Ceiba Natourismo

viajes a tierras preciosas del campo, las montañas y de los ríos mexicanos


 

La Sierra Gorda de Guanajuato... corazón del Seno Mexicano

 

Caminos incrustados en la Sierra con alas de águilas... Dedos de dioses señalando alguna dirección olvidada... Piedras como vigilantes o testigos sigilosos de algún secreto sutil por descubrir... Sótanos profundos que nos meten en armonía con la respiración de la tierra...  País de alquimistas donde el oro, el mercurio y la plata eran sus elementos de vida... Territorio Chichimeca, Pame, Otomi, Huasteco y de trovadores huapangueros merecedor, de una visita atenta.

 

 

La impresionante Sierra Gorda, macizo central del Altiplano mexicano, cuyas montañas de formas atormentadas parecen haber sido levantadas, talladas y esculpidas por la manos potentes o el soplo violento de dioses, encierra una increíble variedad de paisajes y micro climas existentes en las más diversas partes del mundo, desiertos áridos alternan con oasis tropicales de vegetación exuberantes; a tupidos bosques de pinos suceden palmeras y cactus: zonas de  extrema sequía lindan con regiones irrigadas por ríos impetuosos.

 

 

Además, tanto sus senderos ocultos, sus pinturas rupestres, sus peñas sagradas erguidas hacia el cielo, como sus profundísimos sótanos y sus gigantes pétreos antropomorfos que vigilan el horizonte, son testimonios de culturas antiquísimas, que conocían el arte de conectar las energías telúricas con las cósmicas. Por eso la Sierra Gorda fue bautizada “ EL SENO MEXICANO “ lugar alquímico que infunde en el alma la percepción arrebatadora de un insondable misterio.

 

 

Durante milenios, La Sierra Gorda fue paso obligado de innumerables migraciones humanas, que venidas del norte de las Américas, se dirigían hacia el sur Peruano, llevando consigo una oleada de intercambios raciales, culturales, mágicos y míticos, con su cortejo de pieles y plumas preciosas, hierbas curativas y alucinógenas, oro intocable de los dioses, plata, mercurio, mil y una leyendas, y secretos de sabiduría. Más tarde, en sus vertientes se refugiaron razas rebeldes, orgullosas y tenaces, que lucharon por su independencia hasta mucho después de la conquista española y cuyos descendientes aun siguen sedientos de libertad. A esas razas se sumaron los viajeros y aventureros forasteros en su mayoría europeos, (italianos, franceses, húngaros), que huían de algún castigo o soñaban con sacar de las minas fortunas fabulosas.

 

Toda la Sierra Gorda constituye un laberinto pétreo de forma especifica y lenguaje preciso que permitía encontrar camino a los iniciados que se ponían a prueba. Las formas caprichosas de sus montes, evocan a menudo figuras antropomórficas y zoomorficas que eran, para los antiguos, mensajes vivos de la naturaleza, pues para su sensibilidad nada era casual, todo tenía un significado.

 

Así que para los iniciados, la Sierra Gorda era un libro abierto  ... Los invitamos a hojear ese libro.

 

 

“ Ven a conocer mi tierra

sus riscos y sus montañas

y descubre en sus entrañas

el secreto de la sierra.

Aquí nada nos aterra

hay gusto en los corazones

viento, lluvia, nublazones

lodo, humedad que presagia.

Ven a conocer la magia

de los versos y de los sones ”

 

Ángel  González poeta y huapanguero

Comunidad de Palomas, Sierra Gorda, Guanajuato

 

 

El huapango es la tradición oral y musical que más ha permanecido en la Sierra.

 

Cuatro instrumentos: dos violines, la vihuela, la guitarra quinta o la jarana… Cuatro poetas que con música y versos improvisados en coplas, reúnen en sus famosas « topadas » a serranos y forasteros. Todos en la Sierra Gorda prestan atención a lo que dicen los huapangueros : son la voz que critica, que propone, que informa y que pone en movimiento las almas de los fieles a la tradición juglaresca del huapango en las mejores fiestas de la región.                                     

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