SELECCION DE CUENTOS

Autor: Carlos Hugo Becerra

 METAMORFOSIS ©

Hoy me desperté y estaba en mi lecho pero envuelto en un capullo como los de que usan los gusanos de seda en su transformación a mariposas. Era una sensación extraña la de no saber si aquello se trataba de un sueño o era una increíble realidad. En la medida en que iba tomando consciencia de la verdadera situación mi tacto comenzaba a notar algunas diferencias anatómicas en mi persona, mas todo era muy confuso pues además de lo extraño del momento, el ambiente reinante en mi alcoba era tétrico, una espesa bruma flotaba en el aire, los rayos de luz que penetraban por la persiana dibujaban geométricas figuras sobre las paredes, y se podía percibir un aroma como a canela en rama cuando la hidratas con vaporen de azahar.

En poco mas de un minuto mi consciencia era total, pero en mi mente se hacía muy complicado digerir dar explicación a semejante pesadilla, sobretodo teniendo la certeza de que era una realidad.

Intento ponerme de pie pero, un centenar de hilos de seda me aferraban a ese capullo, hago mas fuerza, y mas fuerza aun hasta que de uno en uno los hilos ceden y dejan que mi cuerpo se incorpore.

Me miri y es obvio que ha mutado, todo es tan etéreo y exótico que la parte racional de mi cerebro no acepta la situación como real, mas las pruebas eran muy sólidas y tangibles, algún macabro incidente había ocurrido durante esa noche y me había convertido en mujer.

Pero que locura es esta ??? Si yo soy hombre… Que ha ocurrido con mi cuerpo ??? -gritaba desesperada una voz dentro de mi cabeza-

Me deshago de los finos hilos que aun me tienen adherido al lecho y voy al baño donde por primera vez me veo de cuerpo entero, el espejo reflejaba la silueta de una mujer con bella y agraciada anatomía al que se sumaba un hermoso rostro.

Los nervios exaltaban mis sentidos embriagandolos con el alcohol del misterio, la locura invadía mi ser llevando por delante todas mis creencias, no podía dar credibilidad a lo que mis ojos estaban viendo, Carlos, ese Carlos de siempre, ahora era una fémina, y además muy atractiva.

Pero que idiotez estoy pensando ???

Esto tiene que ser un sueño, que digo sueño, una pesadilla, seguramente la resaca de una noche de juerga pesada, no puede ser una realidad, y si así lo era… yo no la quería.

Abro en grifo del agua fría y entro al plato de ducha, quiero ver si este juego de ciencia ficción del que era victima desaparecía al enfrentarse al tempestuoso chorro de agua sin templar.

Todo era inútil, la espuma de gel recorría mi cuerpo solo dejando ver cada vez mas a una bella mujer, e imaginen mi sensación táctil cuando por primera vez mis partes mas intimas eran femeninas, además con el agua fría mis pechos rígidos se ponían, y mis pezones crecían atormentando mi mente con fantasías ridículas.

Que clase de locura era esta ???  Donde había quedado el Carlos de siempre ???

Salgo de la ducha, cojo una toalla y comienzo a secar este nuevo y femenino cuerpo que ahora era el mío, tantas veces había secado cuerpos de mujeres al salir de una erótica ducha juntos, pero esta vez esa ducha erótica, o no, había sido conmigo mismo, y el cuerpo que estaba secando era el mió, y su aspecto era el de una mujer preciosa.

Mi capacidad de asombro había superado todos los records, nunca, ni en la mas alocada de mis alucinaciones podría haber imaginado algo como esto.

Pero que hago ahora ???  Quién podría ayudarme a entender lo que ocurría ???

Contemplé mi nueva imagen al desnudo durante mas de una hora en el espejo grande de la sala intentando descifrar los impensables códigos de tan diabólica situación.

No cabía lugar a dudas, ahora Carlos, era algo así como Carla, los impulsos eléctricos de mi cerebro se disparaban cual morteros y la confusión destruía los pocos lugares de mi mente donde un pensamiento varonil existía, y al mismo tiempo se desarrollaba dentro mío una extraña y compleja transmutación en la que hasta mis poros pasaban a ser y sentir como mujer.

Aun era muy temprano, miré hacia fuera por entre las hendijas de la persiana que da al frente de mi casa y todo parecía normal, eso descartaba que hubiera sucedido alguna maniobra de la naturaleza que afectara a todo, y a todos.

Tenia que tomar alguna decisión, debía disponer de los medios para que mi mente acepte esto como una realidad.

Que ustedes se pensaran que era muy difícil ???

Pues se quedan muy cortos, esta llamada realidad no podía integrar ningún sendero de los que yo recorría en mi vivir, todo lo obtenido, hasta el mas insignificante de mis logros estaba basado y cimentado en ser hombre, con esto no pongo en duda la capacidad de las mujeres, no se me debe malentender, mi universo estaba configurado para ser Carlos, ese hombre con sus buenos y sus prontos, aquel que disfrutaba de la vida con los placeres mundanos que su óptica masculina le ponían en el camino. Por sobre esto estaba otra realidad, Carlos, o sea yo, es heterosexual, y como consecuencia le gustan y lo excitan las mujeres.

Y ahora qué ???

Cuál seria el comportamiento de mis ansias ante una circunstancia erótica ???

Pero !!! Cuántas tonterías estaba pensando ???

Lo importante ahora era dejar de dar rienda suelta a mi imaginación y hacer algo para solucionar esta locura insana... Que sin ningún lugar a dudas era mi nueva identidad.

En ese instante me di cuanta que no solo mi cuerpo había cambiado de forma por completo, sino que también mi talla se había reducido y mucho, cosa muy lógica si esta maquiavélica trama que me convirtió en mujer estaba diseñada a la perfección.

Una de las cosas con mayor prioridad era poder salir de mi casa, pero eso era imposible con mis nuevos largos cabellos ahora rubios con destellos color oro, mis grandes y respingones senos, un culito duro y bien parado, y una cintura de avispa.  Claro, es verdad, era imposible si yo pretendía que quien saliera de esa casa fuera Carlos, pero no era tan complicado si fuera Carla quien saliera por esa puerta, es mas, ni los vecinos se asombrarían pues estaban muy acostumbrados a ver salir bellas damitas a horas muy tempranas de mi casa.

Recordé que en una maleta que se hallaba en al garaje , mi mas que amigamante Cintia había dejado algunas de sus prendas de vestir y accesorios dado que ella se iba por unos meses a residir en otras latitudes con un clima absolutamente diferente.

Desnuda aun fui a buscar la maleta, la transporté a mi dormitorio y al abrirla me encontré con un excelente ajuar femenino muy digno de mi felina y femenina Cintia. Con la locura que sentía, y los trastornos que sufría aun mi cabeza, fui sacando prenda por prenda, los zapatos, la ropa intima, y los accesorios.

Se podría decir que había tenido mucha suerte, esto claro sin tener en cuenta que ayer me acosté hombre y hoy me desperté como mujer, pero casi toda la ropa era de mi talla y el calzado casi podía usarse, solo había que ponerle un poquitín de algodón en las puntas pues eran un numero mas grande de lo que mis pies requerían.

Seleccione un atuendo lo mas formal posible, cosa difícil pues mi loquita Cintia gozaba mucho vistiéndose en forma provocadora y sexy, pero hurgando en el interior de la maleta encontré algunas prendas que combinadas me permitirían circular por las calles pasando desapercibida.

Una vez vestida, me peiné y sin maquillaje me decidí a llamar un taxi que me conduzca al taller donde esa mañana yo, pero con la apariencia de Carlos, debía retirar mi coche al que se le habían efectuado unos controles.

El taxi llegó casi al instante y nos dirigimos a la dirección que yo le sugerí, en el trayecto me di cuenta como varias veces en taxista volteaba sus ojos hacia el espejo retrovisor interior y me hacia algo así como una radiografía, esta era la primera vez que yo sentía como un hombre se excitaba por mi, cosa que mi mente no llegaba a comprender pues la mutacion era muy, que muy reciente y se me ocurre que estos ajustes demandan un tiempo.

Al llegar al taller, ese mismo taller que durante años había albergado mis coches ahora estaba transformado en una jaula llena de leones en celo inquiriendo con sus miradas cada contorneo natural de mi nuevo y escultural cuerpo. Cuando llegue al interior busque la inconfundible figura de Moisés, mi gordo y magnifico mecánico. Moisés me veía acercarme y sus retinas destilaban pasión,desenfreno, y descontrol... Que situación complicada, yo, por dentro Carlos, se la estaba haciendo poner dura a Moisés con mi exterior de Carla… válgame Dios…

Cuando cara a cara quedamos note nerviosismo en sus gestos, el no tenia ni pajonera idea que estaba frente a su amigo de siempre y compañero de tantas y muchas noches de marcha, juerga, y farra continua.

Le dije que era Carla, la nueva novia de Carlos, y que el me había pedido que le hiciera el favor de retirar su coche pues a esas horas estaba en dirección a América del sur en viaje de negocios, también le comenté que Carlos me había dado su carné de conducción y una tarjeta personal donde me autorizaba a retirar su Porche, además le deje entender que Carlos me había dicho que a su llegada a destino lo llamaría, cosa que no podía hacer antes por la prohibición de usar móviles en los aviones durante el vuelo.

Moisés asintió a todo como si una Diosa griega recien bajada del mismisimo Olimpo se lo pidiera en persona, es increíble darse cuenta lo que un buen par de tetas puede hacer con un hombre. Hizo correr todos los automóviles, herramientas, y equipos técnicos del terraplén que había entre el coche y la calle con voz de mando, haciéndose obvio que quería dejarme bien en claro que el allí era el puto amo y que todos obedecían sus ordenes sin pestañar, yo en mis mas profundos adentros reía con desparpajo por lo ridículo de aquella situación que protaginizaba mi amigo, El gordo.

Subí al coche, Moisés con su mejor cara de seductor cerro mi puerta no sin antes decirme que quedaba a mi disposición para lo que yo necesite siempre, dejando un calendario con su teléfono sobre mi falda… jajajajajajajajaja !!! En ese momento casi le tiro una carcajada a la cara, mi impulso de decirle: "Pero gordo, soy Carlos, no se que me paso, pero soy yo" era enorme, pero debía actuar con la cautela que lo dramático de la coyuntura exigía.

Tome la carretera 195 dirección norte, mi hermano Jean que era médico moraba a 120 kilómetros de allí en un pueblo llamado Lindsway. En menos de una hora llegue a destino, fácil era hacerlo con ese cacharro alemán que disponía de 350 HP, seguramente algún radar de ruta me habría tomado fotos, pero yo tenia el problema del siglo y multa mas, multa menos, poco me importaba.

Jean en ese horario estaba siempre en su consultorio particular atendiendo a personas del pueblo que por la razón que sea preferían ir allí en cambio de asistir a la consulta en el hospital. Al entrar a la sala de espera, saludé con un gesto a Gertrudis, la anciana enfermera que mi hermano había heredado del anterior médico de la zona, ahora jubilado y pesao de los cojones.

La enfermera con gesto desconfiado me pregunto si tenia cita con el doctor, a lo que yo asentí y le informe que yo era la novia de su hermano y que había hablado con el la noche anterior por teléfono, charla esta en donde me sugirió que asistiera hoy por la mañana temprano a su consulta para examinar un bulto extraño que tenia en el pecho derecho y que me preocupaba mucho.

Gertrudis tan compleja como toda anciana se dirigió desconfiada hacia la puerta del consultorio de Jean, momento que yo aproveché para situarme muy cerca, cuestión de abordar a mi hermano sin dejarle emitir sonido a el ni a la bruja de su secretaria.

Jean abrió la puerta y yo me abalancé sobre el diciéndole al oído las únicas palabra que solo el y yo sabíamos, el mote que le había puesto su primer novia el día en que debutaron sexualmente en el asiento trasero de ese viejo Ford.

¡Pipón! Susurre en su oído, y el, extrañado, me miro con desconcierto, rápidamente le guiñe un ojo esperando que el se diera cuenta que algo extraño sucedía y decidiera dar rienda suelta a su imaginación dejándome entrar. Y como por arte divina, así ocurrió, haciéndose el distraído me dijo "Pasa querida, que bueno verte".

Al entrar Jean me miraba inmerso en un mezcla de asombro e ignorancia haciendo la pregunta que abriría la puerta para que yo le explicara lo ocurrido intentando que el con su sabiduría me ayude a resolver semejante enigma.

Mi hermano, con los ojos cada vez mas gigantes escuchaba como yo le contaba lo la rastrera trama de aquella mañana, y de tanto en tanto hacia preguntas para probar una y otra vez la veracidad de la persona que tenia adelante. Es absolutamente comprensible que su mente se llenara de dudas, si la mía aun no asimilaba la idea de ser mujer y bastante me costaba explicar lo ocurrido, más teniendo en cuenta que yo no sabía lo que había acontecido, ni como, ni porqué.

Cuando Jean se compuso del asombro lo primero que hizo fue llamar por el intercomunicador a Gertrudis y decirle que cancelara todas sus citas y que hoy era San Pendorcho y que no se trabajaba, de forma tal que ella podía irse a su casa tranquila.

Ambos estábamos consternados, Jean me hizo subir a la camilla y en posición de parto realizo una exploración de mi de mi nueva vagina diciéndome que desde la vulva hasta la matríz todo parecía normal, y a modo de comentario totalmente irracional me dijo "Es que hasta eres virgen", las carcajadas brotaron pero solo por segundos, el clima de tensión se podía cortar en el aire.

Mientras retiraba en especulo, me miró y con voz tierna me confeso que ni en su mayor fantasía podía haber pensado en observar una vagina en el cuerpo de su hermano "El mujeriego".

Lo increíble del caso que ni Jean con los conocimientos acumulados luego de tantos años de estudio y del ejercicio de la medicina podía darme pista alguna para entender lo sucedido.

Sin hallar explicación científica nos fuimos a ver a una vieja amiga que teníamos en común y que vivía en ese mismo poblado, que sabia mucho de magia negra, encantamientos, maldiciones, y cosas por el estilo.

Al llegar, solo pasar la puerta, y Brenda me miro con el rostro desencajado, sus primeras palabras fueron "no se que maléfico trastorno sufres pero lo tuyo es muy, pero que muy fuerte".

Bueno no era tan mal comienzo, al menos ya mi hermano me creía por completo, y habíamos encontrado a alguien que veía en mi áurea algo muy raro y poderoso.

Brenda nos contó de mil encantamientos, tantos como el libro sagrado de los malos espíritus podían contener, también nos dijo que muchos de ellos podían ser invalidados con determinados conjuros y uso de la magia blanca.

Todo esto para Jean y para mi era chino básico, realmente estábamos tan desenfocados con el problema que no veríamos la solución aunque la tuviéramos delante de nuestras narices.

Nuestra común y exótica amiga se quedo con un mechón de cabellos mío, y por supuesto que nos prometió dedicarse a investigar cual seria la solución para semejante embrujo a la brevedad, y que hoy, a mas tardar mañana, se pondría en contacto con nosotros.

El sol indicaba que era el mediodía, Jean y yo fuimos a almorzar juntos, era increíble ver como cuchicheaban los comensales de otras mesas al ver a su medico en compañía tan llamativa, y nosotros a modo de alimentar esos chismes reíamos a carcajadas, era imposible que los que nos observaran supieran que nuestra risa era producto del propio nerviosismo.

También reímos al pensar en la cara de algunas personas al conocer mi problema o al verme con tan monumental cuerpo lleno de curvas erógenas, sensuales, exoticas y calientes.

Jean se ofreció a irse conmigo a casa y esperar a que Brenda nos llamara, pero yo preferí irme solo de forma tal que mi hermano fuera a su casa donde su pareja Anny lo esperaba, además su presencia no podía aportar nada, era obvio que lo mío no tenia nada que ver con la ciencia convencional, y si mucho con las ciencias ocultas.

Recorrí la carretera 195, ahora en dirección sur con la capota de coche baja, el sunshine hacia maravillas de colores sobre aquel cielo por mi lado derecho, goce como nunca de la brisa calida en el rostro, y es mas, hasta me detuve sobre un punto de vista panorámica para disfrutar de la bella vista que la naturaleza ofrecía.

Al llegar a casa metí el Porche en el garaje, subí a la sala, me desvestí y pase otra hora mas contemplando mi nueva carrocería, siendo aun muy difícil que mis ojos pudieran acreditar lo que veían, que por mas que era una hermosa imagen sobre el espejo del salón, no dejaba de ser el acontecimiento mas extraño que jamás me había ocurrido.

De la nevera puse en un contenedor varios cubitos de hielo y entre ellos seis latas de la cerveza holandesa que mas me gustaba, me los lleve a la sala y por esas cosas muy difíciles de explicar me puse a escribir esta carta que ustedes están leyendo.

Hasta aquí esa carta, lo siguiente solo lo percibirán en sus mentes aquellos de gran corazón y abiertos a visiones inimaginables.

La noche llego con su manto de enigmas a mi mente y el sueño abatió mis ansias de seguir despierto mientras veía un DVD con mi película preferida.

Al día siguiente las sirenas de la policía y la ambulancia despertaban a los vecinos.

Mi hermano Jean, luego de insistentemente llamarme había ido hasta casa donde hallaba mi cadáver, increíblemente con formas y dotes masculinas.

Yo desperté de aquel sueño embebido en una mezcla de aromas de citros y confuso entre matices celestiales y mágicos. Una voz muy calida me daba la bienvenida a ese cielo, el cielo de la felicidad eterna. La misma voz me explicaba que por una inexplicable confusión anteayer se había dispuesto mi muerte pero realmente me correspondía morir hoy morando el terrenal mundo un día más, pero como ya se había procedido eliminar mi cuerpo mortal, se comenzó rápidamente la búsqueda de un alojamiento provisorio para mi alma y solo se encontró el de una bella mariposa, y habité ese cuerpo hasta que se cumplió el divino destino muriendo yo en la fecha indicada. La mariposa no solo era hermosa y atractiva, sino que también hembra y en el cóctel genético yo viví su metamorfosis pero de hombre a mujer . Y como toda mariposa viví 24 horas sucumbiendo luego al mortal destino.

 

by CarlosHugoBecerra

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