JORGE DEL ROSARIO
  PÁGINA III


 
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  AMNISTÍA INTERNACIONAL- ¡ENTÉRATE!

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ESTOY HARTO                                                              MUERTE PAUSADA

 



DIÁLOGOS ENTRE PERSONAS HUMANAS

AMNISTÍA INTERNACIONAL

 

 

EN AGRADECIMIENTO A RAFAEL BETANCORT, "EL JEFE"

un hombre honesto

 

EL LIDER Y LA “DEFENSA PROPIA”

 

 

 

Durante años me enseñaste  -y no sin dificultad – lo que era la defensa del puesto de trabajo pero basada en la defensa de las personas a quienes iba destinado dicho trabajo.

Es decir, de nada valía defender el puesto en el que, en teoría, te realizabas y estabas ejerciendo a gusto si finalmente los destinatarios de ese trabajo no eran los que eran defendidos.

 

También aprendí que en un grupo de trabajo, la defensa del mismo es la defensa de uno mismo. Minando a alguien del grupo nos afectará indefectiblemente a nosotros y por eso, la comunicación grupal es fundamental para un funcionamiento correcto, honesto y que haga avanzar en bloque a la organización. Es lo que se llama “defensa global”.

 

Los líderes de los grupos que se encuentran “en medio de la batalla” pues pertenecen a esas élites entre la administración y el pueblo, deben ser “especiales” pues, al mismo tiempo que defienden a la administración deberían defender a los administrados.

 

Y, por supuesto al grupo que lidera.

 

Sin embargo hay personas que llegan a esos puestos de liderazgo y la confusión y el miedo les supera, perdiendo el rumbo y dirigiendo a trancas y barrancas al grupo y olvidando el destino “real” de su trabajo que en el caso del médico inevitablemente es el usuario, el paciente , el pueblo.

 

Cuando la defensa global se convierte en defensa propia – miedo a ser cesado de su responsabilidad, miedo a dar las directrices necesarias, miedo a… - entonces el líder no es ni debe ser respetado. El caos estará asegurado, el nacimiento de los reinos de taifas, grupúsculos, etc, etc, mas temprano que tarde terminará en una puñalada trapera del que      

espera que se caiga por sí solo, como fruta madura.

 

El líder es respetado cuando defiende a su grupo, por su grupo y es respetado por la gente cuando la gente se siente defendida por él.

 

El líder que utiliza la defensa propia, sin enfrentarse – cuando hay que hacerlo - a la superioridad, no puede luego enfrentarse a los que manda en el combate.

 

Y  menos a los que mueren y morirán por no ser defendidos por quienes han de hacerlo o al menos tener la valentía de dejar que otros lo hagan.

 

La peor defensa en un trabajo público es sin duda la “defensa propia”.

 



LEÓN TROTSKY


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