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Nuevo libro: "Soja transgénica y sus impactos en Uruguay. La nueva Colonización"Editado por RAP-AL Uruguay, se trata del primer libro que aborda el proceso de sojización de nuestra agricultura y sus impactos socio-económicos y ambientales. Los autores del libro son Alfredo Blum, Ignacio Narbondo, Gabriel Oyhantcabal y Diego Sancho.

 

 


 

PERSPECTIVAS PARA EL VERANO 2007 – 2008 (al 5/01/08)

Qué pasó a la entrada del Verano 2007/2008.  Desde la segunda quincena de noviembre hasta el período de las fiestas tradicionales, las precipitaciones fueron prácticamente nulas en el territorio uruguayo. Y si bien hubieron un par de olas de calor sofocante, por lo general se padecieron temperaturas por debajo de lo normal, con algunos días bien frescos.  Esto último, sin embargo, alivió muy poco la demanda atmosférica de agua, por lo que el desecamiento de suelos y aguadas, así como el estiaje de muchos cursos de agua comenzó antes de la llegada del verano. Como fuera expresado en los informes oficiales (Foro Regional de Perspectiva Climática para el Sureste de Sudamérica), las causas de estas anomalías estuvieron centradas en la fase fría (La Niña”) del fenómeno “ENSO” del Pacífico.

 

Algunas aclaraciones: Pese a estar en pleno fenómeno de “La Niña”, a fines de diciembre y comienzos de Enero hubieron algunas precipitaciones sobre el País. En efecto, en pleno verano, la “señal” del fenómeno acoplado Atmósfera-Océano que se da en el Pacífico Ecuatorial, pierde efecto sobre esta parte del Sudeste de Sudamérica, y son otras las condicionantes que influyen sobre el clima regional. Una de ellas es el campo de temperaturas del océano Atlántico. En esta ocasión, desde hace unos 10 días empezó a haber aguas más calientes que lo normal en el golfo de Santa Catarina (al Norte de Florianópolis), lo que muchas veces es señal de precipitaciones abundantes sobre Uruguay, durante el período estival. Sin embargo, esto no ocurre así todo el tiempo. Sí podemos decir que el caso inverso (aguas más frías en el Golfo de Santa Catarina) indican lluvias deficitarias en los meses estivales sobre Uruguay. En lo que sigue, se presenta el comportamiento estadístico de la precipitación en los últimos 53 años del siglo veinte, con respecto al fenómeno de La Niña, basado en registros de trece estaciones meteorológicas oficiales, situadas en las ciudades principales. De esta manera, cuando se nombra una ciudad, se está indicando la estadística de la estación allí ubicada, y no necesariamente todo el departamento.

 

En Enero : Es muy frecuente tener lluvias más deficitarias que lo normal para el verano, en  situaciones de “La Niña”, principalmente en Paso de los Toros y en Rocha, y prácticamente nula en el norte y el litoral.  Sin embargo, todo el territorio –inclusive el litoral –ha venido padeciendo el mencionado déficit de lluvia desde fines de noviembre, lo que en la mayoría de los casos no tiene reposición con las posibles lluvias de mediados de Enero, dado los altísimos valores de evaporación potencial.

 

En Febrero: Rivera, Paso de los Toros, Melo, Treinta y Tres, y también aunque en menor medida el Sur y Sureste (Colonia y Carrasco), tienen altas probabilidades de tener lluvias más deficitarias que lo normal para el verano, mientras que para Maldonado y el litoral  del río Uruguay las probabilidades de ello son mínimas. Sin embargo, se estima poco probable que ocurra un vuelco en la situación hídrica en la mayor parte de los suelos del país, en febrero.

 

Para Marzo: En estas condiciones de “La Niña”, las precipitaciones menores a lo normal siempre han sido  el hecho más común, especialmente al norte del río Negro, en Cerro Largo y en el área metropolitana de Montevideo. De tal manera, en los años “La Niña” que realmente tuvieron alto déficit en verano, en marzo la situación hídrica empeoró aún.

 En definitiva: El verano es época de deficiencias hídricas por exceso de evaporación, por más que en muchos lugares (en el Litoral, por ejemplo) llueva más que en invierno. Esta vez, las deficiencias estivales  comenzaron casi un mes antes. Y por más que pueda llover en Enero y Febrero en algunas zonas (y en general de manera muy dispersa), las deficiencias en los suelos se mantendrán en la mayor parte del País. La perspectiva desde comienzos de Enero es que aunque hay una pequeña probabilidad de algunos paliativos a la situación en la segunda quincena de enero, lo más probable para fines de marzo es la continuación de las deficiencias.

 

Dr Mario Caffera

Amigos del Viento

5 de enero de 2008

 

Que Pasa - Sábado 13 de octubre 2007
 
Efectos locales del cambio climático
Calentamiento a la uruguaya
Las consecuencias del cambio climático empiezan a sentirse en Uruguay con estaciones menos diferenciadas, inundaciones, tormentas y mosquitos resistentes.

NAUSÍCAA PALOMEQUE

Temperaturas más altas, aumento del nivel del mar y de las lluvias, inundaciones, temporales, enfermedades nuevas, cultivos que pueden perjudicarse y otros, beneficiarse. El clima ya no es el mismo y es muy posible que esas sean las consecuencias locales del cambio climático mundial.

El aporte de Uruguay al calentamiento es mínimo en el contexto global. Sin embargo, como la mayoría de los países que no están desarrollados, recibe sus efectos y necesita tomar medidas paliativas.

La temperatura del mundo aumentó y con ella la de Uruguay. En Montevideo, en 30 años, la temperatura subió entre 0,8 y 0,9 grados, a una velocidad mayor a la que se dio durante este siglo. Esa es una certeza. La otra es que subió el nivel del mar en Uruguay, porque el agua está más caliente y ocupa más volumen que el agua fría. El nivel del mar subió 11 centímetros en un siglo, acelerándose en las últimas décadas.

El calentamiento también propicia el desarrollo de enfermedades como el dengue y la leptopirosis. El dengue no llegó aún a Uruguay, pero está más cerca en la región. El calor favorece su reproducción y permite que los adultos vivan. "Tenemos el peligro de que venga por razones climáticas, que lo transportemos y lo traigamos y que ayudemos a que se reproduzca por comportamiento humano", dijo el licenciado en Meteorología, Mario Caffera. Este año hubo varias falsas alarmas y algunas contradicciones del gobierno sobre el tema.

Además, en algunas localidades del norte aparecieron mosquitos tropicales como el albopictus, llamado mosquito tigre. Su aparición es novedosa porque los fríos no permitían que madurara.

Los otros efectos del calentamiento en Uruguay son probabilidades que exigen estar alerta y estudiarlos con una perspectiva temporal, explicó el doctor en Oceanografía Gustavo Nagy, integrante uruguayo del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas.

El paso del tiempo también explicará por qué el último invierno no siguió la tendencia más cálida que se venía dando en los últimos años. En un proceso de inviernos cada vez menos fríos, el de 2007 fue "anormalmente frío", dijo Caffera. Según Caffera, el clima uruguayo es muy variable y este invierno podría explicarse por esa característica y por la tendencia a eventos extremos que se prevé con el calentamiento global.

Uruguay recibe los cambios climáticos que se están manifestando en la región sudeste de América Latina. En la zona se da el mayor aumento de precipitaciones en el mundo: 23% en un siglo, concentrado en las últimas cuatro décadas. No hay certezas absolutas, pero es "altamente probable" que se deba al calentamiento global y los cambios que genera a nivel atmosférico, explicó el oceanógrafo Nagy.

Para los científicos no parece casual que en el mismo período y en la misma zona suba el consumo de combustibles, cambie la circulación de las presiones y aumenten las precipitaciones. "Que haya más lluvias tiene que ver con el calentamiento. Son hechos que coinciden y son relaciones estadísticas" , explicó Caffera.

El aumento de las lluvias tendrá consecuencias en Uruguay, sobre todo en los cultivos agrícolas y en los riesgos sociales y sanitarios. Una reciente investigación del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, Cambio climático y Agricultura en Uruguay, pronostica "mejores condiciones para el crecimiento vegetal, riesgos en el acortamiento de los ciclos de los cultivos anuales, riesgos en algunos rubros con necesidad de frío invernal y condiciones más favorables para el desarrollo de plagas y enfermedades" .

Cultivos de verano como el maíz, el girasol y la soja necesitan mucha agua y posiblemente se beneficien con el aumento de las lluvias. "Si está lloviendo más en noviembre, empezamos la crisis de agua del verano con más agua", explicó Caffera.

Sin embargo, se prevé que se perjudiquen los cultivos de trigo y las manzanas, porque la humedad propicia las plagas del trigo y las manzanas necesitan horas de frío. Además, agregó Caffera, no siempre las compañías venden paquetes tecnológicos acordes con el clima uruguayo, las semillas del trigo son muy densas y con el aumento de la lluvia y la humedad no llegan a secar y se propician problemas fitosanitarios. Que haya más agua dulce en los ríos favorece la aparición de las cianobacterias, algas verdes y tóxicas que se ven en las costas cuando los niveles de salinidad bajan y hay más calor. Nagy explicó que a nivel de los peces no hay mayores riesgos porque las especies del Río de la Plata están adaptadas a los cambios de salinidad.

A pesar del aumento de las lluvias en la región, el nivel del mar en Uruguay creció menos que el promedio mundial: en el mundo aumentó 16 centímetros en un siglo y en Uruguay 11. El fenómeno se explicaría por la ubicación del país en la región y los cambios en los movimientos de los vientos.

Los especialistas constataron que los cambios climáticos están provocando una tendencia a descender hacia el sur del cinturón de altas presiones subtropicales. Ese fenómeno está generando modificaciones en las presiones, los vientos y las precipitaciones. Esto podría explicar que Uruguay sea más sensible a las sudestadas, vientos más húmedos que vienen del sur y del este; también que haya disminuido el impacto de los vientos pampeanos, más secos, que vienen del suroeste. La sudestada empuja el viento hacia Buenos Aires y hace que el agua se amontone sobre la costa argentina, a diferencia del pampero, que cuando sopla empuja las aguas del Río de la Plata hacia la costa uruguaya.

Esto explicaría que el nivel del mar en la zona uruguaya haya aumentado menos que los promedios mundiales, y que el de Argentina sea mayor. "Sube en Montevideo a pesar de que los vientos no favorecen que suba. Sube menos, pero sube por el calentamiento global y por factores regionales", concluyó Nagy.

En menos de dos años Uruguay tuvo dos eventos considerados extremos. Este año, en mayo, 7.000 uruguayos fueron evacuados por las inundaciones del río Negro, el Yi y el Olimar, que afectaron sobre todo a los departamentos de Soriano, Durazno y Treinta y Tres. Fue la peor inundación del país en 50 años. Los técnicos coinciden en que es difícil estimar cuánta agua se desbordó. Pero, por ejemplo, el 2 de mayo el Yi midió 3,7 metros y una semana después subió a 12,5 metros, según datos de la jefatura de Policía de Durazno.

Las inundaciones impactaron sobre todo en los sectores más carenciados, que habitan las zonas inundables y tienen muy pocos recursos para enfrentarlos. Por eso, Caffera pronosticó: "Uruguay va a tener más eventos socio-económicos de inundación".

Un año y medio antes, el 23 de agosto de 2005, Uruguay sufrió el temporal más fuerte de los últimos 40 años, con lluvias y vientos de hasta 160 kilómetros por hora que devastaron la zona sur y este del país.

Durante el temporal murieron 10 personas, miles de casas se arruinaron, más de 100.000 árboles fueron dañados, se cortaron las calles, entre otros desastres.

Los expertos consultados están de acuerdo en que ambos episodios pueden analizarse como eventos puntuales de una situación mundial y regional, donde son más propicios los eventos extremos. "Si cada cuatro o cinco años aparece un 23 de agosto, podríamos hacer afirmaciones, por ahora son eventos puntuales, que nos exigen estar atentos", dijo el meteorólogo Caffera. Con él coincidió el oceanógrafo Nagy: "han aumentado los desastres naturales de origen climático y Uruguay está en fase con el mundo y la región". Siempre hubo tormentas e inundaciones, sostiene el especialista, pero podría pensarse que el cambio climático está incidiendo en que sean más intensas y frecuentes.

En dos años, repasó Nagy, en la región Atlántica hubo tres desastres naturales para analizar: el huracán Caterina en Brasil, primer y único huracán en la zona, el Katrina en Estados Unidos, y en Uruguay el temporal de 2005. Los tres sucedieron cuando la temperatura del Atlántico alcanzó niveles récord de calor.

En ese marco deben estudiarse.

En Uruguay, lamenta Nagy, estamos lejos de hacerlo: "Es la actitud uruguaya con los temas climáticos. No hagamos olas. Como ya pasó, como las apariciones de floraciones, como este temporal, como las inundaciones, hasta que no venga otro".

A los niveles típicos de un país que hace alarde de su modestia y su pequeñez, los efectos del cambio climático se hacen notar en la vida diaria de los uruguayos, en cosas tan triviales como con qué vestirse en una primavera como ésta, que pasa del invierno al verano en cuestión de horas, o en más trascendentes para el país, como es su producción agrícola o su explotación de las playas como principal fuente de ingreso turístico.

Cáscaras de arroz, basura y efluentes

Como paliativos al calentamiento global en Uruguay hay tres proyectos para generar bonos de carbono, uno de los mecanismos propuestos en el Protocolo de Kioto para la reducción de emisiones de gases causantes del efecto invernadero. Cada bono genera el derecho a emitir una cantidad de dióxido de carbono, como un bien que se compra y es canjeable.

Uno de los proyectos es el de la cementera Artigas, en Minas, donde se utiliza cáscara de arroz como combustible en la producción de cemento. Es el proyecto que va más adelantado en el proceso para obtener bonos de carbono. La cementera inició su proceso en 2002 y su plan es hacerlo hasta 2012. A fines de agosto quedó registrada, cumpliendo con el primer paso para ingresar en el banco de bonos de carbono. Hoy está iniciando el trámite para certificar sus reducciones. Una vez que obtenga dicha certificación podrá comercializar sus bonos. La Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) calcula que en cinco años redujeron 50.000 toneladas de carbono.

La Intendencia de Montevideo tiene un proyecto de transformar el metano que generan las emisiones de la basura. Con una antorcha que lo quema lo transforman en anhídrido carbónico, mucho menos contaminante. Dinama estima que se reducirán 230.000 toneladas de carbono por año. Las validaciones están siendo realizadas por la consultora europea DNB.

Por su parte, la planta de Botnia proyecta producir energía eléctrica con la quema del efluente de licor negro, que empezaría a funcionar a fin de año y ya inició el proceso de validación de sus bonos de carbono. Según estimaciones de la papelera, se reducirían 50.000 toneladas de dióxido de carbono por año.

Hay varios proyectos en camino, el de UTE en Treinta y Tres, para generar energía eléctrica a partir de arroz y el de la curtiembre Branáa en Montevideo, donde cambiaron una caldera a fuel oil por gas natural.

Según la página web del Ejecutivo uruguayo, si se suman todos los proyectos posibles de reducción de emisiones, Uruguay podría recaudar unos 100.000 millones de dólares en bonos de carbono.


La ONU insta a la prevención de desastres naturales

Es por el brusco aumento de las tragedias relacionadas con el cambio climático en la última década

NACIONES UNIDAS, (Reuters) - En medio de un dramático aumento de las tragedias relacionadas con el clima, las agencias de ayuda internacional están pidiendo a los países que aumenten su compromiso con la reducción de desastres, señaló la Organización de Naciones Unidas (ONU).

"El cambio climático ya está provocando un aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor, inundaciones, sequías y ciclones tropicales. Creemos que es necesario hacer más para contener los desastres naturales en su inicio", señaló la el subsecretario general de asuntos humanitarios de la ONU, John Holmes.

"La reducción del riesgo de desastres es una parte clave de la respuesta global al cambio climático", agregó.

Naciones Unidas ha realizado 13 llamados sólo este año, superando la marca anterior de 10 solicitudes en un mismo año, y 12 de ellos fueron en respuesta a desastres relacionados con el clima, indicó el organismo mundial.

Sobre 250 millones de personas son afectadas cada año por las llamadas catástrofes naturales, un tercio más que hace una década, informó la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

En el 2006, la Cruz Roja y la Media Luna Roja respondieron a 482 desastres, en comparación con los 278 del 2004. Durante ese período, la cantidad de inundaciones aumentó de 54 a 121. Hasta ahora en 2007, la federación ha respondido a más de 100 inundaciones, señaló.

AMIGO DEL VIENTO: JORGE NUSA PARTICIPARÁ DE LAS JORNADAS DE CAPACITACIÓN Y ACTUALIZACION PARA PRONOSTICADORES DE AMERICA DEL SUR EN EL SERVICIO METEOROLOGICO (SMN)

Entre los días 23 y 27 de abril corriente, se llevará a cabo en la sede central del SMN, un “Taller Internacional sobre Técnicas Avanzadas para
Pronóstico del Tiempo en América del Sur”.

Es ésta la segunda oportunidad en que el Centro Regional de Formación Profesional del S.M.N., organiza un taller especializado para
pronosticadores de los Servicios Meteorológicos de América del Sur, con el auspicio de la “National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA)” de los Estados Unidos de América y de la Organización Meteorológica Mundial.

El taller está especialmente proyectado para pronosticadores que cumplen tareas operativas en los Centros Meteorológicos Nacionales, y tiene por
objeto actualizar sus conocimientos y optimizar las técnicas de pronóstico de los fenómenos meteorológicos significativos, de gran importancia para
quienes deben tomar decisiones, para los Organismos de defensa civil y también para los medios de comunicación social, y el público en general.

Los Doctores Robert Smith y Michael Davison, ambos expertos de la NOAA, tendrán a su cargo las presentaciones técnicas. En calidad de alumnos, participarán de éste taller, pronosticadores de la Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Venezuela y Uruguay quienes han sido seleccionados con la finalidad de que una vez finalizado el período de capacitación, puedan desarrollar tareas de actualización, a través de cursos especialmente programados, que habrán de realizarse en otras Oficinas Regionales de Pronóstico.

La ceremonia de apertura del Taller está prevista para las 09:00 hs. del 23 de abril corriente, en la sala “Benjamín Apthorp Gould” de la Biblioteca
Nacional de Meteorología, que funciona en 25 de Mayo 658, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sede central del S.M.N.

Uruguay y el cambio climático
Cuando calienta el sol

Inundaciones, violentas granizadas, sequías, feroces
temporales: el tiempo no cesa de buscar su lugar en la
vida cotidiana de los uruguayos. Pero esta sensación
generalizada de que el clima está cambiando a pasos
agigantados, según los expertos, aún no es verificable
científicamente en nuestro pequeño territorio. Hay
algunas tímidas transformaciones, es verdad, pero
sobre todo la creciente mediatización de los informes
del tiempo y una lucha frenética por el rating.

Por Daniel Erosa

Existe una percepción general en la población de que
el clima ha perdido la cordura. De que ya nada es
previsible bajo el cielo, porque además de que los
pronósticos meteorológicos han resultado en los
últimos tiempos algo erráticos, las condiciones
climáticas están siendo desconcertantes: veranos
invernales y otoños de playa, ciudades que se inundan
en horas, sequías que jaquean la economía, granizadas
que muelen en minutos los techos de un pueblo entero,
temporales que arrasan con todo y cobran vidas
humanas.
Sin embargo, para los expertos se trata sólo de un
fenómeno de percepción. O mejor dicho, no se puede
decir científicamente que el clima de Uruguay ha
cambiado.

Según Mario Caffera,*

“históricamente nuestro país tiene una tremenda
variabilidad interanual. Ha nevado más frecuentemente
a comienzos de siglo y suele haber alguna pequeña
nevada perdida en invierno en las sierras de la que
nadie se entera, los vientos fuertes siempre se
dieron, hubo temporales tremendos en todas las épocas.
Estamos en la zona de máxima frecuencia de tornados de
América del Sur. Había un balneario cerca de donde
está hoy la compañía del gas que fue desecho por un
temporal. Lo que pasa es que antes en los servicios
meteorológicos se negaba la existencia de tornados y
en algunas estaciones no cifraban el granizo porque no
podía decirse que había granizado”.

Para Andrés Acosta**

“en términos de país, salvando los perjuicios del
efecto invernadero y el deterioro de la capa de ozono,
no se puede hablar de grandes cambios climáticos. No
son nuevos estos episodios: hay fenómenos que se
repiten en el tiempo cíclicamente como las sequías,
las inundaciones y los vientos. Me acuerdo de no haber
podido cruzar el arroyo Pando hace muchos años porque
estaba crecido en el mes de enero, y las inundaciones
del 59 se dieron en abril, saliendo del verano”. En su
opinión, el episodio ocurrido en Rocha la semana
pasada fue un fenómeno normal en cuanto a caída de
agua. “Pero lo que pasa es que tenemos un enemigo en
el mundo que es el plástico y obstruye los tubos de
desagüe” provocando estas crecidas en pocas horas.
Según Acosta, “en las últimas inundaciones de
California, París y San Pablo se supone con bastante
firmeza que además de las abundantes lluvias, la mala
conservación y la obstrucción de los desagües por
envases de plástico fueron determinantes” . En Rocha
seguramente pasó eso, deduce el especialista.

Caffera piensa que es posible que algunos fenómenos
climáticos estén siendo un poco más frecuentes o más
intensos, pero como se trata de eventos fortuitos se
necesitarían como 200 años de estudios para calcular
si aumentaron de algún modo. “Podemos tener el
pálpito, pero no lo podemos asegurar porque monitorear
la frecuencia de esos fenómenos es muy difícil”,
afirma. Además actualmente hay mejores comunicaciones
y circula mucha más información. También resulta
evidente que los uruguayos se han acostumbrado a una
muy baja exposición a fenómenos naturales
catastróficos o a la hostilidad climática.

En consecuencia, se instaló, según Caffera, un
problema más grande, que “es la actitud de Uruguay
frente a los fenómenos severos. Escondemos la cabeza
como el avestruz y hacemos como si ninguno de los
eventos fuera a repetirse. Decimos: pasó, qué alivio y
ahora que le toque a otro, o por lo menos que no me
toque a mí. Eso viene de la herencia gauchesca
trashumante. Es lo mismo que dejar todo tirado y
sucio, qué te importa si vos te vas y aquí no viene
nadie”.

SIN EMBARGO SE MUEVE. La temperatura asciende, los
océanos se calientan, los glaciares se derriten, el
nivel del mar avanza, crecen los incendios sin control
y se achican los lagos. Las costas se erosionan, los
ríos de montaña se evaporan, la primavera llega antes,
el otoño viene más tarde y las plantas florecen
prematuras. Los pájaros anidan más temprano, algunos
anfibios desaparecen y los corales se vuelven pálidos.
El clima global está cambiando y ya casi no existen
dudas de que la actividad humana y la emisión de gases
influyen decisivamente en ese proceso. La mayoría de
los expertos aseguran que el problema radica en la
velocidad con que el clima está mutando. “Si las
actuales emisiones de gases continúan, el mundo
afrontará el índice más rápido de cambio climático de
los últimos 10 mil años. Esto puede potencialmente
alterar la circulación de las corrientes oceánicas y
cambiar radicalmente las pautas climáticas
existentes”, señalan los científicos Thomas Karl y
Kevin Trenberth en la revista Science.

Para Caffera el derretimiento de los polos y el
calentamiento general de las aguas oceánicas
superficiales están ocurriendo a un ritmo muy
acelerado. Y se trata de un proceso irreversible. El
aumento de gases de invernadero se puede apreciar en
la cantidad de anhídrido carbónico disuelto en los
hielos antárticos y de Groenlandia, y tiene su
correlato en el aumento de temperatura del planeta.
Lograr corregir o disminuir el daño controlando la
emisión de estos gases parece una tarea difícil. La
civilización entera está fundada en la quema de
combustibles fósiles. El progreso de las potencias y
casi todas las actividades humanas se basan en esa
matriz energética que en pocos decenios está
dilapidando una acumulación de millones de años de
energía solar.

En nuestro país, por ejemplo, las precipitaciones
aumentaron a fines del siglo pasado un 20 por ciento,
la temperatura casi un grado y el mar ha subido 11
centímetros. Montevideo registra un avance marino
importante y sostenido. Se observó que entre 1992 y
2004 el lugar de océano abierto que más creció en
todas las Américas es justo enfrente al Río de la
Plata.
Las posibles consecuencias de este avance del mar no
sólo se evidencian en centímetros, “cuando haya un
temporal el agua va a llegar más adentro y va a romper
más. Va a repercutir directamente en la obra civil”,
dice Caffera.
Pero también puede perjudicar algunos humedales como
los de las lagunas de Rocha. “El riesgo potencial de
una invasión de agua salada fuera de época es mayor y
eso atentaría contra ese ecosistema de un modo que no
me es posible evaluar, pues no soy idóneo para ello”,
asegura.

Según Acosta, el tema más inquietante para Uruguay es
precisamente la suba en el nivel del mar. Porque somos
un país muy bajo y por tanto más vulnerable. De todas
formas considera que no es mucho lo que se puede hacer
al respecto ya que “tampoco tenemos ni la superficie
ni los medios como para parar la cosa. Siempre nos van
a venir consecuencias de otros lados”.

Caffera, por su parte, remarca que los lugares de la
costa realmente problemáticos no son todos y que
existen estudios que indican “que la vulnerabilidad
mayor en el Río de la Plata está del lado argentino”.
SECOS O INUNDADOS. Cuando hablamos de inundaciones
hablamos de problemas urgentes, de casas hundidas en
el agua en apenas horas, de familias enteras que
quedan en la calle y sin nada. Las inundaciones de
2001-2002 causaron en Uruguay unos 3 millones de
dólares en gastos y daños. Desde el punto de vista
técnico se sabe que aquí las inundaciones son casi
siempre de evolución rápida, aunque el daño es siempre
muy alto.
En el otro polo están las sequías, que si bien tienen
una instalación lenta y paulatina, generan un impacto
mucho más devastador y peligroso. Es el evento de
mayor perjuicio económico y social porque sus efectos
son mayores que los costos de las pérdidas directas.
Sobre todo en el sector agropecuario. La registrada en
1999-2000, por ejemplo, según un estudio realizado por
la DINAMA, produjo pérdidas por 210 millones de
dólares.
Un viejo dicho popular que sobrevive aún en campaña
reza “prefiero morir ahogado y no de sed”. La metáfora
encierra el conocimiento de los efectos perjudiciales
que conlleva la sequía en comparación con las
inundaciones. Para Caffera los impactos de un fenómeno
y otro no se pueden comparar: con la sequía las
pérdidas monetarias son mayores. Pero además existen
los gastos no considerados, como el aumento del costo
de la energía eléctrica, las pérdidas por corte de
energía, los daños por falta de agua potable o agua
industrial, la reducción del número de productores y
de empresas rurales puesto que cierran para siempre,
las producciones que no se recuperan, los ingresos y
las inversiones que se pierden. “En cada sequía se
pierden establecimientos y familias enteras abandonan
el campo y muchas de esas personas terminan como
marginados. Eso tiene poca prensa y nos llenamos la
boca con el país agropecuario” , dice Caffera.
En la sequía de 2004, según el técnico, “ni OSE ni UTE
tenían cálculos del impacto del fenómeno en el
desarrollo de sus actividades. No era su cometido. Su
competencia es brindar el servicio, producir como
empresa y no hacer este tipo de proyección de impacto
social”. Pero tampoco se pudo encontrar ningún
proyecto sobre cuenca en el tema sequía: “No hay nadie
estudiando un plan de contingencia, y ese es el
problema más grave”, opina.
LA METEOROLOGÍA DEL RATING. La mediatización de la
información meterológica en nuestro país introdujo
algunos problemas. Según Caffera, “cuanto más se
mediatiza menos se valoriza al técnico y más se realza
al gurú. La mediatización terminó siendo perversa. Se
transforman en showmen porque colaboran con el
rating”. Los medios masivos, afirma, establecieron una
paradoja cultural que situó a los fenómenos climáticos
como una cuestión de fe. “La gente dice que le cree
más a uno que a otro y se termina manipulando una
información que no debería ser manipulada. La
previsión es un tema de recursos. No se puede andar
generando pánico ni confusión”, agregó.
Para Acosta “aquí los pronósticos dicen disparates
tremendos. Luego del 23 de agosto Vázquez Melo dijo
que se repetiría el temporal y recomendó un montón de
medidas como si fuera a suceder una catástrofe. Nadie
sensato puede pensar que a los tres días se podían
repetir las condiciones de un fenómeno que se da cada
50 años”. Este apresuramiento en emitir pronósticos
climáticos, en su opinión, residiría en que “hay
varios funcionarios de meteorología que funcionan como
empresas privadas, compiten entre sí y han desatado
una suerte de terrorismo verbal por la ansiedad de
ganarle al otro en aciertos. Hemos llegado a un estado
en el cual uno dice que es meteorólogo y se te matan
de risa. Cuando debería ser un tema muy serio”.
* Licenciado en ciencias meteorológicas en la
Universidad de Buenos Aires, y obtuvo la maestría en
ciencias ambientales en la especialidad meteorología
agrícola en Bélgica. Fue durante 31 años funcionario
del Servicio Meteorológico Nacional y cuenta con 12
años de docencia universitaria en la Facultad de
Ciencia en la Unidad de Meteorología. Es miembro
activo de la ong Amigos del Viento y ha realizado
varias consultorías nacionales e internacionales
referidas a temas climatológicos.
** Ingeniero agrónomo y agrometeorólogo experto de las
Naciones Unidas, meteorólogo clase 1 del Servicio de
Meteorología Nacional de España. Profesor colaborador
honorífico del Departamento de Hidráulica e Hidrología
de la Universidad de Valladolid.
El estigma del 23 de agosto
Para Andrés Acosta la gente está sugestionada con el
temporal del 23 de agosto pasado que dejó un saldo
catastrófico en daños y diez personas fallecidas. El
técnico opina que está operando una verdadera psicosis
en la población uruguaya debido a la exageración de
algunos medios de comunicación. Incluso en su familia,
dice, en cuanto oyen algún pronóstico de vientos
suspenden las salidas porque se viene el temporal.
“Eso es una exageración producto de lo que sucedió el
23 de agosto y el mal manejo de la información
posterior por parte de algunos meteorólogos que
confunden esta ciencia con un circo y que salen a
decir payasadas. Cada sudestada tiene vientos con
rachas de 80 quilómetros y es una situación
absolutamente normal para nuestro país. Casi siempre
hay. Eso no cambió.”
Proyecciones para 2050
Según un trabajo elaborado por Mario Caffera, con el
apoyo y la coordinación de los investigadores del
proyecto La Unidad de Cambio Climático (DINAMA): “En
los próximos años Uruguay experimentarí a tasas de
calentamiento con variaciones que irían desde 0,3 a
0,5 para la década de 2020 y desde 1,0 a 2,5 grados
centígrados para 2050”. El calentamiento más
importante se daría al noroeste en el departamento de
Artigas, y los menores en Rocha.
También aseguran que los cambios en la precipitación
prevista para la década de 2020 serían prácticamente
despreciables, mientras que para 2050 sería positivo
sobre todo el territorio.
Entre los cambios debidos al calentamiento climático,
uno de los más impactantes será el aumento en el nivel
del mar de entre dos y diez centímetros por década
(hasta ahora era sólo entre uno y dos centímetros). La
principal causa de este fenómeno proviene de la
expansión del agua más caliente del océano, lo cual es
un proceso inexorablemente lento que asegurará que el
nivel del mar continúe aumentando en los próximos
siglos.
Particularmente el estudio consigna que se “darían
aumentos en la duración de los episodios de crecida
del Santa Lucía, lo que tiene potenciales impactos
ambientales y socioeconómicos” . Se trata de una cuenca
con una muy alta biodiversidad y múltiples usos
humanos, desde el recreativo hasta el abastecimiento
de agua potable para más de la mitad de la población
del país, y es la mayor “cuenca lechera” nacional.
Además allí existe un alto grado de productividad
agrícola, en especial a nivel de la horticultura. El
informe explica que el “incremento en la inestabilidad
de las riberas es un indicador de vulnerabilidad” que
se agrava porque la cuenca prácticamente rodea, y en
algunas porciones forma parte de, “la conurbación de
la capital de un país megacéfalo”. La mayor parte de
las rutas que comunican Montevideo con el resto del
país atraviesan tanto el curso principal como sus
numerosos afluentes, con un número muy importante de
puentes, cuyas cabeceras están siendo “trabajadas” de
manera creciente por las aguas del río.
Algunos fenómenos severos
GranizoEnero de 2006. Vientos, lluvias y granizadas
afectaron a la localidad Plácido Rosas, en Cerro
Largo. Cayeron piedras del tamaño de un huevo de
avestruz que afectaron miles de hectáreas de arroz,
mataron cientos de ovinos, destrozaron los techos de
muchas casas y ocasionaron daños en la red eléctrica y
el sistema de comunicaciones.
TemporalAgosto de 2005. El temporal más fuerte de los
últimos 40 años con vientos de más de 180 quilómetros
por hora, que afectó casi todo el territorio nacional,
dejando un saldo de diez personas fallecidas, miles de
árboles caídos y decenas de millones de dólares en
pérdidas materiales.
TornadosMarzo de 2002 y abril de 2004. Ambos episodios
ocurrieron en la zona granjera de Canelones, sobre
todo en el Santoral, y hubo 2.025 afectados entre
granjeros, lecheros, productores ganaderos y
agroindustriales, viñas y bodegas. Arrojaron un daño
de más de 20 millones de dólares en pérdidas directas.
InundacionesJunio de 2001. En la ciudad de Artigas se
inundó la cuenca del río Cuareim y aledaños. Se
registraron más de 5 mil evacuados, 240 viviendas
destruidas y 1.200 quilómetros de caminería rural
dañadas, cuya reconstrucció n implicaba 20 millones de
dólares. Ese mismo año se consignan 1.054 evacuados
durante diez días y 300 viviendas desechas en la
ciudad de Rivera por el desborde del arroyo Cuñapirú.
Sequía1999-2000. Fue la última gran sequía registrada
en todo el territorio nacional y arrojó pérdidas por
210 millones de dólares y una serie de daños de gran
impacto social. En 2004 también se produce un fuerte
déficit hídrico, especialmente en la zona norte, del
cual todavía se están analizando las consecuencias.

Innovador Atlas del Cambio Climático
Resulta efectivo para comprender el efecto del calentamiento
Lunes 30 de Octubre de 2006, YucatánCom.-
MADRID (El País).— Las emisiones de gases de efecto invernadero que genera el transporte mundial aumentaron 36% entre 1990 y 2000 y siguen creciendo. Toda África emite el 2.5% del total de dióxido de carbono a la atmósfera en el planeta al quemar combustibles fósiles, y América Latina está sólo ligeramente por encima con el 3%. En el otro extremo están EE.UU., con 27% del total y Europa con 24%; Asia Oriental está en 11%. Son algunos de los datos que destaca el nuevo Atlas del Cambio Climático que han preparado dos científicos europeos y que acaban de presentar en Londres, ante la próxima cumbre mundial del clima que se celebrará en Nairobi, en noviembre.

Para mucha gente puede parecer algo abstracto el calentamiento global, el hecho de que la temperatura media de la Tierra haya aumentado un grado en un siglo y que vaya a subir otros dos en las próximas décadas. Kirstin Dow y Thomas E. Dowing, del Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo, han hecho un excelente resumen del cambio climático en el atlas, tocando incluso temas que suelen quedar fuera de los documentos oficiales o de estudios científicos, como la destrucción de bienes culturales.

Venecia, ya amenazada por el agua, sufrirá el problema de la inundación agravado por la subida del nivel del mar.

Los datos del libro, como es lógico, son conocidos, pero se accede a ellos de forma dispersa, de modo que su presentación integral es eficaz para comprender el cambio climático y sus impactos. Medio centenar de gráficos aclara y compara muchos parámetros.

                                               



Encuentro Nacional “Agricultura y Alimentación en
Uruguay. Es Tiempo de Soberanía Alimentaria”


El martes 17 de octubre tendrá lugar en la Intendencia
Municipal de Montevideo el Encuentro Nacional
“Agricultura y alimentación en Uruguay: es tiempo de
soberanía alimentaria”, que es organizado por la Red
de Grupos de Mujeres Rurales del Uruguay, Uruguay
Sustentable, la Comisión de Reforma Agraria del
PIT-CNT y REDES-Amigos de la Tierra.

El propósito de este Encuentro es intercambiar
visiones sobre el contexto actual en el que se
desarrolla la agricultura en nuestro país, así como el
conjunto de limitantes que tiene la búsqueda de
soberanía alimentaria desde el modelo productivo y de
tenencia de la tierra en Uruguay.

El actual modelo productivo dominante en el sector
agropecuario genera una situación adversa en materia
económica, social, ambiental y de soberanía. En
Uruguay los datos en este sentido son elocuentes. Con
una superficie de 18,7 millones de hectáreas y un poco
más de 3 millones de habitantes, apenas 190.000 de
ellos pueblan la campaña mientras más del 80% de la
población vive en los principales centros urbanos. En
30 años han desaparecido mas de 20.000
establecimientos rurales y 128.000 personas han sido
obligadas a abandonar el campo.

De las 16,5 millones de hectáreas explotadas, más de
la mitad está concentrada en un poco más de 4.000
establecimientos dedicados a la ganadería extensiva
(80% de la producción agropecuaria). Las 56 estancias
más grandes abarcan una superficie equivalente a la de
los 36.000 predios más chicos del país. Más de 700.000
hectáreas están dedicadas al monocultivo de eucaliptos
y pinos; 385.000 de ellas son propiedad de 9
Sociedades Anónimas extranjeras, que a su vez
pertenecen a grandes empresas multinacionales.

En los últimos años, mas de 200.000 hectáreas
divididas en predios de más de 1.000 hectáreas han
cambiado de propietario, de las cuales el 90% ha
pasado a manos de Sociedades Anónimas, cuyos
verdaderos dueños se desconocen. Según datos del Censo
Agropecuario del año 2000 y del Instituto Nacional de
Colonización, el 25% del territorio nacional cultivado
es propiedad de extranjeros. Apenas se han colonizado
500.000 hectáreas en 57 años, siendo excepcionales los
casos de asalariados que han tenido acceso a la tierra
mediante la Ley 11.029. Las empresas transnacionales
se convierten cada vez más en las propietarias de
nuestros territorios y recursos productivos, del
mercado interno e internacional de insumos, de
materias primas y también de productos alimenticios
procesados.

Este modelo de producción y consumo de alimentos
agenciado por el gran capital transnacional, y
apuntalado por organismos internacionales, está
generando hambre, pobreza y exclusión en nuestro país.
Este Encuentro del 17 de octubre busca reunir a
personas y organizaciones que, desde diversos lugares,
sienten preocupación por la pérdida cada vez mayor de
nuestra soberanía alimentaria. Allí se abordarán,
entre otros temas, la agricultura familiar, la
liberalización comercial y su incidencia sobre la
soberanía alimentaria y la reforma agraria.
Agricultura y alimentación en Uruguay:
es tiempo de soberanía alimentaria


17 de octubre de 2006
Sala Ernesto de los Campos (Piso 2 – Sala de
Conferencias IMM)

Organizan:

REDES – Amigos de la Tierra Uruguay
Uruguay Sustentable
RED de Grupos de Mujeres Rurales del Uruguay
Comisión de Reforma Agraria del PIT-CNT

Programa preliminar

Mesa 1: Diagnóstico. De 9 a 12 y de 14 a 16:00

Exposición Organización
Aportes de las Mujeres Rurales RED
Agricultura Familiar Ecológica y Soberanía Alimentaria
APODU
Pesca y Soberanía Alimentaria Oscar Galli – REDES
Aportes de los Asalariados Rurales UNATRA
Monocultivos Forestales Ricardo Carrere
Comisión de Reforma Agraria del PIT-CNT PIT-CNT
Agronegocios en el Cono Sur Fernando Pesce

Mesa 2: Propuestas hacia la Soberanía Alimentaria. De
16:30 a 19:30
Exposición Organización
Uruguay Rural MGAP
Uruguay Sustentable
Reforma Agraria AEA – PIT-CNT
Molino Santa Rosa Carlos Reyes
Programa de Semillas Marcelo Fosatti
Proyecto de Semillas en Treinta y Tres
APARBU – SOCA – UTALa experiencia de Bella Unión











 

A las puertas del Año Polar
Por Marcela Valente*

La ciudad argentina de Ushuaia se prepara para recibir a cientos de científicos que estudiarán el Polo Sur a partir de marzo de 2007.

USHUAIA, 9 oct (Tierramérica).- En vísperas del Año Polar Internacional, un acontecimiento científico mundial convocado para aumentar el conocimiento sobre los polos, la capital de la austral provincia argentina de Tierra del Fuego, Ushuaia, se prepara para ser la principal vía de ingreso a la Antártida.

Desde el 28 de febrero, un reloj virtual marca en Ushuaia la cuenta regresiva del Año Polar, en realidad un bienio que se extenderá entre el 1 de marzo de 2007 e igual fecha de 2009, buscando colocar a las olvidadas regiones polares en el centro de la escena.

En esta ciudad, la Cordillera de los Andes se despide en pequeñas islas hasta perderse en el océano Atlántico.

"El eslogan de Ushuaia como 'el fin del mundo' es bueno para el turismo, pero en verdad somos parte de la comunidad circumpolar y principal puerta de entrada a la Antártida", aclaró a Tierramérica Daniel Leguizamón, secretario ejecutivo de la Comisión Organizadora del Año Polar Internacional en Tierra del Fuego, financiada exclusivamente por el gobierno de esa provincia.

"Para una población --de 54 mil habitantes-- formada con migrantes del resto del país es difícil pensar que existe algo más abajo, pero estamos a tres mil kilómetros de Buenos Aires y a la Antártida la tenemos a apenas mil kilómetros", remarcó.

"Noventa y dos por ciento de los turistas del mundo que van a la Antártida salen desde aquí", aseguró, y los guías de los cruceros ya fueron capacitados para difundir la importancia del Año Polar.

La comisión que preside Leguizamón está integrada por funcionarios gubernamentales, empresarios, científicos, comerciantes, ambientalistas, educadores y guías turísticos. Trabajan desde hace meses para promover este acontecimiento.

El Año Polar consiste en una campaña mundial de investigaciones y observaciones en los polos organizada por el Consejo Internacional de Ciencia y la Organización Meteorológica Mundial. Se estima que involucra a unos 10 mil investigadores de 50 países, entre ellos Argentina, Australia, Brasil, China, Nueva Zelanda y Uruguay.

El objetivo es conocer el actual estado ambiental en las regiones polares, medir cambios en esas áreas tan sensibles al calentamiento global, mejorar observatorios, aumentar el conocimiento sobre la interacción de los polos y el resto del planeta, e investigar procesos históricos sustentables en sociedades circumpolares.

Los organizadores quieren multiplicar el saber sobre esas regiones y sensibilizar a la opinión pública y a los tomadores de decisiones sobre la importancia de estos ecosistemas para la vida en el planeta.

"Esperamos ampliar nuestros conocimientos con proyectos nuevos, originales, y dejar como legado nuevas bases de observación", adelantó a Tierramérica Sergio Santillana, coordinador científico del Instituto Antártico Argentino.

Según este centro, Argentina es el país latinoamericano que más proyectos presentó a la comisión internacional y al que más se le aceptaron.

Uno de ellos, que realizará en cooperación con Estados Unidos, es el monitoreo de un témpano que está en la barrera de hielo Larsen. Se instaló una cámara y una estación meteorológica que se perderán a medida que el témpano se desprenda, migre hacia el norte y se vaya derritiendo.

"Esa simulación nos permitirá elaborar modelos de lo que puede pasar en la Antártida si sigue aumentando la temperatura global", agregó. "Argentina es el país más próximo a la región polar y es aquí donde se sentirán las primeras consecuencias del cambio climático", advirtió Santillana.

El experto dijo que los cambios no necesariamente serán desastrosos, pero enfatizó que habrá que adaptarse.

"En el Polo Norte, con el deshielo completo previsto para dentro de 50 años, pueden surgir nuevas rutas comerciales; en el Sur cambiarán las corrientes, que se harán más dulces con el derretimiento, y eso traerá modificaciones en las cadenas alimenticias", adelantó.

Los científicos locales del Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic) y del Instituto Antártico llevan adelante múltiples proyectos de investigación en la Antártida y estarán involucrados en al menos 30 programas para el Año Polar, la mayoría en cooperación con otros países.

Además del mencionado por Santillana habrá observaciones de la capa de ozono, censos para medir el impacto del aumento de la temperatura en la fauna marina o estudios sobre la función de los témpanos como sumideros de carbono.

Este Año Polar será el cuarto que se realiza desde fines del siglo XIX. El primero fue entre 1882 y 1883. Para el segundo hubo que esperar hasta 1932-33. El tercero, entre 1957 y 1958, se denominó Año Geofísico Internacional y dio lugar a la redacción del Tratado Antártico (1959), que congeló reclamos de soberanía y comprometió a los países en la preservación de ese continente.

"No sabemos qué consecuencias puede tener este nuevo Año Polar, pero sin dudas las tendrá", vaticinó Santillana, aventurando la posibilidad de que ese tratado, del que Argentina forma parte, sea revisado por los suscriptores.

Ushuaia busca ser la antesala de las campañas, una función que por el momento está concentrada en el puerto chileno de Punta Arenas, más distante de la Antártida.

"Queremos ser un nexo para científicos de todo el mundo", anunció Leguizamón. Eso significa poner a disposición de los investigadores la logística: aeropuerto, puertos, depósitos, rompehielos, combustibles, baqueanos entrenados para orientarse en el hielo, equipos para trasladarse en la nieve, herramientas, vestimenta polar y víveres.

"El Año Polar necesita un punto de apoyo en Ushuaia y nosotros queremos ser parte de él. Es una actividad que refuerza nuestra identidad como comunidad polar", dijo Leguizamón.

* Corresponsal de IPS.

COMUNICACIÓN SOCIAL PARA LA GESTIÓN DEL RIESGO
CIUDAD DE PANAMÁ, PANAMÁ, Miércoles 11 de octubre de
2006, EIRD.- Comunicación social para la gestión del
riesgo. Una cultura de prevención implica una actitud
colectiva que sólo puede construirse mediante un largo
proceso social. Dentro de este proceso, la
democratización de la información sobre desastres y la
creciente participación de la sociedad civil son
factores claves.

La comunicación social, por el acceso que tiene a
públicos masivos, debe convertirse en factor
fundamental de una cultura de prevención y, aunada a
las instituciones educativas, puede fomentar la
capacitación individual y colectiva. El papel de la
comunicación en estos procesos alude a la
intermediación entre expertos, el gobierno y la
comunidad para hacer accesible a la población el
conocimiento de los riesgos. Lo conveniente es
insertar en el flujo cotidiano de información los
contenidos de prevención de riesgos de desastres y así
hacer de este tema un asunto cotidiano en el
desarrollo de la región, zona o área.

El comunicador es el puente entre los técnicos,
investigadores y profesionales especializados y la
población, quien conoce las herramientas para
sintetizar la información y presentarla al público en
términos de fácil comprensión, sin desvirtuar ni
distorsionar el contenido técnico. La población tiene
el derecho de obtener información objetiva y oportuna,
de tal manera que pueda contribuir a la mitigación y
hacer conciencia.

En materia de prevención de riesgos de desastres, es
importante analizar cuál es la visión de desarrollo de
la comunidad que tiene sus líderes, para luego definir
cómo puede la comunicación contribuir con ese proceso
y la manera en que se inserta el tema de la gestión
del riesgo de desastres. En la medida en que la
prevención se inserte en los procesos de desarrollo,
la población estará menos expuesta a amenazas de
origen natural o tecnológico. Una comunidad vulnerable
a los desastres de origen natural, debidamente
informada y educada, puede implementar medidas de
desarrollo sostenible donde se incluya la reducción
del riesgo, teniendo en cuenta el crecimiento
económico y el desarrollo local y nacional.

Uso de los medios de comunicación en la gestión del
riesgo de desastres
La prevención comienza con la información. Por medio
de sonidos, imágenes y la palabra impresa, los medios
de comunicación informan sobre lo que ocurre, pero
pueden hacer mucho más. Pueden explicar el significado
de los hechos; servir como guía en un terreno incierto
y ser formadores en un mundo donde el conocimiento
crece en forma exponencial y la ignorancia cobra un
elevado precio. El papel del comunicador no debe ser
tan sólo informar sobre el pasado inmediato, o incluso
sobre el presente, sino ayudar a prepararse para el
futuro, al ofrecer al público información oportuna y
ampliar sobre la prevención y mitigación de los
desastres.

Cuando ocurre un desastre, la información aumenta en
volumen y se diversifica; los medios de comunicación
pueden ceder a la tentación de acentuar la tragedia y
el desorden, o pueden colaborar con la tarea de
reducir el impacto y el riesgo de la zona, y fomentar
una respuesta pública más eficaz.

Los avances científicos y tecnológicos permiten
pronosticar muchos fenómenos naturales. Los medios
masivos pueden desempeñar un papel fundamental en la
prevención y en la fase de alerta temprana mediante la
publicación de mensajes educativos que lleguen a
grandes grupos de personas a través de la radio, la
televisión, los diarios y las revistas, esclareciendo
y orientando. Nuevas tecnologías como el correo
electrónico, los foros de Usenet y la World Wide Web
(www) ofrecen realimentación adicional, optimizando el
recurso humano y generando un periodismo mucho más
ágil.

Los medios de comunicación colectiva determinan en
gran medida la forma en que la gente reacciona ante
los desastres, ya que la comunidad depende de la
información para tomar decisiones. onsecuentemente,
varios países de la región han iniciado programas de
capacitación dirigidos a periodistas, sobre su
responsabilidad en la preparación de la comunidad ante
los desastres. Costa Rica, Honduras y Colombia, entre
otros, han tenido provechosas experiencias con
seminarios y talleres para medios de comunicación
nacionales.

La convergencia e los intereses entre los medios de
comunicación y las organizaciones encargadas de
prevenir y atender los desastres, se centran en su
preocupación por transmitir un mensaje a la población
que contribuya a reducir el riesgo al cual está
expuesta permanentemente. Pero esa preocupación debe
pasar a convertirse en un esfuerzo por mejorar
cualitativa y cuantitativamente la información sobre
prevención de riesgos de desastres.

Los medios de comunicación local, tales como las
estaciones de radio y los periódicos locales, son una
de las fuentes más populares de información para mucha
gente; pueden ayudar, en la gestión del riesgo de
desastres, a que la gente más humilde entienda los
medios de comunicación de una manera diferente, como
un canal a través del cual ellos pueden influenciar a
otros miembros de la comunidad y de esta manera
promover la prevención. Esto proporciona una
alternativa al flujo tradicional de la información que
las instituciones adoptan a menudo, algunas veces
usando conceptos y terminología que no tienen sentido
para el nivel de la población rural.

La responsabilidad del medio de comunicación es
transmitir contenidos educativos, que trasciendan la
información de sucesos -que es la más frecuente-. Se
debe entender a la comunicación como un proceso de
educación participativa para poder fomentar en la
población cambios de actitud y de prácticas,
contribuyendo de esta manera a su educación y
sensibilización. En el ámbito comunitario, la
información ausente o defectuosa puede llevar incluso
a reforzar algunos mitos y creencias, así como elevar
los niveles de incertidumbre de la población frente a
un tema de tal complejidad como es el de la seguridad
de las personas, de sus bienes y del medio ambiente.

Documentos sugeridos:

1. "Riesgos y Desastres: El papel de los comunicadores
sociales para el cambio cultural hacia la prevención".
Helena Molin Valdés y Margarita Villalobos Mora,
secretaría DIRDN. Naciones Unidas, 6-7 de mayo de
1999.
2. Guía para la Comunicación Social y la Prevención de
Desastres: "La prevención de desastres comienza con la
información". Sandra Salazar.
-------------------------------

   La Sociedad Amigos del Viento adhiere a la celebración de el Día Meteorológico Mundial.

  Para celebrar el Día Meteorológico Mundial del año 2006  la Organización Meteorológica Mundial (OMM),escogió el tema “La prevención de los desastres
naturales y la atenuación de sus efectos”.
   
  Nuestra Sociedad  basa su accionar en actividades educativas, de divulgación, en la contribución a la prevención, preparación y atenuación de los efectos de los desastres naturales.

  Como sociedad civil queremos propiciar la generación de un sistema integrado de gestión del riesgo, en el cual los técnicos y la población conformen un espacio
de interacción real.

  Saludamos a los amigos meteorólogos, y muy especialmente a aquellos que han hermanado la vocación con el trabajo en aras de su comunidad.


         Salud amigos !!! 






DÍA METEOROLÓGICO MUNDIAL 2006
LA PREVENCIÓN DE LOS DESASTRES NATURALES
Y LA ATENUACIÓN DE SUS EFECTOS

Mensaje de M. Jarraud
Secretario General de la Organización Meteorológica Mundial


El 23 de marzo de cada año la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y sus 187 Miembros, así como las comunidades meteorológicas de todo el mundo celebran el Día Meteorológico Mundial.  Ese día conmemora la entrada en vigor, el 23 de marzo de 1950, del Convenio por el que se creó la Organización.  Para celebrar el Día Meteorológico Mundial del año 2006 se escogió el tema “La prevención de los desastres naturales y la atenuación de sus efectos”.  Ese tema se ha elegido porque el 90 por ciento de los desastres naturales tienen que ver con el tiempo, el clima y el agua y por el papel decisivo que desempeñan la OMM y los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN) de todos los países en la contribución a la prevención, preparación y atenuación de los efectos de los desastres naturales, y de aquéllos procedentes de las emergencias ambientales.  Una sinopsis de los fenómenos extremos que se han producido en el pasado reciente muestra las crecientes repercusiones que éstos tienen sobre el desarrollo sostenible.

El año 2005 se caracterizó por las sequías prolongadas en diversas partes del Gran Cuerno de África, partes de Europa y Asia, Australia y Brasil.  Malawi padeció la peor sequía registrada en diez años.  Las fuertes lluvias, excepcionales en algunos casos, provocaron importantes inundaciones en diversas partes del mundo.  En el océano Atlántico se produjo un número récord de huracanes devastadores.  Ese año, el tamaño del agujero de ozono antártico fue el tercero más grande de los registrados, después del de los años 2000 y 2003.  Asimismo, en el Ártico se produjo un mayor agotamiento del ozono.

El año 2004 ya se había calificado de muy grave en cuestión de desastres naturales.  En particular, el 26 de diciembre de 2004, la devastación producida por el tsunami del océano Índico alcanzó proporciones dantescas en lo que se refiere a la pérdida de vidas humanas, al número de países afectados y a la magnitud de las actividades de respuesta y recuperación subsiguientes.

Durante el período de 10 años comprendido entre 1992 y 2001, los desastres naturales producidos en todo el mundo causaron más de 622.000 víctimas y afectaron a más de
2.000 millones de personas.  Las pérdidas económicas producidas por los desastres hidrometeorológicos se calcularon en 446 millones de dólares, lo que representaba cerca del
65 por ciento del total de las pérdidas debidas al conjunto de desastres naturales producidos en ese período.

Las repercusiones económicas de los desastres naturales han registrado una tendencia ascendente notable en los últimos decenios.  Además, los países en desarrollo, en particular, los países menos adelantados (PMA) son los más afectados por las catástrofes naturales, pues éstas aumentan su vulnerabilidad y retrasan su desarrollo socioeconómico, a veces durante decenios.

Para la OMM, la prevención de los desastres naturales y la atenuación de sus efectos es una de sus principales prioridades.  Por ejemplo, en el contexto de la aplicación de la Declaración del Milenio, la OMM fomenta activamente una “cultura de la prevención”.  Cabe recordar que en enero de 2005 se celebró en Kobe, Hyogo (Japón), la segunda Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres en la que se brindó una oportunidad única para promover un enfoque estratégico y sistemático que permitiera reducir el riesgo y la vulnerabilidad a los desastres naturales.  En esa Conferencia se adoptó el Marco de Acción para 2005-2015:  aumento de la resiliencia de las naciones y las comunidades ante los desastres, conocido también como Marco de Acción de Hyogo.  En esa Conferencia también se facilitó el marco para que gobiernos, entidades internacionales y regionales, organizaciones no gubernamentales (ONG), sector privado y otros actores trabajaran conjuntamente en la promoción de una cultura de la prevención.

La OMM participa activamente en la aplicación del Marco.  El decimocuarto Congreso Meteorológico Mundial (Ginebra, 2003), firmemente comprometido con la prevención de los desastres naturales y la atenuación de sus efectos, estableció un nuevo programa intersectorial, a saber, el Programa de prevención de los desastres naturales y de atenuación de sus efectos (PDA) que se basa en la creación de un marco de coordinación entre todas las organizaciones y en el establecimiento de asociaciones estratégicas, que se apoyen en todos los Programas de la OMM en sinergia para fomentar la sensibilización respecto de los beneficios de la adopción de estrategias dinámicas de prevención.

Si bien los desastres naturales no pueden evitarse, la integración de la evaluación de los riesgos y las alertas tempranas en las medidas de prevención de los desastres y de atenuación de sus efectos pueden evitar que se conviertan en desastres naturales.  Esto significa que deberíamos tomar medidas para reducir aún más las pérdidas de vidas y los daños económicos y sociales causados por esos fenómenos.  La OMM y los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales contribuyen de forma significativa, a escala internacional y nacional, a identificar, evaluar y controlar los riesgos de las catástrofes naturales y el suministro de alertas tempranas.  La OMM continúa dedicándose a trabajar con autoridades nacionales y otros asociados para reducir a la mitad el número de muertes causadas por los desastres naturales de origen meteorológico, hidrológico y climático en los próximos 15 años.

Se reconoce que una de las condiciones previas fundamentales de la preparación contra los desastres es el establecimiento de un sistema eficaz de alerta temprana que proporcione de manera oportuna y fiable información precisa a la población de riesgo.  A dicho efecto, la OMM coordina las actividades pertinentes de los SMHN con el fin de que cada uno reciba los datos necesarios para velar por que se proporcionen servicios efectivos de alerta temprana en la esfera de los desastres relacionados con el tiempo, el agua y el clima, independientemente de las fronteras políticas.

Los centros de la OMM, incluidos sus tres Centros Meteorológicos Mundiales y sus 40 Centros Meteorológicos Regionales Especializados (CMRE), facilitan a todos los países la infraestructura global operativa necesaria para observar, detectar, modelar, predecir y emitir alertas tempranas frente a una amplia gama de peligros, que van desde fenómenos de corta duración, violentos y con un alcance geográfico limitado, como tornados y crecidas repentinas, hasta fenómenos a gran escala como las sequías, que pueden afectar a la mejor parte de un continente y a poblaciones enteras de cualquier parte del mundo durante meses e incluso años.

En particular, la red global de la OMM ha demostrado ser especialmente eficaz para emitir alertas tempranas de ciclones tropicales (huracanes y tifones).  Los seis CMRE de la OMM especializados en ciclones tropicales realizan previsiones y proporcionan asesoramiento constantemente.  Los SMHN elaboran sus alertas nacionales de ciclones tropicales que se envían a los responsables de la adopción de decisiones, los medios de comunicación y el público.  En todos los países, los SMHN son la única fuente que puede emitir ese tipo de alertas oficiales.

Más allá de los desastres naturales, la OMM también ayuda a sus miembros y a las organizaciones asociadas a responder a las emergencias ambientales transfronterizas a gran escala, como las causadas por accidentes nucleares, erupciones volcánicas, accidentes químicos o incendios de monte.  En colaboración con otras organizaciones, la OMM se compromete a ampliar sus sistemas de alerta temprana con el fin de hacer frente a otros peligros, además de aquellos de origen hidrometeorológico.  Sin embargo, si bien se dispone de otros sistemas de alerta temprana para hacer frente a muchos de esos peligros, éstos deben perfeccionarse y ponerse a disposición de todos los países, en particular aquellos con menos recursos.  Por consiguiente, el desafío consiste en velar por que todos los países dispongan de los sistemas, infraestructura, capacidad humana, estructuras institucionales y capacidad técnica necesarias para utilizar plenamente y mejorar los sistemas de alerta temprana.

Los SMHN también facilitan información fundamental que permite que sus países respectivos desarrollen estrategias dinámicas para atenuar los efectos de los desastres naturales.  Los SMHN pueden emplear diversos enfoques para difundir información a sus autoridades y al público en general, centrándose especialmente en las mejores tecnologías disponibles a escala local.  Sin embargo, todavía es difícil garantizar que todos los países dispongan de equipos adecuados que cuenten con un sistema eficaz de alertas para que éstas se transmitan adecuada y eficazmente a la comunidad.  Los países también deben desarrollar capacidades para responder a la información a través de la planificación y la respuesta eficaz a las emergencias.  Además, los programas educativos y públicos son un componente decisivo de las estrategias de prevención necesarias para permitir que el público comprenda los peligros que existen y sus posibles efectos.

Las observaciones históricas de los peligros también son decisivas para evaluar la vulnerabilidad de las comunidades a los desastres relacionados con el tiempo, el clima y el agua.  Los datos climáticos son necesarios para cuantificar la intensidad y la frecuencia de los eventos, describir el daño potencial de los fenómenos extremos y predecir los daños previstos.  Los estudios sistemáticos de las observaciones meteorológicas e hidrológicas de los peligros y sus efectos constituyen una base de conocimientos útiles para los encargados de la gestión de los riesgos de desastres.

A través de la transferencia de tecnología, la creación de capacidad y los programas de gestión de datos, la OMM trabaja para velar por que todos los SMHN, en particular aquellos de los países en desarrollo, tengan acceso a los datos fundamentales relacionados con los desastres naturales.  La vigilancia en tiempo real de los SMHN permite proporcionar información adecuada sobre las condiciones inmediatamente anteriores y posteriores a los desastres naturales, que permiten que los equipos de respuesta y recuperación ante las emergencias viertan sus esfuerzos en las zonas afectadas.  A través de sus sistemas de observación terrestres y espaciales, la OMM también desempeña un papel decisivo en la iniciativa internacional de desarrollo de un Sistema mundial de sistemas de observación de la Tierra (GEOSS).

A más largo plazo, de conformidad con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), patrocinado por la OMM y por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el cambio climático podría traducirse en una mayor sobrecarga térmica, en particular en las zonas urbanas, y en un aumento de las sequías y del riesgo de inundaciones en otras zonas.  Se prevé que los problemas relativos a la escasez y la calidad del agua continúen
 

aumentando en muchas regiones del mundo caracterizadas por la falta de recursos hídricos.  Es necesario comprender mejor el sistema climático y el desarrollo de las capacidades para predecir la variabilidad climática natural y el cambio climático antropogénico.  El apoyo firme a los programas de investigación en esas esferas ha sido, durante mucho tiempo, uno de los puntos fuertes de la OMM y continuará siendo así en el futuro.

El sistema probado por la OMM proporciona a la comunidad mundial un instrumento operativo de valor incalculable para hacer frente a la creciente amenaza de los desastres naturales sobre el desarrollo sostenible.  Cualquier sistema operativo capaz de hacer frente a múltiples desastres podría beneficiarse de la estructura eficaz que existe para alertar de los desastres hidrometeorológicos al tiempo que podría ampliar dicha estructura.

En la conmemoración de este Día, confío en que se reconozcan las contribuciones de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales en todos los aspectos de la prevención de los desastres naturales y la atenuación de sus efectos y espero que éstas se utilicen de forma eficaz en todos los países.  Quisiera invitar a las autoridades nacionales, comunidades científicas, organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, sector privado, medios de comunicación y público en general a que sean conscientes del papel que desempeñan los SMHN y a que velen por que éstos dispongan de la capacidad necesaria para contribuir a la atenuación de los efectos de los desastres naturales y para alcanzar las metas pertinentes de los objetivos de desarrollo del Milenio.
 

Nos han llegado a través de la página web de Amigos, varias preguntas respecto a lo que habría de ocurrir en los próximos días referente al tiempo y su evolución.
En base a esa preocupación de nuestros amigos, insistimos en que es necesario estar atentos a los pronósticos de los órganos competentes.

En tanto les comunicamos que los modelos globales son coincidentes en la génesis y probable evolución de un intenso ciclón que habría de moverse a traves del Río de la Plata entre los días jueves y viernes,con vientos pronosticados de unos 55 a 65 Nudos 110 a 130 Km/h con una duración de al menos 48 hs acompañados de fuertes lluvias .Esta depresión está pronosticado se profundizará a 996 hPa al sur del Uruguay y se espera un lento desplazamiento de la misma a través del Río de la Plata.

Insistimos asimismo en tomar los recaudos necesarios.

Qué debemos hacer durante el paso del Ciclón?

Si no se ha recomendado que desalojen la vivienda, quedarse dentro
de ella, lejos de las ventanas, en el centro de la vivienda, dentro
de un armario o de un servicio sanitario sin ventanas.
No salir durante el paso del ciclón.
Escuchar los mensajes que emitan las instituciones encargadas.



¿Qué hacer una vez que haya pasado?

Continuar escuchando las emisoras de radio o canales de televisión
locales por si emiten instrucciones.
En caso de haber dejado la casa, regresar hasta que las autoridades
lo indiquen.
No hay que tocar alambres eléctricos caídos.
Inspeccionar si la vivienda sufrió daños.
Utilizar linternas , evitar el uso de velas.