La nececidad del ser humano está en su corazón y espíritu, y no se satisface con nada de lo que el mundo o las mismas personas ofrecen. El problema es el pecado que hay en cada corazón, el pecado es la rebeldía a sus ordenanzas y el rechazar sus mandamientos, cualquiera que estos sean; Dios es un Dios justo y el castigo del pecado es separación eterna del ser humano con su Dios, en el lugar que se llama infierno; pero hay un remedio, una solución para no ir a ese lugar, esa solución está en Jesús, y para ir al cielo solo hay que aceptar en fe lo que Jesucristo hizo por nosotros en la cruz del Calvario.
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).
Jesucristo en la cruz pagó por nuestras culpas y pecados, ahora podemos ser libres, solo si aceptamos su regalo de la salvación.
Hay que reconocer sincermanete de que se está lejos de Dios, hay que pedir perdón a Dios por los pecados cometidos, y saber que no tendremos reporche de parte de Dios, solo su amor nos espera. El amor de Dios es para todos nosotros.No tiene que haber duda de aquello.
Tiene que haber sinceridad en la oración cuando uno pide perdón a Dios.
Dios hace una obra interna en el corazón, con su gracia y poder se puede ser fiel a Dios y vencer el pecado y toda tentación que aparta al ser humano de su Dios.
Al aceptar a Cristo en el corazón , todos los pecados cometidos les son borrados y Dios le ve limpio, sin culpa, y sin mancha alguna.
Para comenzar la vida cristiana es necesario conocerle y solo se puede hacer leyendo su palabra y orando, al leer conocemos su propósito y plan para con cada uno de nosotros, y al orar adoptamos de su gracia para vivir cada dia en abundante victoria.
Es necesario asistir a una iglesia donde se predique a Jesús como único camino de salvación , y se vea el poder de su Espíritu Santo obrando.

Dios da paz y felicidad como el mundo no pueden, ni han podido dar. Los corazones quebrantados por el pecado solo pueden ser sanos por Jesús. La culpa del pecado y el poder del pecado pueden ser quitados y rotos solo por Jesús. Solo Dios hace al ser humano salvo, feliz y rumbo al cielo.