanzaron les rozo a ambos la cabeza y en una rapida envestida recupero la altitud, el ave vio por delante de si misma las montañas secas y aridas que adornaban el desierto a lo lejos... delante de Rickzot y Jerafel, una estela de luz brillaba apacible, el faro de la Citadela de los Prefectos era el guia de todos los viajantes de los suelos de Romeck, el viaje de una dia estaba por terminar como Joshket se balanceaba de rama en rama hasta Vitae para avisar del ataque.

Ahrunos descendio del cielo con una velocidad sorprendente, la onda de choque golpeo a Andriel y casi lo tiro al suelo.

-Ahrunos Malekor... ¿Como has hecho para llegar aquí tan rapido?- interrogo Andriel sujetando la empuñadura de su espada.

-Tranquilo Andriel- ordeno una voz que le enfrió la sangre de las venas.

-¿Warnat? ¿Que hacen ustedes dos en el Abismo?- cuestiono asombrado y sin relajar la mano siquiera.

-Te seguimos desde la Citadela de Marok, ¿No creeras que no te apoyaríamos ahora que mas nos necesitas?- respondió Ahrunos.

Andriel al escuchar el nombre del lugar desde el que viajo antes inclusive de ir a la Citadela de los Prefectos, sintió que no eran una ilusion generada por las energias del Abismo o espías de aquel extraño ejercito que vislumbro hace un rato y se relajó un poco mas.

Warnat y Ahrunos se adelantaron a Andriel a las fauces del Abismo, el lugar donde Muerte fue encerrado...

-El crater sigue intacto, fisicamente al menos- comento Ahrunos.

-Aunque esta sangre... tiene el mismo aspecto y olor a la de un infectado de Rigma- añadio Andriel al tocar la sangre fresca que se esparcía por el suelo.

Warnat siguió los rastros y patrones que realizaba la sangre, el aroma de Rigma en el aire lo ponía nervioso...

-Joshua, sin Joshua aquí, el Rigma no puede actuar, es más ni siquiera debería existir- concluyó Andriel al vislumbrar el parasito que se adentraba en los cuerpos antes de infectarlos. La larva era un pequeño gusano anillado con un torax y sistema muscular parecidos a los de una largatija, la cabeza tenía una pequeña mandibula compuesta de un pequeño nervio que se anexaba a la medula espinal para poder expandirse a traves del sistema electrico-neuronal de sus victimas.

-Pero que bestia mas desagradable, aún así me sorprende que solo a traves de la luz puedan viajar- comento Ahrunos al observar con detenimiento la criatura junto a Andriel.

-Mi Dios... esto, no puede ser- dijo Warnat al llegar al otro lado del Abismo.

Ahrunos y Andriel dejaron de perderse en la fisionomia de la criatura para llegar donde Ounoboros.

-¿Es eso lo que creo que es?- pregunto Andriel al observar con deternimiento una pequeña caverna entre las rocas dentro del Abismo, los parasitos se movían de forma irregular y se encimaban uno sobre otro formando la contextura de una persona.

-Me temo que sí... es un nido de Rigma y adentro parece estar dormido alguien-

-¿Le estan dando esa nueva forma? La de ese ejercito...- añadio Ahrunos.

-¿Tambien los vieron ustedes?- preguntó Andriel, y antes de recibir respuesta escucho una voz que no creía posible hayar de nuevo en Romeck.

-Casi todos lo han hecho y dentro de poco todos lo haran- escucharon los tres dandose la vuelta con un dolor petricificante que hacía que el movimiento fuera en camara lenta, el timbre de esa voz...

-Hola Amigos, tiempo sin vernos- saludó Utruk.

-Utruk... ¿Como es posible?- intrigó Warnat.

-Carajo, si supieras cuanto me dolio que me mataras...- dijo dando un paso adelante.

-¿Acaso no lo puedes ver?- preguntó Andriel sin desviar la mirada de Utruk.

Los labios deformados de Akshanti tomaron la forma de una sonrisa bizarra.

-El es quien controla ahora el Rigma, sin Joshua aquí... Utruk es el único infectado con esa capacidad de control- explicó Andriel contemplando a su rival avanzar con una caminata pesada.

-Felicitaciones Simkfort, como siempre tus instintos son tan dignos de fiar- comento tras aplaudir sarcasticamente.

-¿Que deseas con el Abismo de Muerte?- intrigó Ahrunos.

-Eso solo yo lo sé... y mi nuevo amo- respondió Utruk desapareciendo en una nube de color naranja.

-¡Maldición!- gritó Andriel golpeando el suelo, una fuerte brisa empujo a Warnat y su maestro, el Palmo de Tali’En estaba brillando mas que nunca.

-Solamente mas preguntas... ¿Un Nuevo Amo?- pensó Warnat.

Joshket seguía su camino, nunca antes había hablado con los Hijos de Anhelo con su nueva forma ni menos aún luego de la guerra contra la Unión. Su camino ya casi había terminado y podía distinguir como pequeños puntos las luces de la ciudad.

-Estos humanos y su tecnología- pensó para sus adentros.

Andriel, Warnat y Ahrunos surcaban los cielos con una velocidad descomunal. El maestro de Warnat como muy pocos llegó a ser un Prefecto y logró conocer los secretos de la gravedad y la vida... solo que la vida alejada de ese clan le parecía ridiculamente cerrada y estrecha, tanto que recuncio a su cargo para batallar contra la Unión, aún recordaba ese día, a pesar de tener a Warnat y Andriel bajo sus brazos.

-¿Acaso tu mente esta tan destruida que has olvidado que debemos permanecer neutrales?- preguntó Tokarson.

-Solo lo suficiente como para saber que esta mal ver como el mundo se va a la mierda mientras nos escondemos en nuestra Citadela- respondió Ahrunos zurcando los cielos con fuerza.

Rickzot sujetó el brazo de Jerafel y lo forzó a seguir adelante con el atropello a la Citadela.

-Llame rapido a Lerik soldado, es urgente...- inquirio Jerafel preocupado.

-Señor, el Prefecto no se encuentra disponible en estos momentos- respondió el guardia frente a la puerta.

-¿Que hay de Jahrek y Majork? Llamelos si se encuentran- ordenó babeando de la sed Rickzot.

-No es necesaria la llamada- respondió Jahrek acercandose detras de ellos. -Tenemos problemas... la guerra nos acechara de nuevo. Lo sé, no debes decir eso- continuó

-Jahrek sabes lo que hemos visto y pensado, tu tienes esa capacidad de ver las almas de los demas y controlar su energia, pero estas cosas- dijo Jerafel asustado.

-Sí, son terribles, la tienen dentro de ellos... su yo está ahí, pero no lo poseen para ellos mismos, lo he visto en tus recuerdos Jerafel y entiendo el por que estas asustado. Yo tambien lo estoy- medito Jahrek acariciandose la frente.

-Lo Estamos- dijo Majork mientras se acercaba al grupo. -Retirese soldado-

-S-si señor- respondió el guarda tartamudeando de panico.

-Mientras menos se sepa esto mejor... aun no es tiempo de enlistarlos de nuevo, debemos ver si podemos encargarnos solamente nosotros de esta batalla- dijo Majork.

-Eso no será posible- agregó Ahrunos descendiendo con Andriel y Warnat.

-Una nueva guerra surgira, lo queramos o no.. Utr-

-Uk esta de regresó- complemento Jahrek mientras todos los no enterados se paralizaban y pensaban en todo lo que podría pasar, está pasando y pasará.

Johsket llegó hasta Vitae, despues de un largo camino a recorrer pudo por fin encontrarse dentro de la ciudad... las figuras geometricas y grises se entremezclaban con los espesores del bosque, y los aldeanos vivían su día a día con la ayuda de las maquinas que crearon. Aunque Joshket nunca conoció la hospitalidad de esta raza, no creyó que lo haría ahora tampoco. Los barrotes de su celda eran un fino hilo luminico, la frecuencia de la luz laser los asombraba tanto que deseaba tocarlo.

-Yo si fuera tú alejaría mis manos de ellas...- dijo el guardia leyendo su libro-pelicula.

Joshket alejó su mano de la fibra luminica y preguntó el por qué. Un suspiro cansado y aburrido abrumo el aire y escapo de los pulmones del hombre mientras cerraba su libro en la primera pagina del ultimo capitulo, con un movimiento frustrante lo apoyó sobre la mesa donde el titulo del mismo ponía: Simula y Simulacrum de Jean Baudrillard.

El guardia se acerco con una caminata solemne con una silla en una mano, la colocó delante de la celda de Joshket y con una pose serena y tranquila sacó un cigarrillo de su bolsillo, sujetó la colilla con la punta de sus labios, pero no lo encendio.

-¿Tu que crees que pasaría?- indago el humano.

-No lo sé, mi pueblo no conoce mucho de las costumbres de las otras razas- se corrigió tragando un monton de saliba -Hijos de Romeck... somos ermitaños por naturaleza y disfrutamos de nuestra vida alejada, no tenemos mucha tecnología y facilmente nos confunde- respondió con la mirada a un costado.

El soldado rió como recordando algo que leyó alguna vez, para ser alguien fornido y de tamaño abismal detras de esa apariencia fría y de soldado de baja ralea se hallaba una mente siniestramente inteligente.

-Entiendo perfectamente, yo no soy originariamente de Vitae... soy de una aldea pequeña conocida como Ragnak, al norte de las colinas de Sarah cerca del Abismo de Vida. Los Pies del Torinol; ese es el camino que le recomiendo, es menos conflictivo y alejado de las bestias que asechan esa zona- comentó el soldado mirando el techo.

-¿Ragnak? Creí que había sido devastada por la Unión cuando se rehuso seguir a Joshua en su emprendimiento- comentó Joshket sorprendido.

El soldado sacó un encendedor color dorado y enciendo su cigarrillo.

-De hecho lo fue- humo azul por todos lados -Pero con los años y el apoyo incondicional de los Hijos de Muerte pudimos restablecernos, debo dar las gracias a Andriel por ello... aunque dudo mucho que me recuerde- dijo el soldado apoyando su nuca sobre la espalda de la silla.

-Espera, ¿Que te recuerde? Por el Dios, eres... Mortimer, cuanto has crecido muchacho- dijo sorprendido Joshket. -¿Como has hecho para venir a parar aqui? ¿Y este cargo? Siempre te hemos dicho que te dedicases a la enseñanza... recuerdo muy bien como desde pequeño nos informabas sobre las debilidades de cada arma y armadura- continuó aceleradamente feliz y sorprendido.

Mortimer sujetó la colilla de su cigarrillo con los dedos y dejo que el humo escapara por su propia cuenta de su boca.

-Sí, el niño prodigio entre los hombres de guerra que los ayudo a ganar cuanta batalla existió...- dijo -No me de esa mirada, sabes muy bien como yo que todos venimos del mismo Dios al fin y al cabo, y que todos somos hombres y mujeres en el fondo- continuó sujetando su cigarrillo con apacibilidad.

La expresión sardonica de Joshket pasó a ser una risa hilarante y alegre.

-Has aprendido bien mi muchacho... mejor de lo que hubiese esperado- comentó feliz de ver a su crio de nuevo.

Asentuando sin abrir los labios produjo un sonido sordo, recordando cosas alegres apago el cigarrillo por su bota... no lo había terminado, pero si llego hasta la mitad del mismo.

-Tras la primera muerte de Andriel y la caída de la Unión... el Prefecto Tokarson procedió a ayudar a nuestro pueblo como lo solicitó nuestro querido amigo, decidí seguir estudiando sobre todo lo que pueda, leer todo lo que haya como lo dijo una vez Majork... y descubrí en el camino a ser maestro, que muchos de los presos realmente no tenían educación, salud, alimento y muchas otras cosas. Entonces fue que pense que si era el guarda, el encargado de estar y hablar con ellos... podía cambiarlo, enseñarles otro camino- dijo apaciblemente.

-Veo que esta resultando- dijo Joshket al ver que todas las celdas estaban vacías.

-Si, en algunos sí... en la mayoría a decir verdad, pero a veces no todos pueden cambiar e inclusiven muchos prefieren hacerlo para mal- comento observando una celda en particular en la esquina superior de derecha de la prisión mientras encendía otro cigarrillo.

-Entiendo perfectamente, lastima que tus lideres no quieran creerme...- dijo Joshket relajado.

-Dime viejo amigo, en cuanto tiempo crees que los demas estarán aqui- preguntó Mortimer.

-En el instante que escuches...- respondió siendo la habitación sacudida por una explosión, la onda se disipo por toda la ciudad y difundió un temblor a lo largo de cada habitación de la misma.

-Ese sonido- termino Joshket -¿Crees que mi capacidad de transmitir pensamientos aún no funciona?- añadió ironicamente.

-Tres días es lo que nos queda... ¿Eh?- convino Mortimer bajando el poder de la celda.

-Tres días, y no preguntes. Claro que son ellos, ahora debemos esperar a que...-

-¿Aparezca él?- concluyó Mortimer señalando con un dedo al lider principal de Vitae. Se encontraba sujetado del cuello por Jahrek.

-Ya te creyerón Joshket y ya comenzamos los preparativos para la batalla... gracias por el aviso ¿Mortimer?- explayó Jahrek confundido y alegrado.

-Y tú creias que no te reconocerían...- comentó Joshket mientras abandonaba la habitación con sus amigos.

Korhel se encontraba acurrucado en la esquina de su celda, escuchaba las voces dentro de su cabeza que le ordenaban que hacer. Los ruidos siniestros de dientes triturando huesos penetraban profundamente sus oidos, carnes desgarradas por sus dedos y organos destasados desparramados por el suelo eran adornos que recorrían su imaginación; de vez en cuando volvía a ser el mismo y podía ignorar los comandos que Utruk y aquella voz irreconocible le daban... una y otra vez deseaba introducir sus garras dentro de su garganta, terminar esa existencia cruel y desagradable, pero cada vez que lo intentase una fuerza extraña evitaba que se lastimase así mismo.

Pasos, escuchaba los pasos de alguien acercarse... y por el aroma estaba seguro que se trataba de alguien que no deseaba hacerle daño, uno de los pies pateo por accidente una vasijilla de aluminio provocando extrañas vibraciones en los rededores.

Korhel olfateo el aire ansioso de encontrar algo... eureka.

-Hola Melika- saludó él desde su rincón. El tono de su voz era suave y triste.

-Hola Korhy, te traje algo...- dijo ella desenvolviendo un paquete envuelto en una delicada tela rosada.

-Espero que te haga dormir bien y que calme tus pensamientos- dijo mostrandole el dibujo de un corazon ensangrentado envuelto en una esfera azul.

-¿Como podría ayudarme eso? Solo me provoca mas hambre- respondió él apretando los dientes.

-Ya que no puedo entregarte mi corazon como se debe, decidi hacerlo a traves de esto... creo que se autorepresenta- le dijo ella pasandole el dibujo mientras dejaba humdecer su rostro con sus lagrimas.

Korhel sujeto la imagen y acaricio el centro del organo, los detalles eran sorprendentes. Con un suspiro melancolico observo a Melika directamente a los ojos.

-Solamente, dejame pensar un rato... solo pido eso-

-Korhel, ni las arenas de las dunas sangrientas pueden desaparecer como tu no puedes hacerlo de mi corazon. Yo esperare por ti siempe e inclusive seguiría tu sendero para estar contigo- dijo ella alejandose entre los arboles.

Utruk abrió los ojos y sonrió despectivamente mientras se terminaba de vestir... el velo cubrió sus ojos, las telas cubrían bien su apariencia monstruosa a la vez que le daban un aire de ser un artista de la muerte.

-¿Ella se uniría? ¿Crees mi señor que podriamos?- preguntó sobre su corcel hecho de entrañas y gusanos.

-Si, sería una añadidura perfecta... es una de mis Hijas, así que será elemental su envolvimiento. Ella esta dotada con la luz de la luna, puede usarla a su gusto y solo mi primer niño pudo lograrlo... solo recuerda que mis Tres Hijos son lo primordial, el Abismo me esta consumiendo mis energias y Muerte me debilito demasiado; si logramos hayarla podre recuperarme del todo- dijo una voz suave y paternal dentro de Utruk.

-Podrá recuperar su cuerpo del todo... luego iremos detras de Vida y Nacimiento, pero ¿Que pasara con Anhelo?- preguntó Utruk mientras observaba a su ejercito avanzar a traves del bosque.

-Anhelo ya fue consumido antes que saliese, es más, ella fue la que posibilito mi despertar. Ella pensó que apoyaba a quien ustedes llaman Joshua para poder redimirme de mis pecados, que si él ganaba en el Infierno que creamos, su mundo, todo estaría bien y que nunca mas volvería a pecar contra mi carne... la muy ilusa se tragó el ansuelo completamente- respondió la voz.

-Me esta diciendo mi Señor que Joshua solamente ganó ¿Por que usted quería destronar a Anhelo?- preguntó Utruk para responderse a sí mismo -Hizo creer a todos que Él sería el destructor cuando sería tan solo un suplente para el día de su eterno retorno- conclyó.

-Eres tan listo como yo mi querido sirviente... ahora debemos marchar, el Rigma ya produjo demasiado en mí y creo que mi nuevo cuerpo estara perfecto dentro de poco... el Abismo canaliza muy bien la energia-

-Y eso que Warnat, Ahrunos y Andriel casi lo descubren mi amo... pero creo que dejaremos esta charla para mas tarde-

-Así sera hijo mio, asi sera-


Capitulo III

Es el Inicio


El torrente de humo negro podía distinguirse a lo lejos como una torre descuidada. Mortimer golpeó a la criatura y rapidamente arremetió una rafaga de disparos en el torso de la misma; un disparo de plasma rozo la oreja de Andriel para terminar en la cabeza de un soldado de Utruk. Las naves sobrevolaron la ciudad y en un atropellado giro dispararon cargas de fosforo blanco sobre una patrulla cercana a la ciudad que operaban las catapultas. Jerafel con un movimiento felino trepó por una pared llegando a la cumbre de un edificio donde aniquilo a dos arqueros. Warnat desde la esquina de un edificio disparaba con precisión y frialdad su rifle de asalto cubriendo a un grupo pequeño de soldados de dos grandes criaturas.

Los disparos parecían hacerles poco daño, en los brazos derechos de ambos existian grandes bloques de acero que les servían de escudo y armas, los brazos izquierdos estaban libres de sujetar una cadena pesada. Warnat disparó con precisión a ambas criaturas, cubriendose del fuego enemigo tras finalizar cada rafaga.

-Necesito artillería pesada- gritó Warnat exasperado a uno de los soldados que cubría su flanco derecho con una metralladora montada.

-Toma estas granadas, no puedo desarmar la montadura- respondió a los gritos el oficial provellendo unas granadas de napalm a su aliado.

Warnat apretó con fuerza las cargas explosivas mientras maldecía para sus adentros la dotación infinita de tropas del ejercito enemigo, con un rapido movimiento salió de su escondite para disparar a ambas criaturas...

-Demonios, ¿A donde mierda fueron?- se preguntó buscando por los rededores sin dejar de apuntar a un posible blanco seguro.

Warnat a paso seguro se aproximo a la otra esquina de la pared, los gritos de los hombres y las bestias se entremezclaban con los sonidos de la metralla, a lo lejos las explosiones sonaban como truenos obcenos y los disparos de las cargas de plasma eran ecos que se esparcían a lo largo de la ciudad. El llanto del soldado asombró a Warnat, en especial cuando lo vio corriendo desesperadamente para ser golpeado por una de esas bestias, el cuerpo del hombre salió disparado contra los escombros dejando una mancha de sangre en el lugar donde se estrello la parte trasera de su cabeza, la criatura se aproximo al cuerpo tembloroso con una velocidad demoniaca para finalizar la agonía del soldado con un golpe certero y violento. La bestía sujetó el cadaver por lo poco que le quedó de cuello, lo olfateo con asco para luego gruñir con superioridad ante el cuerpo sin vida.

-Maldita sea... MALDITO SEAS- gritó Warnat arrojando una de las granadas que le obsequiaron. La explosión encendio en fuego a la criatura conviertiendola en una montaña de cenizas como a su vez dejando parte de la tierra convertida en vidrio. Warnat escuchó entonces un segundo bramido iracundo, pudo reconocer al instante que se trataba de la segunda bestia; con la mirada por encima de su hombro distingio el mazo enorme que apuntaba a su cabeza.

El golpe de la bestia rompió la pared dejando un agujero que recordaba a una manzana mordida. Warnat esquivo el golpe, tras recuperar el balance sintió como su hombro y mano derecha eran penetrados por unos objetos punzantes ya que no se espero que enfrente de él tambien se hallaría con otro soldado enemigo.

La clavija que lo amarraba a la pared lo dejaba aturdido y no podía moverse, algo mas que metal debía haber en esa punta. La sangre se le deslizaba por el brazo como una caricia calida. La espenuzlante bestia se puso delante de él, apresuramente con la otra mano que le quedaba trató de sacar el proyectil, el bramido ya le advertía que debía safarce.

-Vamos Warnat, vamos- se dijo así mismo para darse animos.

La sangre se esparcio por su rostro como así por la pared, los restos del craneo colgaban de la mandibula inferior como hilos debiles y los sesos esparcidos por doquier se asemejaban a una masa de plastilina añeja y remojada. El cuerpo de la bestia cayó al suelo y Warnat no dejo de estar impresionado al ver el vehiculo de asalto conducido por Mortimer, en la metralleta montaba en la carrocería del auto estaba parado un soldado repeliendo el fuego enemigo, mientras que del lado del pasajero bajaba un medico con una pequeña caja negra, la abrió apresuradamente sacando una pequeña cierra circular, la encendio y con pronteza comenzo a cortar las lanzas. Warnat gritaba de dolor a la par que Mortimer tambien ayudaba retirarlo de la pared.

-Muchachos, ya casi los retiramos de Vitae...- gritó el soldado.

-¡Lo sé! Debemos ir la plaza, para terminar de eliminarlos de la ciudad- respondió Mortimer tras tratar la herida en la mano de Warnat. La doctora termino con su tratamiento y roció un spray sobre las heridas de su paciente que termino de curarlas del todo. Los tres subieron al vehiculo y continuaron su camino.

La arenisca y el hormigon se eleveban por los aires a medida que el vehiculo pasaba por encima de ellos, el brazo de Warnat estaba impecable y sujetaba su rifle fuertemente. No quería desperdiciar sus energias en vano usando sus poderes en la batalla. Mortimer embrago y acelero con hasta el limite. La radio sintonizo la frecuencia de Andriel...

-Maldita sea, son demasiados. A quien sea, que venga de inmediato a la plaza.... Carajo! No, dejalo en paz!- la señal fue interrumpida por el sonido de disparos y explosiones.

Un sonido como el de un trueno asombro a Warnat de manera tal que se asomó por la ventana a ver. La explosión en los aires había pulverizado una especie de vehiculo volador, el armazón aún estaba bastante rigido, fuego y humo lo adornaban mientras perdía altitud enfrascandose en un curso irregular dirigido al techo de un edificio cercano. Los restos del vehiculo rompieron parte del cimiento, el sonido de la ruptura del cemento llegó a duras penas a los filosos oidos de Mortimer mientras observaba los pedazos caer desde el cielo.

-Los cascotes...- dijo la doctora aferrandose a su silla fuertemente.

-Ya casi, solo un poco mas- dijo Mortimer cambiando a quinta y observando como un pedazo enorme de piedra caía verticalmente para luego ser impulsado por la inercia al suelo.

-Mortimer, piedras grandes y filosas caen del cielo- dijo ella.

-Sabes Sally... tus eufemismos son realmente tranquilisantes- respondió pasando por debajo de la roca que los atinaba desde los aires.

El sonido de la chapa colisionando con los restos del edificio se disipo en una onomatopeya aguda y electrizante...

-Wo-ho! Si carajo!- grito Warnat quien había permanecido mudo hasta el ultimo segundo.

Jerafel lanzó la espada de su mano izquierda a la cabeza de la bestia que casi azoto a Andriel por la espalda, en una persecusión esporadica de un espadazo arranco la mandibula del monstruo para luego partir a la mitad al que lo seguía. Con un movimiento arcaico recupero del craneo destazado su otra arma y apoyo su espalda contra la de Andriel.

-Amigo... los refuerzos no vienen- dijo ensartando uno de los filos en el cuello de un soldado que se le acerco por la derecha.

-Maldición. Majork y Jahrek supuestamente deberían haber llegado ya- comento sujetando fuertemente su arma y empujando a un grupo de soldados usando una esfera de energía.

-Carajo, ya casi los hemos replegado... solo necesitamos acabar con este ultimo puñado- pensó Jerafel atacando a toda criatura enemiga que se le acercara.

Luces rojas y naranjas adornaron el cielo mientras que Rickzot caía entre ellos dos.

-Puta madre, esa fue mi ultima granada-

Los ojos de los tres se encrucijaron al darse cuenta que los ataques habían decrecido, hasta que dejaron de aparecer... el ejercito mismo dejo de hacerlo.

-¿Por que nos miran así?- preguntó Rickzot.

Andriel rapidamente guardo su arma.

-Miren...- dijo él obervando a la figura vestida de blanco que se acercaba lentamente a ellos.

-Les daré una ultima oportunidad. Unanse o mueran- respondió secamente, su voz era armoniosa principalmente pues a cada oración los timbres se mezclaban abarcando diferentes tonalidades y tipos de voces.

-Utruk, como siempre eliges el camino de los cobardes...- respondió Andriel.

-Lo que tu llamas cobardia es mi poder. Algunos simplemente nacemos para poseerlo otros... no- respondió suavemente.

-Hmph. Como si tu no tuvieras menos capacidad que yo de controlar los palmos ¿Por que vuelves con promesas de guerra Utruk?- añadio Andriel apretando los dientes.

-Joshua tubo su mundo... yo quiero tambien tener mi mundo- respondió sonriendo debajo de su velo.

Un grito iracundo de gamas electricas se expandió en un eco uniforme y continuó en los rededores de la ciudad. Warnat sintió un dolor en el pecho. Andriel con los ojos brillando en un color carmesí sujetaba su arma que resplandecia con un aura liquida color blanca. El ojo derecho de Utruk poseía el filo ensartado fuertemente, no escurría sangre a traves del rostro unos circulos transaparentes se dibujaron por donde penetro la hoja y la espada de Andriel se vio fuera de la cara de obscena que se encontraba delante de él.

-¿Que carajo?- dijo tras recibir una fuerte patada que lo impulso mas para atras.

-Tsc tsc tsc... no Andriel, aun no eres lo suficientemente sagrado para poder lastimarme. Los dejare vivir por ahora. Necesitamos que los tres se vuelvan mas fuertes antes de poder alimentarnos con su escencia- respondió Utruk alejandose junto a sus soldados.

El eco de las pisadas de los soldados marchando y moviendo escombros en los rededores de la ciudad no dejaban a Andriel dormir, entre vueltas y vueltas en su desolada cama varias preguntas iban invadiendo su mente. El olor a la tabaco acompañado por una luz roja titilante lo llamaron la atención, nuevamente acostumbrado a los tiempos de guerra tomó su arma antes de salir afuera. La puerta era delgada tela mohosa, Andriel decidió acercarse a ver que sucedeía afuera antes de salir... los vehiculos con sus poderosas garras hidraulicas levantaban los escombros, al ver la sirena de uno de los vehiculos rapidamente pudo darse cuenta del origen del centelleo que no lo dejaba dormir. Aún así no dejo su arma al salir de habitación.

-Tu tampoco puedes dormir- dijo Jerafel succionando el filtro de su cigarrillo suavemente mientras Andriel se posaba a su lado sobre la baranda de metal.

-Fue una batalla horrible, aún no puedo despejar de mi mente los horrores de esta carnicería- resnpondió Andriel mientras observaba a su derecha la sala de medicina de su barraca.

-¿Cuantos tiempo crees que los medicos llevan sin descansar?- se cuestiono Jerafel al ver como un hombre en bata blanca lavandose la sangre de las manos. Las manchas carmesíes no seran mas que un recuerdo cuando se lave el uniforme, pero siempre ese olor queda en los recuerdos de uno.

-Vaya uno a saber...- respondió sacando amistosamente de los dedos de Jerafel el cigarrillo, lo fumo un poco y se lo volvió a colocar entre los dedos.

Y luego; solamente silencio, el mismo silencio que realizaban las maquinas de construccion al recuperar los cimientos esparcidos por el suelo, la arenisca caía de los vehiculos como si se tratasen de algun polvo de hadas. Los medicos suturban las heridas, amputaban miembros y embolsaban cadaveres en un ritmo siniestro.

Andriel en su falta de sueño se despidió de su amigo con un simple saludo y bajo a la sala de descanso de la barraca. Ahí se encontro con Ahrunos, Jahrek y Warnat quienes entre copa y copa soltaban carcajadas nerviosas y carentes de diversion. El humor tampoco les servía de nada, pero era mejor que estar lamentandose por quienes no salvaron ese día. Andriel se acerco a la mesa y se posó sobre la silla cansado esperando que sus amigos lo puedan animar.

-Es bueno verte Andriel...- comento Jahrek pasandole una cerveza de miel de Imloj.

Ahrunos sonrió debajo de su mascara y se la quito por unos momentos, el rostro no develado no era ni muy atractivo ni muy feo a pesar de las cicatrices. Por primera vez Andriel se sintió sobre cogido pues nunca antes se había encontrado en la misma mesa tomando una cerveza con un guerrero tan viejo y poderoso. Ahrunos sonreía alegremente, el rostro senil y duro como tallado en una roca con un cincel bastante viejo daba una aire de experiencia que relajaba a los demas. El silencio en los oidos de Andriel se desprendió en cuento Ahrunos extendió un brazo sobre el hombro de Warnat quien había terminado de contar la anecdota de la vez que su abuelo un Hijo de Muerte se caso con una Hija de Vida y como en la ceremonia todos los invitados comenzaron a pelear hasta que de alguna extraña manera todo se transformo en una orgia casi incestuosa.

-Warnat...- dijo Ahrunos -Todos nos sabemos esa historia de memoria y tambien sabemos que Utruk es tu hermano no reconocido, mejor no dejemos ese relato de lado hasta que la guerra se termine. Siento que eso puede generarte ciertos enemigos entre los Hijos de Anhelo al saber que tienes parentesco con el que destruyo su ciudad-

-Tiene razón...- dijo una voz conocida para Andriel.

-Eh Joshket! Como ha estado la mision de reconocimiento- preguntó Jahrek mientras Joshket se sentaba.

-Ni me lo recuerdes, solo dire que el ejercito cambio su ruta ahora.... vieron que no pudieron tomar esta ciudad así que decidieron volver a los bosques de Andulüm para reestablecer estrategias- dijo secamente.

-¿Eso es todo?- pregunto Ahrunos.

-No, no es todo... hemos clasificado y almacenado datos importantes sobre como opera su ejercito junto a las ventajas y debilidades de sus tropas. La proxima vez estaran listos- respondió Joshket.

-¿Por que a los bosques de Andulüm? Allí solo se encuentran los viejos templos de la primera guerra...- meditó Warnat

-Y en Andumlüm solo las escencias del circulo de Nacimiento...- concluyó Ahrunos llegando a una conclusión que los asustó y dejo tacito.

-Mierda, eso quiere decir..- dijo Jahrek

-Utruk busca consumir la escencia de Nacimiento antes que la de Muerte...- comento Andriel mientras rapidamente medito en voz alta: -Claro, aquella noche que huí al Templo de los Prefectos el buscaba a Muerte, pero como no pudo saber donde se econtraba...-

-Espera, Jira es... Muerte- concluyó Warnat.

-Si- Andriel sintió en la mesa una incomodidad tremenda, pero continuó: -Entonces en su afan de busqueda pensó que podría haber refugiado a Jira aqui, en Vitae, pero al encontrarse con que no hay nada decidió emprender su contienda contra el primer no encontrado, eso quiere decir que...-

-Vida esta de nuevo en estas tierras- interrumpio Jahrek.

-Debemos ir a Andulüm y detener a Utruk antes que sea demasiado tarde- dijo Joshket enfadado.

-Carajo... DEBISTE DECIRNOS ESO ANTES ANDRIEL- grito exaltado Warnat.

-Sí, pero Andriel no es lo suficientemente fuerte como para deterlo ¡Nadie lo és! Todos vimos lo que pasó hoy- comento Jahrek rasgando la mesa mientras su mano al cerrarse en un puño se volvía una garra dragonesca.

Andriel guardó silencio y dejo su confusión de lado y simplemente escuchó para ver que sucedía.

-Escuchame bien muchacho...- dijo Ahrunos severamente -El Triangulo de Muerte despues de la destrucción de Andulüm se situó en el viejo de Templo de Ihlötar, debes ir allí con Jira para que recupere sus fuerzas, sino todo sera en vano... solo los tres hijos podran detenerlo-

-Pero ¿Que hay del Circulo de Nacimiento y el Cuadrado de Vida?- acotó Andriel pasmado.

Warnat apreto los labios fuertemente hasta que dijo:

-Jerafel y Rickzot se haran cargo... Majork y Jahrek buscaran a los otros dos Hijos faltantes-

Entonces todos se pusieron de pie, y fueron fuera del bar... Amaneció y con el alba surgieron nuevas esperanzas de solucionar las viejas preocupaciones mientras entre montañas rocallosas y aridas recubiertas por nada mas que rocas, Utruk sobre su caballo sonreía y contemplaba a lo lejos la ciudad de Andulüm.