MIS CUENTOS

Obra incluida en su libro "LOS COLORES DE MI ARCOIRIS"©


El Color del melocotón

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Salí de mi casa, como lo  hago a diario, con un ojo puesto en el viejo reloj diario que perteneció a mi abuela y el otro buscando las mismas piedras con las que siempre tropiezo. No era un día común, como todos, nada ni nadie podría haberme dicho que un acontecimiento realmente importante me estaba por ocurrir, yo seguía alerta a la hora pues de perder aquel micro escolar no podría asistir a la entrega de premios de la feria de ciencias de mi escuela y el trabajo que había presentado me llevo muchas horas de preparación, siendo mi anhelo esta vez obtener alguna medalla, dejaría así de ser una de esas que nunca son premiadas por nada y la vieja contienda con mi hermana mayor Penny terminaría , de esta manera nunca mas podría ella jactarse de aquel diploma de honor que gano en la preparatoria por un tonto ensayo sobre la rotación del planeta.
Los tenues rayos del sol matinal y un fresco viento del sur me aseguraban que el día seria esplendido y eso tenia relevancia dado que el certamen de hacia en el exterior del colegio, todo, pero todo era por el momento perfecto, casi nada podía estropear la jornada, las cosas estaban dadas para que los jueces solo con ver mi presentación y analizar el proyecto me otorguen la mayor puntuación, y listo, pasaba a ser “una ganadora”. En fin pase lo que pase al día siguiente recorrería ese conocido caminito entre bosques y arroyuelos con la frente bien alta pues en mi interior sabia que había puesto todo de mi para aquel evento.
Mas allí, así repentinamente, como por arte de magia los colores verdes de las hojas aun vivas, así como los ocres de las ya vencidas por el próximo otoño, y aquellos marrones de los troncos y aun mas el celeste del cielo comenzaron a ponerse neutros; solo el contorno curvilíneo de las cosas definían su imagen y poco a poco todo quedo de un color raro, algo asi como beige, un tono amarillo pastel, sin dudas color melocotón.
Pero que estaba sucediendo, pensé –Serán mis ojos, mi vista estará siendo afectada por los nervios??-  Luego se me ocurrió la posibilidad de que un fenómeno atmosférico se este produciendo en la zona, y mas aun en el mundo.  En pocos segundos también creí que me podría estar volviendo loca o que fugazmente estaba teniendo mi primer ataque de daltonismo, enfermedad de la que había escuchado hablar en la clase de biología. La verdad es que ya y en pocos metro de trayecto me era sumamente difícil caminar, solo la desdibujada forma de todo separaba una cosa de otra y y su color se unificaba, pero. . . Que me estaba pasando??. . . una mezcla de pánico, ira y desesperación me invadía, y me detuve a pensar, repose mi torso sobre un viejo roble en el que alguien había atado una estola amarilla, articulo este que a diario me llamaba la atención, pero hoy todo esto era monocromático, y me llame a la reflexión. . . Aun estaría en mi cama y esto seria un solo un sueno, o mejor dicho una pesadilla. . .Pero al igual que en esas retrogradas comedias cursis que miraba mi tia Eulogia por TV, me sacudí un mamporro en la cara y me dolió y por supuesto no desperté de nada, no, esto era real, me estaba ocurriendo y definitivamente no tenia explicación fácil ni razonable.
Dentro de ese ataque cólera paso ante mis ojos mi mano izquierda, y en ella como es lógico el reloj, me quedaban solo cuatro minutos para que aquel bus y mis planes de fueran por el desaguadero, y yo con ellos.
Así con pie firme y tratando de no caerme por la falta de seguridad al no distinguir bien los objetos, emprendí
nuevamente la marcha, aun estaba consternada por todo aquello, pero debía llegar sea como sea a la parada y abordar mi transporte.
A paso veloz, transpirada y con poco aliento termine mi camino y allí desde la ultima curva ya se podía ver a mis dos compañeras de viaje que al parecer estaban normales y no tenían el aspecto de estar sufriendo los efectos de esta melocotonmania, a pocos pasos de ellas me saludaron como si nada, asombrándose por mi facha descolocada. –Que hacia??- Ni siquiera valia la pena preguntarles si a ellas les ocurría lo mismo, obviamente a Katty y Lubna no les pasa nada raro. Bien llego el micro y al subir Bill su chófer nos saludo haciéndonos el mismo chiste burlón de siempre- “ Al fin sus altezas de han dignado a subir al carruaje real “ – Rematando su decir con “vamos mis pimpollos, que es tarde”.
Dentro de ese mix de transporte escolar con nave espacial que el ayuntamiento enviaba por los alumnos, estaban las quince caras de siempre, de las cuales solo seis eran humanas y las restantes aun tenian restos de almohada pegadas al cutis, Mary ( la petulante ) me dijo  su acostumbrado “Y que??, Ingrid ( la unica aun virgen del grupo ) mirando mi desencajado rostro se paro y pregunto por mi salud y por ultimo Cony ( la lugarteniente de la animadoras del equipo de béisbol ) insensible como siempre, dijo, “Nena que clase de felpada te han dado anoche”.
Yo no podia poner en evidencia lo que me estaba pasando, me sente junto a Lorna ( la muda ) quien me saludo levantando su dedo pulgar en signo de Ok, apoye mi cabeza en la butaca , cerré los ojos esperando que al abrirlos todo aquellos no existiera y las cosas tuvieran su propio color nuevamente, de allí en mas eran cuarenta minutos de relax, despierta y llena de terror solo quería continuar asi todo el trayecto, hasta escuchar el chillido del portón de seguridad que separaba el mundo real de la vida escolar, de alli en adelante era tierra de estudio, reglas, normas y hoy, por sobre todo hoy, feria de ciencias estatal, con sede en nuestro inmaculado Saint Peregrin Institute, cuna de la perfección sureña  solo admisible para señoritas con alto grado de capacidad intelectual o con respaldo económico suficiente para abonar la matricula.
La nave nodriza detuvo sus reactores y yo debía abrir mis ojos, tenia tanto miedo que una diminuta gota de orin se escapaba por mi braga, me sentía tan humillada e insegura que deje bajar a todo el contingente y asi ultima quede, todo fue en vano, todo seguía siendo amelocotonado, -Que terrible pecado habría cometido para tener semejante castigo?- Desde abajo nuestra celadora, la señorita Lane grito mi nombre para descendiera, la cobardía llenaba cada molécula de mi cuerpo y sufría de algo asi como una parálisis muscular , el cerebro le ordenaba a las piernas – Vamos pónganse en marcha- Pero ellas no recibían la orden, es mas, ni siquiera parecían entender que debían obedecer, pero justo al borde del segundo grito de TerminatorLane (como llamábamos a la preceptora entre nosotras) se escucho la voz de Peter (el asistente, del entrenador de natacion) que dulcemente me decía por la ventanilla “ vamos Natalie, que ya es tarde y si no te apuras nuestra agradable jefa subirá por ti y eso es sinónimo de amonestaciones o deméritos, el era el único varón joven del staff y ademas sobrino nieto del presidente de la junta de escolaridad, pero eso no era lo mas significativo de su irresistible personalidad, su metro noventa y cuatro de altura y un cuerpo modelado en el mejor gym de Smallville lo hacían realmente atractivo, lógicamente también era importante tanto su medalla olímpica en los juegos de Ontario como que ser el mejor D.J de condado ; pero como es de imaginar, por aquello de “Bendito tu eres entre todas las mujeres” , Peter era la meta de una y cada una de nosotras y nuestra máxima inspiración, llegar a tentarlo había pasado a ser el icono principal de todas, eso incluía a alguna profesora también y por que no a mas de una madre, de las tantas separadas que asistían semanalmente a las reuniones de Padres Amigos del Saint Peregrin.
Saque fuerzas de donde no tenia y baje, tratando de que nadie sospechara de mi trastorno, imaginen, todo, todo, todo tono melocotón.
Simultáneamente con el grito de “Formar filas” se escucho el horrible sonido del timbre que indicaba la presencia en el patio de nuestra benemerita Senora Sulivan, directora de estudios y hoy presidenta de la feria, ella como hace a diario, saludo con su acostumbrado “Buenos dias alumnas” y nos informo del honor que teníamos hoy en recibir al Sr. George Peek, subsecretario de estado, e invitado especial para la feria de ciencias, quien otorgaria en esta única oportunidad una beca total y absoluta para estudiar en el Cience Mayor Group a la ganadora del evento.  Todo esto como es de imaginar solo incrementaba mi angustia, en ese momento recordé las
palabras de mi profesora de piano, la señora Colangelo quien luego de pasar horas intentando mejorar mi solfeo y mi temor a tocar frente a desconocidos me dijo “ Nati, si algun dia estas en una situación publica y desesperada, cierra tus ojos e imagina que todos a tu alrededor están desnudos, de esa manera los ridículos serán ellos tu la uncia sobria “, así que eso hice y al menos logre de esta manera , casi instantáneamente un poquito de estabilidad psíquica.
Veinte minutos después deberíamos estar en los jardines traseros cada una junto a su trabajo y maqueta lista para ser presentada. -Como podría hacer para dar una explicación científica sobre los danos ambientales producidos por el agujero de ozono en la capa terrestre, si apenas podía distinguir una cosa de otra por pequeñas lineas de contorno, era como vivir una caricatura, pero a un solo color-
Camine los pasillos que cruzan el edificio principal del colegio tratando de mostrar un paso seguro y firme, mas esto no impidió que chocara a menudo con personas o cosas que confundían mi entendimiento, esta conducta “rara” llevo a que algunos reirán de mi o me señalaran como diciendo – Que le pasa a esta?- Yo continuaba la marcha hacia mi destino decidida a pase lo que pase dar lo mejor de mi y luego de cumplir este objetivo ya le encontraría explicación a mi problema y desde luego una solución. . 
El cuerpo, inyectado de adrenalina sugería tics y movimientos involuntarios que por mas que disimulara no dudo eran fácil de ver para los demás, que vergüenza sentía, que ganas de meter la cabeza bajo la tierra y esconderme de aquel mundo melocotón que estaba destruyendo mi alma, cuanto quería que ese día terminara y descubrir un ma
ñana con todos los colores del arco iris llenando mis ojos y maravillando mi corazón.  
Me acercaba lentamente al recinto ferial que las autoridades de la escuela había preparado con tanto esmero, alli todo era una mezcla de nervios y preparativos pues en minutos mas daría comienzo las actuaciones de los primeros alumnos, mi numero de presentación era el sexto, en pocos instantes solo me separaría del abismo solo seis tesis y sus respectivas aplicaciones a la practica, nunca había estado en una situación tan limite, mi madre y tía habían prometido asistir pero no las veía aun en las gradas, en ese momento un fuerte chillido rompió la tensa atmósfera, era el sonidista que testeaba el sistema de audio, mi cabeza explotaba, aquel planeta tono durazno me comía, me sentía mal, busque las se
ñales indicadoras de los servicios, debía ir al baño antes del comienzo, corrí casi flotando hacia la flecha orientativa y entre como desencajada a un aseo lleno y repleto de niñas, niños, madres, padres, y un montón de curiosos que por alguna rara razón del destino también habían tenido la idea de entrar allí justo en ese momento. Casi no había tiempo, pasarían lista de asistencia antes de iniciar el certamen, logre luego de forcejear con dos nenitas entrar a un privado y allí, sola, invadida por paredes, puerta, inodoro y techo melocotón. . .llore. . .lo hice con una desesperación con la que nunca en la vida había llorado, las lagrimas surgían como torrentes salados llenando mis pómulos, bañando mi rostro, mi visión era turbia y miraba como si entre mi y los objetos que me rodeaban existiera una bruma o neblina, saque la parte baja de la camisa, esto era con lo único que podía secar mi cara y restablecer la dignidad a mis ojos, pero al retirar la camisa dejando la cara al aire, todo aquello tenia sus colores, era un milagro, es mas no había nada a mi alrededor con ese horrible tono melocotón que tanto odiaba hasta unos momentos antes, que linda era mi vida en ese instante, el escuchar lejanos las primeras palabras de la Sra. Sulivan me llevaron a saltar de aquel lugar y recorrer como un cometa el camino hacia mi stand. . .
Aquella tarde mi vida cambio, abrí la puerta hacia un destino maravilloso, hice mi presentación, mi madre y mi tia aplaudieron como locas al ver con la seriedad y madurez con la que expuse mi labor, el publico presente se paro en las gradas y grito mi nombre en acto de exclamación, yo era una reina, el sol era mio, la vida me sonreía, yo feliz como una diosa subí al escenario para recibir de manos de un subsecretario de estado la beca universitaria que aseguraba mi formación y mi futuro. . .
Hoy tengo cuarenta y dos a
ños cumplidos hace una semana, nunca le comente a nadie lo que me había ocurrido aquel día, lo tomo como una señal para que nunca olvidara que en aquella fecha las velas de mi nave cambiaron su orientación y con el viento en popa pude dirigir mi proa había buenos puertos, Peter y yo tenemos una sola hija que se llama Sabrina y hoy en su escuela presentara su primer trabajo en una feria estatal pero esta es de arte, ella es escultora, y por supuesto yo la voy a acompañar y tengan por seguro que estaré atenta a sus gestos no sea cosa que el ataque del melocotón loco sea cosa de familia.

 

      FIN

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